domingo, 9 de febrero de 2014

Capitulo 35 – Recordando viejas amistades.

¡Ay! ¡Maldito dolor de cabeza! Todos tenían razón. El alcohol es una mierda. Ahora me va a tocar fingir que estoy bien para que no se den cuenta de que ayer bebí un poquito. Bueno, un poquito no pero no se notó mucho. Soy una experta en todas las artes de la disimulación. Dejando tonterías aparte, me levanté la primera sin hacer mucho ruido. No podía despertar a nadie. Me metí en el baño e intenté arreglar mis ojeras con un poco de maquillaje. Esto funcionaría y no me harían preguntas si es que llegaban a acordarse de algo de lo ocurrido. Carol, eres genial.
- ¿Qué haces despierta tan temprano?
- No podía dormir. – claramente no podía decirle que intentaba borrar todo rastro de una posible resaca.
- Aún es temprano. – miró el reloj de su muñeca. - ¿Quieres hacer algo?
- ¿Damos una vuelta? – me miré en el espejo. Misión cumplida.

Harry se vistió en cuanto salí del baño y yo aproveché que estaban todos dormidos para hacer lo mismo. Enseguida estábamos listos para dar ese paseo. Bajamos por el ascensor sin hacer mucho ruido porque aún era temprano y salimos del hotel. El frío aire matinal nos golpeó en la cara en cuanto cruzamos la puerta de salida. Menos mal que había cogido una sudadera. Que raro. El reloj de una plaza marcaba las ocho y media de la mañana. Eso quería decir que si… perdonad, no se me dan muy bien las mates. Pero creo que había dormido alrededor de tres horas y media. Después de estar cinco minutos dando vueltas por la plaza, entramos en un Starbucks a desayunar.
- Coge mesa mientras yo pido. – le dije a la vez que me ponía en la cola. Solo había unas pocas personas madrugadoras.
- Ni que alguien fuera a quitarnos la mesa. – dijo Harry con sarcasmo antes de irse riendo.
- Buenos días. – dije educadamente cuando me toco pedir.
- Buenos días. – me contestó el chico que iba a tomarme el pedido.
- Querría un Caramel Macchiato y un Frapuccino de caramelo. – anotó todo en ese ordenador que había en todos los bares. – Ah, y también un muffin de chocolate y otro de arándanos.
- ¿Es todo? – me preguntó con una sonrisa en el rostro. ¿Quién puede estar contento a esta hora de la mañana?
- Sí. – le devolví la sonrisa por educación.
- ¿A qué nombre lo pongo? - ¿de qué habla? Ah, claro. Ni que no hubiera venido nunca a un Starbucks…
- Oh, pues a… - me quedé pensando un segundo. – Un sexy con rizos.
- En un segundo lo tendré todo listo. – me regaló una última sonrisa y se fue a prepararlo después de que pagara el pedido. – Puede ir a sentarse, enseguida se lo llevo a la mesa.

Fui hasta la mesa donde me esperaba Harry y me senté con él. Estaba haciendo algo en su móvil y no parecía muy contento. No quería preguntar para no meterme en cosas que no me incumben pero es mi novio y todo lo que le pase es asunto mío ¿no? Pero tampoco quiero ser una novia cotilla, no quiero que piense eso de mí. Que soy una loca psicópata y celosa. Mejor dejo de pensar que me estoy haciendo un lío impresionante.
- Aquí está el pedido para… - leyó lo que ponía en uno de los vasos y primero me miró a mí para después reír y mirar a Harry. – Un sexy con rizos.
- Esto… gracias. – dijo un tanto incómodo. Yo no podía parar de reírme de la cara de Harry. El camarero se fue a la vez que se reía. - ¿Qué ha sido eso?
- ¿No es obvio? – no podía parar de reírme. – Eres tú.
- ¿Así que eso es lo que piensas de mí? – arqueó una ceja con una sonrisa. – Me alegra saberlo.
- Bueno, es lo que no paras de repetir. – volví a reír.

Estuvimos bromeando sobre el tema durante un rato más. Me lo estaba pasando genial con Harry pero ese maldito dolor de cabeza seguía ahí. Nota mental, no volver a probar el alcohol en la vida. Bueno, ahora digo eso pero luego no lo tendré en cuenta para nada. Salimos del Starbucks a eso de las nueve y media para volver al hotel. Los demás no se levantarán hasta por lo menos tres horas. En cuanto llegamos a la habitación, pude ver a ocho personas durmiendo como si fueran angelitos. Estaban adorables pero eso iba a terminar en menos de lo que canta un gallo. Decidida, fui hacia la ventana y subí la persiana dejando que la luz del sol ilumine a mis amigos. Nada más notar el calor y la luz en sus caras, unos quejidos empezaron a oírse.
- ¡Baja eso!
- ¡Queremos dormir!
- De eso nada. – fui hacia la cama de Niall y lo destapé. – Es hora de levantarse.
- ¡Te odio! – dijo el rubio.
- Lástima que no pueda decir lo mismo. – le di un beso en la mejilla y me fui con Harry otra vez a dar una vuelta.
- Esa no era la forma que tenía en mente de despertarlos. – dijo riendo después de dejar un pequeño beso en mi mejilla.
- Eso les pasa por dormilones.
- Buscarán venganza y lo sabes.
- Les estaré esperando. – no pude evitar reír maléficamente. – Oye, Harry. – no sabía si interpretar el papel de novia paranoica pero tenía que saber lo que le preocupaba esta mañana. – Cuando estábamos en el Starbucks desayunando parecías preocupado. ¿Va todo bien?
- ¿Eh? Sí, claro. – no parecía muy seguro.
- Sabes que puedes contarme lo que sea ¿no?
- Claro pero tranquila, no es nada. – después de mirarme unos segundos acabó cediendo. – Cuando estabas pidiendo el desayuno, Taylor me mandó un mensaje.
- ¿Taylor? ¿Te refieres a Taylor Swift? – eso no me lo esperaba. Harry asintió con la cabeza. - ¿Y qué quería?
- Que fuera a su concierto. – mi cara era de asombro total. – Me ha dado dos entradas para que te lleve conmigo. Quiere conocerte.
- ¿A mí? ¿Por qué? – hombre, que una cantante tan famosa como ella quiera conocerme es todo un honor pero precisamente ella… No lo creo.
- Supongo que querrá saber quien es la chica que le ha quitado el puesto. – se encogió de hombros mientras me pasaba un brazo por la cintura. – Aunque si no quieres, no vamos. No es ninguna obligación ni nada.
- A mi me da igual. – el que no quería ir era él pero si decía que no íbamos, Taylor habrá conseguido lo que mi mente creía que quería. Pensar que le tengo miedo o algo así.
- Si cambias de idea me lo dices ¿vale?

Los demás se reunieron con nosotros unos minutos más tarde. Menos mal porque si continuaba la conversación iba a acabar en pelea. No me gustaba ver a Harry así, bueno, así de preocupado. Preocupado por volver a ver a su ex novia pero si no iba, Taylor pensaría que me da miedo y que no sé actuar en esas situaciones o incluso que ella es mejor que yo, lo que es obvio. Después de comerme el coco durante siglos, me di cuenta de que estaba en el autobús del Tour rumbo a nuestra siguiente parada. Texas. Allí es donde se celebraría el próximo concierto de la gira de los chicos y donde estará también la encantadora princesa de Estados Unidos, Taylor Swift.
- ¿Te puedes creer que llevo casi tres temporadas de Pequeñas Mentirosas y aún no sé quién es A? – le dije a Liam en cuanto se sentó a mi lado.
- Suele pasar, si no, no hay serie. – se encogió de hombros.
- Sabes, me gustaría ser como Hanna. Decidida y segura de sí misma. – continué mirando a la rubia actriz. – Ya sabes, no tener preocupaciones.
- Vamos, Carol, cuéntamelo. – me había pillado.
- No quiero ir a Texas.
- ¿Por qué? – dejó de mirar la tele y se centró en mí.
- No quiero ver a la ex de Harry.
- Pues no vayas. Es fácil. No quieres verla, no vayas.
- No quiero que piense que me da miedo.
- Carol, no tienes la obligación de conocerla. – me pasó un brazo por los hombros y me acomodé en su pecho. – Puede que Taylor y Harry hicieran las cosas mal, puede que Taylor decidiera vengarse de Harry y puede que Harry quiera dejarlo pasar pero tú no eres ninguno de ellos y no formas parte de su guerra. Es tu decisión.
- No sé que hacer.
- Yo te lo voy a decir. – puso sus dos manos en cada uno de mis hombros y me obligó a mirarle a los ojos. – Vas a ir a ese concierto, te lo vas a pasar como nunca con Harry y después vas a demostrarle a Taylor que tú eres mil veces mejor que ella.
- Vaya, y yo que pensaba que eras… normal. – le regalé una pequeña sonrisa.
- Se ha acabado el capítulo. – señaló la pantalla mientras reía.
- ¿Te apetece ver Crónicas Vampíricas? – me encantaba esa serie, igual que la anterior.
- Si no hay más remedio. – rió.
- ¿Qué hacéis? – nos interrumpieron Zayn y Niall.
- Ver a Damon. – dije con emoción.
- ¿De qué habla? – le preguntaron a su amigo.
- Crónicas Vampíricas. – fue lo único que dijo Liam.

Zayn se sentó en el sofá y Niall en el suelo. El lugar era pequeño y no cabíamos todos sin estar apretados pero yo me había cogido el mejor sitio. Mi cabeza estaba sobre las piernas de Zayn y mis piernas sobre las de Liam. Por lo menos había conseguido olvidarme de mis problemas durante una hora que era lo que duraba el episodio.

¡Bienvenidos a Texas! Un bonito cartel daba la bienvenida al estado de Texas a los chicos de One Direction. Aún quedaba una hora de viaje hasta no sé donde que se celebraría el concierto y habíamos decidido parar un rato para descansar de tanto viaje.
- Hola, canija. – se sentó Louis a mi lado en la sombra del autobús.
- Buenas, viejo. – le devolví el saludo.
- Sé que después de que te diga esto me vas a odiar y tienes todo el derecho. – se estaba aguantando la risa.
- ¿Qué has hecho? – me giré al instante para mirarle.
- Bueno, nada importante. – pasó una de sus manos por su pelo.
- Desembucha, cerdo.
- A ver, tú ya deberías haber empezado las clases así que llamé a tú madre y, bueno ya te lo imaginas.
- ¡¿Pero qué has hecho?! ¡Ahora mi madre querrá que vuelva!
- Eh, tranquilidad absoluta. No vas a volver a ningún sitio primero porque no quiero que te vayas y segundo porque el resto me mata. – rió de su comentario. – Estuve hablando con ella y hemos llegado al acuerdo de que no te vas pero que sigues estudiando.
- ¿Por qué?
- Aún no has terminado el instituto así que es lo que toca. Vas a tener un profesor particular.
- Pues muere. – me crucé de brazos y me enfurruñé.

Ahí nos quedamos hasta que llegó la hora de seguir nuestro camino. No estaba enfadada con Louis, lo había hecho porque se preocupaba por mí y quería que continuara con mis estudios. El miedo que había tenido era que mi madre me hubiera hecho volver a casa.

Llegamos a una de las ciudades de Texas, no sé cual, no estaba prestando atención. El enorme autobús paró frente a un hotel que estaba lleno de fans. Los chicos bajaron primero para saludar a las cientos de chicas que allí había y después les seguimos nosotras. No sé como podían aguantar esto todos los días. Si yo tuviera que ir a comprar el pan todas las mañanas y encontrarme con cientos de personas antes de dar tres pasos, no sé que haría. Bueno, es su trabajo y les encanta así que me imagino que esto también por sus sonrisas dedicadas a todas esas chicas. ¿A qué chico no le gusta estar rodeada de chicas?
- Esta es. – dijo Eleanor abriendo la puerta de la habitación que compartiría con Louis.
- Bien, acordaros de que a las ocho y media hay que estar abajo para cenar. – recordó Rose.
- Vale. – respondió Harry mientras buscaba la tarjeta de la habitación es sus bolsillos. Se la acababan de dar y ya la había perdido, que voy a hacer con este chico…
- Harry, ¿has encontrado la tarjeta?
- Un momento, estaba aquí hace un minuto. – siguió buscando.
- ¿Harry? – una voz hizo que dejara de buscar.
- ¿Eh? – se giró y allí había una preciosa chica rubia. Taylor Swift.
- Me alegro de volver a verte. – le abrazó.
- Eh, y yo. – le devolvió el abrazo un poco cortado.
- Hola, tú debes de ser Carolina. – no parecía tan mala como me la imaginaba.
- Sí, es ella. – contestó Harry por mí al ver que no podía hablar.
- Un placer, he oído maravillas de ti. – me tendió una mano.
- Lo mismo puedo decir. – pude decir con confianza. Le estreché la mano y hubo una guerra de miradas entre nosotras.
- Tengo que irme a ensayar pero si queréis podemos quedar mañana para comer. ¿Iréis a mi concierto? – Harry me miró nervioso.
- Claro, allí nos veremos, Taylor. – metí la mano en el bolsillo de la chaqueta de Harry y saqué la tarjeta para abrir nuestra habitación. – Nos vemos mañana.
- Hasta mañana. – se despidió antes de que Harry cerrara la puerta.
- ¿Qué ha sid…?

No le dejé terminar porque mis labios estaban sobre los suyos. Este beso no era como los otros. No era tierno, no era de amor. Era un beso de desesperación. Para demostrarle que solo era mío. ¿Estaba celosa? Sí, y mucho. Ninguna persona puede tratar mal a Harry y después pretender que todo esté bien. No lo iba a permitir. Sin querer, chocamos contra la cama y Harry se quedó sentado sobre ella.
- Carol…

Lo volví a interrumpir con otro beso. Me senté sobre sus piernas y continuamos besándonos. No sé que me pasaba. Yo no era así. Fui metiendo mis manos por debajo de su camiseta. Mi cabeza no pensaba con claridad. Le saqué la camiseta y le miré. Estuve un segundo contemplando su perfecto rostro y su perfecto cuerpo hasta que mi cerebro me regaló una imagen. Eran Harry y Taylor. Estaban en la misma cama y en la misma posición. Parecía que disfrutaban cada uno del otro. Sacudí la cabeza y Harry me miró con preocupación. Iba a hablar pero no le dejé. Ahora sí que sentía desesperación, impotencia y miedo por mis venas. Harry era solo mío.

Ocho personas nos estaban esperando con cara de pocos amigos, sobre todo el rubio. Eran las nueve y media y nosotros acabábamos de llegar al punto de encuentro para cenar una hora más tarde de la acordada.
- ¿Se puede saber dónde estabais? Llevamos esperando una hora y ni siquiera os dignáis a coger el móvil. – nos regañó Liam.
- Lo sentimos. – dijimos los dos a la vez. Parecíamos dos hermanos siendo regañados por su padre.
- No pasa nada, vamos a cenar.

A la mañana siguiente, me desperté después que Harry. Aunque allí estaba, mirándome mientras acariciaba mi espalda por encima de mi pijama. No quería moverme de allí, quería estar con Harry así el resto de mi vida. Acuérdate de que vas a volver a ver a Taylor. ¿Quién ha dicho eso? Yo. ¿Quién es yo? Tú conciencia. ¿Solo estás para molestar? Y para hacerte ver que no todo es tan genial como quieres pensar. ¡Déjame en paz! Yo te he avisado. Luego no me vengas llorando y diciendo que tenía razón. Tranquila, no lo haré.
- Vamos, Carol. Taylor nos está esperando para comer. – me avisó Harry mientras se vestía.
- ¿Qué hora es?
- Casi la una. – me contestó riendo.
- Oh. – me levanté y comencé a vestirme. ¿Qué hace una para impresionar a la ex novia de tu novio? Al final elegí unos shorts vaqueros de cintura alta, una blusa blanca transparente y unas sandalias.
- Estás preciosa. – me besó la mejilla.
- Gracias. – dije antes de ponerme un poco de gloss rosa en los labios. Acabé de maquillarme y salimos de la habitación.
- Que coincidencia que salgamos a la vez ¿no? – rió Taylor al vernos.
- Sí. – Harry le mostró una sonrisa nerviosa.
- ¿Vamos?
- Claro. – una sonrisa falsa salió de mi cara.

Andamos por las calles de la ciudad hasta encontrar un restaurante bonito. Algunos fans paraban a Harry o a Taylor para sacarse una foto y les preguntaban si volvían a estar juntos. ¿Es que no lo veían? Estaba conmigo, solo conmigo. Duele que la gente piense que está mejor con su ex que contigo ¿no? ¡Déjame! Intentaba participar en la conversación de vez en cuando pero que podía decir. “Oh, sí. El otro día me encontré con Justin Bieber y nos fuimos a tomar algo para celebrar el lanzamiento del nuevo disco.” Claramente no iba a decir eso.
- ¿Qué tal los estudios? – se interesó Taylor.
- Bien.
- ¿Te gusta mi música? – intentaba mantener una conversación conmigo aunque fuera una tarea imposible.
- Pues, la verdad, un poco. – ¿para qué mentirle?
- Espero que te lo pases bien en el concierto. – me sonrió. - ¿Iréis a la fiesta de después?
- Lo intentaremos. – contestó Harry por mí. Y volvieron a ponerse a hablar.

Al final, para no aburrirme decidí coger el móvil y hablar con las chicas por nuestro grupo de Whatsapp. Habíamos metido a Sophia porque ya era una más. En cuanto hablé por el grupo, inmediatamente supusieron que algo iba mal. Me atiborraron a preguntas que no dudé en contestar una a una. Harry y Taylor no parecían darse cuanta, estaban tan absortos en la conversación que no me hacían caso. Les conté que me aburría, que Taylor intentaba ser simpática conmigo pero que no me fiaba y que quería volver al hotel. Entre todas intentaron ayudarme. Me dijeron que le diera una oportunidad y que intentara pasármelo bien.
- ¿Segura que quieres ir al concierto? – volvió a preguntarme Harry.
- Sí, pesado.
- Es que a la hora de la comida estabas un poco…
- ¿Aburrida? Será porque lo estaba. – dije cortante.
- ¿Por qué? Tú dijiste que querías ir con ella a comer.
- Sí, pero no me imaginé que estaríais hablando de vuestras cosas de famosos todo el rato.
- Lo siento. – estiró una mano hacia mí.
- No te disculpes. – se la aparté. – La gente tiene razón. Yo no soy la chica adecuada para ti.
- ¿Por qué dices eso?
- Oh vamos, ella te entiende perfectamente. Ella sabe lo que es tener a la mitad del planeta comiendo de tu mano al igual que tú. Ella tiene toda la clase de lujos que tienes tú. La cosa más cara que tengo en mi armario es el vestido que me regalaste y porque me lo regalaste tú, si no, no tendría nada que valiera ni la mitad de sus cosas.
- Pero eso no tiene nada que ver.
- ¿Ah, no? Claro que tiene que ver. – pasé una mano por mi pelo. – Harry, ella es perfecta para ti. Yo, en cambio, no soy nada.
- Pero…
- No intentes decirme que soy perfecta para ti ni ninguna chorrada como esa. Seamos realistas. Te mereces a una chica que esté a tu altura y sabes perfectamente que no soy yo. – cogí una de las dos entradas que había encima de la cama y la rompí. – Pásatelo bien en el concierto.

Salí antes de arrepentirme de lo que había hecho. Esa comida con Taylor me había hecho despertar del sueño que estaba viviendo. No todo podía ser perfecto y esto no lo iba a ser por más que me hubiera gustado que lo hubiese sido. Harry se merecía una chica como él y Taylor era maravillosa. Era guapa, lista, divertida y famosa. Todo lo contrario a mí, bueno, puede que las tres primeras cosas lo fuese un poco pero no estaba preparada para vivir en su mundo. No voy a decirte que te lo dije pero, ¡te lo dije! Vete a la mierda, maldita conciencia.
- ¿Simon? – dije en cuanto cogieron el móvil.
- ¿Carolina? Que sorpresa. – oí la voz alegre del hombre. - ¿Ocurre algo?
- Querría hablar con usted de una cosa. – no quería llorar.
- Te escucho. – se puso serio, parece que notó el tono de mi voz.
- Quiero romper el contrato.


sábado, 1 de febrero de 2014

Capitulo 34 – Una gran fiesta para un gran irlandés.

Ya nos habíamos ido de Carolina del Norte, pasado por Ohio y estábamos dirigiéndonos hacia Pensilvania. Todo eso lo habíamos hecho en cuatro días. Esto era muy agotador pero a la vez increíble. Quedaba menos para la fiesta de Niall y ya estaba todo preparado. Él sabía perfectamente que le habíamos montado una fiesta pero se esperaba algo íntimo. Solo él y nosotros, nadie más. Pero eso no es lo que iba a pasar. ¿Habéis visto la película Project X? Pues si es que sí, ya os imagináis como va a ser la fiesta. Bueno, no iba a haber tanta gente como en la película pero sí que iba a ser parecida. Ya casi estábamos llegando a Pensilvania y allí nos quedaríamos unos tres días para descansar.
- Quiero que sea ya 13. – repitió Niall como por décimo quinta vez.
- Solo quedan unas veinticinco horas, cállate ya. – dijo Zayn con pesadez.
- Pero es que quiero tener ya 20 años.
- ¿Qué tienen de malo los 19? – preguntó Harry.
- Pues que aún eres un crío. – dijo Jade riendo.
- Tú no puedes hablar, tienes 17. – le sacó la lengua Louis.
- 18, los cumplí hace tres meses. ¿Recuerdas? – protestó.
- Aunque tengas 50, siempre vas a ser una cría. – me burlé de ella.
- Habló la que tiene… ¿cuántos son? A sí, 16. – dijo sarcásticamente Niall.
- Dejadla en paz, memos. – me defendió Liam al que le di un abrazo.
- Cuidado, Sophia. Te quitan al novio. – le dio Zayn un pequeño codazo a la chica.
- Chicos, os han traído esto. – un hombre apareció con unos sobres. – Y esto es para ti, Jade. – le tendió una caja rectangular con un lazo rosa adornándola. – Y me han dicho que te dé esto urgentemente, Eleanor. – le dio una caja más pequeña que la de Jade.
- ¿Qué es? – preguntamos todos a las afortunadas.
- ¡Que mono! – dijo Jade. De la caja sacó un pequeño osito de peluche con un colgante de plata en el cuello. – Es precioso.
- ¿De quién es? – pregunté.
- ¿Enserio, Carol? – me miró con la típica cara de “¿Es que no lo ves?” – Es de Logan, mi novio. ¿Te acuerdas? Lo-gan.
- No hacía falta ponerse así. – puse los ojos en blanco.
- Son unas invitaciones. – el primero que abrió los sobres fue Harry.
- Es para la boda de Carlos. – leyó Rose la tarjeta.
- ¡Ah! – era mi momento para fangirlear un poco.
- ¿Y que es eso, Els? – cambió de tema Louis con curiosidad, mucha curiosidad.
- No lo sé, voy a abrirlo. – dijo con una dulce voz. Abrió con cuidado el paquete y sacó una preciosa rosa roja con una pequeña tarjeta atada al tallo. La leyó en silencio y al instante se sonrojó.
- ¿Qué pone? – preguntó el cotilla de Niall. ¿Enserio, duende? No metas más leña en el asador.
- Esto, creo que va a ser mejor que nos vayamos. – se levantó Sophia. Esta chica las cazaba al vuelo.
- Sí, mejor los dejamos solos. – la siguió Rose.

Nos levantamos todos de los sofás y salimos de aquella habitación. Los chicos se habían quedado junto a la puerta para cotillear pero nosotras los apartamos de ahí. Después de que protestaran, fuimos a dar una vuelta para ganar tiempo. No sé que de quien era esa rosa pero seguro que no era nada bueno para mí amigo. Si Eleanor le llega a hacer daño a Louis me da igual que sea mi amiga, a mi Lou no lo toca nadie. Demasiados años juntos, no sé si me entendéis.
- ¿Y para cuando mi fiesta? – que pesado que es este rubio, madre mía.
- Ya te lo hemos dicho. – Liam le pasó el brazo por los hombros y le miró. - ¡¡¡ES MAÑANA!!!
- Vale, no hace falta dejarme sordo. – se separó del chico y se frotó la oreja.
- ¿De quién creéis que es la rosa? – preguntó Rose.
- A lo mejor tiene un admirador secreto. – opinó Harry.
- Lo dudo. – dijo Jade y por la cara que puso y las miradas de las otras chicas, creo que no tenía que haberlo dicho.
- ¿Por qué? – preguntó Zayn. - ¿Acaso sabes algo que nosotros no?
- No. – se la veía nerviosa, como a las demás. ¿Qué les pasaba?
- Jade, si a Louis le llegan a romper el corazón no respondo de mí. – la amenacé con el dedo.
- Chicos, no puedo decíroslo. Se lo prometí, bueno, se lo prometimos. – señaló a las chicas.
- Jade, tú más que nadie deberías saber que Louis es mi mejor amigo y que si alguien llegara a hacerle daño, te juro que me da igual quien sea, lo mato.
- Quizá, en otro momento. – se fueron todas.
- Aquí pasa algo muy raro. – nos sorprendió la mente privilegiada de Niall.
- ¿Tú crees, Nialler? – dijo sarcásticamente Zayn y después se fue.

Sophia y yo estábamos volviendo al hotel con Harry y Liam. Lo único que quería era darme una ducha fría para relajarme. Hacía demasiado calor en esta ciudad y no lo aguantaba. Prefería mil veces los días grises de lluvia de Inglaterra a este sol infernal. Que asco de sol. Bueno, creo que me estoy pasando un poco. Íbamos caminando por las calles mientras reíamos y bromeábamos cuando de repente empezó a llover. Y no os penséis que era la típica lluvia de verano que para en un segundo. No, eso era un chaparrón de los importantes. Rectifico, te odio lluvia. Corrimos todo lo que pudimos cada una de la mano de su chico mientras reíamos. La escena que estábamos interpretando era muy graciosa. Corrimos hasta el hotel y en cuanto entramos, la recepcionista nos lanzó una mirada asesina para luego decir algo por el teléfono. Fuimos hasta el ascensor chorreando agua y segundos después, apareció la mujer de la limpieza. Nada más cerrarse las puertas empezamos a reírnos pero nuestra risa cesó cuando pasamos junto a la puerta de la habitación de Louis y Eleanor.
- ¡¿Entonces por qué coño te envía flores?! – ese seguro que era Louis y no estaba muy contento. Gran observación, Carol. Date un golpe.
- ¡Ya te lo he dicho, no lo sé!
- Eleanor, más te vale que ese tío no te haya puesto una mano encima…
- Louis, te lo he dicho por millonésima vez, no te he engañado nunca. – la voz de mi amiga sonó cansada. – Además, la que se tiene que preocupar soy yo. Tú eres experto en ese tema. – un golpe bajo, Els.
- ¡¿Enserio crees que te engaño?!
- Ya no sé que pensar. Te pasas el día viendo a chicas mejores que yo y… - silencio.
- Els, te quiero solo a ti.

Ya no sé escuchó nada más. Solamente algo que golpeaba a la pared y después unos ruidos que… bueno, hay menores delante así que no puedo decirlo. Nos despedimos de los chicos una vez llegado a nuestra habitación aunque al final consiguieron quedarse con nosotras. No paraban de insistir y no nos pudimos negar, son demasiado adorables.

La conversación de antes creo que no deberíamos haberla escuchado. Pero Eleanor podía haberme contado que tenía un admirador secreto. Al parecer se estaban formando dos grupos distintos entre nosotras. Esto no estaba bien. Puede que nos hayamos distanciado todas un poco porque yo he estado más tiempo con Sophia pero, era para que se integrara más rápido. Bueno, a lo mejor no es nada y solo estoy siendo un poco paranoica.
- ¿Ya está todo preparado para mañana? – preguntó Liam.
- Todo preparado y listo para la diversión, señor. – dije bromeando.
- Este va a ser el mejor cumpleaños de su vida. – rió Harry. – Más le vale controlarse con el alcohol.
- ¿Has llamado a todos los invitados? – me preguntó Sophia después de reír por el comentario de Harry.
- Sí, a todos los que había en esa interminable lista.
- Genial.
- ¿Creéis que lo habrán solucionado? – que inocente Liam.
- Es obvio. – Harry miro a su amigo. - ¿No lo has oído?

Cambiamos de tema porque esto se me estaba haciendo muy incómodo. Hablar de las relaciones sexuales de mi mejor amigo no era un tema agradable de conversación. Acabamos de preparar los últimos detalles para la fiesta de Niall y nos fuimos a dormir. Liam y Harry se quedaron con nosotros a pasar la noche. Les habíamos insistido bastante aunque ellos tampoco es que hubieran puesto mucha resistencia. Mañana iba a ser un día inolvidable.

¡Hora de levantarse! Y para no romper las costumbres, yo era la última. Me vestí lo más rápido que pude mientras los demás se dedicaban a meterme prisa. Menos mal que Sophia se había tomado la molestia de elegirme la ropa. También lo había hecho Harry pero lo único que consiguió fue una colleja por parte de Liam. Me puse la camiseta amarilla de tirantes y unos shorts blancos que me había preparado la chica y lo complementé con una gorra robada de Niall y unas converse amarillas. Acabo de llegar a la conclusión de que tengo muchas gorras de Niall y aún no me ha matado. Bueno, no tardará mucho. Bajamos a desayunar rápidamente y nos reunimos con los demás.
- ¡Quiero ir a mi fiesta!
- Tranquilo, fiera. – rió Louis, se le veía de muy buen humor. – No es hasta esta noche.
- Que injusticia. – lanzó más maldiciones por lo bajo que no me molesté en escuchar.
- ¿Qué quieres hacer? – le pregunté.
- ¿Me dejáis elegir a mí? – se le iluminaron los ojos.
- Claro, es tu día así que aprovéchalo. – le sonrió Rose después de depositar un beso en su mejilla.
- Vale, pues quiero ir a… - se quedó meditando un segundo. - ¡Jugar al fútbol!
- ¡¿Qué?!
- Me apetece echar un partidito. – se encogió de hombros el rubio inocentemente.
- Vaya cosas que se le ocurren a este tío. – oímos al no muy buen disimulador Zayn.
- Bueno, pues vamos.

Nos dirigimos primero a una tienda de deporte para que los chicos se compraran ropa adecuada. La gente normal va a su casa y se cambia ¿por qué ellos no? Claro, no eran normales. Después de salir de la tienda fuimos hasta un parque donde había una pista de fútbol. No había nadie, por suerte. Los equipos no estaban muy igualados, según ellos. Liam, Zayn y Niall contra Harry, Louis y Jade. Harry no paraba de quejarse de que su equipo era una panda de mancos, menos él claramente, pero lo que no sabía era que Jade era una experta en todos los deportes que jugara. Nosotras nos dividimos en dos grupos. Sophia y Rose a un lado para animar a sus novios y Eleanor y yo al otro.

Comenzó el partido. El balón estaba en posesión de Niall pero en un rápido movimiento Jade se lo quitó. Si ya decía yo, esta chica era la mejor. Ninguno de los dos podía pararla y en menos de treinta segundos ya estaba justo en frente de Liam que paró el lanzamiento hábilmente. El portero sacó rápido y Zayn se dirigió con el balón a la portería contraria donde estaba Harry aunque Louis consiguió quitárselo antes de que pudiera chutar. Salió corriendo a la portería contraria mientras nosotras animábamos cada una a su equipo pero antes de que Zayn pudiera quitársela, se la pasó a Jade. Ella corrió hacia donde estaba Liam y Niall y Zayn corrieron a quitarle el balón. Iba a ser un gran partido.

Y así estuvieron alrededor de una hora y media. El equipo ganador fue el de Harry, Louis y Jade. Gracias a esta última habían vencido a los tres chicos. El resultado fue de 3-2. Niall había marcado tres goles aunque uno haya sido en su contra también valía ¿no? Jade había marcado uno y el otro había sido Louis. Los cinco chicos eran buenos jugadores, sobre todo Louis, pero lo mejor es que se dediquen a cantar.
- Bueno, ¿a dónde vamos ahora? – preguntó el irlandés.
- Es tu día, ¿recuerdas? Elige tú. – dijo Eleanor medio ronca de tanto animar.
- ¿Pues a que esperáis para llevarme a Nando’s?
- Lo que usted ordene, su majestad. – hice una pequeña reverencia.
- ¿Me está haciendo burla, plebeya?
- No.- dije antes de salir corriendo.

Tenía que huir de Niall si quería poner a salvo mi vida. Inmediatamente después de que saliera corriendo, Niall me siguió por detrás. Estaba claro que corría mucho más que yo pero yo tampoco es que sea una tortuga. Al girar la cabeza hacia atrás, pude ver al resto irse por una calle. Niall me seguía muy de cerca. Iba esquivando a la gente que nos miraba perplejos. Normal, ¿quién se esperaría que dos locos corrieran por la calle esquivando personas? Es de locos, aunque lo estamos. Corrí un poco más rápido y me adentré en un pequeño bosque de las afueras. Tranquilas, no había corrido tanto, el parque estaba a las afueras de la ciudad. Niall gritaba mi nombre pero yo no me detenía. Su voz sonaba cada vez más cerca hasta que lo tuve encima, literalmente. Me atrapó y los dos caímos al suelo.
- ¡¡SORPRESA!!
- ¿Qué es esto? – levantó la cabeza y vio a toda su familia.
- Parte de tu regalo, memo. – cogí la gorra que se me había caído. – Y ahora quítate de encima.
- Esto es genial, gracias chicos. – aún seguí sobre mí.
- ¡QUÉ TE LEVANTES, GORDO! – me levanté de golpe y lo hice rodar a un lado haciendo que se coma el suelo.
- Feliz cumpleaños, hermanito. – se acercó Greg.
- ¡Mi niño! – se abalanzó su madre sobre él.
- ¿Cómo estás, campeón? – su padre puso una mano sobre su hombro.
- ¡GRACIAS POR VENIR, SOIS LOS MEJORES! – momento efusivo de la familia Horan. Se separó de su familia y nos miró. - ¡OS QUIERO, CHICOS!
- Tranquilo, Nialler. Nosotros a ti no. – dijo Louis separándose del rubio.
- Idiota. – le pegó un pequeño puñetazo.

Si a Niall le había gustado este pequeño regalo, que se espere para ver lo que le espera en cuanto se haga de noche. Nos sentamos en el enorme mantel de cuadros rojos y blancos a comer el magnífico picnic que Rose y Eleanor habían preparado. En realidad era comida que habían encargado en Nando’s. Comimos alegremente junto a la familia Horan. Eran todos geniales. Niall presentó a Rose oficialmente a sus padres como su novia y al resto de nosotras como las competidoras de su novia. Tranquilos, estaba bromeando. Pasamos casi toda la tarde en ese precioso bosque todos juntos hasta que la familia Horan tuvo que irse para volver a Mullingar. Niall no podía estar más feliz, lo tenía todo el día de su cumpleaños. A su familia, amigos, a su novia, comida de Nando’s pero lo único que le faltaba era su fiesta aunque eso podía arreglarse rápidamente.
- ¿Por qué tengo que vestirme así? – protestaba una y otra vez.
- Es tu fiesta, tendrás que ir arreglado. – repetía su novia. – Además, solo es una camisa y unos vaqueros.
- Lo sé pero me aburro y tengo ganas de quejarme. – se encogió de hombros.
- Así de arrugado estás. – contuve la risa. – 20 años y ya pareces una pasa.
- Cierra la boca. – me sacó la lengua.
- ¡Vamos, Niall! – gritó Harry desde fuera de la habitación. – Tardas más que Carolina antes de una fiesta.
- A veces pienso que este chico cada día es más gilipollas. – me tumbé en la cama de golpe.
- ¡¿Sabes lo qué me ha costado arreglarte el pelo?! ¡Siglos! Y ahora vas tú y te despeinas.
- Tranquila, Rose, está igual de perfecto que antes.
- ¡Por fin! – gritaron todos en cuanto salimos de la habitación.
- Culpa de Niall. – dije rápidamente, no vaya a ser que me echen la culpa a mí.

Bajamos todos juntos en el ascensor y allí fuera nos esperaba la limusina de los chicos. Subimos uno por uno y nos fuimos poniendo cómodos hasta que el coche arrancó. Niall estaba emocionado, se le notaba en los ojos. Ya sabía lo de la fiesta pero lo del picnic con su familia fue un pequeño detallito nuestro. Él no sabía nada. Nos dirigíamos al local donde se celebraría la fiesta mientras charlábamos sobre tonterías nuestras.
- ¡¡QUÉ EMPIECE LA FIESTA!! – gritó el rubio nada más entrar y la gente se puso como loca.
- ¡¡Felicidades, Niall!! – se oyó a un coro de personas.

La gente empezó a acercarse para felicitar al rubio y saludarle mientras nosotros le dábamos un poco de espacio. Fuimos a la barra a pedir algo de beber mientras esperábamos que Niall volviera con nosotros.
- Un gin-tonic, por favor. – le pedí al camarero.
- Ni lo sueñes. – me dijo alguien al oído. – Una coca-cola.
- Aguafiestas. – cogió mi vaso y me dio el suyo.
- Lo hago por tu bien, además ya me lo agradecerás algún día. – bebió un poco de mi vaso.
- ¿Por qué tu puedes y yo no? – me llevé el vaso de coca-cola a los labios.
- Porque yo soy mayor de edad y tú no. – me sonrió con ternura. – Además, el alcohol es una mierda. – acabó su vaso. – Vamos a bailar.

Me llevó a rastras a la pista y comenzamos a movernos al ritmo de la estridente música. Estábamos rodeados de personas que hacían lo mismo que nosotros. A nuestro lado pude ver a Niall y Rose divirtiéndose como nunca. Parece que le está gustando la fiesta al irlandés. Giré la cabeza y pude ver a Zayn en la barra bebiendo junto con una chica a la que se le caían las bragas por él. Eso no iba a acabar bien, si esa chica se llega a pasar un poco la mato. Louis, Jade, Eleanor, Liam y Sophia estaban sentados en una mesa charlando.

Cuando me quise dar cuenta, tenía las manos de Harry en mi cintura. Estaba sonando una canción lenta. Nos movíamos al compás de la música. Pasé mis manos por su cuello y me pegué a él. No quería que me soltara y sabía que no iba a hacerlo. De repente, sentí sus labios por mi cuello. Acababa de empezar la noche y ya estábamos así. Que voy a hacer si el chico está necesitado… Solté una pequeña risa y su mano subía por mi espalda. La puso en mi nuca y me besó en los labios. Nos seguimos besando hasta que alguien derramó su bebida sobre mí.
- Lo siento. – dijo alguien antes de que pudiera hablar.
- Tranquilo, no pasa nada. – le sonreí para tranquilizarlo.
- Podrías tener más cuidado. – Harry parecía enfadado.
- Ha sido sin querer. – intentó explicarse el chico. – Me he tropezado y…
- Claro, lo que tú digas. Ahora lárgate, imbécil.
- ¿Qué ha sido eso?
- ¿Qué ha sido el qué? – se estaba haciendo el tonto.
- ¿Qué pasa? – se acercaron Niall y Rose.
- Que un idiota le ha tirado su bebida a Carol.
- ¿Qué?
- Ha sido un accidente. – defendí a ese chico. – No lo hizo queriendo.
- Pero lo ha hecho, me da igual si queriendo o sin querer. – empezó a elevar la voz.
- Cuándo no seas un capullo me llamas y hablamos. – cogí a Rose y fui al baño.
- Pero…
- Te has pasado. – oí a Niall antes de irnos.

Entramos en el baño y por suerte no había nadie. No quería que nadie me viera así. Tenía todo el vestido empapado de algo que olía muy mal. No me gustaba como olía el alcohol y no me dejaban saber como sabía la dichosa bebida. Me trataban como a un estúpido bebé. No sabía como iba a arreglar mi vestido.
- ¿Estás bien? – se acercó mi amiga.
- No. – me apoyé en el lavabo.
- Puedo ayudarte a secar el vestido.
- No es por el vestido. – hice una pausa. – Harry se ha comportado como un verdadero imbécil.
- Solo te estaba defendiendo.
- No tenía por que enfadarse, había sido un accidente.
- Tranquila, será por culpa de lo que sea que se haya bebido. Ven. – me acercó a las máquinas esas que te secan las manos y movió un poco el tubo por donde salía el aire. – Ya verás que ahora está como siempre. – El vestido se secó un poco y pude salir del baño para continuar divirtiéndome.

No vi a Harry en gran parte de la noche. Me había quedado con Niall y Rose casi toda la fiesta. Al final, la chica que estaba con Zayn tuvo que marcharse y menos mal que no intentó nada con él. El resto seguía en la misma mesa que estaban al principio de la noche. No veía a Harry por ninguna parte y tenía miedo de que hiciera alguna tontería.

Llegó la hora de irse y no vi a mi novio por ninguna parte. Todos me decían que ya estaría en el hotel pero no estaba segura del todo. Tenía miedo de que le haya pasado algo o que se haya emborrachado y se haya ido solo por ahí.
- Tranquila, seguro que está bien. – me dijo Niall, que milagrosamente había sido de los muy pocos que no había bebido.
- Tengo miedo de que haya hecho alguna estupidez.
- Sabes como es Harry, él es estúpido vaya a donde vaya. – se me escapó una pequeña sonrisa. – Además, ahora estará enfadado con él mismo por haberte hecho enfadar.
- Ahora que lo pienso, eres mejor amigo de lo que pensaba. – le di un pequeño codazo.
- Es lo que se pretende.

Se adelantó para estar con su novia que no había acabado en muy buen estado. Me quedé la última, no muy detrás del grupo para no perderme. De repente, alguien me cogió y me arrastró a un callejón oscuro. No pude gritar porque me taparon la boca con la mano y ninguno de mis amigos se había dado cuenta. Estaba acorralada contra la pared y no podía ver la cara del desconocido. Estaba muerta de miedo.
- Quieres tranquilizarte, por favor. – dijo una voz que conocía a la perfección.
- ¡¡PERO TÚ ERES GILIPOLLAS O QUÉ TE PASA!! – le di un empujón para separarlo de mí.
- Solo quiero hablar contigo. – agachó la cabeza.
- ¡¿Y NO PODÍAS HACERLO COMO LAS PERSONAS NORMALES?! ¡TOCÁNDEME EL HOMBRO O LLAMÁNDOME!
- Lo siento. – me miró a los ojos. – Ya sabes que no soy normal.
- Pensaba que eras un violador a algo así. – me relajé.
- Quería pedirte perdón por lo de antes. – se disculpó. – Tienes razón, no debí comportarme como un idiota. Solo estaba enfadado y…
- No pasa nada. – le di un beso en la mejilla. – Ya está todo arreglado pero me debes un vestido.
- Eso está hecho. – me besó en los labios.

Llamamos a un taxi para volver al hotel, no queríamos caminar. Sobre todo yo, me dolían mucho los pies por culpa de los tacones. Llegamos en unos diez minutos y, después de pagarle al taxista, entramos a la recepción. No había nadie y era normal, eran las cuatro de la madrugada. Subimos al ascensor y caminamos hasta nuestras habitaciones en silencio para no molestar. Aunque daba igual, se podía escuchar unos gritos y unas risas procedentes de la habitación de Zayn. Tocamos la puerta y nos abrió Liam con una cerveza en la mano.
- ¡Gracias, Carol! – se me abalanzó el rubio.
- De nada, pero ¿por qué? – le abracé.
- Por la fiesta de hoy. – me besó la frente. – ¡HA SIDO EL MEJOR CUMPLEAÑOS DE LA HISTORA DE LOS CUMPLEAÑOS!
- No grites. – dijo Eleanor con una risita. Estaba borracha al igual que su novio.
- Bueno, ya sabes lo que dicen. – le quité su botella de cerveza y bebí. – Una gran fiesta para un gran irlandés.

Para nosotros, la noche no acabó a esa hora. Seguimos nuestra propia fiesta privada hasta altas horas de la mañana. Íbamos a tener una resaca y unas ojeras increíbles pero merecía la pena. Estar con estos chicos merecía la pena.


Midnight Memories

¡Por fin! Ya se ha estrenado el videoclip que tanto estábamos esperando. ¡MIDNIGHT MEMORIES IS HERE, BABY! Nada más verlo me quedé en shock. ¡¡ES INCREÍBLE!! No es como los anteriores videos, este es más... anioancviodsv. No sé como describirlo. Es perfecto. Miradlo vosotras mismas.


                                                                                 ~

Bueno, solo quería deciros que ya he subido la sinopsis y el prólogo de mi otra fanfic. Pasaros y decidme si os gusta. 
Un beso <3

http://iftodaywasyourlastda.blogspot.com.es/

¡Felicidades, Hazza!

CUMPLEAÑOS FELIZ, CUMPLEAÑOS FELIZ. TE DESEAMOS TODAS, CUMPLEAÑOS FELIZ.
Sí, chicas. Hoy es el cumpleaños de nuestro queridísimo Harry. Puff, que tiempos aquellos en los que casi nadie conocía a los chicos y solo unas pocas afortunadas disfrutaban de ellos. Hoy es el día del fin de una era y el comienzo de otra, ya no hay adolescentes en One Direction. Pero tranquilas que seguro que seguirán siendo ellos mismos como el chico que hoy cumple 20 añitos. EL chico que ha enamorado a un planeta entero con su preciosa sonrisa y sus maravillosos rizos. ¿Qué más se puede pedir? Es la belleza personificada. Espero que se lo esté pasando como se lo merece, genial.