jueves, 24 de octubre de 2013

Capitulo 25 - ¿Canguro? ¿Yo?

Perfecto. Así se resume el día de ayer y todos los que me quedan por vivir junto a ese chico. Nunca pensé que todo esto ocurriría y más sabiendo que el chico es Harry. ¿Harry y yo juntos? Hace unas cuantas semanas ni siquiera se me habría pasado por la cabeza que yo sea la novia de Harry Styles, pero ahora es lo único que quiero. Todo lo que hace por mí hace que cada día me guste más todo de él. La noche anterior había sido mágica. Después de que, oficialmente, nos convirtiéramos en novios, cenamos la deliciosa cena que Harry había preparado personalmente. Era un chef magnífico. Más tarde, nos quedamos sentados en la arena mirando el mar. Pasó su brazo por mi cintura y yo apoyé mi cabeza sobre su hombro. Así nos quedamos durante horas hasta que el amanecer tiñó el cielo de naranja. Al acabar de ver ese precioso espectáculo, nos levantamos y nos dirigimos a la casa que sería nuestra por una noche. Ese día finalizó con otra demostración de amor. Esta vez fue diferente, cada movimiento, cada beso y cada caricia hacía que estuviéramos más unidos.
- Fue maravilloso. – me susurró al oído con esa ronca voz de un chico recién levantado.
- Tú eres maravilloso. – le besé en los labios.
- Gracias por todo.
- Bueno, creo que los chicos y tú tendréis que prepararos para el concierto. – me sonrojé a la vez que cambiaba de tema.
- Claro. – dijo riendo antes de besar mis labios e ir a por su ropa.
- Podrías taparte un poco, ¿no? – me tapé los ojos con las manos.
- Si ya lo has visto todo. – volvió a reír. – Me voy a dar una ducha, ¿te vienes?
- ¿A la ducha? – me salió una vocecita muy aguda por culpa de la sorpresa.
- Sí, así ahorramos agua y todo eso. – una pícara sonrisa se apoderó de su cara.
- Todo por ahorrar. – me levanté de la cama y me bajé la camisa de Harry que llevaba puesta.
- Que sepas que tenemos que estar en igual de condiciones. – se acercó por detrás y, gracias al espejo del baño, pude ver como desabrochaba uno a uno los botones. Cuando terminó, deslizó la camisa por mis brazos y me la quitó. – Eres perfecta.

La ducha no fue, lo que se dice, rápida. Entre caricias, jabón, besos y burbujas se nos pasaron los cuarenta y cinco minutos siguientes. Salí del baño con una toalla enrollada a mi cuerpo y con otra me secaba el pelo. Harry ya estaba fuera con la ropa encima de la cama dispuesto a vestirse. Se vistió con mi mirada siempre pendiente de cada uno de sus movimientos. Cogí la ropa que había llevado al concierto y me la puse, esta vez el que no se perdía ninguna de mis acciones fue él.
- Tenemos que repetir lo de la ducha. – dijo con una sonrisa juguetona.
- Lo que pasa es que tú estás muy necesitado. – me burlé de él.
- ¿Que quieres? Soy un chico y tengo mis necesidades. Además, la culpa es tuya.
- ¿Mía? – me sorprendí.
- Sí, por ser tan condenadamente sexy. – me besó para después coger mi mano y guiarme fuera de la casa donde nos esperaba la limusina.

Vuelta a la actualidad. No podía dejar de pensar en lo ocurrido ayer. Todo era genial. Los chicos daban un concierto esta noche y ya estábamos dirigiéndonos al hotel. No tenía pensado ir a su concierto, prefería quedarme descansando. Me lo pasaba genial en cada espectáculo que los chicos ofrecían pero estaba cansada de tanto viaje, tanta música y tanto amor, no sé si me entendéis. Llegamos al hotel a eso del mediodía y los chicos, supongo, que se imaginaban la historia.
- ¡Bienvenidos a la civilización, parejita! – gritaron Liam y Niall a la vez.
- Gracias, supongo. – dije en voz baja.
- ¿Lo habéis pasado bien? – preguntó Louis a la vez que levantaba las cejas una y otra vez.
- Demasiado. – rió Harry.
- Carol. – me llamó una voz.
- ¿Lou? – me giré y allí estaba la peluquera.
- ¿Me harías un favor?
- Claro. – asentí con una sonrisa.
- ¿Podrías cuidar a Lux esta noche? Tengo que viajar a Londres urgentemente y no puedo llevármela. Volveré mañana por la tarde. – me pidió.
- ¿Canguro? ¿Yo?
- Por favor.
- Claro. – acabé accediendo.
- Gracias, ven. – me cogió de la mano y me condujo hasta su habitación.

Llegamos a la puerta y la abrió. Entramos y allí estaba la pequeña con un hombre. Paul. Lou la cogió en brazos junto con una mochila y me la entregó. Fuimos hasta la que era mi habitación y, al verla, la mujer se rió. Le expliqué brevemente mi historia con Harry y se alegró. Según ella, palabras textuales. “Me alegro de que Harry haya asentado la cabeza y haya conocido a una chica como tú.” Después de esas palabras, se fue. Me quedé allí de pie mirando a la niña mientras jugaba en la cama. Al rato, subieron todos y se acomodaron. Se rieron de la habitación y se burlaron de nosotros.
- Carolina de canguro, que sorpresa. – rió Jade.
- ¿Por? – preguntó Zayn mientras rodeaba mi cuerpo con sus brazos.
- No le gustan los niños. – resumió Louis.
- Pero con Lux estaba adorable. – volvió a hablar Zayn.
- Ya, porque estaba con Harry y todo era genial pero, yo no sé cuidar niños. – expliqué rápidamente.
- No pasa nada, la llevas al concierto y entre todas la cuidamos. – sugirió Perrie.
- No tenía pensado ir. – dije tímidamente.
- ¿Qué? ¿Por qué? – preguntó Harry de repente.
- Estoy muy cansada.
- Normal, os vais a una casa a hacer el guarro día y noche.  Normal que estés cansada. – soltó Niall de sopetón a lo que Rose y Liam le dieron una colleja.
- Eres un bestia. – rió su amigo.
- ¿Vosotras vais? – les preguntaron a las chicas.
- Claro. – dijeron todas a la vez.
- Nosotros nos tenemos que ir. – dijo Zayn a la vez que ojeaba su móvil.
- Hasta luego chicas, hasta la noche Carol. – se despidieron.
- ¿Estarás bien sola? – se preocupó Harry.
- Sí, estaré bien. – contesté con una sonrisa.
- Adiós, princesa. – me besó y se fue.
- ¡Qué monos! – gritaron las chicas.

Me hicieron un interrogatorio intensivo. Si sois chicas ya sabréis de lo que hablo. Todas nos hemos visto en alguna situación parecida aunque esta era mi primera vez. Nunca me había interesado por los chicos mientras iba al instituto, sin contar a Louis. Nunca me habían hecho un interrogatorio y es algo muy incómodo. Son mis amigas pero tantas preguntas a la vez, directamente, no molan. Les conté todo lo que creía que deberían saber pero ellas sabían que ocultaba algo así que no pararon hasta que les conté toda la historia con todo lujo de detalles. Al acabar, bajé la cabeza sonrojada y miré el móvil donde había un Whatsapp. “Te echo de menos.” Solo eran cuatro palabras. Al leerlas, no pude evitar que una sonrisa se posara en mis labios. Yo también le echaba de menos. Le contesté y, al instante, me respondió. Así estuvimos todo el tiempo que las chicas estuvieron arreglándose, entre mensaje y mensaje. La niña estaba durmiendo así que no dio problemas. Se suponía que Harry tenía que estar ensayando, pero parece ser que tenía otros planes en mente. Al cabo de cinco segundos, me llegó otro Whatsapp. “Carol, te queremos pero nos distraes al ricitos.” Era Zayn. No pude evitar reírme al leerlo y decidí parar de molestar a Harry, aunque haya empezado él.
- Carol, nosotras nos vamos ya. – me avisó Rose.
- ¿Estarás bien? – preguntó Eleanor
- Chicas, iros tranquilas. No me pasará nada.
- Tú no nos preocupas. La pequeña es quien está en peligro. – rió Perrie.
- Mala gente. – le tiré un cojín.
- Pero nos quieres. – Jade abrió la puerta y salió seguida de las demás. – Adiós.

Me quedé sola en la habitación con una niña recién despertada. ¿Y ahora que hago? Abrí la mochila y vi, lo que parecía, unas instrucciones. Lou había pensado en todo, menos mal. No tenía ni idea que hacer. La última vez, Harry estuvo conmigo y ni siquiera tenía que cuidar a nadie. No me gustaban los niños y no era porque me caían mal o nada por el estilo, sino porque no sabía como tratarlos. Cogí un conejito de peluche de la mochila y se lo di. La niña lo cogió y empezó a jugar con él. Menos mal, al menos la tendría entretenida un rato. Me tumbé en la cama y encendí la tele. Lux se acomodó junto a mí y nos pusimos a ver Bob Esponja. Hacía tiempo que no lo veía y me encantaban esos dibujos. Pasó el tiempo y ya la noche había inundado la ciudad. La niña se había dormido y yo estaba en camino. Quería quedarme despierta hasta que Harry llegara pero si seguía tardando, no creo que lo consiga. Ya era muy tarde y los ojos se me cerraban solos. Abracé a Lux y me dormí.
- Mis dos princesas. – me despertó una voz, en realidad fueron unos besos en mi cuello.
- ¿Harry? ¿Cuándo llegaste? – pregunté somnolienta.
- Cuando ya estabas dormida. – dijo con una sonrisa. – Estabais adorables las dos dormiditas.
- Tengo sueño. – pude decir antes de que un bostezo me callara.
- Pues levanta porque tenemos que irnos de este sitio bautizado por ti como El Vómito De Cupido. – cogió a Lux y empezó a hacerle cosquillas.
- ¿A dónde iremos?
- A una casa que hemos alquilado lo chicos y yo. Está en las afueras y no nos molestaran.
- Genial. – volví a cerrar los ojos.
- Más te vale que no hagas eso. – me cogió en brazos y me dejó en no sé donde. – Ahora sí que te vas a despertar.
- Cinco minutos más. – me recosté contra algo frío y seguí durmiendo. Segundos después, un líquido congelado me empapó entera. - ¡¿PERO TÚ ERES IDIOTA O PRACTICAS, STYLES?!
- Te dije que te levantaras. – allí estaba con los brazos cruzados y una sonrisa en la cara. – Eres una niña mala, deberías hacer caso a los mayores.
- Déjame, Styles. – cogí una toalla y salí cabreada del baño.
- Oh vamos, no te enfades.
- ¡¿Qué no me enfade?! Si te despiertan con agua congelada lo más normal es no enfadarse, ¿no?  - dije sarcásticamente. – Claro que sí.
- Lo siento, Carol. No quería que te molestaras, de verdad. – lo estaba consiguiendo. - ¿Qué tengo que hacer para que me perdones?
- No lo sé. Yo no puedo estar con alguien que no sabe ni siquiera despertarme. – me estoy pasando un poco, ¿no?
- ¡¿Qué?! – su cara cambió por completo. – No puedes estar hablando en serio. Joder, Carol, yo te quiero.
- Y yo me merezco un Óscar. – empecé a reírme.
- Te odio. – se abalanzó sobre mí y me comenzó a hacerme cosquillas.

La pequeña niña se despertó y nos vio tirados en el suelo riendo. No nos dimos cuenta hasta que cayó un cojín de la cama sobre mi cara. Harry se levantó y la cogió en brazos para dejarla a mi lado. Miré a la niña y ella hizo lo mismo. Me regaló una pequeña sonrisa y yo la imité. Esa niña era diferente. Ya había “trabajado” como canguro antes, en contra de mi voluntad, pero con Lux era distinto. Es como si ella supiera que no me gusta ser niñera y por eso me lo pone más fácil.
- Serías una gran madre. – me dijo Harry de repente. Mi cara cambió a una de sorpresa rápidamente.
- ¿Oye, no es un poco pronto para hablar de esto?
- Yo no he insinuado nada, solo he dicho que serías una buena madre.
- Claro, bueno, ¿nos vamos? – cambié de tema.

Harry empezó a hacer las maletas mientras yo le miraba desde la cama con Lux que estaba viendo los dibujos en la tele. Mi móvil vibró y eras los mensajes del grupo de Whatsapp que teníamos las chicas. Hablábamos de nuestras cosas cuando los chicos estaban presentes. Comenzamos a hablar por el grupo mientras Harry hacia mi maleta. Levanté la vista del móvil y vi el rostro de Harry a pocos centímetros del mío. Volví a agachar la cabeza ya que tenía otro mensaje. Pude contestar antes de que me quitara el móvil.
- ¿Qué quieres, Styles?
- ¿No puedo reclamar la atención de mi novia? – puso cara de cachorrito. - ¿Sabes que suena genial?
- ¿El qué?
- Que ya pueda llamarte novia
- ¿A qué Harry es muy mono, Lux? – le pregunté a la niña a lo que asintió con una sonrisa.
- Las maletas ya están listas, princesa.
- Claro, los chicos nos estarán esperando. – dije mirando el móvil.
- Coge a Lux y yo cojo las maletas. – bajamos al vestíbulo donde solo estaba Zayn. – ¿Y el resto?
- Se fueron ya. – contestó el moreno. – a la vez que metía las maletas en el coche.
- ¿Nos vamos?
- Claro. – Zayn subió al coche. Sonó un pitido.
- Es mi móvil. – dijo Harry. – Oye, vete con Zayn.
- ¿Qué pasa?
- Nada, tranquila. Enseguida voy yo. – dijo mientras me acariciaba el brazo.
- No tardes. – me besó y me abrió la puerta del taxi.
 - Hasta luego, cielo. – me subí al coche y le vi mirar el móvil otra vez antes de que arrancara.
- ¿Carol, estás bien?
- Sí, estoy bien. – dije mirando mis manos que estaban sobre mis piernas.
- Tranquila, seguro que Harry vendrá con alguna sorpresa para ti. – Zayn puso a Lux sobre su regazo y me dedicó una reconfortante sonrisa.


domingo, 13 de octubre de 2013

Capitulo 24 – Quiero que seas mía.

Tres días en España y no me cansaba de este lugar. Era un país que estaba marcando un antes y un después en mi vida, aunque no era a la única. Los chicos daban dos conciertos está semana y la siguiente la tendrían como descanso. Esta tarde, darían el primero y mañana el siguiente. Nunca me imaginé que nada de esto me estuviera pasando y, mucho menos, que me enamorara en este viaje. Había conocido a chicas increíbles y ahora tenía tres nuevos hermanos, otra vez a mi mejor amigo y un posible novio. Miré el reloj y las agujas marcaban las tres de la madrugada. No sé por que me había despertado tan pronto pero lo que tenía seguro es que ahora no me iba a poder dormir. Me giré y vi un cuerpo justo a mi lado. A pesar de la oscuridad, pude ver que estaba boca abajo y con los brazos bajo la almohada. Solo veía su espalda pero aún así, seguro que estaba adorable. Se movió un poco y pude ver su cara de niño durmiendo. Estiró su mano y tocó la mía. Entrelazamos nuestros dedos y, en un rápido movimiento, se colocó sobre mí. Abrió los ojos y se acercó a mí lentamente.
- Deberías estar durmiendo.
- Y tú deberías estar en el sofá. – repliqué con una sonrisa.
- Bueno, pensé que te gustaría tener a tú amigo con derechos en la cama contigo. – se acercó un poco más.
- ¿Amigo con derechos? Eso no me gusta. – le di un pequeño beso en la mejilla.
- Hasta que no seas mi novia, te quedas con eso. – me devolvió el beso.
- ¿Y por qué no me lo pides y ya?
- Porque quiero que sea especial. – me dio un besito en la nariz.
- Vale, pero que no sea lo típico. – le dije con una sonrisa. – Cúrratelo un poco.
- Mira que eres… - no pudo responder porque una almohada aterrizó en su cabeza. - ¿Así que quieres pelea?
- Asúmelo, no puedes vencerme. – vale, sí que podía porque me empezó a golpear con un cojín. - ¡Para, para! ¡Qué pares! – pegué un grito que se pudo oír hasta en Portugal. - ¡No es justo!
- No es justo que grites y te oiga todo el mundo. – unos golpes nos interrumpieron. – Ahora vas tú.
- ¿Por qué yo?
- Porque no querrás que vean a tu chico en calzoncillos. – me tiró la camisa que se había puesto el día anterior. – Corre.
- Malo. – le saqué la lengua a la vez que me ponía su camisa. Fui hasta la puerta y, después de un suspiro, la abrí. - ¿Chicos?
- ¿Podríais dejar de hacer el guarro? – habló un Zayn somnoliento.
- Hay gente que quiere dormir. – esta vez fue Louis.
- Eso, vuestros gritos se oyen desde la otra punta del planeta. – Liam estaba enfadado.
- No es lo que parece. – pude decir antes de que cada uno se fuera.

Volví a la cama con Harry y me tumbé a su lado. Él me esperaba con los brazos abiertos y, en cuanto estuve junto a él, me capturó para darme un beso en la cabeza. Todo esto era demasiado perfecto. Estuvimos largos minutos abrazados en la cama hasta que me dormí con la cabeza apoyada en su hombro. Una playa, un chico y un camino de rosas blancas. El chico estaba de espaldas, mirando el mar, y no pude ver su rostro pero lo reconocí enseguida. Caminé hasta él y me coloqué a su lado. Miramos el mar en silencio hasta que se dio la vuelta. “Sé que no es la mejor forma de hacerlo pero estoy cansado de esperar. Quiero que seas mía. Quiero que seas mi chica.” Después de esas palabras, nos fundimos en un beso lleno de respuestas. Me desperté después de que esas palabras fueran arrastradas por el viento. Todo había sido un sueño pero yo quería que se hiciera realidad. Yo quería ser la novia de Harry, su chica, su princesa.
- ¿Piensas dormir todo el día? – dijo una voz femenina.
- ¿Rose? – no había ni rastro de Harry por ninguna parte. - ¿Y Harry?
- Se fue hace un rato a preparar las cosas del concierto. ¿Te recuerdo que es esta tarde? – negué con la cabeza. – Vamos, levanta.
- ¿Qué hora es?
- Casi las cinco. – dijo mientras iba recogiendo un poco la habitación, que después de la guerra de almohadas era un desastre.
- Voy a ducharme.
- Date prisa. – gritó una vez que me metí en el baño.
- De acuerdo. – empecé a tararear una canción a la vez que me quitaba la ropa. Me miré al espejo y pegué un grito.
- ¿Carol? ¿Estás bien? – inmediatamente Rose golpeó la puerta.
- Sí, solo que voy a matar a Harry. – una mancha entre roja y violeta adornaba mi cuello.
- Si es lo que me imagino, déjalo. Seguro que él tendrá alguno tuyo. – rió la pelirroja al otro lado de la puerta. Media hora después, salí con una toalla rodeando mi cuerpo.
- Ya estoy.
- Mira que te dije que te dieras prisa. – me miró el cuello y estalló a carcajadas. – Te va a costar tapar eso.
- Déjame. – fui al armario y rebusqué entre la ropa.
- ¿Qué buscas?
- Un pañuelo, bufanda o algo que tape eso. – continué a lo mío.
- Te vas a morir de calor. – rió mi amiga.
- Prefiero eso a que se rían de mí.
- Pero primero coge ropa, ¿no? – se tumbó en la cama y miró el techo. - Aunque podrías poner maquillaje sobre eso.
- ¿Solo sirves para quejarte? – su respuesta fue una risa contagiosa. Al final, me decanté por unos shorts rasgados y una camiseta blanca, con las palabras “Crazy Mofos” escrito en negro, que dejaba mi vientre a la vista.
- Le va a encantar a Niall. – rió Rose al ver mi atuendo.
- Es verdad. – reí mientras me ponía unas botas moteras.
- ¿Quieres que todos los tíos se fijen en ti o impresionar solo a Harry?
- ¿Voy mal? – me preocupé.
- Es que estás muy sexy.
- Pues no hablemos de ti. – estaba preciosa. Llevaba un vestido azul clarito y unas bailarinas negras. Sencilla pero mona.

Salimos con el tiempo justo para llegar al concierto. Todas las personas que se juntan conmigo llegan tarde. Científicamente comprobado. Esta vez teníamos un motivo, nos habíamos quedado hablando en la habitación. Subimos a un taxi que nos llevaría directamente allí, de eso se habían encargado personalmente los chicos. Veinte minutos después, llegamos a nuestro destino. Estaba lleno de adolescentes con sus amigas, padres, chicas que acababan de conocer hace unos minutos… Fuimos a la parte trasera y allí había un enorme hombre vestido de negro con la palabra “seguridad” escrita en su camiseta. Nos acercamos a él temerosas de que nos echara pero nos hizo un gesto con la mano para que nos acercáramos y, con una sonrisa, nos abrió la puerta. Al final, el hombre no daba tanto miedo como aparentaba. Recorrimos los laberínticos pasillos del pabellón y, sin antes perdernos unas cuantas veces, llegamos al camerino de los chicos.
- Hola, chicos. – dijimos Rose y yo a la vez. Unos brazos nos capturaron a Rose y a mí nada más cruzar la puerta. - ¿Qué pasa?
- Que vuestros “amiguitos” querían llamar a la policía. – rió Zayn.
- ¿Para qué? – preguntó la pelirroja.
- Pensaban que os habían secuestrado. – concluyó Liam con una fuerte carcajada.
- Bueno, ahora soy toda tuya. – le susurré a Harry en el oído.
- No me tientes. – me advirtió.
- Oye, ¿no tienes calor con ese pañuelo? – muy oportuno Niall.
- No, estoy bien. – dije nerviosa. Dios, sé que no soy creyente pero, si estás ahí arriba haz algo, te lo suplico.
- ¡Chicos! – una rubia entró en el camerino y se tiró sobre Zayn que la recibió con los brazos abiertos. Creo que ahora voy a ir a la iglesia todos los domingos.
- ¿Qué haces aquí? – preguntó el moreno después de soltarla.
- ¿No puedo venir a ver a mi chico? – se indignó la rubia. Me sonaba su cara.
- Claro que puedes, preciosa. – un anillo brilló en su mano cuando volvió a abrazar a Zayn. – Chicas, os presento a Perrie, mi prometida.
- Un placer. – dijeron todas menos yo.
- ¿Carol? – preguntó Zayn confuso.
- Al fin nos conocemos, Perrie. – dije con una sonrisa a lo que ella correspondió.
- Yo también estaba deseando conocerte. – dijo la rubia. Me dio dos besos y un pequeño abrazo. – Zayn no paraba de hablar de ti.
- ¿Te apetece ir a por algo de comer? – ella asintió y salimos de la habitación.
- Pero si hay comida aquí dentro. – se oyó una voz gritar.

Caminamos por esos tétricos pasillos hasta un puesto de comida que había dentro del edificio mientras hablábamos sobre cualquier cosa. Perrie era una chica encantadora y muy simpática. No sé por que mucha gente la criticaba y la llamaba falsa. Ella parecía estar enamorada de Zayn. Aún faltaban veinte minutos para que empezara, así que decidimos sentarnos en el suelo a seguir charlando. Parecía que nos conocíamos de toda la vida, cosa que no era verdad. Lo estaba pasando realmente bien con Perrie. Teníamos muchas cosas en común. Ella también era tímida al principio pero, después, se convierte en el alma de la fiesta. Descubrí que se había sentido atraída por Niall primero pero que Zayn había conseguido robar su corazón. No me dijo como, solo dijo que fue parecido a lo mío con Harry. Los minutos pasaron rápido y el concierto ya iba a empezar. Nos reunimos con Rose, Jade y Eleanor y nos dispusimos a ver el concierto en un lateral del escenario.
- ¿Qué os a parecido? – Zayn preguntó después de bajar del escenario.
- Increíble, como todos. – dijimos las cinco a la vez.
- Solo por ser tan sinceras, os invitamos a cenar. – dijo Liam con una enorme sonrisa.
- Y por eso os queremos. – volvimos a hablar a la vez.
- No contéis conmigo y con Carol para cenar. – habló Harry de repente.
- De acuerdo. – dijo Louis antes de que pudiera abrir la boca para replicar.

Harry cogió mi mano y, junto con el resto, salimos del enorme pabellón. Allí había dos taxis y una limusina esperando. Miré a ambos coches y después a Harry que con una sonrisa me guió hasta la limusina. Subí sin decir una palabra y me senté junto a la ventanilla. ¿Por qué no íbamos a cenar con los chicos? Yo quería estar con ellos también pero a lo mejor Harry me tenía una sorpresa preparada. O a lo mejor quería que estuviéramos solos. Bueno, el caso es que no tengo ni idea de a donde me lleva. Ya era de noche, según el reloj de mi móvil eran las doce y media. Supongo que todo esto habrá sido por culpa del concierto. Lo habían retrasado una hora y media gracias a unos altavoces que no querían funcionar.
- Hemos llegado. – dijo el chico al cabo de cuarenta y cinco minutos. – Espera, antes de nada quiero que te pongas esto. – me tendió una caja blanca con un enorme lazo rosa. – Te puedes cambiar en esa casa de allí.
- Vale. – fue lo único que pude decir.

Bajé del coche y me dirigí hacia una enorme casa de piedra situada sobre una pequeña montaña. Seguí el camino de piedras a la vez que, con una mano, tocaba las flores que rodeaban el sendero. Era precioso. Cuando llegué a la casa vi que la puerta ya estaba abierta. No tenía ni idea de donde estaba cada cosa en esa casa así que me tocó buscar una habitación o un baño. Entré en un enorme salón muy bien decorado. No tenía ningún aparato eléctrico como una televisión, radio o consola. Solo había una pequeña radio de esas antiguas y una enorme chimenea con cuatro leños. En el suelo había una alfombra y, sobre ella, unos sillones para una persona que estaban iluminados por la luz de la luna que entraba por los grandes ventanales. Era un salón precioso. Seguí buscando por la casa y entré en la primera habitación que encontré. Dejé la caja blanca sobre la cama y le quité el lazo para poder abrirla. Allí había un vestido de tirantes blanco y unas sandalias. Sobre todo esto, había una nota. “Date prisa si no quieres que se te enfríe la cena. Por cierto, el blanco te queda genial. Harry.” Miré hacia todos lados y no vi a nadie. Doblé la ropa y la coloqué encima de la cama no sin antes echar un último vistazo a las preciosas vistas que el balcón me ofrecía. Volví al lugar donde el coche había estado y no vi a Harry. Bajé la vista al suelo y vi un camino de rosas blancas que me guiaban hasta la playa. Lo seguí con una sonrisa en los labios y, en cuanto llegué al final, pude ver a un chico de pie mirando el horizonte. Fui junto a él y nos quedamos mirando el mar en silencio.
- Pensé que no vendrías. – habló por fin.
- Bueno, tampoco he tardado tanto. – bromeé para que no hubiera tanta tensión acumulada.
- Oye, me gustaría decirte algo antes de cenar.
- Soy toda oídos. – le sonreí.
- Sé que no es la mejor forma de hacerlo pero estoy cansado de esperar. Quiero que seas mía. Quiero que seas mi chica. – levantó la cabeza a la vez que decía lo último. Igual que en mi sueño.
- Harry, hemos pasado por demasiadas cosas juntos. Algunas no muy buenas pero otras maravillosas. ¿Pero sabes que es lo mejor de todo? – negó con la cabeza. – Que, a pesar de los malos momentos, no te rendías y siempre estabas cuando te necesitaba.
- ¿Entonces, que me dices? – estaba nervioso a la espera de una respuesta.
- Sí. – al oír mi respuesta, una enorme sonrisa se le dibujó en la cara y se acercó para poder besarme. Por fin. Nuestro primer beso como novios. Nuestro momento. Todo esto era nuestro, de los dos. 


domingo, 6 de octubre de 2013

Capitulo 23 – One Way Or Another.

Después de todo, ayer no había sido un día tan malo. Harry había vuelto a confiar en mí y ya estaba todo solucionado. La verdad, parecíamos un poco exagerados. Al fin y al cabo, no somos nada y no tenemos por que sentir celos ni nada parecido pero, en el fondo, nos gusta estar así. Aunque prefiero ser la novia de Harry, no me puedo quejar. Es un chico estupendo y me trata como a una princesa, pero no tendría por que hacerlo. Hoy irían a un programa de entrevistas y cosas de esas para promocionar su CD o algo así y cantarán una canción en directo. No nos han querido decir cuál pero no nos importa ya que lo sabremos más tarde. Se me olvidaba una cosa, hoy vendría Rose. Era la única que lo sabía, a parte de Niall, y me hacía mucha ilusión. La había estado llamando con regularidad y, a veces, ponía el altavoz y hablábamos todas. Se caían geniales y me alegraba. Ahora solo quedaba conocer a la novia de Zayn y a la chica que conquiste el corazón de Liam. Había visto fotos de Perrie y su grupo y, la verdad, es que molan bastante. Son unas chicas preciosas con mucho estilo y que cantan genial. Cambiando de tema, Big Time Rush volvió a los Ángeles por compromisos con su carrera y Carlos me había contado un pequeño secreto. Está pensando en proponerle matrimonio a su novia. En cuanto lo supe me puse a saltar de la alegría. Ella era una chica encantadora y Carlos se merecía a alguien que le hiciera feliz. Logan, él era un chico maravilloso y alocado al igual que mí amiga. Eran almas gemelas. Kendall y yo no habíamos hablado mucho pero se veía un chico genial. James, era demasiado ligón y después de lo del accidente/beso se volvió un poco cansino hasta que Harry habló con él de cosas de hombres, según lo que me había dicho.
- ¿Nunca os ponéis nerviosos antes de salir en antena? – preguntó Eleanor.
- La verdad es que al principio un poco pero después se pasa enseguida. – aclaró la sabiduría de Liam.
- Recuerdo la primera vez que teníamos que salir en televisión como grupo. – empezó a contar Zayn. – El que más cagado estaba era Harry. Teníais que haberlo visto, estaba… - no pudo terminar porque la mano de Harry tapaba completamente la boca de Zayn.
- Eso no es verdad. – dijo el chico avergonzado bajo las risas de sus compañeros.
- Oye, no te avergüences. Todos lo pasamos mal la primera vez que tenemos que hacer algo en público. – intenté consolarle y parece que funcionó porque una pequeña sonrisa brotó de sus labios.
- Y que te lo digan a ti. ¿Jade, te acuerdas de la primera función escolar? – a mi amiga le empezó a entrar una risa imparable. – Carol le vomitó a Jeremy Brooks encima durante la obra. Eso si que fue vergonzoso pero a la vez genial.
- ¿Eso es cierto? – asentí y todos empezaron a reírse.
- ¿Vosotros no tenéis que prepararos para ir al plató? – dije roja como un tomate.
- Aún no, tenemos que seguir riéndonos de ti. – dijo Zayn, como pudo, entre carcajada y carcajada.
- Tranquila. – me abrazó Harry y yo escondí mi cabeza en el hueco de su cuello. Me levantó suavemente la cara con una mano y depositó un beso sobre mis labios.
- Ooooh. -  corearon todos. Ahora sí que estaba completamente roja.
- ¿Por qué no salís juntos? – preguntó Liam con curiosidad.
- La verdad…
- ¡Niall! – gritó una voz de repente y se tiró encima del irlandés.
- ¡Pelirroja!
- ¡Rose!
- ¡Carol!
- ¡Rose!
- ¡Chicos!
- ¡Jade! – gritó mi amiga, llamando la atención a lo que todos reímos.
- Cinco minutos, chicos. – dijo una voz tras la puerta que hizo que se levantarán todos de repente y se pusieran a correr como locos.

Salimos del camerino y fuimos al lugar que nos habían asignado. Primero los chicos entrarían al plató y, el presentador, les entrevistaría. Más tarde, irían a saludar a sus fans y, por último, cantarían la canción que habían escogido. Nos quedamos apoyadas en una barra que había arriba del todo de los asientos. No quisimos quitarle el asiento a ninguna fan, sería bastante egoísta por nuestra parte. Esperamos los cinco minutos y, después de que el presentador avisara de que iban a entrar, no nos encontramos con cinco chicos desarreglados como hace un rato, si no con cinco chicos no muy elegantes pero tampoco demasiado informales. Cinco chicos perfectos. Se sentaron en un largo sofá verde después de saludar a sus fans y comenzaron con la entrevista. Al principio, todo fue bien hasta que pasaron a las preguntas sobre el amor. ¿Por qué interesan tanto estas preguntas? Vale, puede que sea tu ídolo pero, ¿de qué te sirve si vas a criticar a la persona con la que salga? En fin, fueron uno por uno. Primero hablaron con Liam pero no duró mucho ya que dijo que estaba disfrutando de su soltería. El siguiente fue Zayn, que anunció con una radiante sonrisa que se había comprometido. Se iba a casar, un poco joven pero era su decisión y había que respetarla. Louis fue el que siguió a Zayn y este habló de mí y de Eleanor ya que le preguntaron sobre el tema. Solamente dijo que después de nuestra ruptura tuvo unos días para pensar y que estaba completamente enamorado de Eleanor. Al escuchar esas palabras, la chica no pudo evitar soltar alguna lagrimilla. El siguiente en contestar fue Harry, que habló de mí pero sin nombrarme. Vamos, que ahora soy la anónima amante de Harry Styles. Niall era el que quedaba.
- Bueno Niall, ¿alguna chica te ha robado el corazón?
- La verdad es que sí. Hay una chica que desde el momento en que la vi supe que iba a ser mi princesa. – se podían ver los ojos del rubio brillantes de la emoción.
- ¿Y podemos saber el nombre de esa chica?
- Esto… - levantó la cabeza y miró a mi amiga pelirroja que se encogió de hombros y acabó por asentir con la cabeza. – Se llama Rose Everdeen y, bueno, solo puedo decir que es una chica increíble.
- Se te ve enamorado. – dijo el presentador con un gesto tierno en la mirada.
- Lo estoy. – admitió a la vez que bajaba la cabeza.
- Es hora de la publicidad pero volveremos más tarde con One Direction. – y anuncios. – Habéis estado muy bien, chicos.
- Igualmente. – se oyó decir a los cinco.
- Ha sido precioso. – dijo Rose a la vez que se tiraba a los brazos de Niall. – Gracias.
- No me des las gracias, solo he dicho la verdad. – le dio un beso en la frente.
- Tenemos una actuación que dar, así que, Rose, te robamos a tu príncipe. – dijo Liam. – Vamos chicos.
- Ya vamos. – dijeron los cuatro a la vez.
- Nos vemos chicas. – se despidió Zayn.
- Hasta un rato. – dijo Louis antes de darle un beso en los labios a Eleanor y un abrazo a nosotras tres.
- Hasta luego, canijas. – se despidió Niall de la misma forma que su amigo pero el beso fue para su novia.
- Adiós. – dijo Harry con timidez.
- ¿No piensas despedirte como Dios manda? – puse los brazos en jarra. Con dos pasos, se colocó a mi lado y puso sus manos en mi cintura para acercarme a él. Coloqué mis brazos alrededor de su cuello y nos fundimos en un beso.
- ¿No tenías que irte? – dijo Jade reteniendo la risa y las demás soltaron alguna carcajada. Harry se puso rojo y se fue sin decir nada.
- Os odio. – les apunté con un dedo a la vez que lo decía.
- Ya hemos vuelto de la publicidad. – nos sorprendió la voz del presentador. – Y estos chicos nos han querido sorprender con una actuación. ¡Damas y caballeros, One Direction! – horda de aplausos para los chicos que acababan de salir al escenario.
- Antes de cantar, nos gustaría decir algo. – habló Louis por el micrófono. – Mejor dicho, alguien quiere decir algo. – se apartó y todo el mundo pudo ver a Harry con la mano en la nuca en señal de nerviosismo.
- Bueno, yo solo quería decir una cosa. – silencio total. Todos estaban esperando el mensaje que quería transmitir el chico con mucha atención. – Me gustaría dedicar esta canción a alguien que me ha cambiado la vida. Es una persona que desde que la conozco, me ha enseñado a ser quien realmente soy y no a intentar aparentar ser mejor para caer bien a la gente. – estaba buscando a alguien entre el público. – Y solo quiero decir una cosa más. – me miró y sonrió. -  Pequeña, de una manera u otra, siempre te encontraré y te atraparé. – empezó a sonar la música de su exitosa cover de One Way Or Another y comenzaron a cantar.
- Mirad, chicas. – gritó Eleanor. Nos empezamos a reír porque a Harry le habían puesto una nariz de payaso. Para mí, le quedaba bien pero, ¿qué cosa no le quedaba bien a Harry?
- Son geniales. – tuvo que gritar Jade para que su voz quedara por encima de los gritos y la música.
- ¿Nunca los habías escuchado? – preguntó Rose asombrada y mi amiga negó con la cabeza. – Lo que os habéis estado perdiendo. – se giró y siguió bailando.
- Conmigo hizo lo mismo. – le dije a Jade.

La actuación fue genial como era de esperar. Los chicos triunfaban allá donde fueran y era normal, tenían mucho talento que enseñar al mundo. Cuando los chicos terminaron su actuación, se despidieron y volvieron al plató. Me había encantado esa versión de One Way Or Another. Y mucho más que la original y eso era raro. Vale, mis ídolos hacían música pop pero, sin contar a Big Time Rush, yo era rockera. Era un poco raro que me gustara más que la original pero, esta versión, la había adorado. Fuimos hasta el camerino de los chicos, y sin llamar entramos. Nada más cruzar la puerta me tiré encima de Harry para darle un abrazo pero al no esperárselo, caímos los dos, por suerte, en el sofá.
- ¿Alguna vez te he dicho que eres el mejor? – dije sobre él.
- Que yo recuerde, no. – me abrazó.
- Carol, ¿no crees que deberías dejar que Harry se vista? – interrumpió Niall riendo, como no.
- ¿Qué? – me levanté un poco y vi que estaba en calzoncillos. Me quité de encima, estaba un poquito avergonzada.
- Ven aquí. – me aparté. – Recuerda que te atraparé así que no te resistas.
- Vale, pues sígueme. – salí corriendo del camerino pensando que no se atrevería a salir en calzoncillos pero me equivoqué. - ¡¿Pero que haces, loco!? ¡Alguien te puede ver!
- Me da igual. – se encogió de hombros y me cogió de la cintura. – Te dije que te atraparé de cualquier manera. – me empezó a besar el cuello y, como humana que soy, no pude resistirme a sus besos. – I wanna hold you, I wanna hold you tight. – cantó en mi oído. – Yeah, teenage kicks right through the night.