viernes, 29 de noviembre de 2013

¡Aviso!

¡Hola chicas!
Bueno, esta entrada, como veis, no es un capítulo ni nada de eso pero tranquilas, que estoy en ello. Solo quería preguntaros una cosita. El capítulo me está saliendo bastante largo y no sé si subirlo en dos partes o solo en una. Si lo queréis en dos partes, antes de que acabe la semana ya lo he subido pero si lo ya lo queréis leer todo de un tirón os tendréis que esperar bastante porque estoy de exámenes... 
En fin que solo era eso. Dejad un comentario con lo que queráis y, bueno... pues eso. :3
Un beso

martes, 19 de noviembre de 2013

Capitulo 28 – No tengo otra opción.

Después de que los chicos le dieran una “paliza” a Harry, todo volvió a la normalidad. Nos dejaron unos días más de vacaciones, por llamarlas de alguna forma, para que Harry se recuperara del todo. A pesar de que nos había engañado a todos diciéndonos que había perdido la memoria, tenía que recuperarse de los golpes del accidente. Me quedé cada minuto del día junto a Harry para cuidarle y que no le faltara nada. Los chicos le guardaban un poquito de rencor por la broma y las chicas, en cuanto lo supieron, se rieron y alegraron de que Harry estuviera bien. Menos mal que no había sufrido nada grave porque sino, no se que habría hecho. Ya había pasado por demasiadas cosas y, perder a Harry no estaba en ninguno de mis planes ahora que estábamos mejor que nunca.
- ¿Aprovechamos nuestro último día en España? – me susurró la voz de mi chico al oído.
- ¿Qué propones?
- Pues, no sé, ¿dar un paseo?
- Pues vístete rápido. – me levanté de la cama de un salto. – Te espero abajo.

Salí de la habitación y dejé que Harry se vistiera. Bueno, que se pusiera algo por encima ya que no iba a salir en calzoncillos. Me senté en el sofá y, cinco minutos después, bajó Harry completamente vestido y arreglado. Llevaba unas bermudas oscuras y una camiseta blanca que le queda perfectamente. ¿Por qué el blanco le sentaba tan bien? Sobre su pecho descansaba su inseparable colgante de plata en forma de avioncito de papel. Y, obviamente, llevaba sus inconfundibles converse blancas. Salimos de casa y, de la mano, nos aventuramos por las calles de Barcelona. No había mucha gente por los alrededores, pero aún así, se podía ver a algunas parejas con la misma idea que nosotros, algunas familias u otras personas que tenían prisa. Después de dar vueltas y vueltas por la enorme ciudad, nos sentamos en un banco de una plaza a descansar un poco. Al poco rato, Harry me avisó de que iba a por unos helados. Le esperé con una sonrisa mientras lo veía ir alegre hacía una heladería en la otra punta de la plaza. Segundos después de que se marchara, dos chicas de mi edad, más o menos, se acercaron a mí.
- ¿Ese que estaba contigo era Harry Styles? – me preguntó una de las dos chicas que había.
- Em… sí. – dije dudosa.
- Tú eres su novia. – afirmó la otra. ¿Cómo lo sabían si no lo habíamos hecho público?
- Sí, lo es. – dijo la primera. Eran mejores que agentes del FBI
- No sé porque Harry pierde el tiempo con alguien como tú. – empezaron a decir.
- No eres gran cosa. – le dio la razón su amiga. – Primero fue Louis y, ahora Harry. ¿Quién es el siguiente? ¿Liam? Solo eres otra roba fama.
- Además de horrible. – secundó la chica.
- Estoy de acuerdo. – rió la primera. – Encima parece una foca. – iba a ponerme a llorar de un momento a otro.
- Deja a Harry en paz. – me miraron con ojos amenazantes.
- Se merece algo mucho mejor que tú. – las lágrimas estaban a punto de salir.
- Aquí tienes el helado, pequeña. – Harry volvió con dos tarrinas de helado. - ¿Quiénes sois vosotras?
- Somos directioners. – dijo una con una sonrisa. “Falsas” fue la palabra que mi mente usó para describirlas.
- Nos encantas, Harry. – dijo la otra. - ¿Te haces una foto con nosotras?
- Claro, todo por mis fans. – dijo el chico con una sonrisa. Se hicieron la foto y volvieron a mirarme.
- Un placer haberte conocido, Carolina. – me dedicó una sonrisa falsa.
- Hacéis una pareja preciosa. – ¿soy yo o la gente puede llegar a ser muy farsante? – Adiós.

Se fueron y nos quedamos los dos solos. Esas chicas habían sido muy crueles conmigo y, a pesar de que me creía una persona fuerte, sus palabras me habían afectado. Pero, Harry no tenía porque enterarse. No iba a contarles que dos de sus millones de fans habían venido y me habían empezado a insultar. Seguramente eso es lo que muchas chicas están haciendo ahora mismo por Twitter. Harry estaba sentado a mi lado comiéndose tranquilamente su helado de a saber que sabor y yo, en cambio, estaba mirando atentamente la tarrina con esa dulce crema con sabor a vainilla y cientos de calorías. Miré a Harry y estaba mirando a un grupo de chicos de catorce o quince años con su skate. Sin que se diera cuenta, dejé caer la tarrina al suelo.
- ¿Qué ha pasado? – me miró al oír el ruido. Vio el helado en el suelo y me miró. – Voy a comprarte otro.
- No. – le impedí que se levantara. – No tengo mucha hambre.
- ¿Estás bien?
- Sí. – agaché la cabeza. - ¿Podemos volver?
- Claro. – pasó su brazo por mis hombros y nos encaminamos a casa.

Llegamos a casa justo a la hora de la cena. Los chicos estaban haciendo una barbacoa en el jardín. La mesa ya estaba lista con los platos y cubiertos puestos. Las chicas estaban tumbadas en las hamacas que había al lado de la piscina y lo chicos, cada uno con una cerveza en la mano, estaban preparando la comida. Nos unimos a ellos. Carne. Me encantaba la carne y tenía mucha hambre. Minutos después, ya estábamos cenando todos juntos la deliciosa comida.
- Tienes que comer. – me ordenó Louis. – Lo ha dicho el médico.
- ¿Qué médico? – preguntó Harry.
- Todo por ese maldito accidente. – le explicó Jade toda la historia.
- ¿Por qué no me lo habíais dicho?
- Se nos olvidó. – rió Niall.
- No tengo hambre. – dije en un susurro.
- Tienes que hacerlo. – Els me tendió las pastillas que me había recetado el médico y, con un poco de agua, me las tomé.
- Vamos, solo un poco más. – me animó Perrie. Comí unos cuantos trozos más.
- Estoy llena. – notaba el estómago cerrado.
- Un poquito más. – me dijo Harry y negué con la cabeza. – Pues como a los niños pequeños. – cogió el tenedor y pinchó un trozo. Después, me lo acercó a la boca y yo me alejé. – Abre la boca que viene el avioncito. – todos se estaban riendo de la escena. Al final, abrí la boca y me lo comí. - ¿Ves que no era tan difícil?
- Lo que tú digas, Styles.

Terminamos de cenar y, entre todos, recogimos la mesa y dos se quedaron fregando los platos, en este caso fueron Zayn y Rose. Los demás nos quedamos en el jardín charlando tranquilamente. Yo no intervenía mucho en la conversación. Tenía otras cosas en la cabeza. “Parece una foca”. ¿De verdad estaba gorda? “Además de horrible”. No me consideraba una preciosidad pero tampoco era tan fea. ¿No? “No eres gran cosa”. Pero tampoco era una chica insignificante, ¿verdad? “No sé porque Harry pierde el tiempo contigo” ¿Por qué estaba conmigo? Había millones, y no exagero, de chicas mucho más guapas, inteligentes, con mejor cuerpo, carismáticas… Vamos, que eran mucho mejores que yo. Todo esto me estaba creando dudas. Tenía que ser perfecta para estar a la altura de Harry. Todo por él. Me disculpé y me metí en mi habitación. Allí había un espejo que me permitía verme de pies a cabeza. ¿Qué es lo que veo? Solo estaba mi reflejo, el de una chica de dieciséis años del montón y con un cuerpo también del montón. Cerré los ojos y los volví a abrir. ¡¿Qué era lo que estaba viendo?! Una chica gorda y, digamos que, no muy agradable a la vista, por no decir horrible. Me metí en el baño y me lavé la cara. Me miré otra vez en el espejo y volvía a ser yo. Menos mal. ¿Y si…? No, no podía hacer eso.
- Todo por Harry. – oí una voz. Estaba hablando con ¿mi reflejo?
- No puedo hacer eso.
- Pero tienes que estar perfecta. – intentó convencerme.
- Pondrá en riesgo mi salud.
- ¿Prefieres que Harry te deje por una preciosa modelo con un cuerpo perfecto? – él no me haría eso ¿verdad?
- Tengo que estar perfecta. – me di por vencida.
- Pues entonces, hazlo. – mi reflejo me mostró una sonrisa malévola.
- No tengo otra opción.

Me acerqué al váter y me arrodillé junto a él. No me podía creer lo que estaba a punto de hacer. Subí la tapa y cerré los ojos para respirar relajadamente. Inspiré y espiré repetidas veces hasta que decidí hacerlo. Miré el agua del váter y cerré los ojos para no ser testigo de lo que iba a hacer. Me metí dos dedos en la boca hasta llegar a tocarme la garganta. Apreté un poco y sentí como empezaba a tener arcadas. Apreté un poco más y la comida ya estaba subiendo por mi esófago. Volví a apretar y ya lo había conseguido. Estaba vomitando. Me estaba acercando al cuerpo perfecto. Me ardía la garganta con cada esfuerzo que hacía y mi corazón iba a mil por hora. Me levanté cuando ya no quedaba nada en mi estómago. Me lavé la cara y me cepillé los dientes. Nadie iba a notarlo.


viernes, 8 de noviembre de 2013

Capitulo 27 – ¿Tú eres idiota?

Una gira suspendida y unos días horribles. No había puesto ni un pie fuera del hospital, ni de esa habitación, en los once días que Harry llevaba ingresado. Seguía en coma. Según los médicos, iba a despertar pronto. Pronto. Eso es lo que llevaban diciendo desde que hablé por primera vez con ellos. Los chicos venían a ver a Harry y por la noche volvían a la casa. Las chicas intentaban convencerme para que volviera a casa pero no pensaba alejarme de Harry. En esos días no me había movido ni un milímetro. Por favor despierta, Harry. Era ya la una y media de la madrugada y no quería dormirme por si pasaba algo. Al final no pude resistirme y apoyé mi cabeza en la camilla de Harry. La silla no era un buen sitio para dormir y, así, al menos tendría una almohada improvisada. Intenté dormir, cosa que por fin pude hacer.
- Carol. – una voz me llamó. – Carol. – otra vez la misma voz. Parecía débil.
- ¡¿Qué?! – me levanté de repente con tan mala suerte de tropezarme con la silla.
- Carol. – otra vez me llamó esa voz. Miré a ambos lados y no vi a nadie. Estaba todo oscuro pero, algo se movía lentamente en la camilla.
- ¿Harry? – un rayo de esperanza iluminó mi camino. - ¿Eres tú?
- Creo que sí. – habló la voz de Harry débilmente.
- ¿Crees que sí? – ¿no se acordaba de su propio nombre?
- Tú eres Carol, ¿no? – preguntó con miedo.
- Sí, ¿no te acuerdas de mí?
- Eres mi novia. – pude ver una pequeña sonrisa.
- Lo soy. – miré el reloj y eran las seis de la mañana.
- ¿Puedes encender la tele? – me preguntó educadamente después de un silencio incómodo.
- Claro pero dudo que haya algo decente a esta hora. – encendí la tele y puse un programa parecido a Today Show pero en español.
- Me suenan esos tíos. – dijo señalando la pantalla. Normal que le suenen, son él y sus amigos. - ¿Quiénes son?
- Sois tú y tus cuatro amigos.
- ¿Estoy en un grupo? – parecía sorprendido.
- Sí, One Direction.
- ¡Harry! – gritaron unas voces.
- ¿Quiénes son? – me susurró.
- Tus amigos. ¿No te acuerdas de ellos? – negó con la cabeza. – Mierda, tenemos un problema.
- ¿Qué pasa? – preguntó Louis.
- ¿Está bien? – se preocupó Jade.

No quería hablar de eso delante de Harry porque no quería que se sintiera mal. Por suerte, el médico me salvó diciendo que iba a hacerle algunas pruebas al paciente. El hombre no esperaba que el chico estuviera despierto. Salimos al pasillo y nos quedamos unos minutos en silencio hasta que les empecé a contar todo. No me encontraba muy bien y que Harry solo se acordara de mí no solucionaba las cosas. Sentía un dolor interno muy fuerte que no se iba y estaba hambrienta. Cada vez se hacía más doloroso. Me temblaban las piernas e iba a caerme de un momento a otro. Menos mal que los brazos de Niall me cogieron antes de caer. Antes de que todo se volviera negro, pude oír unas voces que gritaban mi nombre.

¿Dónde estoy? No recuerdo haberme quedado dormida en la cama de Harry. ¡Un momento! Yo no me había quedado dormida en ninguna parte. Entonces… ¿qué hacía tumbada en la cama? Esto no era la habitación de Harry. Recordaba perfectamente que la ventana estaba a la izquierda y que había una pequeña televisión en un de las esquinas. ¿Qué me había pasado? No recordaba nada de lo ocurrido. Abrí los ojos y vi la cara de mis cuatro amigos pendientes de mí.
- ¿Qué me ha pasado?
- Te desmayaste. – resumió Liam.
- Estás demasiado débil. – me dijo Zayn a la vez que ojeaba un portapapeles.
- ¿Has comido algo estos días? – se preocupó Niall.
- Bueno… esto…
- No has comido. – afirmó Louis.
- ¿Cómo te encuentras? – un médico entró por la puerta.
- Genial. ¿Cómo está Harry? – pregunté rápidamente.
- Tranquila, señorita Senderson. Su novio está en buenas manos pero yo que usted me preocuparía más por su salud. ¿Desde cuándo no come? – directo al grano.
- Bueno, desde hace unos días, creo. Solo he comido algunas galletas que me traía la enfermera. – dije rápidamente. – Pero tenía otras cosas más importantes de las que preocuparme.
- Pues tengo que decirle que tiene una gran escasez de proteínas y algunas vitaminas. Sumándole que ha perdido mucho peso.
- ¿Se recuperará? – Louis se preocupó.
- Si se alimenta correctamente y toma estas pastillas, en un tiempo volverá a estar como antes.

El médico me hizo unas pruebas y me dijo que no me moviera de la cama. No le hice caso y salí en busca de Harry. Las chicas no habían venido a verme, según los chicos, habían ido a ver que tal estaba mi novio. Jamás me imaginé que Harry no se acordara ni de sus propios amigos. Con las pocas fuerzas que me quedaban y con la suerte de que no me pillara ningún médico o enfermera, entré en la habitación de Harry.
- Bien, señor Styles, ya puede marcharse pero recuerde seguir los tratamientos.
- Claro, doctor. – Harry asintió con la cabeza y se giró para quedar de cara a las chicas y yo.
- ¿Os recuerda? – pregunté en un susurro antes de que llegara a nosotras.
- Sí, solo se ha olvidado de los chicos. – me contestó Perrie cabizbaja.
- ¿Nos vamos? No me gustan los hospitales. – dijo el chico del pelo rizado.
- Claro. – dijeron Jade y Eleanor a la vez.
- Voy a por los chicos. – se fue Rose.
- Oye, no te recordaba tan delgada. – esta vez Harry se refirió a mí.
- Esto, claro…

Salimos del hospital y, fuera, ya nos esperaban los cuatro chicos restantes y Rose. Nadie estaba contento, en parte sí porque Harry por fin estaba con nosotros, pero no recordaba a sus cuatro mejores amigos. ¿Cómo iba a continuar el grupo si no se acordaba de ellos? ¿Qué sería de la gira? La habían suspendido por un tiempo pero en cuanto tuvieran ocasión, seguirían con su labor como cantantes. Bueno, de eso ya se ocuparían más adelante. Ahora, lo primero y principal, es conseguir que Harry recupere esos recuerdos junto a los chicos. Las chicas, en cuanto llegamos a casa, obligaron a Harry a meterse en la cama y descansar. Por el contrario, los chicos se fueron cada uno a una parte de la casa. Estaban muy tristes de que su amigo se haya olvidado de ellos y, estaba claro que, necesitaban estar solos. Yo, me fui a mi habitación. Quería estar sola, no quería que nadie me molestara. Antes de tumbarme en la cama, había cogido dos magdalenas que me había comido antes de llegar. Ahora mismo, estaba sentada en el balcón mirando a la nada a la vez que sujetaba mi silenciosa guitarra. Empecé a rasgar suavemente las cuerdas, improvisando una leve melodía.
- Turn my back, to the door. Feel so much better now. – empecé a cantar la letra que llevaba en mi cabeza desde el día del accidente. – Don’t even try, anymore. Nothing left to lose. Theirs a voice that’s in the air. Saying don’t look back, no where. Theirs a voice that’s always there… - la letra estaba inspirada en la posibilidad de que Harry no saliera de esta. – And I’ll never be, quite the same, as I was before this. Part of you still remains thought it’s out of focus. You’re just somewhere that I’ve been. And I won’t go back again. – oí unas voces a mis espaldas pero las ignoré. – You’re just somewhere that I’ve been. I’m breathing in. I’m breathing out. Ain’t that what, it’s all about? Livin’ life, crazy loud. Like I have the right to. No more words, in my mouth. Nothing left to figure out. But I don’t think I’ll ever break through the ghost of you…
- Ha sido precioso. – oí la voz de Louis. Lo único que pude hacer fue agachar la cabeza. Después, miré al horizonte para poder continuar.
- And I’ll, never be, like I was. The day I met you. Too naive, yes I was. Boy, that’s why I left you in. Wear your memory like a stain, can’t erase or numb the pain. – Louis estaba pendiente de cada una de las palabras que salían de mi boca. – Here to stay with me forever. I’m breathing in. I’m breathing out. Ain’t that what, it’s all about? Livin’ life, crazy loud. Like I have the right to. No more words, in my mouth. Nothing left to figure out. But I don’t think I’ll ever break through the ghost of you… - una lágrima descendió por mi mejilla. – One of these days I’ll wake up from this. Bad dream I’m dreaming. One of these days I’ll pray that I’ll be. Over, over, over you. One of these days I’ll realize that. I’m so tired of feeling confused. But for now, there’s a reason that your still here in my heart…
- Carol. – me llamó esta vez la voz de Jade. La ignoré y, junto con más lágrimas, seguí cantando.
- I’m breathing in. I’m breathing out. Ain’t that what, it’s all about? Livin’ life, crazy loud. Like I have the right to. No more words, in my mouth. Nothing left for me to doubt. But I don’t think I’ll ever break through the ghost of you… - miré el horizonte y me dispuse a terminar la canción. – Breathing in. Breathing out. Breathing in. Breathing out. Like I have the right to. No more words, in my mouth. Nothing left, to figure out. But I don’t think I’ll ever break through the ghost of you… - acabé la última frase con un leve suspiro mientras, con la guitarra, tocaba las últimas notas.
- Ya verás que todo se soluciona. – me abrazó Louis después de secarse las lágrimas con la manga de la camiseta.
- Todo volverá a ser como antes. – Jade se unió a nuestro abrazo. Lo único que podía hacer era llorar. Debería estar feliz por tener a Harry de vuelta pero, tenía que recuperar la memoria sea como sea.

Estuvimos los tres abrazados bastantes minutos. No se oía absolutamente nada, solamente mis pequeños sollozos. En este mismo instante, nos necesitábamos mutuamente. Como los amigos que éramos y somos antes de todo esto. Al cabo de una hora, vinieron a avisarnos de que ya era hora de cenar. Me obligaron a ir a la mesa y comer. No tenía ganas de probar bocado pero ninguno quitaba la mirada de mi plato. Comí poco menos de la mitad y, sin decir ni una palabra, subí a ver como estaba Harry. Llamé a la puerta pero nadie me contestó. Abrí un poco y pude comprobar que estaba dormido. Iba a salir de allí para dejar que descansara pero algo me lo impidió, mejor dicho alguien.
- No te vayas. – me pidió.
- Necesitas descansar. – entré en el cuarto.
- Lo único que quiero es estar contigo.
- Solo me quedaré un rato. – le advertí con una triste sonrisa.
- Te he echado de menos. – dijo después de estar callados unos minutos.
- Y yo a ti. – cogió mi mano y depositó un beso en esta.
- Oye, ¿puedes decirme una cosa? – asentí levemente. - ¿Quiénes son esos chicos que están abajo?
- ¿Seguro que no te acuerdas de ellos?
- No, solo me acuerdo de Rose, Jade, Eleanor y Perrie porque son tus amigas y, claramente no me he olvidado de ti. – volvió a besar mi mano.
- Pues esos chicos son tus mejores amigos. – empecé a explicar. Le conté toda la historia. Desde que entró a X Factor hasta el presente. – Y ahora sois la boy-band más famosa del momento.
- ¿De verdad yo he logrado todo eso? – estaba sorprendido.
- Sí, y lograrás muchas más cosas.
- Perdón por interrumpir. – alguien abrió la puerta. – Era para saber si necesitabais algo.
- No, estamos bien, Leeyum. – dijo Harry con una sonrisa. Yo no le había dicho ninguno de los motes de los chicos.
- ¿Cómo sabes…?
- Porque esos recuerdos son imborrables. – me interrumpió con una sonrisa en el rostro.
- ¿Pero, cómo? – preguntó Liam sorprendido.
- Harry, ¿estás bien? – pregunté al ver que el chico había empezado a reírse y no podía parar. – ¡Harry!
- ¿Se puede saber que demonios le pasa? – me preguntó Liam incrédulo.
- No tengo ni idea. – para intentar que parara, le empezamos a golpear con unos cojines. - ¿Se puede saber que te pasa?
- ¡Habéis picado! – gritó de repente.
- ¡¿Qué?!
- Solo era una broma. – dijo como si nada. ¿Una broma?
- ¡¿PERO TÚ ERES GILIPOLLAS O PELLIZCAS CRISTALES?! – gritó Liam para, segundos después, empezar a golpear a Harry en el hombro. - ¡¿CÓMO HAS PODIDO HACERNOS ESTO?! ¡ESTÁBAMOS MUY PREOCUPADOS POR TI! ¡NO HA TENIDO NADA DE GRACIA!
- Solo quería gastaros una pequeña broma. – se intentaba cubrir con las manos.
- No sabes el miedo que he pasado. – dije de repente.
- Voy a avisar a los demás. – dijo Liam a la vez que salía por la puerta.
- ¿Qué has dicho?
- Tenía mucho miedo. – empecé a llorar. – Tenía miedo de perderte.
- Tranquila, estoy bien. – me abrazó. – Aunque ha sido divertido.
- ¿Tu eres idiota?
- Pero soy tu idiota. – se colocó sobre mí sin aplastarme y me besó. – Echaba de menos besarte.
- Y yo que lo hicieras. – la cosa se fue intensificando.
- ¡HARRY TE VOY A MATAR! – la puerta se abrió de golpe y cuatro chicos se quedaron en la puerta con los ojos como platos.
- Sentimos interrumpir pero… - empezó Niall con timidez. – Venimos a matar a tu novio, Carol.
- Claro. – le di un leve beso en los labios y aparté a Harry para que pudieran matarlo con total libertad. – Como echaba de menos todo esto. – les dije a las chicas que se habían asomado para ver lo ocurrido.
- Menos mal que ya está todo solucionado. – suspiró Eleanor.
- Ya nada puede salir mal. – rió Perrie.


martes, 5 de noviembre de 2013

Story Of My Life




Perdón por ponerlo tan tarde (solo dos días) pero es que últimamente no tengo tiempo de nada. Que si el instituto, los examenes, entrenamientos... Vamos, que me falta tiempo. 
Bueno, a lo que iba. ¿Alguna vez habías visto tanta perfección junta? Todos los vídeos son perfectos pero este tiene algo especial. Nada más verlo mi cara fue algo así como (*.*). Es perfectamente perfecto. Nada más verles con sus familias de pequeños... Me eché a llorar. !!!Dios mío, cuanta monosidad junta!!! 

                                                                                   ~

Bueno, pues eso es todo. Ah no, esperad un minuto. Solo quería deciros que a las que estáis impacientes por el siguiente capítulo, casi está terminado. Si puedo, el jueves o el viernes, como muy tarde, lo subiré. Ah, y otra cosa. Bueno, me gustaría que comentarais en algún capítulo, no todos. Tampoco pido mucho ¿no?. Aunque solo sea "sigue" o "me gusta"  también me vale "no me gusta nada de nada". Bueno, pues eso, que ver vuestros comentarios me saca una sonrisa :D.

domingo, 3 de noviembre de 2013

Capitulo 26 – Te necesito conmigo.

La casa donde íbamos a pasar esta perfecta semana era genial, y no exagero. Era enorme y preciosa. En cuanto la vi, desde fuera, me enamoré de aquella preciosidad. Tenía unos jardines enormes y una piscina con agua cristalina. Nada más cruzar la puerta, había un enorme salón con todo lo necesario y, a la derecha, una puerta que llevaba a una amplia cocina, por donde se podía salir directamente al jardín. Todo estaba lleno de enormes ventanales que dejaban entrar la luz del sol. La planta de arriba llevaba a un largo pasillo lleno de puertas que dirigían a nuestras habitaciones. Había otra planta más donde estaba la azotea, que tenía una zona chill out perfectamente decorada. Era precioso y si a eso se le suma las vistas a una pequeña playa, todo era perfecto. También había un sótano con una enorme sala de juegos donde, probablemente, pasaríamos largos ratos.
- ¿Te gusta la casa? – preguntó Zayn a la vez que entraba en mi cuarto.
- Es preciosa. – sonreí. - ¿Oye, te ha llamado Harry o te ha dejado algún mensaje?
- No pero tranquila, estará bien. – me calmó. - ¿Bajas? Estamos todos en el salón.
- Claro, ahora voy. – dije mientras guardaba algunas cosas en el armario. Veinte minutos después, bajé con todos. – Hola, chicos.
- Carol, siéntate a mi lado. – pidió Liam como un niño pequeño. – Hay demasiadas parejas y yo estoy muy solito.
- Yo no tengo a nadie. – protestó Jade.
- Ya, pero Carol es normal.
- Gracias, supongo.
- Críos. – bufó Jade.
- ¿Qué estabais viendo? – pregunté después de haberme sentado al lado de Liam.
- Las noticias. – dijo Louis. – Ya sabes, somos unas personas serias.
- Claro, Lou. –  dije sarcásticamente. Al rato, volví a acordarme de mi novio. - ¿Alguno tiene noticias de Harry? Le he llamado y no lo coge.
- No. – dijo Eleanor mirando el móvil y todos negaron con la cabeza.
- Joder, ya han pasado cuarenta y cinco minutos.
- Ya te he dicho que estará bien. – repitió Zayn.
- Voy a volver a llamarle. – me levanté y salí al jardín. Lo intenté como cinco veces pero todas tuvieron el mismo resultado.
- ¡Carol, ven a ver esto!
- ¿Qué pasa? – pregunté en cuanto entré por la puerta.
- Mira. – Perrie señaló la televisión.
- Noticia de última hora. Un grave accidente en el centro de Barcelona. Hace diez minutos, un taxi fue envestido violentamente por otro coche que se había saltado un semáforo en rojo. Los conductores de los respectivos coches han fallecido al acto mientras que la persona que iba en el taxi está en estado crítico. – una cámara mostró la zona del accidente. – Han podido identificar al herido, una vez que se lo llevaron al hospital. Era el joven Harry Styles.
- ¡¿Qué?! – gritaron todos menos yo.
- Mierda, ¿por qué ha tenido que pasar esto? – repetían Louis y Liam a la vez que se pasaban las manos por la cabeza.
- ¿Carol, estás bien? – se giró Jade para mirarme.
- ¡Carol! – me llamó Rose. Yo seguía mirando la pantalla sin mover ni un solo músculo. - ¿Chicos, qué le pasa?
- ¡Carol, vamos! – pasó Niall su mano por delante de mi cara varias veces. - ¡Reacciona!
- Harry. – fue lo único que pude decir. – Tengo que llegar a ese hospital enseguida. – comencé a correr hacia la salida.
- ¡Espera! – me llamó Liam. – Zayn, llévala en la moto, así llegaréis más rápido. Nosotros llamaremos a unos taxis. Nos vemos allí. – le dio unas llaves que Zayn pilló al vuelo. Se notaba que Liam tenía dotes de líder, era el único capaz de mantener la calma. - Vamos.

Llegamos a un garaje y allí había un preciosa Honda azul. Me tendió un casco y él cogió otro. Me ayudó a subir a la moto y Zayn lo hizo delante. Nos pusimos el casco y arrancó el vehículo. Me agarré a él y la moto aceleró rápidamente. Sentía el viento y el miedo en mi piel. No quería perderle. No me gustaría pensar que ese accidente haya podido acabar con su vida pero, según las noticias, era lo más seguro. Joder, le necesito.
- Ya hemos llegado. – bajé de la moto y salí corriendo para poder ver a Harry.
- Disculpe, ¿está aquí ingresado Harry Styles? – le pregunté con nervios a la mujer que estaba detrás del mostrador después de pasar por delante de decenas de chicas.
- ¿Es algún familiar?
- Una amiga. – no estaba mintiendo.
- Eso mismo me han dicho todas esas chicas de ahí. – señaló a la muchedumbre.
- Tiene que dejarme entrar, necesito saber que está bien. – supliqué. Oí un fuerte murmullo a mis espaldas.
- ¿Carol, sabes donde está Harry? – la voz de Zayn llegó a mi lado.
- ¿Usted es Zayn Malik? – preguntó la mujer nerviosa.
- Sí y me gustaría ver como está mi amigo. – la miró desafiante.
- Está en la habitación 498. – dijo después de mirar en su ordenador.
- Vamos. – Zayn cogió mi mano y, casi corriendo, llegamos a la habitación. – Es aquí.
- ¿Son ustedes familiares del joven Styles? – preguntó un médico nada más salir por la puerta.
- Somos un amigo y su novia. ¿Cómo está? – preguntó Zayn tranquilamente.
- No voy a andarme con rodeos. El señor Styles está muy grave. Recibió gran parte del impacto y ahora mismo está en coma.
- ¿En coma? – me salió de dentro preguntar.
- Lo siento mucho pero descuiden, haremos todo lo que esté en nuestra mano. – sus palabras sonaron sinceras. – Pueden entrar a verle pero procuren no hacer mucho ruido.
- Vamos. – cogió mi mano y abrió la puerta.

La puerta hizo un pequeño ruido al abrirse y pudimos ver una amplia habitación de paredes blancas y una única ventana. Contra una pared había una cama con sábanas blancas y una pequeña manta negra y bajo esas sábanas estaba Harry. Lo sabía pero no quería aceptarlo. ¿Por qué a él? No se lo merecía. Aún con mi mano cogida, Zayn se acercó a la cama y nos quedamos a unos centímetros. Se podía ver su rostro tranquilo y sereno. Dormido parecía un ángel sin alas. No aparté la mirada del rostro de Harry ni un minuto pero, a pesar de eso, no pude escuchar el leve llanto de Zayn. Nunca le había visto llorar y me dolía verlo en ese estado. Yo no podía hacerlo, no me salían las lágrimas por más que quisiera. No es que no estuviera triste, se me partía el alma verlo así, solo que las lágrimas se negaban a salir. A los pocos minutos, la puerta se abrió y, sin aún apartar la mirada de Harry, entraron sus tres compañeros.
- ¿Habéis hablado con el médico? – se atrevió a preguntar por fin Liam.
- Sí, dice que está muy grave. – resumió Zayn mientras se secaba las lágrimas.
- Saldrá de esta, ya lo veréis. – dijo Niall con optimismo. – Harry es fuerte.
- Ojala, Nialler, ojala. – se oyó la voz de Louis muy baja.
- Voy a decirles a las chicas que pasen. – avisó Zayn.
- Te acompañamos. – dijeron los tres. Yo me quedé en la misma posición de antes, no me había movido ni un milímetro, ni pensaba hacerlo. No me movería de su lado hasta que abriera los ojos.
- ¿Carol? – oí una voz femenina.
- ¡Madre mía! – se le escapó a Jade.
- No se merecía esto. – dijo Perrie con lágrimas en los ojos.
- No os preocupéis, saldrá de esta. Tiene que hacerlo. – igual de optimista que su novio.
- Vamos, necesitan estar solos. – habló Eleanor.

Oí la puerta cerrarse, estábamos los dos solos. Siempre me sentía nerviosa por quedarme a solas con Harry. Al principio porque no le aguantaba, más tarde porque no quería que mis sentimientos salieran a la luz, hace unas horas porque me hacía sentir de una manera especial y ahora porque no podía verle así. Su piel había perdido color y tenía bastante heridas. Cogí una silla que había por allí y la coloqué justo al lado de la cama. Me senté en ella y, acto seguido, cogí su mano y entrelacé mis dedos con los suyos. Esto no estaba pasando, solo era una maldita pesadilla. Tenía que ser eso. No le podía estar pasando esto, iba a salir de esta como habían dicho Rose y Niall antes. Tenía que salir de esta.
- Sé que no puedes oírme. – empecé a hablar con voz rota. – Pero quiero que sepas que pase lo que pase, no me moveré de aquí. No pienso dejarte solo.
- Carol. – me llamó una voz desde la puerta. – Alguien quiere hablar contigo por teléfono. – no respondí. – Carol, es importante. – me di la vuelta sin soltar la mano de Harry.
- ¿Diga?
- Carolina, soy Simon Cowell. – habló la voz del hombre. – Te llamaba para informarte de que tenemos que continuar con tu trabajo.
- No pienso continuar con nada, no de momento. – mi voz sonó dura y firme.
- Lo pone en el contrato y no puedes negarte. – volvió a hablar. Al parecer, no sabía lo del accidente.
- No pienso dejar a Harry solo en ningún momento y ni tú ni nadie me va a separar de él. – fue lo único que dije antes de colgar.

Acababa de colgarle el teléfono a uno de los hombres más poderosos de Inglaterra. No me sentía mejor por haberlo hecho pero Simon no era nadie como para separarme de Harry. Aún quedaba el contrato. En este mismo momento era lo que menos me importaba. Dejé el móvil encima de la mesita y volví a centrar mi mirada en el cuerpo de Harry. Seguía igual que antes y seguramente igual que mañana. Por favor, despierta. Quería llorar, quería gritar, quería romper algo pero nada de eso me salía del alma. Es como si me hubiera apagado o me hubiera convertido en un robot incapaz de demostrar mis sentimientos. Estuve en esa habitación tres horas seguidas sin que ninguno de mis amigos nos interrumpieran, solo entró una vez el médico para comprobar el estado de Harry que seguía siendo el mismo.
- Por favor, Harry. – mi mano se posó en su mejilla y la acarició suavemente. – Te necesito conmigo.