lunes, 20 de enero de 2014

¡Chicas!

Hoy he decidido subir un capitulo de esta novela pero además quería poneros algo de la otra de la que ya os hablé. ¿Os acordáis? Bueno, da igual. Solo quería deciros que ya he subido los personajes (pronto subiré la sinopsis) y, si no es mucha molestia, que os paséis a leerla y dejar algún comentario. Me haría muy feliz. Un comentario vuestro, una sonrisa mía. Bueno chicas, no os molesto más que sé que vuestro tiempo es oro.
Un beso.

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Capitulo 33 – Nuestro pequeño tatuaje.

¡Buenos días, mundo! Hoy nadie había tenido que despertarme a base de pistolas de agua o megáfonos. Mejor, además odio que me despierten. Me levanté de la cama y en la de al lado estaba mi amiga durmiendo tranquilamente. Que mona. Me metí en el baño y me di una ducha rápida. Cuando salí, miré la hora y casi me desmayo. ¡Eran las siete de la mañana! ¡¿Qué hacía yo despierta?! Siempre soy de las últimas en levantarme. Cosas del destino que querrá que cambie. Pues vas listo, destino. Me senté en la cama aburrida porque no sabía que hacer hasta que una bombillita me iluminó el camino. Salí de mi habitación y conté tres puertas a la derecha. Allí era. Vale, ¿ahora que hacía? Llamé a la puerta sin saber por qué. Unos segundos después se abrió.
- ¿Qué pasa, Carol? - ¡¿acaso estos cinco no dormían o algo?! Ante mí estaba Zayn completamente vestido y arreglado.
- Esto… yo venía a… - piensa cerebro. – No sé a que venía. – gracias, cerebro.
- Anda, pasa. – se hizo a un lado y allí estaba el resto de la banda.
- ¿Vosotros dormís?
- Claro. – respondieron a lo obvio.
- Siempre estáis por ahí despiertos y…
- No es culpa nuestra que tú seas tan dormilona. – vas a morir, Lou.
- Siempre te metes conmigo. – empezó la actuación. – Ya no es como antes. Siempre estabas protegiéndome y preocupándote por mí.
- Carol, yo… - estaba todo saliendo a la perfección.
- Ahora no intentes arreglarlo, ya sé lo que te importo. – me di la vuelta, dándole la espalda. – Como ahora eres una superestrella ya no te preocupan tus amigos normales. Ya no te importan.
- No lo decía en serio. – se levantó de la cama preocupado y se acercó a mí.
- Déjame, si vas a seguir tratándome así lo mejor va a ser que vuelva a Doncaster.
- ¡¿Qué?! – oí dos voces, la de mi novio y mi mejor amigo. Creo que el resto se imaginaba que estaba actuando.
- No te puedes ir. – el que se levantó fue Harry.
- Carol, perdona. – Louis me obligó a girarme. – Yo no… - no pude aguantar más la risa.
- ¡Has picado, Lou! – grité.
- ¡Pero serás…! – se abalanzó sobre mí para hacerme cosquillas.
- ¡A mí también me has asustado! – Harry ayudó a su amigo en su dulce venganza.
- Vaya trío. – oí susurrar al irlandés.

Después de hacer el retrasado un rato, bajamos a desayunar. Solo éramos nosotros seis, las chicas aún estaban en la prisión de Morfeo. Después de volver a hacer el tonto, subimos a recoger las maletas. Yo entré en mi habitación sin hacer ruido acompañada de Liam que se iba a encargar del equipaje de su novia. Bajamos otra vez a recepción y esperamos a que fuera una hora indicada para avisar a las chicas.
- Me aburro. – dijo Niall después de haber bostezado al menos veinte veces.
- Y yo. – me giré hacia él. – Tengo una idea. – le cogí prestada su gorra y le di una bola de papel que había hecho con un panfleto de algún restaurante que había por allí. – Vamos, encesta.
- ¡Yupi! – cogió la bola y tiró a canasta pero se la moví y falló. – Tramposa.
- Lo sé. – le sonreí y así pasamos el rato hasta que las chicas bajaron y nos subimos al enorme autobús que le habían preparado a los chicos por la gira.

Cada uno se fue a hacer sus cosas y cuando digo cosas, me refiero a jugar con el móvil, dormir, tomarse un café, meterse en Twitter y cosas de esas. Yo me había sentado con Jade en la parte de atrás. Veíamos a todos los coches pasar y los saludábamos como cuando éramos pequeñas. Siempre que nos subíamos a un coche, mirábamos por la ventana y saludábamos a los conductores. Justo en ese momento vimos un coche con una mujer como conductora y una adolescente de copiloto. Saludamos a la mujer y nos devolvió el gesto pero de repente la chica se puso a gritar y la conductora se asustó. Los adolescentes de hoy en día están todos locos. Jade y yo nos encogimos de hombros hasta que nos dimos la vuelta. Allí estaba Louis.
- Menudo susto se ha llevado la mujer. – dijo divertida Jade.
- Y vaya alegría que le has dado a esa chica. – contesté en el mismo tono.
- Bueno, que se le va a hacer. Soy irresistible. – dijo con chulería.
- Irresistiblemente memo. – contesté a mi amigo.
- Pero me adoras.
- ¿Cómo no iba a hacerlo? – le di un beso en la mejilla.
- ¿Dónde están los demás?
- Zayn y Sophia durmiendo, Niall, Liam y Harry jugando a la play y las chicas viendo a los chicos jugar. – le explicó el chico.
- Hacía tiempo que no pasábamos tiempo juntos. – cambió de tema Jade.
- Si estamos juntos todo el tiempo. – rió Louis.
- Sí, pero no solo nosotros tres como antes. – sonreí nostálgica.
- Louis, tú estás ocupado con la gira y cuidando de Eleanor. – miró al chico. – Y tú, Carol, tienes que estar pendiente de tu pequeño trabajo como cantante y encima tienes a Harry a tu lado. – me miró esta vez a mí. – En cambio, yo no hago nada.
- Sí que haces, Jade. – se me adelantó Louis. – Estás con tus amigos disfrutando de unas vacaciones increíbles. Eso ya es suficiente.
- Eres el mejor, Lou. – se abrazaron.
- ¿Y yo qué? – puse los brazos en jarras.
- Tú también, Sweetie. – se me tiraron los dos encima para darme besos.

Después de que me dejaran respirar, nos sentamos los tres en el cómodo sillón y hablamos sobre como nos iba la vida. Ya sabíamos la respuesta pero de parte de la televisión y no de nuestros amigos. A Jade la relacionaban mucho con los chicos de One Direction y se inventaban rumores sobre su relación con Logan. Louis, pues el chico nos explicó toda su vida. Cuando le dijimos que nos contara como le iba la vida no nos referíamos a que nos dijera absolutamente todo. Desde que nació hasta ahora. Yo, no tenía mucho que contar. Todo lo que dije ya lo sabéis. Después de eso, nos pusimos a jugar a un juego que nos inventamos de pequeños. Lo sé, de pequeños éramos un poco idiotas. El juego consistía en mirar las matrículas de los coches y decir una palabra, cualquiera. Después, el siguiente tenía que hacer una pequeña rima con esa palabra pero también refiriéndose al conductor. Sí, puede ser un juego muy idiota pero algunas rimas eran graciosísimas y sobre todo si venían por parte de Louis.

¡Por fin en Carolina del Norte! Este cacharro si que había tardado en llegar. Cuando por fin estuve tumbada en la cama del hotel, conseguí cerrar los ojos. Iba a volver a compartir la habitación con Sophia. Me encantaba esa chica, en serio. Las parejas estaban juntas y Harry y Liam en la misma habitación para hacerse compañía. Hoy no íbamos a salir a ninguna parte, o al menos eso es lo que iba a hacer yo. Estaba muy cansada del viaje. No pensaba moverme de la cama si no llega a ser por mi compañera, insistía una y otra vez en que bajara a cenar.
- No tengo hambre. – protesté.
- Tienes que comer. – seguía insistiendo la chica.
- Ya te he dicho que no quiero.
- Vamos, Carol. – contestó pacientemente.
- Cuando tenga hambre comeré.
- Pues tú te los has buscado. – oí unos pasos y una puerta cerrarse. Sí que había sido fácil. Cerré los ojos y me concentré en el sueño. De repente, oí otra vez la puerta.
- Sophia, ya te he dicho que bajaré más tarde. – repetí con los ojos cerrados cansada de lo mismo.
- Yo creo que bajarás ahora. – esa no era Sophia.

Sin pensárselo dos veces, me cargó sobre uno de sus hombros y me llevó lo que se dice a rastras. A este chico cuando le decías que parara, parecía sordo. No quería comer, ¿para qué obligarme? Luego si como y vomito se quejan, si no como se quejan. No hay quien les entienda. Nos metimos en el ascensor junto con una pareja de adultos que al vernos se rieron en silencio. Parece que les hacíamos gracia. ¿Y a quién no? Vaya el numerito que debemos de estar montando. Salimos del ascensor después de que el burro que me llevaba a rastras se despidiera de la pareja y cruzamos la recepción bajo la atenta mirada de todo el mundo. Algunos se reían, otros nos criticaban por los gritos que pegaba para que me bajara y el resto estaba indiferente.
- Ya traigo lo que me pedisteis. – dijo con voz cantarina.
- Gracias, Liam. – Sophia le dio un pequeño beso como recompensa.
- Idiotas. – me senté en la silla y me crucé de brazos.

Allí estaba yo, sentada en la silla viendo a todos comer. No tenía hambre. ¿Cuál era la parte que no se entendía? Al final todo salió como ellos querían. Harry me obligó a comerme la comida mientras yo protestaba. Los demás me decían palabras de apoyo. Ellos sabían lo difícil que era volver a ser la chica que era antes y me intentaban ayudar pero para mí no era suficiente. No era suficiente la manera en la que estaba llevando todo esto. Sabía que la segunda opción que les quedaba era llevarme a un médico o incluso llamar a mis padres. Si hacían lo segundo estaba más que muerta.
- ¡Por fin en mi camita! – Sophia se tiró en plancha sobre el colchón.
- Tengo mucho sueño. – dije mientras me frotaba los ojos.
- Buenas noches, Carol.
- Buenas noches. – se apagaron las luces.
- Oye, Carol. – oí después de algunos minutos de silencio.
- Dime. – dije con voz somnolienta.
- Quiero que sepas que todos intentamos ayudarte con el tema de la comida. No quiero que te sientas presionada ni nada por el estilo.
- Tranquila, Sophia. Ya lo sé, solo que me cuesta. – intenté tranquilizarla. – Gracias por todo.
- Sabes que nos tienes para lo que sea ¿no?
- Si. – y ahí se acabó nuestra conversación.

Un nuevo día. Hoy, supuestamente, iba a estar toda la tarde con las chicas. Por la mañana, cada uno había decidido estar con su respectiva novia. Me levanté de la cama y no vi a Sophia por ninguna parte. Puede que esté en el baño. Cogí la ropa que me iba a poner hoy y esperé unos minutos. En el baño no está, definitivamente. Miré hacia todas partes pero no vi nada hasta que vi sobre su cama un papel. “Me he ido con Liam a dar una vuelta. Se te veía cansada y no quería despertarte. Un beso, Sophia.” Ya sabía donde estaba mi amiga. Mientras me arreglaba un poco el pelo con las manos frente a un espejo, llamaron a la puerta.
- ¿Qué haces aquí? – pregunté sorprendida al ver a Harry.
- Ayer te dije que vendría a por ti para tener una pequeña cita. – me dio unos golpecitos en la cabeza. – Vaya memoria.
- ¿A dónde me vas a llevar? – ignoré su comentario y empecé a dar saltitos de la emoción.
- He estado pensando… - iba a hablar pero me interrumpió. – Sí cariño, sé pensar. He estado pensando y quiero que me acompañes a un sitio.
- Cuanto misterio… - dije con sarcasmo antes de coger el bolso y salir de allí.
- Calla y sube al ascensor. – dijo riendo.

Bajamos hasta llegar a recepción y salimos del hotel. Estuvimos dando un paseo antes de que Harry me llevara a donde sea que tuviera que llevarme. Recorrimos las calles cogidos de la mano y de vez en cuando alguna fan del chico le paraba para que se sacara una foto con ella. A mí no me decían nada, no sabía si eso era bueno o malo. Habíamos parado a mirar un escaparate en la que había una camiseta chulísima y alguien nos interrumpió. Allí delante tenía a una niña de unos diez u once años que nos miraba a Harry y a mí con los ojos brillantes de la emoción.
- Puedo hacerme una foto contigo.
- Claro. – automáticamente Harry se agachó y se puso al lado de la niña.
- Contigo no. – se alejó de Harry. – Con ella.
- ¿Enserio? – ni que tuviera muchos fans.
- Sí, vi la película de los 101 Dálmatas. Me encantó el videoclip de la canción. – le dio la cámara a Harry y nos hizo la foto. – Gracias, mis amigas me van a envidiar. – oímos a la chica mientras se iba.
- Esto es raro.
- En unos meses será normal. – dijo mi chico antes de continuar nuestro paseo.

Caminamos un rato más hasta llegar a una pequeña tienda de tatuajes. ¿Qué demonios hacía yo aquí? Bueno, a lo que iba. Íbamos cogidos de la mano pero yo un poco más retrasada que él. Llegamos al pequeño mostrador y esperamos a que alguien nos atendiera. Siempre me habían dado un poco de miedo los tatuajes y las agujas y estar en una tienda de tatuajes no ayudaba mucho, la verdad. Lo sé, soy una gallina pero que se le va a hacer. Después de unos minutos, apareció un hombre con los dos brazos tatuados y un pañuelo rojo cubriéndole la cabeza. Ese sí que daba miedito. Miró a Harry y después me miró a mí. Supongo que estará pensando en que hago aquí.
- Hola, venía a hacerme un tatuaje. – dijo Harry como si de coger cita para el médico se tratase. Bueno, es parecido. Tenían agujas. ¡Qué miedo!
- Espere un minuto. – el hombretón desapareció.
- ¿Qué te pasa? – preguntó Harry divertido.
- Nada. – Carol, trágate el miedo y disimula.
- ¡Buenos días, chicos! – nos saludó una mujer. – Soy Nicolle.
- Encantado, nosotros somos Harry y Carolina.
- Ya sé quien eres, no vivo en una cueva. – bromeó Nicolle. – Bueno, ¿qué tenías pensado?
- Un amigo me ha hecho un pequeño dibujo de cómo lo quiero más o menos. – sacó un papel que no pude ver bien.
- Interesante. – miró el papel detenidamente. – Vamos chicos, pasad.
- Vamos, Carol. – me cogió de la mano y pasamos a una salita con una camilla de cuero negro en el centro. Al lado había una silla para la tatuadora y todos los instrumentos que utilizaría.
- Bueno Harry, túmbate aquí. – señaló la camilla. Se volvió para mirarme. – Cariño, relájate. Le dolerá más a él que a ti. – me dijo con dulzura.
- Siempre le he tenido miedo a las agujas y bueno…
- Ya verás que todo sale bien. – me tranquilizó Harry.

Asentí con la cabeza y Harry me dio la mano para que supiera que no pasaba nada. La mujer cogió un paño de tela y la aguja y empezó a hacer lo que tenía que hacer. Cada movimiento que hacía con ese aparato infernal sobre la piel de Harry me ponía más nerviosa. Sé que ya tenía muchos tatuajes pero no sé porqué estaba de lo nervios. Miraba hacia otro lado para no tener que sufrir la agonía que me atacaba por dentro. Soy demasiado miedosa pero tengo mis motivos. Al cabo de unas dos horas, Nicolle terminó su trabajo y después de recordarle a Harry los cuidados de su tatuaje, salimos de allí.
- ¿Duele tanto como parece?
- ¿Qué? – me miró confuso.
- ¿Qué si hacerse un tatuaje duele tanto o son paranoias mías?
- Una vez que te acostumbras no duele. – dijo con una sonrisa en la cara.
- Quiero verlo.
- Supuestamente no puedes verlo hasta un rato. – recordó las recomendaciones.
- Por favor. – puse mi mejor cara de cachorrito.
- No me mires así. – estaba funcionando. – Carol, para. – estaba nervioso y se le notaba. – Vale. – nos adentramos a un callejón y se quitó la camiseta. Allí había un pequeño trozo de venda que le tapaba un trozo de la espalda. Se lo quité con cuidado y lo miré. - ¿Y bien?
- Es realmente precioso. – no tenía palabras para describirlo.
- El diseño es de Zayn pero la intención es mía.
- Enserio Harry, es lo más bonito que han hecho por mí.
- ¿Quién ha dicho que sea para ti? – mi cara cambió completamente y él empezó a reírse. Le pegué un puñetazo en señal de protesta. - ¡Ay! Que agresividad. – le miré con el ceño fruncido. – Claro que lo he hecho por ti, pequeña.
- Gracias, Harry. – le abracé.
- De nada. – me besó la cabeza. – Y recuerda, este será nuestro pequeño tatuaje.


lunes, 13 de enero de 2014

Felicidades, DJ Malik.

Aunque sea con retraso, sorry. Bueno, ayer 12 de Enero fue de los primeros días más importantes del año. Nuestro Bradford Bad Boy cumple... ¿cuántos van ya? Ah sí, 21 añitos. Que rápido pasa el tiempo. ¿Os acordáis de cuándo lo veíamos en esos videos en los que aún era un pequeño adolescente? Para mí siempre será un niño aunque sea un anciano con el pelo gris y viente mil arrugas. Ya no sé que más decir de este hombre. Nos enseñó que la vida solo es una y hay que vivirla, como hizo él con la suya y también que a pesar de la timidez y cosas como esa, hay que luchar por lo que uno quiere hasta conseguirlo. ¡¡¡FELICIDADES, MALIK!!!




jueves, 9 de enero de 2014

Capítulo 32 – Una tarde junto a 1D.

Irlanda, España, Alemania, Inglaterra… Por fin se acababa visitar los países europeos. ¿Recordáis lo emocionado que estaba Niall cuando fuimos a Irlanda? Pues esta vez lo estoy yo. ¡Vamos a EE.UU.! Al fin. Estaba deseando volver a casa. No os olvidéis de que yo no nací en Doncaster ni en ninguna parte de Inglaterra. Yo vengo de ese gran país donde hay un gran porcentaje de obesidad y el símbolo de nuestra nación es un águila. ¡Qué emoción! No podía dejar de mirar por la ventana. Lo único que se podía ver eran unas enormes manchas blancas que eran las nubes y el cielo, nada más. Pero a pesar de eso, la sonrisa no se me borraba de la cara. Todos estaban jugando una interesante partida de póker mientras yo no me apartaba de la ventana.
- ¿Qué hay fuera tan interesante para que estés tanto tiempo mirando? – se me acercó Zayn por detrás.
- Dentro de poco llegaremos a Estados Unidos.
- Pero para eso quedan tres horas y media. – dijo riendo.
- Lo sé, pero estoy deseando llegar.
- ¿Oye, que te parece si cuando vayamos a Boston me lo enseñas?
- Eso no suena muy bien. – dije riendo.
- Eres una pervertida.
- Tengo de maestro al mejor. – señalé discretamente a Harry.
- Ya no sabemos que hacer con él. – me empezó a revolver el pelo.
- ¡Para, Zayn! ¡Me estás despeinando! – paró de golpe.
- Salir con Harry te afecta. – una botella de plástico vacía le dio en la cabeza. - ¡Au!
- ¡Te he oído! – gritó mi novio, nunca me voy a cansar de decirlo.
-  Es lo que pretendía. – le tiró la botella a Harry. – Bueno, ¿aceptas mi propuesta?
- Claro. – hacía mucho tiempo que no pasábamos una tarde entre amigos y le necesitaba.

Me obligó a ir con todos para entretenerme. Según él, los científicos habían descubierto una peligrosísima enfermedad que es causada por mirar tanto tiempo por la ventana en un avión. La mongolitis. Bueno, sin contar que Zayn me ha empezado a llamar mongola todo el rato, todo iba perfectamente. El vuelo se me estaba haciendo eterno y yo quería llegar ya. Universo, te ordeno que hagas que este avión vuele más rápido. ¿Universo? ¿Estás ahí? Maldito universo, nunca estás cuando más te necesito. Bueno, lo mejor será que me duerma.

Algo se estaba moviendo, mejor dicho algo me estaba llevando. ¿Qué como lo sé? Pues, supongo que por las manos que me sujetan por la cintura y las piernas. Abrí los ojos pero una luz cegadora me impidió ver. ¿Dónde diantres estábamos? Una vez que pude ver con normalidad me asusté. Estábamos rodeados de fans y yo en los brazos de alguien. Miré hacia arriba y los ojos verdes de Harry me miraron. Estábamos en el aeropuerto. Liam y Louis estaban junto a algunas fans haciéndose fotos y Zayn se estaba despidiendo de Perrie más apartados. ¿A dónde irá esta chica? Tengo que prestarle más atención la próxima vez que me hable. No había ni rastro de Jade, Rose, Eleanor o Sophia. Busqué a Niall y por fin lo encontré hablando con alguien que supongo que será el de seguridad. Volví a mirar a Harry y pensaba volver a quedarme dormida para que me llevara hasta el coche. En sus brazos se está muy a gustito. Las fans nos gritaban cosas pero entre que no las entendía y no quería entenderlas, acabé pasando de ellas.
- Sabes que tienes piernas ¿no? – dijo Harry divertido en mi oído.
- Y tú que no quiero andar ¿verdad? – le respondí con una sonrisa angelical.
- Lo que hay que hacer. – suspiró y continuó caminando hasta el coche. – Hemos montado un numerito por tu culpa.
- ¿Dónde está Perrie? – ignoré a Harry y busqué a la rubia.
- Te lo dijo en Londres y en el avión. ¿Qué voy a hacer contigo, Sweetie? – suspiró Jade.
- ¿Si es tonta que quieres? – Louis se llevó una ostia.
- Ahora va a coger un avión para ir a San Francisco con el resto de su grupo. – me explicó Zayn.
- ¿Y los chicos de 5 Seconds Of Summer? – ellos no me habían dicho nada… creo.
- Digamos que ellos ya han acabado su trabajo. – informó Liam. – Volverán para nuestro último concierto.
- Jo, me habían caído bien.
- Yo creo que echas de menos a Luke. – se burló Niall y otra colleja tuvo dueño.

El coche continuó su camino hasta el Hotel Plaza de Nueva York. La verdad, yo no sé por que era tan caro. Para mí, al menos, por fuera era muy feo. Nos hicieron esperar dentro del coche mientras las personas que estaban a nuestro alrededor se encargaban de todo. Íbamos a ir a comer pero antes querían dejar las maletas en nuestras habitaciones. El coche volvió a arrancar y pusimos rumbo a un restaurante cualquiera. Niall nos hizo conducir cuarenta y cinco minutos porque según su mapa de restaurantes, no me preguntéis de donde lo ha sacado, a donde íbamos servían la mejor carne de la ciudad. Eso tenía que juzgarlo yo misma. Llegamos a la hora punta, eso estaba llenísimo. Niall no se atrevía a bajar pero ya que nos había hecho ir hasta allí…
- Vamos, Niall. – le dijo por millonésima vez Liam. – Está lleno de gente ¿y que más da?
- Nos van a reconocer. – repetía siempre el rubio.
- Mira, duende. – habló pacientemente Eleanor. - ¡¡¡SON CASI LAS CUATRO DE LA TARDE Y NOS HAS HECHO VENIR HASTA AQUÍ SOLO PORQUE QUERÍAS PROBAR LA ESTÚPIDA CARNE ASÍ QUE SACA TU ENORME CULO DE AHÍ Y VAMOS A COMER DE UNA PUTA VEZ!!!
- Sí, señora. – Niall se asustó de la chica y salió corriendo.
- Esa es mi chica. – rió el mayor del grupo.
- Madre mía con la mosquita muerta. – rió Jade.
- Yo quiero… esta cosa. – le señaló Sophia un plato de nombre impronunciable.
- Enseguida tienen su comida, señores. – se fue el camarero.
- ¿Por qué nos llama señores? – preguntó Rose. – Me hace sentir muy vieja.
- Eso será porque lo eres. – le saqué la lengua.
- Eso lo serás tú.
- Lo siento pero estás hablando con la juventud en persona. – le volví a sacar la lengua.
- Crías. – dijo Niall suspirando y se llevó dos collejas. Una de mi parte y la otra de su novia.
- Aquí tienen su comida, señores. – nos trajeron todos nuestros platos. – Que aprovechen.
- Podrías haberte pedido algo más… no sé, tienes platos que seguramente no has probado en la vida y tú vas y ¿te pides una hamburguesa? – me recriminó Sophia que ya había cogido más confianza con todos, o al menos conmigo.
- ¡Eh! ¿Sabes desde hace cuánto que no pruebo una hamburguesa de verdad? ¡Siglos! – dije exagerando mucho con las manos. – Como echaba de menos el acento americano.
- Apenas se les entiende. – rió Eleanor.
- Hablaron los ingleses repipis…
- Además, a ti apenas se te nota. – me apuntó Zayn con su tenedor.
- Años de práctica, querido amigo.
- Teníais que haberla escuchado hablar en el instituto. – recordó Louis.
- Se saltaba la mitad de las palabras. – se rió Jade.
- Criticad a Niall que es irlandés. – me crucé de brazos.
- Tranquila, ya lo hicieron en su momento. – puso su mano en mi hombro. – Somos unos incomprendidos.
- Un momento, también podéis meteros con Rose. Ella es americana. – si ellos se meten conmigo con ella también. Aquí nadie se salva. Lo sé, soy mala pero que se le va a hacer.

Siguieron metiéndose con nosotras dos por nuestro acento aunque según Niall y Harry es sexy. Aunque eso no cuenta mucho ya que son nuestros novios y están amenazados por nosotras dos. Bueno, dejando tonterías a parte. Volver a EE.UU. era genial y Rose pensaba exactamente lo mismo pero lo disimulaba más. Lo único malo es que tuve que ir al baño a vomitar. No lo hice a propósito. Comerme esa hamburguesa era un esfuerzo demasiado grande y mi estómago se había transformado en algo muy pequeñito que se llenaba fácilmente. Nadie lo sabía pero más tarde se lo tendría que decir a Harry si no quiero que me asesine mientras duermo. Se nos estaba pasando el tiempo volando, y cuando quisimos darnos cuenta estábamos cada uno en su habitación. Yo la compartía con Sophia, Eleanor y Jade estaban juntas, Niall y Rose se metieron en la suya, Harry y Louis se despidieron de nosotras y Zayn y Liam se vinieron a la nuestra. Sophia y Liam se sentaron el uno al lado del otro en una cama y Zayn y yo en la otra.
- ¿Qué tal os lo estáis pasando? – rompió Liam el silencio.
- Genial. – dijo su novia.
- Me alegro de que te estés integrando al grupo. – le dio un beso en los labios.
- Parece que nos ha tocado el papel de sujeta-velas. – me dijo Zayn al oído para no ser escuchado.
- Eso es lo que tiene tener a tu novia viajando a la otra punta del país y a tu novio en otra habitación haciendo vete tú a saber que. – me encogí de hombros. – Por cierto. – interrumpí la sesión de mimos de la pareja. Que corta rollos que soy. - ¿Cuándo vamos a ir a Boston?
- No íbamos a ir. – contestó Liam serio.
- Pero sí Zayn me…
- ¡Era broma! – cogí la almohada y empecé a darle golpes con ella.
- Con… –  golpe. – eso… - golpe. – no… - golpe. – se... – golpe. –  bromea.
- Tranquila, fiera. – me cogió Zayn por la cintura con la risa de Sophia de fondo.
- Definitivamente estáis todos locos. – seguía riendo.
- Eso porque solo has estado unos días con estos. – le señalé a los chicos.
- ¡Eh! – se indignaron. – Vosotras no os quedáis atrás.
- Bueno, ¿qué pensáis hacer para el cumpleaños del rubio? – les pregunté ignorando el último comentario. ¿Locas nosotras? Ja.
- Fiesta sorpresa no. – miramos a Liam. – Se lo esperará después de la mía.
- Pues propón tu cosas, memo. – le saqué la lengua.
- ¿Qué os parece hacer una súper fiesta? – propuso Sophia.
- ¡Si! ¡¡A lo Project X!! – grité.
- Deja hablar a los mayores. – Zayn  me dio unas palmaditas en la cabeza y lo asesiné con la mirada.
- Buena idea, al rubio le gusta la fiesta.
- Pues hay que darse prisa en planificarlo todo. – Sophia cogió un papel y un boli. – Solo queda una semana.
- Apunta. – le dije. – Alcohol, patatas y…
- Agua para ti. – me interrumpió Zayn serio.
- Estás de coña ¿no? – le dije bromeando.
- No vas a beber. – me miró esta vez Liam serio. – Aún eres menor.
- Tiene razón. – le apoyó su novia.
- Amargados. – maldije por lo bajo.

Estuvimos planeando todo para que nuestro queridísimo Niall tuviera una fiesta a lo grande. Sabíamos que él era, probablemente, el más fiestero de los cinco chicos y por eso su cumpleaños no podía quedarse atrás. Ya casi era medianoche y ninguno de los cuatro tenía sueño pero como el señor Razón había dicho, ya era muy tarde y había que acostarse. Por cierto, el señor Razón es Liam por si no lo sabías. Nos despedimos de los chicos con un abrazo y nos quedamos Sophia y yo solas. Al principio surgió el típico silencio incómodo pero estar calladas no es lo que hicimos segundos después. Nos tiramos hasta casi las tres de la mañana creo hablando sobre cosas triviales. Lo que nos gusta, lo que odiamos, cómo conocimos a los chicos y, por supuesto, nos pusimos a criticar a nuestras respectivas parejas. Somos muy malas las dos, no hace falta que lo penséis.
- ¡HORA DE LEVANTARSE! – gritó una voz por un megáfono. Esperad, ¿he dicho megáfono?
- ¡QUERÉIS APAGAR ESE TRASTO! – esa era la voz de mi compañera de cuarto.
- Vamos, cariño. No querrás quedarte aquí ¿verdad? - ¿qué hacía Liam aquí? Me estoy perdiendo muchas cosas por fingir estar durmiendo.
- Vamos a ver… ¡¡¡PODÉIS LARGAROS DE UNA MALDITA VEZ!!! – iba a usar otras palabras pero una tiene que contener a su boquita ¿no?
- Vaya carácter que tienen las dos. - ¿Por qué nuestra habitación estaba llena de idiotas? En el buen sentido ¿eh?
- Al fin se van. – suspiró Sophia. - ¿De dónde sacarán esas cosas?
- ¿Te refieres al megáfono? – asintió. – No tengo ni idea.
- Voy a vestirme. – abrió el armario y se puso a rebuscar. – Me encanta tu camiseta.
- Gracias. Fue un regalo de Eleanor. – me miró interrogante. – Por robarme al novio.
- ¿Te robó a Harry?
- No, a Louis. – y le expliqué la historia.
- ¡Que fuerte! – fue lo único que dijo. - ¿Y no le guardas ni un poquito de rencor?
- ¿Rencor? Sí me ha regalado una camiseta, ¿cómo voy a guardarle rencor? – reí.
- Estáis locas. – salimos de la habitación para ir a desayunar. - ¿Los ves por algún lado?
- No.
- ¡¡ESTAMOS AQUÍ!! – alguien gritó en nuestro oído. Allí había cinco memos con un megáfono.
- Gracias por la sordera crónica. – dijimos las dos con sarcasmo.
- De nada. – no podíamos enfadarnos con ellos si nos ponían esa versión mala de la carita de cachorrito.
- ¿Dónde están las chicas?
- Se fueron temprano a dar un paseo. – dijo Louis.
- ¿Temprano? Pero si serán las ocho de la mañana o por ahí. – ¿madrugar para caminar? Definitivamente están locas.
- Carol, son las once y media de la mañana. – dijo Niall. – Deberías ir a un médico, me estás preocupando. – colleja para el rubio.
- Os toca veniros con nosotros al estadio, lo siento. – dijo Liam.
- Que remedio. – cada una cogió un croissant y salimos de allí.
- ¿Qué tal vas? – me preguntó Harry.
- Bien pero no quiero más. – le tendí el croissant.
- Acábatelo. – negué con la cabeza. – Carol, come. – volví a mover la cabeza diciendo que no.
- Carol, piensa que el croissant es Harry. – dijo Louis al parecer en serio. Para hacerles reír y que se callaran le pegué un gran mordisco. - ¿Ves que así es más fácil? – colleja para el tonto de parte del ricitos.

Llegamos al enorme Madison Square Garden y yo aún no había acabado de comer. Bueno, solo me quedaba un minúsculo trocito que “sin querer” se me cayó en una papelera. Nadie se dio cuenta pero que conste que yo hice mi mayor esfuerzo. Entramos por un de las puertas de atrás y seguimos a los chicos por unos pasillos grises. Daba un poco de yuyu. Harry me cogió de la mano para que no me quedara atrás y seguimos andando hasta llegar al escenario. Sophia y yo nos sentamos en la segunda fila de asientos a esperar. Pasaron no sé cuantos minutos y los chicos no estaban allí. Bueno, no pasa nada. Estoy bien acompañada, Sophia es genial. Divertida, simpática, amable, un poco tímida y a la vez loca. Estábamos hablando hasta que una guitarra nos interrumpió. ¿Os acordáis de esa escena en This Is Us en la que los chicos tocan una versión diferente de Last First Kiss? Sí, esa que es reggae. Pues bien, estaban haciendo algo parecido con Over Again.
- Son geniales. – dijo Sophia cuando terminaron.
- Sí, son muy buenos. Tenemos mucha suerte de conocerlos. – fuimos hasta donde ellos estaban.
- Oye, ¿que te parece si nos haces un mini concierto? – me preguntó Niall. ¡Pero será burro!
- No, no, no, no, no y definitivamente no.
- ¿Eso es lo que les responderás a tus fans? – me picó Louis. No sigas por ahí, chaval – Oh, vamos. Nosotros seremos tu público.
- Vale. – dije a regañadientes después de que me insistieran y ya sabéis lo pesados que pueden llegar a ponerse.

Se fueron los seis a la primera fila no sin antes dejarme una guitarra. No tenía muchas canciones, o esa era la escusa que había puesto pero los muy cotillas habían descubierto mi diario. No era un diario tipo “Querido diario, hoy el chico que me gusta me ha mirado.” No, era un lugar para poder escribir mis canciones. Algunas sobre mí, otras sobre el mundo en general y el resto, pues sacaba las ideas de películas o libros que me gustaban. Cogí la guitarra y empecé con Naturally.
- How you choose to express yourself? It’s all your own and I can tell. It comes naturally, it comes naturally. – empecé a cantar. – You follow what you feel inside. It’s intuitive, you don’t have to try. It comes naturally, it comes naturally. – vi como me miraban atentamente. – And it takes my breath away. What you do so naturally? – tocaba el estribillo. – You are the thunder and I am the lightning and I love the way you know who you are and to me it’s exciting. When you know it’s meant to be. Everything comes naturally. It comes naturally when you with me, baby. Everything comes naturally, it comes naturally, baby. – se habían puesto a bailar.You have a way of moving me. A force of nature, your energy it comes naturally, it comes naturally. And it takes my breath away, every time. What you do so naturally? - estaba flipando. Los seis seguían bailando. - You are the thunder and I am the lightning and I love the way you know who you are and to me it’s exciting. When you know it’s meant to be. Everything comes naturally. It comes naturally when you with me, baby. Everything comes naturally, it comes naturally, baby. When we collide sparks fly. When you look in my eyes it takes my breath away. You are the thunder and I am the lightning and I love the way you know who you are and to me it’s exciting. When you know it’s meant to be. Everything comes naturally. It comes naturally when you with me, baby. Everything comes naturally, it comes naturally, baby. – y se acabó.
- ¡Otra, otra! – gritaban los cinco chiflados.
- No. – no iba a volver a cantar.
- Eres muy buena. – me halagó mi amiga.
- ¿Qué hacemos ahora? – buena táctica, Carol, cambia de tema.
- Hemos pedido unas pizzas. – dijo Zayn. – Por cierto, ¿tú cuándo escribes las canciones?
- Depende, cuando tengo inspiración. – era obvio.
- ¿Y de dónde sacas unas letras tan bonitas sin ayuda de nadie? – esta vez fue el rubio. ¿A dónde querían llegar?
- Pues… de las ¿pelis?
- ¿Está también? – Louis, cállate.
- Em… no. – dije tímida. Todos querían oír mi respuesta, malditos memos. – Me inspiré en… esto… pues… en Harry. – dije bajito.
- No te hemos oído. - ¿y tú te haces considerar mi amigo, Payne?
- ¡¡¡EN HARRY!!! – exploté. - ¡¿Contentos?! – al parecer sí porque empezaron a reírse todos menos Harry.
- Que mona. – me atrapó mi novio entre sus brazos.
- Quiero pizza.
- ¿Ahora piensas en comer? – preguntó Zayn antes de marcharse. – Hay que ver con esta chica…

De la nada, volvió Zayn con dos cajas de pizza tamaño extra gigante. Ya sabéis que aquí hacen la comida más grande de lo normal. Bueno, pues eso que se nos unieron también los músicos. ¿Os acordáis de Josh, Dan y Sandy? Pues esos mismos. Nos lo estábamos pasando genial y eso que no estaban ni Jade, ni Rose ni Eleanor y que no se nos olvide tampoco Perrie. Cuando terminamos de comer, nos despedimos de todos y nos fuimos para más tarde tener que volver para su gran concierto. Esta vez nos habíamos infiltrado entre el público. Nos lo estábamos pasando genial, era mejor estar entre las fans que a un lado del escenario. ¡WTF! ¿Qué hace Niall con una escoba? ¿Y Louis por qué está haciendo el pino? Que gente más rara.”Sois las mejores fans del mundo. Os queremos”. Liam fue el encargado de dar por finalizada la actuación.
- ¿Nos podemos ir al hotel? – pidió Eleanor después de bostezar.
- Ahora vamos, cielo. – ¡que monos que son, por dios!
- Buenas noches. – nos despedimos Sophia y yo.
- Acordaros de que mañana nos tenemos que levantar pronto para irnos a Carolina del Norte. – nos recordó por septuagésimo novena vez Liam. Si, llevaba la cuenta. ¿Pasa algo?
- ¿Apago la luz? – le pregunté a Sophia nada más meterme en la cama.
- Si. – se hizo el silencio. – Oye, ¿tú crees que les caigo bien a las demás?
- ¿A que viene esa pregunta? – me giré y la vi mirando el techo.
- No sé, cómo se han ido esta mañana sin nosotras.
- ¡Ah, eso! No se lo tengas en cuenta. – le resté importancia. – Créeme, les caes bien.
- Gracias, Carol.
- ¿Por qué?
- Por estar conmigo y apoyarme.
- Para eso están las amigas ¿no? – dicho esto, las dos nos dormimos. Mañana iba a ser un día muy largo.


martes, 7 de enero de 2014

More Interesting

¡Hola, hola! Hoy me he levantado de la cama y me he dicho "Carol, ¿ya que estás, por qué no haces otra fic?" Y bueno, lo voy a hacer. Tengo que aprovechar que estoy a rebosar de inspiración jejej. Tranquilidad absoluta. No voy a dejar esta, a no ser que se me caiga el techo encima, que lo dudo (-.-'). Bueno, esta entrada era solo para deciros eso. Ah, esperad. ¡Wait a minute! La nueva fic no la voy a subir a este blog si no a otro que he creado y está en proceso de fabricación. Ya os avisaré de cuando suba alguna cosa en el otro blog.
http://iftodaywasyourlastda.blogspot.com.es/
PD: ¡¡¡¡FELIZ AÑO NUEVO A TOD@S!!!! (Aunque sea un poquito tarde XD)

domingo, 5 de enero de 2014

Capitulo 31 – Enhorabuena, parejita.

Saber que tienes el apoyo de todos tus amigos es algo que nunca olvidaré. No me gusta sentirme en deuda con nadie pero ellos me ignoran y me ayudan igualmente. No sé como voy a poder devolverles el enorme favor que me están haciendo. Mis amigos son increíbles. El tema de la comida para mi era tabú pero gracias a todos, iba a intentar volver a la normalidad. Después de que Harry me hiciera entrar en razón y explicarme de veinte formas distintas que no me iba a cambiar por nada ni por nadie, quise que todo volviera a ser como antes. Iba a ser duro, eso lo sabía perfectamente pero tenía que, al menos, intentarlo.
- ¿Qué vais a hacer hoy? – me preguntó Hazza con su voz más ronca aún de recién levantado.
- Íbamos a ir de compras. – dije antes de darme la vuelta y volver a dormirme.
- Pareces la Bella Durmiente. – oí su risa y como se levantaba de la cama.
- Yo no parezco nada. – me senté bruscamente en la cama para decírselo a la cara pero, nada más verle me tapé los ojos con las manos.
- ¿Qué pasa, enana? – volví a oír su risa pero esta vez más fuerte. – Si ya me has visto desnudo muchas veces.
- Cierra la boca, Harold.
- Eso no dijiste exactamente hace… - miró su reloj. - … diez horas.
- Y vuelvo a repetir. Cierra la boca, Harold. – dije riendo y me metí en el baño para darme una ducha.
- ¡¡Eh!! – golpeó la puerta con el puño. – ¡Iba yo!
- Te aguantas. – ahora la que reía era yo.
- Que conste que ahora me tendrás que compensar. – dijo como un niño pequeño.
- Si quieres te compenso ahora. – dije tras la puerta sensualmente. Se hizo el silencio. - ¿Harry? – nada. Bueno, mejor que vaya adelantando trabajo. Abrí el grifo y calenté el agua. Me quité la ropa para quedarme solamente en ropa interior. - ¿Harry? – volví a repetir. Silencio de nuevo. Abrí la puerta y asomé la cabeza pero allí no había nadie. Me encogí de hombros y entré de nuevo.
- ¿Me buscabas? – dijo con una sonrisa.
- Idiota.
- Bueno, ahora quiero esa compensación. – se acercó a mi y me cogió de la cintura para acercarme a él.
- Idiota. – volví a repetir riendo. Fue subiendo sus manos por mi espalda hasta llegar al borde de mi sujetador.
- Pero soy tu idiota ¿no? – me mostró su característica sonrisa pícara y lo desabrochó.
- Pero sigues siendo idiota.

Fue una ducha más bien, lenta. Ninguno de los dos quería salir de allí y tampoco estábamos dispuestos a hacerlo. Pero como todas las cosas buenas, siempre tienen que llegar a su fin. En este caso, los pesados de los compañeros de grupo de mi novio tuvieron que interrumpir y a regañadientes salimos del baño. Esto no se lo voy a perdonar en la vida. Abajo ya me esperaban las chicas para irnos de compras y los cuatro australianos que nos acompañarían a nosotras. Salimos los diez del lujoso hotel y caminamos hasta el enorme centro comercial de Londres. Mañana nos iríamos otra vez a un país distinto y los chicos tenían que preparar todas sus cosas, maletas incluidas porque no nos hicieron caso. Todas les dijimos que preparan la maleta ayer por la noche pero ellos ni caso. Bueno, también tienen que terminar de preparar no sé que de la gira que nos habían dicho. Hoy hacía un tiempo extraño. Había salido el sol y no había ni una sola nube en el cielo azul. Hacía muy buen tiempo, raro en esta ciudad.
- ¡Quiero llegar ya! – gritó Eleanor. – Necesito un vestido que deje a Louis con la boca abierta.
- Lou ya se queda con la boca abierta con solo verte. – rió Jade al ver a Eleanor sonrojarse.
- ¿Te acuerdas de la tienda esa de lencería que vimos el otro día, Carol? – asentí. – Si te pones alguno de los conjuntos de esa tienda se le caen los pantalones a Louis. – Perrie soltó una carcajada.
- Sois unas cerdas, todas. – nos miró una a una mientras reíamos.
- Sophia, ¿qué tal vas con Liam? – le pregunté a la chica al ver que casi no hablaba.
- Creo que esto es una conversación de chicas. – dijo Ashton tímido.
- Da igual, yo quiero enterarme. – dijo Calum riendo.
- Cotilla. – por lo bajo se oyó a Michael.
- Bueno, no sé que somos la verdad. – se sinceró con nosotras.
- Pero te ha pedido que seas su novia ¿no? – preguntó Rose.
- Sí pero, no le he respondido aún.
- Sophia, a ti te gusta, tú le gustas. ¿Qué hay de malo en eso? – quiso saber Perrie.
- Para vosotras es fácil porque sois sus amigas y todo eso, pero yo solo conozco a Liam y miles de chicas ya me están insultando. Ni siquiera soy su novia ni nada por el estilo.
- Si quieres a alguien tienes que aceptar sus pros y sus contras. – dijo de repente Luke.
- Que filosófico eres ¿no? – dije en broma.
- ¿Quieres empezar otra discusión? – dijo con una sonrisa.
- Idiota.
- Niñata.
- ¡Callaros! – dijeron los demás.
- Oye, sabemos que es difícil pero podrás con ello. Piensa que si te niegas ya no será como antes. Afectará a vuestra amistad. – le explicó Eleanor.
- No sé que hacer.
- Tú sabes lo que pasó ayer ¿no? – le pregunté a lo que ella asintió. – Pues, si yo hubiera dicho que no aguantaba esto por más tiempo, no podría estar con el chico que ahora mismo me hace la persona más feliz del planeta. – puse una de mis manos en su hombro. - Sophia, sé que cuesta mucho aceptar que tu pareja es una superestrella pero, el amor es más fuerte que un puñado de insultos de personas que no te conocen. Y eso lo tuve que aprender de la forma más dura. Haciéndome daño a mí misma.
- Pero es diferente. – se justificó. – Por ejemplo, Perrie y tú sois cantantes y, encima sois amigas de todos los chicos. Y vosotras aunque no seáis famosas os lleváis muy bien con ellos. En cambio, yo solo conozco a Liam.
- Pero eso puede cambiar rápidamente. – intentó convencerla Eleanor. – Ellos te tratarán muy bien y más sabiendo que Liam está coladito por ti.
- Y bueno, el que tendría que preocuparse es Liam. – miramos todos a Calum. - ¿Qué? Al que van a molestar es a él no a ti. – nos hizo reír a todos.
- Gracias, a todos. – nos lo agradeció. – Creo que voy a decirle que sí.
- Esto hay que celebrarlo así que, ¡vámonos de compras! – gritó Perrie mientras entrábamos al centro comercial.
- Una cosa. ¿Para qué nos habéis invitado a nosotros? – quiso saber Luke.
- Para llevarnos las bolsas, obviamente. – contesté a la vez que le sacaba la lengua.

Entramos al enorme edificio con el único objetivo de arrasar con todas y cada una de las tiendas. Cada vez que entrábamos en cada una de ellas, los chicos se quejaban porque tenían que cargar con tres bolsas más. Ya casi a la hora del mediodía, fuimos a un restaurante de comida rápida para poder descansar. Mis amigas se quejaban de los zapatos que llevaban. Y es que, ¿a quién se le ocurría ir de compras con tacones? Ellas decían que tenían que estar guapas siempre pero aunque ellas siempre estuvieran preciosas ¿con unas converse las chicas no podemos estar guapas? Tonterías. Las únicas listas del grupo somos Rose y yo. El resto iba a tener un enorme dolor de pies. Después de que los chicos arrasaran con toda la comida que pudimos pagar, seguimos recorriendo tiendas pero esta vez para buscar ropa para los chicos.
- Estoy reventada. – se quejó Perrie.
- Ahora os aguantáis. – rió Michael. – Nosotros hemos estado toda la mañana llevándoos las bolsas.
- Pero es vuestra función como chicos. – dijo alegremente Jade. – Complacer a las chicas.
- Sí, ese es vuestro objetivo en la vida. – asentimos todas riendo.
- Ya, pero vuestro objetivo es complacer a los chicos ya sabéis de que forma. – levantó las cejas varias veces Luke.
- Idiota.
- Pero me adoras.
- Yo creo que no.
- Mirad eso. – dijo Eleanor señalando un cartel publicitario.
- ¿Esa no es una de las ex novias de Harry? – esta vez fue Rose mirándome.
- Creo que sí. – afirmó Perrie.
- Molaría salir en un anuncio como ese o de cualquier otra cosa. – dije mirando el cartel.
- Mola eso de ser modelo. – estaba conmigo Eleanor.
- Y estáis de suerte las dos. – dijeron Calum y Ashton a la vez. - ¡Mirad!
- Se buscan modelos. – leímos el cartel.
- Pero nos vamos mañana. – dijo Eleanor. – ¿Y qué pensarán los chicos de todo esto?
- Que más da lo que piensen. Si es lo que os gusta, hacedlo. – nos apoyó Luke.

Cogimos un taxi para volver al hotel y ayudar a los chicos con las maletas. Eleanor y yo aún estábamos pensando en ese cartel que reclamaba modelos. Mi sueño era ser actriz pero ser modelo no estaba nada mal. Bueno, supongo que el destino no quiere que trabajemos de eso. Llegamos a nuestras habitaciones y allí no había nadie. Fuimos a la habitación de los australianos y nos quedamos allí charlando un rato. Casi a la hora de cenar, los chicos de One Direction nos llamaron. No sabíamos donde estaban ni a donde teníamos que ir pero ellos nos habían dicho que saliéramos del hotel. Les hicimos caso y allí había una enorme limusina negra. Supongo que los chicos estarán dentro pero me equivoqué. Había diez asientos vacíos que nos esperaban.
- ¿Alguno sabe a donde vamos? – preguntó Jade.
- No, pero espero que no nos lleven a un lugar muy pijo porque mirad las pintas que llevamos. – se preocupó Rose.
- Vais preciosas. – nos piropeó Calum.
- Tienes toda la razón. – asintió Luke mirándome.
- Creo que esto se ha parado. – dije ignorándole.
- Pues, vamos. – bajamos todos de la limusina y allí no había ni un alma.
- ¡Esperad! – avisó Perrie. – Acabo de recibir un mensaje de Zayn.
- ¿Tienes a Zayn como “Osito” en el móvil? – miró Ashton en el móvil de la rubia.
- Eh, dejadme en paz. Zayn es mi pequeño Osito. – nos empezamos a reír todos.
- Bueno, da igual. – intentó calmarse Eleanor. – El mensaje.
- Relajaros. – dijo Perrie con tranquilidad.
- Vamos, léelo. – le metimos prisa.
- Dice que vayamos hasta el final de la calle y…
- ¿Pero hacia que lado? – preguntó Ashton.
- Y en cuanto lleguemos a Hyde Park doblemos hacia la izquierda…
- Entonces es por allí. – Michael interrumpió a Perrie otra vez.
- ¿Me vais a dejar terminar? – nos lanzó una mirada asesina. – Gracias. – puso una sonrisa muy falsa que nos hizo reír a todos y continuó. – Y que entremos en un restaurante que se llama… ¿Qué pone aquí? Bueno, que entremos en un restaurante con un nombre ¿francés? ¿italiano? No sé.
- Entonces vámonos. – llegamos al final de la calle. – Ahí esta Hyde Park.
- Ahora es a la izquierda.
- Yo no veo ningún restaurante. – dije mirando a todas partes.
- Cegata, está allí. – Luke me dio la vuelta para poder ver el local.
- Ya lo sabía. – fui con las chicas que ya estaban en la puerta.
- Yo los mato. – dijo Rose de repente. – En este sitio solo come gente rica y mirad como vamos todos vestidos.
- Bueno, los vaqueros y las camisetas de tirantes estuvieron de moda. – rió Jade.
- Yo no los veo por ninguna parte. – dijo Eleanor.
- Disculpen señoritas, ¿buscan a alguien? – dijo un hombre con un acento francés que me hacía mucha gracia.
- Esto… sí. – la que habló fue Perrie.
- Buscamos a cinco chicos que…
- Pasen por aquí. – no la dejó acabar.

Seguimos al camarero mientras atravesábamos el restaurante con todas las miradas pendientes de nosotros. Pudimos escuchar a algunas mujeres ricachonas criticando nuestra ropa, hombres mayores que nos miraban descaradamente aunque sus mujeres estuvieran delante y algunas jóvenes que se quedaban embobadas con los chicos. Caminamos por un estrecho pasillo y el francés abrió la puerta del fondo. Allí tampoco había nadie, solo una mesa para muchas personas. ¿Pero dónde se habían metido estos chicos? Nos sentamos cada uno en una silla y esperamos. ¡¿Cuánto tiempo iban a tardar en aparecer esos cinco memos?! Odio que me hagan esperar. De repente, se apagaron las luces y un silencio inundó la sala. Ninguno decía ni una sola palabra, a parte de que no sabíamos que decir. Estábamos en una sala privada de un restaurante a oscuras, todo muy normal. Justo en el momento en el que Michael iba a coger el móvil para alumbrar, empieza a sonar una melodía. Solo sonaba una guitarra que hizo que nosotros estuviéramos atentos a la música. Gracias a Rose pude reconocer la canción. Change My Mind.
- The end of the night. We should say goodbye. But we carry on, while everyone’s gone. – cantó una voz que todos conocíamos muy bien.
- Never felt like this before. Are we friends or are we more? As I’m walking towards the door. I’m not sure. – le siguió el moreno. Aunque estuviera oscuro, todos sabíamos que era él.
- But baby if you say you want me to stay. I’ll change my mind. Cause’ I don’t wanna know I’m walking away, if you’ll be mine. una luz iluminó a Liam mientras cantaba.
- Won’t go, won’t go. unieron todos sus voces.
- So baby if you say you want me to stay, stay for the night. I’ll change my mind. solo tenía ojos para Sophia. – Lean in when you laugh. We take photographs. There’s no music on but we dance along.
- Never felt like this before. Are we friends or are we more? As I’m walking towards the door. I’m not sure.cantó esta vez mi chico dedicándome una sonrisa.
- But baby if you say you want me to stay. I’ll change my mind. Cause’ I don’t wanna know I’m walking away, if you’ll be mine. le tocó a Zayn cantar el estribillo mientras le dedicaba pequeñas sonrisas a su prometida.
- Won’t go, won’t go.
- So baby if you say you want me to stay, stay for the night. I’ll change my mind. – Zayn le dio unas pequeñas palmaditas a Niall en el hombro. – I’ll change my mind.
- Baby if you say you want me to stay. I’ll change my mind. – susurró el rubio con una melodiosa voz.
- But baby if you say you want me to stay. I’ll change my mind. Cause’ I don’t wanna know I’m walking away, if you’ll be mine. cantaron cómo si de ángeles se tratasen Won’t go, won’t go. So baby if you say you want me to stay, stay for the night.
- I’ll change my mind. – en vez de acabar Zayn la canción fue Liam. Nadie decía nada. Todos estábamos pendientes de Liam y Sophia. – Bueno, ¿qué me dices? – dijo notablemente nervioso.
- Liam, yo… - mal momento para hacer una pausa dramática, Sophia. Todos estábamos muy nerviosos por la espera de la respuesta. - ¡Claro que sí! – se tiró a sus brazos. - ¡Claro que quiero ser tu novia!
- ¡Esto hay que celebrarlo! – gritaron los chicos.
- No teníais que acabar de preparar ninguna maleta ¿verdad? – muy aguda, Jade.
- Nos han pillado, chicos. – rió Louis.
- Era una buena estrategia para escaquearnos de llevaros las bolsas. – Rose le dio un codazo al bocazas de su novio. - ¡Au!
- Lo sentimos, chicos. – Zayn miró a los australianos con pena para luego reír.
- De la siguiente no os escapáis. – les amenazó Eleanor con el dedo, sobre todo a su novio.
- ¡Enhorabuena, parejita! – grité de repente.
- Gracias, pero un poco tarde ¿no? – rió Liam.
- Si es que estas empanada. – me picó Harry. – Vino con retraso de la fábrica.
- O sea que… ¿Yo estoy empanada y tengo un retraso? – me hice la ofendida pero de esta no se salva. – Pues tú duermes en el sofá, cariño. – ahora la que reía era yo. - Por tonto.
- Como los viejos tiempos. – rió Harry.
- Oye, quiero proponer un brindis. – dijo Zayn. Todos levantamos las copas. – Por una gran amistad y… por el comienzo de esta parejita. – rió antes de que Liam le diera una colleja.
- ¡Por Liam y Sophia! – fue lo que dijimos todos entre risas.