lunes, 30 de septiembre de 2013

Capitulo 22 – Conociendo a Logan.

¡Buenos días, Barcelona! Hoy me había levantado de muy buen humor y no es por dormir con Harry, volvió a su querido sofá, sino porque ya estaba todo arreglado. Louis y Eleanor habían comenzado a salir oficialmente después de que Harry y yo saliéramos de esa cafetería. En lo que a nuestra relación respecta, no somos algo pero tampoco somos nada. A ver, explico. Después de la charla que tuvimos ayer, Harry y yo nos limitamos a dar una vuelta por la ciudad después de hacer el tonto durante un largo rato. Todos estábamos felices por motivos distintos. Unos por que se quieren, otro por que va a ver a su pareja al día siguiente, otra por que está por fin con sus amigos y los demás por que están disfrutando al máximo del viaje. En fin, pequeñas cosas que nos hacen felices a todos.
- ¿Plan para hoy? – preguntó Jade más contenta de lo normal.
- Por la mañana podemos hacer turismo y por la tarde tenemos que ensayar. – explicó brevemente Liam.
- Oye, ¿os importa que venga un amigo? – preguntó Jade tímidamente. – Es que viene de visita con unos amigos y…
- Poopey, puede venir tu novio. Quiero conocerle. – dije después de soltar una pequeña carcajada.
- Sí, tendremos que darle el visto bueno. – habló Louis a la vez que movía el dedo señalando a todos.
- Os va a encantar.

Quedamos en el vestíbulo en media hora para poder irnos a hacer turismo. Todos fueron corriendo al ascensor menos Harry y yo, ya que aún conservábamos nuestro estado de sueño. Al llegar a las puertas de la máquina, estas se cerraron con nuestros alegres amigos dentro. Ninguno quería esperar a que volviera el maldito ascensor así que nos tocaba subir nueve pisos por las escaleras. Y pensaréis que somos tontos porque el ascensor tarda menos en ir y volver que nosotros caminando pero, que más da, estaríamos más tiempo los dos solos. Comenzamos a subir escalón por escalón. Primer piso, dos tramos de quince escalones. Segundo piso, otros dos tramos. Al tercero me cansé y me senté en el suelo. Tenía demasiado sueño y, a penas, tenía fuerzas. Harry me vio y supongo que se preocupó porque, en menos tiempo del que me imaginaba, estaba agachado con sus ojos clavados en los míos. Apoyé la cabeza en la pared y cerré los ojos. Escuché unos ruidos y algo me levantó del suelo, Harry. Me tenía cogida en brazos como unos recién casados y, no me iba a quejar. Subió los pisos restantes conmigo en brazos. Sacó las llaves del bolsillo como pudo y abrió la puerta. Supongo que hizo todo eso porque yo me había despertado minutos después encima de la cama. Cuando abrí los ojos me encontré con Harry en calzoncillos y, rápidamente, me tapé la cabeza con las sábanas.
- ¿Qué pasa? – preguntó riendo.
- Podrías taparte un poco, ¿no crees? – dije aún con la cabeza bajo la sábana.
- Deberías saber que me encanta ir desnudo. – se acercó a la cama. – Agradece que lleve calzoncillos.
- ¿Acaso te gustaría que vaya yo en ropa interior o desnuda? – vaya pregunta, es obvia la respuesta.
- ¿Es necesario que responda? – se continuó acercando. – Ya veo que no. – se colocó encima de mí sin dejar que todo su peso me aplastara. - ¿Qué te parece si les decimos que se vayan y que ya les alcanzaremos más tarde?
- Pero quiero conocer al novio de Jade. – hice pucheros.
- Lo conoceremos más tarde. – me dio un leve beso en los labios para después dar paso a otro más apasionado.

Y así pasaron los siguientes minutos. Los besos, las caricias y los “te quiero” fueron los protagonistas de la película de amor que estábamos viviendo. Cada roce de su piel con la mía me hacía sentir especial, única. A pesar de que no éramos novios, nos sentíamos como tal. Nos amábamos como una pareja, vivíamos como una pareja y nos sentíamos como una pareja. Pero siempre había algo que lo tenía que estropear. Tenía miedo, miedo a enamorarme otra vez y que me hicieran daño de nuevo. Pero había algo que me hacía sentir segura. No sé si eran sus dulces palabras que me tranquilizaban, sus cálidos besos sobre cualquier punto de mi piel o alguno de sus reconfortantes abrazos. Todo en él es perfecto, a pesar de que antes pensara lo contario. Todos mis pensamientos sobre Harry se esfumaron al conocer su verdadera identidad. Todas esas dudas que tenía se disiparon al saber como era ese chico en realidad. Había algo que tenía muy claro y nada iba a hacerme cambiar de opinión. Amo a Harry Edward Styles con toda mi alma.
- ¿En qué piensas? – me preguntó Harry mientras yo hacía pequeños círculos con mi dedo sobre su pecho desnudo.
- En nada. – al ver que no se lo creía, rectifiqué. – En todo lo que nos está pasando. En que te amo y que no me importaría gritarlo a los cuatro vientos.
- Tengo una idea mejor. – se le iluminó la cara. – Quiero hacerme un tatuaje.
- ¿De qué? – mi curiosidad salió a la luz.
- Algo que me recuerde que siempre serás mi chica. – era un idea horripilante pero a la vez preciosa. – Y me da igual que no te guste la idea.
- Es tu decisión. – me mostró una radiante sonrisa. – Pero que sepas que es algo muy estúpido.

Después de querer sellar nuestro amor a base de tatuajes, algo estúpido pero romántico, nos vestimos y cogimos el móvil para poder salir de la habitación y reunirnos con nuestros amigos. Revisé mi móvil y tenía 38 llamadas perdidas y 17 mensajes del resto de chicos. Por la cara de Harry, tenía los mismos avisos que yo. Me cogió de la mano y salimos corriendo del hotel. El último mensaje que había recibido decía que era nuestra última oportunidad de aparecer y que nos esperaban en frente del Palau Sant Jordi, lugar donde más tarde tendrían que ensayar. Cogimos el metro y pusimos rumbo al lugar donde nos esperaban. Después de bajarnos en nuestra parada, buscamos otra, pero esta vez de autobuses, para que nos dejara justo a las puertas del enorme pabellón. Nos subimos en uno de esos autobuses turísticos de dos pisos, ya que estábamos, aprovecharíamos para hacer un poco de turismo. Íbamos mirando cada cosa que nos rodeaba hasta, que minutos después, llegamos al punto de reunión. Allí estaban todos. Jade, Liam, Louis, Niall, Eleanor, Zayn y cuatro chicos que conocía perfectamente.
- ¡MADRE MÍA, SON BIG TIME RUSH! ¡DIOS MÍO, NO ME LO PUEDO CREER! – empecé a gritar como una loca, menos mal que no había nadie. - ¡ESTO TIENE QUE SER UNA BROMA!
- Carol, relájate. – dijo Zayn a la vez que venía a darme un abrazo que evité y salí corriendo hacia uno de los cuatro chicos y le di un abrazo al más cercano. – Gracias, yo también te he echado de menos.
- Vuestra amiga es adorable. – dijo el que estaba abrazándome.
- Y preciosa. – añadió el que estaba a su lado.
- Tío, está cogida. – avisó Harry con cara de pocos amigos.
- Lo he pillado. Por cierto, soy James. – se presentó con dos besos en mis mejillas que hicieron que me sonrojara. – Y ellos son Carlos, Logan y Kendall aunque creo que ya lo sabías.
- Un minuto. – dije antes de coger el brazo de mi amiga y apartarla un poco del grupo. - ¿¡POR QUÉ NO ME DIJISTE QUE TU NOVIO ERA LOGAN HENDERSON!? ¿¡QUÉ CLASE DE AMIGA ERES TÚ QUE NO ME DICE QUE ESTÁ SALIENDO CON UNO DE LOS CUATRO TÍOS MÁS BUENOS DE LA HISTORIA!? – vale, puede que me esté pasando un poco con tanto grito porque me estaban oyendo y eso era, justo, lo que no quería.
- Primero, por que no lo sabía y, segundo, por que era una sorpresa. – lo segundo lo había improvisado, se notaba. – Oye, intenta disfrutar de esto.
- Vale. – acepté y fuimos con el resto.
- Bueno, Carolina, ¿así que eres fan de Big Time Rush? – preguntó Carlos. Asentí con la cabeza. - ¿Y quién es tu favorito?
- Te vigilo. – me advirtió Jade a la vez que con dos dedos se señalaba sus ojos y los míos.
- Pues, me encantáis los cuatro pero tengo una pequeña obsesión con Carlos. – admití en voz baja.
- ¿Nos vamos? – preguntó Harry un poco molesto.

Le cogí de la mano y entramos en el pabellón. Estaba un poquito molesto pero que me entienda, acababa de conocer a mis ídolos. ¿Qué esperaba? Acaso pensaba que iba a actuar como si fueran chicos normales cuando, para mí, no lo son. Son los cuatro chicos que han estado para mí con cada una de sus canciones y no les puedo mirar a los ojos como si fueran normales o Louis, Harry o alguno de los demás. Una vez dentro del camerino que les habían asignado, empezaron a caminar de un lado para otro para prepararse. Las chicas y los chicos de Big Time Rush salimos para dejarles tranquilos. Nos sentamos en una fila de asientos y comenzamos a hablar y hacernos fotos para poder recordar este maravilloso momento. Me sentía como en una nube. Todo esto estaba siendo un sueño. Había conocido a mis ídolos, me había entregado de todas las maneras posibles al chico de mis sueños, tenía unos amigos geniales y estaba viajando por el mundo. ¿Qué clase de persona no querría tener una vida como esta? Bueno, a lo que iba. Nos estábamos haciendo fotos con caras raras mientras los chicos ensayaban hasta que lo estropeé todo sin querer. Me senté al lado de James e iba a sacar una foto donde él me besaba la mejilla pero oí un ruido a mi derecha y me giré. Conclusión: que sin querer besé a James. No habría pasado nada si cierta personita no lo hubiera visto pero, cabreado, bajó del escenario y se fue. Salí corriendo tras sus pasos rezando por que me dejara explicárselo y, al doblar una esquina, lo vi. Allí estaba, sentado en el suelo con los ojos llenos de lágrimas. Nunca lo había visto llorar y era la cosa más triste que mis ojos habían visto. Me arrodillé a su lado y le cogí de la mano. Su reacción fue normal, ya que la apartó rápidamente.
- Harry, no es lo que tú piensas. – dije con una dulce voz que no sabía que podía llegar a tener.
- Yo creo que sí. Vete con él, es mejor que yo en todos los sentidos. – dijo en voz baja.
- Nadie es mejor que tú, Harry. Fue un accidente, solo eso. – continué hablando con dulzura.
- ¿En serio? – levantó la cabeza y me miró con lágrimas en los ojos y sus rizos despeinados.
- Harry, no quiero que dudes ni un momento que te quiero solo a ti. – volvió a agachar la cabeza. - ¿Pensé que esta mañana te lo había dejado bastante claro? – me empecé a enfadar. – Bueno, pues cuando estés dispuesto a hablar me llamas. – me levanté y  comencé a andar. No me podía creer que después de lo de esta mañana aún pensara que no le quiero. De repente una mano cogió mi brazo e hizo que me girara.
- Te quiero, princesa. – dijo la voz de Harry que ya había vuelto a la normalidad. – Siento haber dudado de ti. – pudo hablar antes de que cogiera el cuello de su camiseta y le acercara para poder besarle. El beso se fue volviendo más salvaje a medida que los segundos pasaban hasta el punto de que él me estuviera sujetando por los muslos y yo tuviera mis piernas rodeando su cintura.
- Esto… ¿interrumpimos algo? – ¿mato a alguien o mato a todos?
- ¿No veis que sí? – dijimos Harry y yo a la vez un poco molestos.
- Bueno, pues sentimos ser unos corta rollos pero tenemos que ensayar. – dijo Niall riendo mientras se marchaba corriendo como el resto de sus compañeros.
- Parece que tengo que irme. – dijo Harry cerca de mis labios.
- No te preocupes, cielo. – le di un pequeño beso y comenzó su camino.
- Una cosa. – dijo a unos metros de mí. - ¿Me has llamado cielo?
- ¿Te molesta?
- Me encanta. – se acercó a mí corriendo y me besó para después correr como un loco hacia el escenario. Desde luego, ese chico me había robado el corazón.


domingo, 22 de septiembre de 2013

Capitulo 21 – Aclaremos esto de una vez.

Ya es por la mañana y tocaba levantarse de la cama si no quería que me llamaran vaga, dormilona o algo por el estilo ya que viniendo de alguno de mis amigos, era lo más probable. Me moví un poco y noté algo a mi lado. Moví mi brazo otro poco y, no me equivocaba, al otro lado de la cama había algo. Me empecé a asustar, pero no quería abrir los ojos y enfrentarme a la realidad. ¿En serio había dormido con Harry? Genial, ahora va a pensar que soy una cualquiera que duerme junto al primero que pase  por delante. No, yo no quería que tuviera esa impresión de mí. Vale, acababa de declararme a él y es normal que todo sean mariposas, arco iris y conejitos rosas a partir de ahora pero no estaba preparada para ir tan rápido. Necesitaba mi propio espacio. Abrí un ojo y tenía razón. Ahí estaban esos preciosos ojos verdes que me enamoraban cada día más.
- Buenos días, bella durmiente. – me saludó con una preciosa sonrisa y un tierno beso en la mejilla no muy propio de él.
- Bu… buenos días. - ¿nunca os han dicho que no hay nada mejor que despertar tartamudeando frente al chico que te vuelve loca?
- ¿Qué tal has dormido? – preguntó conservando su sonrisa. – Porque yo genial.
- Sí, claro. Yo también. – intenté sonreír. – Oye, una cosa.
- Dime, pequeña mariposa.
- ¿Pequeña mariposa? Eso es nuevo. – dije riendo cosa que él imitó. – Bueno, solo quiero saber si dormimos juntos.
- ¿Entonces es eso? – me mostró una pequeña sonrisa ladeada. – Oye, sé que tengo fama de aprovechado pero, no. No he puesto ni una mano encima de ti esta noche. Además, he dormido en el sofá. – me señaló aquel mueble rojo con una manta y un gran cojín encima.
- Menos mal. – dije en un susurro y vi su cara de decepción. – No es que no quiera dormir contigo, solo que esta vez quiero ir despacio. Me gustas mucho y no quiero que nada lo estropee.
- Nada lo hará, no te preocupes. – me acarició el pelo mientras hablaba. – Te bajaré la Luna y las estrellas si es necesario. – selló su promesa con un leve beso en los labios.

Mis miedos se disiparon al escuchar las dulces palabras de Harry. Nunca nadie me había jurado un “para siempre”, ni siquiera Louis. Estando con él es como si no tuviera ninguna preocupación ni presión encima de mis hombros. Es como si nada ni nadie pudiera detener esto que nos está pasando. Como si lo que sintiéramos fuera un vínculo tan grande que nadie pudiera romperlo. Pero hay algo que me preocupa mucho y es lo que pensará la gente de mí. Me gustaba más todo cuando era la anónima amiga de la infancia de Louis. Vale, puede que eso es lo que asuste a todas las chicas que tienen la posibilidad de salir con algún famoso pero en mi caso era diferente. Yo ya había salido con un miembro de One Direction y ahora estaba el posible caso de que me convierta en la novia de otro miembro del grupo. Seguramente sus fans me insultarán con todas las palabras hirientes habidas y por haber. Metida en mis pensamientos estuve gran parte del día, bueno, solo la mañana.
- ¿Qué tal en la habitación del amor? – me preguntó Eleanor a la vez que me guiñaba un ojo.
- Bien, supongo. – dije con las mejillas rojas.
- Bueno, cuéntanos todos los detalles de tu magnífica noche. – directa, como recordaba a mi mejor amiga.
- No pasó nada. Vimos una película y, después, nos fuimos a dormir. – expliqué brevemente y al ver las caras de pervertidas de mis amigas, aclaré un poco más. – Yo en la cama y él en el sofá.
- ¿Le hiciste dormir en el sofá? – rió Eleanor.
- Yo, es que… no estoy preparada. – la timidez se apoderó de mí.
- ¿O sea que, te tiras a Louis y con Harry eres tímida? – la sutileza de Jade me sorprendió.
- Habló la que conoce a un tío y la salvo de ser pillada por su madre en plena demostración de amor. – dije exagerando mucho con las manos.
- Bueno, cambiando de tema. – dijo Eleanor antes de que habláramos alguna de nosotras. - ¿Nos vamos de compras?
- ¿Avisas tú a los chicos o lo hago yo? – me preguntó Jade.
- Avisa tú a Zayn y Harry que están desayunando aún y tú a Liam que creo que está con Louis. – les dije a mis dos amigas. - ¿Niall donde está?
- Creo que no ha bajado aún así que supongo que estará en su habitación. – me avisó Jade mientras entraba en el comedor.
- Nos vemos en veinte minutos. – grité desde el ascensor. Una vez en la puerta de la habitación de mi amigo entré ya que estaba abierta y escuché a alguien hablar.
- Sí, yo también estoy deseando verte. – silencio. – Claro, te echo mucho de menos. – silencio otra vez. – Dos día y estaremos juntos, tranquila pequeña. – de nuevo silencio. – Adiós. Sí, yo también te quiero Rose. - ¿Rose? ¿Mi pequeño irlandés estaba coladito por Rose? ¿Mi Rose? - ¿Carol?
- Niall, esto, ¿te vienes? – ni siquiera le había explicado el plan. ¡Muy bien, Carol!
- Claro pero ¿a dónde? – preguntó riendo.
- De compras. – cerramos la puerta de la habitación y nos dirigimos al ascensor. – Oye, ahora que lo pienso. Tú siempre te has preocupado por mis relaciones y yo nunca de las tuyas así que, cuéntame. ¿Tienes alguna chica en mente?
- Chica. – repitió y se le puso una sonrisa de enamorado en la cara. – Alguna hay, sí.
- Pues, ¿a qué esperas para contarme?
- Vale pero prométeme que no contarás nada a nadie. – puse mi mano en el corazón y levanté la otra en señal de juramento. – Bueno, me gusta Rose. El último día que estuvimos en Irlanda le pedí que fuese mi novia y desde entonces mantenemos una relación a distancia.
- Me alegro mucho por ti. – pegué un gritito y me puse a saltar mientras abrazaba al rubio.
- Gracias y, pasemos a ti. – me sonrió. - ¿Habéis hablado Harry y tú?
- Sí, el otro día me declaré a él y bueno, nos besamos. – ahora el que pegó gritos mientras saltaba fue él. – Ahora tenemos que hablar los cuatro.
- Va a ser lo mejor. – puso su mano en mi hombro en señal de apoyo. – Aunque yo estoy a favor de Elouonor y Harol.
- ¿Elouo que? – dije entre risas.
- Louis y Eleanor están bautizados como Elouonor y tú y Harry sois Harol. Es que Harolina es muy largo. – explicó las combinaciones de nombres.
- Sois muy raros. – afirmé riendo.

Llegamos al lugar donde todos nos esperaban y vi a Louis y Eleanor de la mano y a los demás bromeando. En cuanto nos acercamos un poco, Harry vino a mi encuentro y me dio un pequeño beso en la mejilla. ¿No me besaba en público? Bueno, me considero la única chica a la que Harry Styles no ha utilizado por diversión pero eso me daba a pensar que se avergonzaba de mí. En parte, es bueno que no me bese en público pero yo quería volver a probar sus perfectos labios otra vez. De acuerdo, esto había que aclararlo lo antes posible. De camino al centro comercial, cogí del brazo a Louis y se paró junto a Eleanor ya que estaban cogidos de la mano y me miraron. A Harry no hizo falta porque estaba andando a mi lado, un poco separados. Me miraron interrogantes y les dije que teníamos que hablar. Avisamos al resto que teníamos una charla pendiente y lo entendieron al instante. Fuimos a una cafetería y pedimos un café en una de las mesas más apartadas del local.
- Bueno, ¿quién empieza? – preguntó Harry.
- Mirad, yo solo quiero aclarar esto de una vez. – expliqué mi propósito.
- Eso lo queremos todos. – me hizo burla Louis a lo que le saqué la lengua.
- Bueno, lo mejor va a ser que lo aclaréis vosotros. – Eleanor nos señaló a Louis y a mí. – Porque creo nosotros dos lo tenemos bastante claro. – esta vez señaló a Harry y a ella misma.
- Supongo que todo debería quedarse como está. – dijo Lou después de unos minutos en silencio. – A lo que me refiero es a que, bueno, lo nuestro no iba a ninguna parte. Nos conocemos tan bien que no había nada nuevo en nuestra relación y, supongo que, nuestro amor se basa en la amistad.
- ¿Nuestro amor se basa en la amistad? – reí inconscientemente ante la reflexión de mi amigo. - ¿Qué diablos significa eso?
- Bueno, creo que significa que nos queremos tanto que pensamos que aún estamos enamorados pero no es así. Nos queremos pero, solamente, como amigos. – me explicó. Era un razonamiento bastante lógico y, seguramente, es eso lo que nos pasa.
- Supongo que tienes razón. – afirmé.
- Entonces, ¿qué va a pasar a partir de ahora? – preguntó la chica tímidamente.
- Supongo que tú y Louis seréis una pareja preciosa. – dije con una pequeña sonrisa y me levanté de la mesa.
- ¿A dónde crees que vas? – dijo una voz a mis espaldas.
- No me apetece ver a una parejita demostrando su amor. – expliqué al chico de pelo rizado que me daba la mano en ese mismo instante.
- Bueno, ¿y por qué no hacemos lo mismo? – me mostró una de sus pícaras sonrisas.
- Puede que sea una buena idea. – me acerqué a él y sus brazos rodearon mi cintura. Nuestros labios estaban demasiado cerca. – Pero ahora no. – me separé rápidamente y eché a correr entre risas con Harry pisándome los talones.


sábado, 14 de septiembre de 2013

Capitulo 20 – Dime que me quieres.

Dos semanas y dos conciertos, eso es lo que los chicos ofrecerían a sus fans catalanas y españolas. Al principio, en este lugar no habíamos empezado con muy buen pie pero, ¿quién dijo que no puede mejorar? Las cosas entre todos nosotros iban de perlas y ya no había disputas de si me gusta tu novia, invasión de intimidad o cuernos. Que casualidad que entre todas esas cosas esté yo metida. Bueno, cambiando de tema. Cada vez falta menos para que se haga de noche y eso quiere decir que ya falta muy poco para que Harry y yo estemos solos hasta el día siguiente. Estaba nerviosa, muy nerviosa y todo por culpa de ese chico que pasó de ser odiado a ser amado.
- ¿Nerviosa? – me susurró Liam mientras cenábamos en un bonito restaurante.
- ¿Por qué tendría que estarlo? – faceta de actriz activada.
- O venga, vas a pasar la noche con un chico que…
- Vale, lo he entendido. – corté a Liam antes de que acabara la frase. – Sí, estoy nerviosa y mucho.
- Ven. – Liam se levantó y se dirigió a un balcón que el restaurante nos ofrecía mientras yo le seguía. – Bien, ya puedes empezar a hablar.
- Tengo miedo. – admití con las manos cubriendo mi cara.
- Carol, no vas a ser otra en la lista de Harry. – Liam me cogió las manos.
- ¿Cómo estás tan seguro?
- Porque si fueras otra chica más en su vida no te trataría de la forma que lo hace y si te quisiera utilizar no te miraría con un brillo especial en los ojos. – había sinceridad en su mirada y él era una de las personas que mejor conocía a Harry. – Carol, lo conozco muy bien y Harry está completamente enamorado de ti.
- No lo creeré hasta que esas palabras salgan de su boca. – no mentía, si me quería como Liam decía, me lo tendría que decir alguna vez, ¿no?
- Y bueno, ¿y qué hay de ti? – me mostró una pícara sonrisa.
- ¿De mí?
- Sí, ¿qué sientes por el pequeño Harold?
- Yo, le quiero pero no sé. – acabé por decir la verdad.
- ¿No sabes que es lo que sientes por Harry o no confías lo suficiente en él? – me acababa de pillar.
- Yo le quiero y confío en él pero sigo enamorada de Louis. – le confesé.
- Y Louis de ti. – supongo que se le escapó o quería hacérmelo saber.
- ¡¿Qué?!
- A Lou y a ti os pasa exactamente lo mismo. Louis te sigue amando pero le gusta mucho Eleanor y tú le sigues amando pero te gusta Harry a la vez. – me explicó Liam brevemente.
- Gracias por aclarármelo. – mi sarcasmo salió a la luz.
- Pequeña, sabes que te ayudaré en todo lo que pueda. – besó mi cabeza y nos adentramos en le restaurante.

La cena terminó entre risas, que es como empezó, y volvimos al hotel. Jade y Eleanor no paraban de mirarme con una sonrisa pícara en el rostro una vez que hubimos entrado en el ascensor. Los chicos también estaban con esa patética sonrisa en la cara menos Harry que parecía muy nervioso, al igual que yo. Vale, somos amigos y vamos a pasar una noche juntos en la misma habitación. ¿Qué hay de malo en eso? Mucho. Entre Harry y yo hay mucha atracción hasta el punto de convertirse en amor pero también hay mucha tensión sexual entre nosotros. ¿Y qué puede ocurrir con todos esos requisitos a la luz? Cosas inimaginables. Mejor, os pongo un ejemplo. Imaginaos a dos adolescentes con una edad adecuada y las hormonas por las nubes, solos en una habitación. Bueno, le dejo el resto a vuestra imaginación.
- Llegamos a nuestro piso. – avisó el inoportuno de Zayn.
- Bueno, nosotros cuatro nos vamos a dormir. – dijo Niall.
- ¿Qué vais a hacer vosotras, chicas? – les preguntó Liam a Jade y Eleanor.
- Creo, que nos iremos a la cama también. – contestó Jade con una sonrisa en la cara.
- ¿Estaréis bien solos? – preguntó Louis. ¿En serio, Lou? ¿En serio?
- Supongo que sí. – contesté con la sonrisa más angelical que pude poner.
- Buenas noches, chicos. – se despidió Harry y pusimos rumbo al vómito de Cupido. – Bueno, ¿tienes sueño o quieres que hagamos algo?
- Esto… Harry… yo… - creo que me puse pálida. ¿Por qué era tan directo con esos temas?
- ¿Carol, estás bien? – se preocupó y se colocó a mi lado rápidamente. – Estás muy pálida.
- Estoy bien. – dije para que se tranquilizara. – Solo que, bueno, yo no me esperaba esa pregunta.
- No te entiendo. – me miró con esos espectaculares ojos verdes y pareció entender. – Oye, yo no quería insinuar nada aunque si te apetece, yo no soy nadie para negarme.
- ¡Cerdo! – le pegué un puñetazo en el hombro.
- ¡Ay! – se frotó el hombro. – Eso duele.
- Quejica. – me tumbé en la cama y él a mi lado. - ¿Quieres ver una película?
- Claro. – se levantó y cogió el mando. – Vamos a ver que películas echan. – fue pasando canales hasta que se detuvo en una en particular.
- ¿Bambi? – era un poco triste y yo soy propensa a llorar.
- Sí. ¿No sabes que me gusta ver esta película con una chica en nuestra primera cita?
- Esto no es una cita. – afirme bastante segura.
- Bueno, a mí me gustaría verlo así. – me miró a los ojos. – Oye, ¿puedo hacerte una pregunta?
- Claro.
- ¿Sigues queriendo a Louis o solos sois amigos? – vale, eso no me lo esperaba.
- Harry, voy a serte completamente sincera. – me miró con más atención de la que tenía. – Sigo amando a Louis.
- ¡¿Entonces has estado jugando conmigo?! – se levantó de la cama bastante furioso.
- No, Harry yo…
- ¡¿Para ti todo esto ha sido un juego?!
- Déjame explicar…
- Joder, yo pensaba que eras diferente.
- ¡Me vas a dejar que te lo explique! – le grité.
- Vale, habla. – se sentó en la cama y me miró con un rostro impasible.
- Sigo amando a Louis porque él fue mi primer amor pero te quiero a ti. – expliqué tranquilamente.
- ¿Entonces, yo que soy para ti?
- Tú eres el chico que me ha acabado robando el corazón. – le confesé.
- Pues, dímelo.
- ¿El qué? – pregunté confusa.
- Dime que me quieres. – se acercó a mí hasta estar prácticamente pegados, solo unos milímetros separaban mis labios de los suyos.
- Te quiero, Harry. – al acabar de pronunciar la última palabra me besó. No era un beso como los anteriores. Me besaba con desesperación, preocupación y miedo a perderme pero, poco a poco, se transformó en un beso lleno de amor y ternura. 


viernes, 13 de septiembre de 2013

Felicidades Duende

13 de Septiembre. A pesar de que empiecen las clases, las directioners no podemos estar más felices. Nuestro adorable irlandés cumple 20 perfectos añitos. El pequeño Nialler ya deja, por fin, de ser un adolescente. Espero que celebre su cumpleaños como se lo merece. Por todo lo alto. Nuestro duende ha tenido que sufrir para lograr todo el éxito que lo rodea ahora y es que, desde que entró a X Factor hasta ahora,  ha tenido que aguantar muchos insultos por parte de las malditas haters. Pero, eso no le echó para atrás y, ahora es uno de los chicos más deseados del planeta. Bueno, solo me queda decir. ¡¡FELICIDADES NIALLER DE TODAS TUS CRAZY MOFOS!!


jueves, 5 de septiembre de 2013

Capitulo 19 – ¿Ya ha pasado un mes?

¿Cuánto falta para que salga nuestro vuelo? Los chicos y yo ya no volábamos en su avión privado y eso nos hacía tener que esperar. No sé por que los chicos querían estar una hora antes de que saliera nuestro avión. Me aburría demasiado y nada me podía divertir. Niall y Zayn estaban comprando comida porque no les gustaba la del avión, Harry y Louis habían ido a comprar algunas revistas para no aburrirse lo que dure el vuelo y Eleanor estaba en el baño. Vamos, que me habían dejado sola con todas las maletas. Había llamado a Rose y habíamos estado hablando desde que salí del hotel hasta que llegamos al aeropuerto. Lo único que había sacado de esa conversación fue que nos íbamos a ver pronto, o eso es lo que me había dicho ella. Me aburría demasiado así que cogí el móvil y marqué el número de Jade.
- ¿Hola? – dijo una voz al otro lado.
- ¡Hola! – prácticamente lo dije gritando.
- Ah, ya sé quien eres. La persona que está de viaje con los cinco tíos más buenos de todo el planeta y se olvida de su mejor amiga. – no había ninguna duda, Jade estaba hecha para el mundo del espectáculo.
- Gracias por reconocerme. – reí ante la exageración de mi amiga.
- Bueno, ¿para qué me moletas ahora?
- Solo quería saber como estás, que estás haciendo, como te va con Logan… - lo dejé caer. Lo sé, soy muy curiosa.
- Estoy genial, hablar por el móvil y no me podría ir mejor. – contestó una por una todas mis preguntas.
- Te echo de menos. – puse una voz muy ñoña. Me sobresalté al sentir el tacto de unas manos en mi cintura. Giré la cabeza y vi a Harry abrazándome. Le señalé el móvil y asintió con la cabeza.
- Y yo a ti pero…
- ¿Qué? – dije con repentino entusiasmo.
- ¿Adivina quien está detrás de ti dispuesta a darte un abrazo?
- ¿Quién? – no entendía nada.
- Bueno, si quitas a Harry… Yo.
- ¡¿Qué?! – me solté de los brazos de Harry y me giré. Allí estaba mi mejor amiga con el móvil en la oreja y una sonrisa gigante en la cara. Solté el móvil de la emoción y corrí a abrazarla. Ella me recibió con los brazos bien abiertos y me dio un beso en la mejilla.
- Madre mía. – dijo riendo. – Yo me esperaba más una reacción como: “¿Por qué no me dijiste que vendrías?” – dijo imitando mi voz, como si yo estuviera enfadada.
- Eres tonta. Podrías habérmelo dicho. – le pegué un puñetazo en el hombro de broma.
- Parece que ya te has enterado. – oí la voz de Louis a mis espaldas.
- ¿Tú lo sabías?
- Todos lo sabíamos. – habló Zayn en nombre de los chicos.
- Toma, no sé que habrías hecho sin mí. – Harry me devolvió mi móvil sin un rasguño.
- Sí que lo sé. Tendría que haberme comprado otro móvil. – dije antes de sacarle la lengua cosa que le hizo gracia. – Como te he echado de menos.
- Y yo a ti, Sweetie. – me dio un pequeño abrazo.
- Pero. – miré a mi amiga. - ¿Ya ha pasado un mes?
- Sí. – sonrió. – Claro, entre tanto tío bueno el tiempo se pasa volando.

Faltaban veinte minutos para que despegara nuestro avión, así que, después del aviso por megafonía, subimos. Jade estaba muy diferente a como la había dejado. Ya no tenía una larga cabellera castaña. Ahora la sustituía una mata de pelo más corta de color morado. Al parecer la gente tenía razón, cuando se empieza una nueva etapa en la vida de la mujer, ellas se cambian el peinado. Hablando de cambios, quiero cambiar mi peinado. Bueno, mejor cambiamos de tema. Tengo a mi mejor amiga a mi lado después de estar separadas un mes entero y yo hablando de peinados. Nuestro siguiente destino era España. Ese país prometía, como todos los anteriores, pero tenía el presentimiento de que algo iba a pasar. No sabía si bueno o malo pero algo iba a cambiar.

Nuevo país. Nuevos amigos. Nuevos momentos por vivir. ¿Qué más se puede pedir? Nada, absolutamente nada. Todo iba genial. Estaba con mis dos mejores amigos de toda la vida, tres chicos que me cuidaban como si fuera su propia hermana, una chica realmente encantadora y un chico que hacía que me temblaran las piernas solamente con verle. Enserio, no quiero nada más. Nada más llegar a Barcelona, la gente lo pudo notar porque nuestras risas se escucharon por todo el aeropuerto, aunque estaba prácticamente vacío. Solo se acercaron unas pocas niñas de unos diez años. Les pidieron autógrafos a los chicos y estos aceptaron encantados, es más, ellos mismos se ofrecieron a hacerse una foto con ellas. Me entregaron la cámara a mí y, con una sonrisa en la cara, les hice la foto. Les entregué el pequeño aparato y, parece ser que, me reconocieron de alguna revista en la que habré salido con Louis.
- Tú eres la novia de Louis – genial, ¿y ahora que decía? Ya no éramos novios sino mejores amigos pero eso solo lo sabíamos nosotros.
- Esto, yo… - empecé a tartamudear y busqué ayuda en alguno de mis amigos. – Ya no somos novios.
- Oh, que pena. – dijo con una sonrisa triste. – Hacíais muy buena pareja.
- Sí, espero que encuentre a alguien como tú. Nos encantas. – dijo otra de las niñas. Yo no pude evitar mirar a Eleanor que se sonrojó al ver que mi mirada estaba posada sobre ella.
- ¿Podemos hacernos una foto contigo? – preguntó tímidamente una pequeña niña con dos coletas adorables.
- Sí, por favor. Y fírmanos un autógrafo. – me pidieron todas a la vez. – Por favor.

Yo no sabía que hacer. Nunca había firmado un autógrafo ni me habían pedido que me hiciera una foto con nadie. Era la primera vez que esto me ocurría y me sentía extraña. Miré a mis amigos y todos me sonrieron. Le dejaron la cámara a Harry y nos hicimos una foto todas juntas. Eran adorables. Salimos del aeropuerto cada uno con sus maletas y llamamos a unos taxis para que nos recogieran. Llegaron tres coches amarillos y los conductores bajaron para meter las maletas en el maletero. No entendía por qué tres coches si con dos sobraban.
- ¿Chicos, sabíais que con dos taxis sobraban? – preguntó Eleanor igual de confusa que yo.
- Bueno, queríamos ir más cómodos. – dijo Liam.
- ¿Y cómo nos distribuiremos? – esta vez preguntó Jade.
- Había pensado que Eleanor, Louis y Zayn en uno, Jade, Niall y Liam en el otro y Carol y yo en el último. – dijo Harry como si lo hubiera estado ensayando mucho tiempo.
- ¿Y esto lo has pensado tú solito? – preguntó sarcásticamente Zayn.
- Bueno, vamos así solo si queréis. Por mí no hay problema en cambiarlo. – intentó corregirse Harry torpemente.
- No disimules, Styles. Sabemos que te mueres por ir en un coche solamente con nuestra pequeña. – rió Niall ante el nerviosismo de su compañero.
- Más te vale que no te aproches. Que nos conocemos, Harold. – le advirtió Louis antes de subirse al coche.
- Lo mismo digo con quien tú ya sabes. – pude ver que le había guiñado un ojo. ¿Harry iba a aprovechar para hacer algo cuando estuvieramos solos? ¿Sino porque lo diría Louis? Hay que miedo, que no me dejen sola. - ¿Subimos?
- Cla… claro. - ¿Carolina, por qué tartamudeas? Pareces tonta. ¡Pero qué digo! Si soy tonta.
- ¿Estás bien? – me preguntó una vez dentro del coche.
- Sí. – soy muy buena actriz, lo vuelvo a repetir.
- Oye, si te sientes incómoda por estar a solas conmigo, llamo a otro taxi y problema resuelto. – al explicarme esto noté como su rostro se entristecía.
- No, claro que no. Me encanta estar contigo. – daba las gracias a que el conductor no entendiera ni jota de lo que decíamos.
- A mí también me encanta estar contigo. – mis hombros se habían convertido en su lugar favorito para apoyar su brazo. – Eres la única que me hace sentir especial.
- Exagerado. – dije riendo. - ¿Y qué hay de todas esas chicas? Tus antiguos ligues.
- No sé de que me hablas. – se hizo el tonto.
- No pasa nada, yo te las recuerdo. – le mostré una maliciosa sonrisa. – ¿Entonces no recuerdas a Caroline Flack, Emily Attack, Taylor Swift, Emma Ostily y muchas más que no conozco?
- ¿Cómo sabes todo eso? – preguntó con curiosidad.
- Internet.
- ¿Has estado informándote sobre mí? – le hacía gracia esta conversación.
- Solo me intereso por lo que me gusta. – Carolina, la acabas de cagar pero bien cagada.
- ¿O sea que, te gusto? – preguntó con una voz un tanto seductora.
- Bueno, yo… - no me dejó terminar porque mis labios habían sido atrapados por los suyos. Puse mis manos a cada lado de su cara y el beso se intensificó. El ambiente se estaba calentando notablemente y, si alguno de los dos no se detenía, el taxista sería testigo de algo muy bonito pero no muy agradable de ver. Ninguno estaba dispuesto a parar y se notaba.
- Señores, hemos llegado a su destino. – para nuestra suerte, el taxista nos interrumpió con un penoso inglés.

Nos separamos rápidamente y el rojo inundó nuestras mejillas en un abrir y cerrar de ojos. Bajamos del coche y el taxista bajó nuestras maletas. Harry sacó un billete de cincuenta euros y se lo entregó, diciéndole que se quedara con el cambio. Entramos a la recepción del hotel y no estaba ninguno de nuestros amigos. Supongo que habrán entrado ya. Nos acercamos al hombre que estaba detrás de aquel enorme escritorio y Harry dio su nombre para que nos dieran la llave de las habitaciones. Problemas, esa palabra nos perseguía a cada uno de los que estábamos en esta situación. ¿Por qué a nosotros? ¿En este país la gente no sabía dar buenas noticias? Carolina, relájate. Inspira. Expira. Inspira. Expira.
- ¿Cómo que solo queda una habitación a mi nombre? – preguntó Harry lo más calmado posible.
- Vinieron sus compañeros minutos antes y dijeron que solo les dejáramos una habitación. – explicó el empleado del hotel.
- ¿Y no queda alguna otra habitación libre? – volvió a preguntar Harry.
- Espere que lo mire. – tecleó unas cuantas veces en el ordenador y negó con la cabeza. – Lo siento mucho, solamente queda la que tienen ustedes reservada.
- ¿Te apetece compartir habitación? – me preguntó esta vez a mí.
- Ya lo hemos hecho antes, ¿no? – lo único que pude hacer fue esbozar una pequeña pero tímida sonrisa.

El recepcionista nos entregó una pequeña tarjeta con el logo y nombre del hotel. Cogimos nuestras maletas y subimos unos escaloncitos hasta llegar a los ascensores. Juro que como estos sean igual de lentos que los del otro hotel… Una pegadiza melodía fue testigo del incómodo silencio que reinaba entre nosotros. Vale, pensaréis que estamos exagerando un poquito pero yo creo que no. ¿Cómo es posible que minutos antes estemos besándonos y ahora ni nos hablamos? ¿Por qué? La verdad, no lo sé. En cuanto al tema de chicos la vida no me sonríe mucho. ¿Por qué estoy comiéndome la cabeza con todo esto? Harry y yo ya habíamos compartido la habitación una vez pero con alguien de por medio, en ese caso fue Louis. Pero esta vez era distinto. Solo estaríamos él y yo, sin nadie más. Llegamos a la puerta y no era lo que nos esperábamos. En el suelo había una alfombrita de esas para limpiarte los pies con forma de corazón y el marco de la puerta estaba decorado con motivos ¿amorosos? No sabía como llamarlos, era muy raro. Entramos a la habitación y todo era más raro aún. La cama tenía forma de corazón y la cubrían unas sábanas rojas. Encima había cojines en diferentes tonos de rojo y un bordado blanco. Al ver todo eso, nos quedamos paralizados por culpa de tanta ¿cursilería?
- Que bien que lo hayáis visto. – esa voz. Era Zayn el que hablaba.
- ¿Qué es todo esto? – preguntó Harry aún en estado de shock.
- Vuestra habitación por estos días. – se acercó Liam con una sonrisa.
- ¿Acaso queréis que vomite corazones? – dije fingiendo tener náuseas.
- Pasadlo bien en la habitación del amor. – se oyó la voz de Louis desde dentro de la habitación de al lado.
- No eres el más indicado para hablar, Lou. – gritó Niall para que le oyera.
- Os dejamos solos, pareja. – Zayn le guiñó un ojo a Harry y se fue acompañado de sus dos amigos.
- Bueno, tampoco está tan mal. – dijo Harry después de cerrar la puerta tras nosotros. Estaba claro que buscaba el lado positivo de la situación.
- Eso no te lo crees ni tú. – dije antes de tumbarme en la cómoda cama.
- ¿Tendré que dormir otra vez en el sofá o me dejarás pasar contigo cada una de las noches? – preguntó nada más tumbarse a mi lado.
- Te quedas con el sofá. – afirmé muy convencida. ¿Estaba siendo muy dura con él? Al fin y al cabo, era el chico que me volvía loca.
- De acuerdo. – su rostro cambió por un semblante triste.

Acabamos de vaciar las maletas y salimos rumbo al vestíbulo donde, supongo que nos esperarían para irnos a dar una vuelta. No me equivoqué, allí estaban todos charlando animadamente en un gran sofá rojo. En cuanto nos vieron, se levantaron y se acercaron a nosotros con una sonrisa inocente en la cara. Me imagino que será por lo de la habitación. Salimos del hotel y caminamos por las tranquilas calles españolas. No había mucha gente allí fuera, el calor era sofocante y todo el mundo prefería estar en su casa bajo la refrescante brisa del aire acondicionado. A la vez que caminábamos, Eleanor, Jade y yo íbamos reduciendo la velocidad para quedarnos un poco más apartadas de los chicos hasta quedarnos unos metros por detrás. Los chicos no se dieron cuenta ya que tenían una enorme discusión sobre el fútbol español. ¿Messi o Cristiano?
- Al fin las tres solas. – dije alegremente.
- Sí. – afirmó Eleanor tímidamente.
- Bueno, creo que vosotras dos tenéis que contarme muchas cosas. – nos apuntó Jade con el dedo. – Así que, ya podéis empezar a hablar y la primera vas a ser tú. – me apuntó a mí.
- Bueno, es fácil. Tú ya sabías lo del triángulo amoroso así que no es muy largo de contar. – al saber parte de la historia no era difícil de explicar. – Louis me engañó con Eleanor mientras yo lo hacía con Harry.
- ¡Qué fuerte! – gritó Jade lo suficientemente alto como para que los chicos se giraran y la miraran interrogantes. Las tres les lanzamos una mirada asesina y giraron la cabeza rápidamente. – No he estado en un mes y me he perdido demasiadas cosas. – razonó en voz alta.
- Ahora te toca hablar a ti. – miré a Jade con una sonrisa en la cara.
- No hay mucho que decir. Logan es un tío increíble que me hace la chica más feliz de la Tierra. – explicó con los ojos brillantes de la emoción. – Historia terminada.
- Bueno, no está mal. – dije después de la explicación de mi amiga. – El, te toca.
- Sí. ¿Qué tienes con Louis?
- Bueno… yo… Louis… - empezó a hablar torpemente.
- Te gusta y mucho. – no fue una pregunta sino una afirmación.
- No lo niegues, El. Está más que confirmado. – reí.
- Carol, me siento mal. He roto una pareja y…
- Oye, ya te he dicho que no pasa nada. Quedas más que perdonada pero si tan mal te sientes… Invítame a un helado y asunto resuelto. – propuse para zanjar el tema.
- Hecho. – nos estrechamos las manos. – Pero ahora háblanos de tu Hazza.
- Eso, que yo quiero enterarme. – animó Jade.
- ¿Os he contado que es el chico más dulce, tierno y cariñoso del planeta? – pregunté con una estúpida sonrisa en el rostro.
- Según tus llamadas en estos días, Harry era egocéntrico, narcisista, arrogante, idiota, mujeriego y ¿he dicho idiota? – empezó a enumerar Jade con los dedos.
- ¿Estabais hablando de Harry? – la voz de Liam nos sorprendió.
- Cierra la boca. – le replicó el chico de rizos.
- Que te la cierre tu novia. – rió Niall.
- Que agradables que sois. – les regalé una sonrisa hipócrita.
- Pero nos quieres. – dijo Zayn antes de darme un beso en la mejilla.
- Zayn, contrólate que tienes novia. – le avisó Louis con una sonrisa.
- ¿Tienes novia y no me lo has dicho? – me indigné a lo que él respondió con otro beso en la mejilla.


miércoles, 4 de septiembre de 2013

Capitulo 18 – Que empiece el rodaje.

Tres países y tres aventuras diferentes. Bueno, yo no lo llamaría aventura sino problemas. Porque lo único que han hecho es hacer daño a alguien que me importa. No sé porque pero, estoy, medianamente, feliz. La gira iba perfectamente para los chicos, había hecho nuevos amigos y, a partir de ahora, nada lo iba a estropear. Todo iba a salir perfectamente y nada lo impediría. Alemania estaba radiante hoy. Abrí los ojos por primera vez en el día y me sorprendió una cara justo a mi lado.
- Buenos días, bella Durmiente. – dijo con voz ronca, daba por visto que acababa de levantarse.
- Buenos días. – me senté en la cama y me froté los ojos con los puños. Noté que aún tenía la voz somnolienta. - ¿Qué haces aquí?
- Bueno, venía a darte una cosa. – sacó algo de detrás de su espalda y me lo entregó. – Lo siento.
- Yo también tengo algo para ti. – abrí uno de los cajones y saqué una caja. – Yo también lo siento.
- Oreos. – dijo una vez con la caja en la mano. – Disculpas aceptadas.
- Bombones. – lo comprobé una vez que le quité el papel de regalo.
- Rellenos de chocolate, como a ti te gustan. – rió al verme. – Se te olvida esto. – sacó un pequeño osito de peluche de detrás de su espalda.
- Quedas más que perdonado. – sonreí antes de tirar el peluche al suelo y darle un abrazo.

Bajamos a desayunar junto con el resto, que se extrañó al vernos juntos y, aún más, al vernos reír. Nos sentamos los dos juntos y nos reímos al ver la cara de asombro de nuestros amigos. Junto a nosotros estaba Eleanor que me saludó con una tímida sonrisa. Aún se sentía culpable por lo ocurrido, lo podía notar en su mirada. Pude ver las miradas que se lanzaban Louis y Eleanor, se gustaban mutuamente y eso no lo podía negar ni yo ni nadie. Noté una mano sobre la mía y, al girar la cabeza, me encontré con el perfecto rostro de Harry. Me regaló una preciosa sonrisa mientras me acariciaba la mano. ¿Por qué tenía que ser tan perfecto? La parte buena es que ahora podré estar con uno sin pensar en el otro. ¿De verdad que eso era cierto? Nunca podré estar con Harry sin pensar en Louis. El primer amor nunca se olvida y él fue alguien muy importante para mí, y aún lo es. En una de las paredes del gran comedor había una enorme televisión de plasma que tenía puesto un canal de cotilleos. Ninguno le estaba prestando atención pero eso cambió en un instante.
- Nueva noticia, Directioners. Al parecer, el joven irlandés, Niall Horan, tiene nuevo ligue. – empezó a narrar una joven con una larga melena rubia, claramente teñida.
- ¿Quién es la chica? – preguntó Harry con un tono pícaro en la voz.
- No lo sé. – se encogió de hombros
- Al parecer, el joven ha sido visto con una jovencita por la capital alemana. Algunas fans vieron al cantante con la joven adolescente en una romántica velada en un restaurante de la zona. Después fueron vistos dando un paseo abrazados y finalmente otro grupo de admiradoras del cantante, los fotografiaron de compras en un centro comercial. ¿Quién será esa nueva chica? - la noticia terminó.
- Parece que te lo pasaste genial con esa chica. – rió Liam.
- Sí, tío. ¿Quién es? – preguntó Zayn reteniendo unas cuantas carcajadas.
- Hola. – dije riendo. Habían descrito mi día con Niall.
- Hola, Carol. – rió Louis. – Ahora calla. Niall tiene que hablar.
- Hola. – repetí.
- Sí, hola. Ya te hemos visto. – dijo Harry desesperado. – Niall, habla de una vez.
- Mira que sois tontos. – rió el irlandés. – Esa chica es Carolina.
- ¡¿Qué?! – gritó Harry, estaba furioso.
- Tranquilo, Harry. – intentó poner paz Liam.
- Va a ser mejor que te expliques. – dijo Louis mientras conservaba la calma, él también parecía enfadado pero menos que su amigo.
- Vamos, Nialler. Explícalo antes de que exploten. – no podía parar de reír al ver a Harry. Estaba enfadado con Niall y, al verlo, le di un beso en la mejilla.
- Harry, creo que vas a tener que relajarte primero. – dijo delicadamente Eleanor. – A lo mejor lo estás malinterpretado.
- Bien, ya está. – dijo rápidamente Harry. Le cogí la mano y le sonreí, eso pareció tranquilizarlo.
- El otro día me aburría en mi cuarto y me entró hambre. – empezó a explicar.
- Pero, tío. Ve al grano. – dijo Zayn divertido. Todo este asunto le hacia gracia aunque si hubiera algún problema entre sus amigos, no dudaría en ayudar.
- Niall no quería compartir su comida conmigo y me invito a comer, después dimos una vuelta, le obligué a acompañarme de compras y al final vimos una peli en mi habitación – resumí rápidamente. – Fin.
- Ves que lo había malinterpretado. – le dio un codazo Eleanor a Harry, relativamente más tranquilo.
- Tendríais que haber visto a Carol mientras veíamos la película. – comenzó a contar. – Estaba muy asus… - no pudo acabar la frase porque le tiré un trozo de pan. Comenzó una pelea de comida entre Niall y yo, pero Liam puso paz entre nosotros.
- Oye, El. Me gustaría preguntarte algo. – la chica se dispuso a levantarse. – No, me gustaría que estuvieran todos delante. Para ver si les parece bien.
- Claro. – se notaba que estaba confusa.
- Bueno, iré al grano. – soltó un largo suspiro y la miró a los ojos. Se rascó la nuca, síntoma de nerviosismo. - ¿Quieres venir con nosotros de gira?
- ¿Qué? – preguntamos todos a la vez, incluida ella.
- Bueno, si os parece bien a vosotros. – nos miró uno a uno y terminó en mí.
- Por nosotros no hay problema. – dijeron los cuatro a la vez.
- ¿Y tú? – solo faltaba yo por responder.
- Claro, me parece bien. – acabé accediendo. – Me has caído genial.
- Entonces, me voy con vosotros. – dijo antes de darle un abrazo a Louis.

Después de que Eleanor se uniera a nuestro viaje, decidimos pasar el día fuera. Nos aventuramos en la enorme ciudad todos juntos. Paseamos por las tranquilas calles sin encontrarnos con ninguna fan de los chicos, cosa que hizo que nuestro paseo fuera muy tranquilo. Entre Louis y yo ya no había ningún tipo de problemas, volvíamos a ser los amigos que éramos antes. Habíamos vivido una bonita aventura juntos pero no era lo que el destino nos tenía preparados. Eleanor, poco a poco, se estaba soltando y era una chica realmente agradable. Era simpática y dulce pero también era divertida y alocada, igual que Louis. Se parecían bastante en muchos aspectos. Eran como almas gemelas, al contrario que Harry y yo. No nos parecíamos en nada pero aún así nos aceptábamos tal y como éramos. De momento, todo estaba saliendo bien y nada parecía salirse de lo normal. Aunque había que admitirlo, ahora el triángulo se había convertido en un cuadrado amoroso. A pesar de todo, Louis y yo nos seguíamos amando y Harry y Eleanor lo habían notado. Estábamos sentados en la terraza de una cafetería cuando un móvil empezó a sonar.
- ¿Hola? – contesté al teléfono.
- ¿Carolina? – era la voz de un hombre la que hablaba. – Soy Simon Cowel.
- Claro. – contesté. Simon Cowel. ¿Quién era Simon Cowel?
- Te llamaba para informarte de que tienes que empezar a trabajar. – me informó. Al yo estar callada continuó hablando. – Tienes que trabajar en tu contrato.
- Ah, claro. – ya me acordaba. - ¿Y cuándo empiezo?
- Pues, esta misma tarde. - me dijo mi jefe. – Grabarás una canción y mañana filmarás el video. Tienes que ir al estudio a las cinco en punto. – me dio la dirección. – Puedes ir con los chicos. No te retrases.
- Allí estaré. – me despedí e informé a mis amigos de la conversación.

Siguieron pasando las horas hasta que a las cinco menos cinco llegamos a la puerta del estudio. Era un edificio gigante que parecía estar lleno de gente importante trabajando. Entramos y un hombre vestido con un elegante traje nos guió hasta el despacho con otro hombre pero este vestido más informal. Al vernos, sonrió y se acercó a estrecharles la mano a los chicos y a depositar un beso sobre las mejillas de las chicas. Era un hombre de unos veinticinco o veintiséis años bastante atractivo pero no se podía comparar al atractivo de mis amigos.
- Carolina, creo que tenemos la canción perfecta para tu primer single. – habló aquel hombre del que no me había molestado en recordar su nombre. – La he escrito yo personalmente.
- ¿Puedo verla? – pregunté tímidamente. Ojeé la canción y no me gustó. – La verdad, la canción es…
- ¿No te gusta? – parecía divertido.
- No es eso, solo que no es mi estilo. – eso y que yo no quería cantar pero había firmado un contrato así que no me quedaba otra.
- Bueno, si eres capaz de escribir una canción en una hora y grabarla antes de que acabe el día… - dijo en tono burlón, como si fuera una cría. – Adelante, tienes todo el estudio a tu disposición.
- Claro que lo haré. – acepté el reto. Iba a demostrarle a ese idiota que no era una niña.

Me senté en la silla y cogí un cuaderno y un bolígrafo para ponerme a escribir una canción. Aquel hombre se fue y los chicos lo imitaron para dejar que me concentrara. Escribir una canción es difícil en sí y más si estás tan cabreada como yo. No iba a dejar que la gente me tratara como una cría y eso me acababa de dar una idea genial. Comencé a escribir en el cuaderno y me estaba resultando muy fácil, las palabras me salían solas. Al cabo de cuarenta minutos, la canción estaba acabada y la música la tenía en la cabeza. Cogí una guitarra y una hoja con unas partituras y quince minutos después, la música estaba compuesta. La canción estaba perfecta. Mi primer single iba a ser genial. Pasada la hora, el hombre entró para ver mis resultados con una sonrisa burlona en el rostro que rápidamente cambió por un gesto de asombro al ver mi gran trabajo. Me metí en la cabina del estudio para grabar la canción y antes de que acabara el día ya estaba metida en un CD.

Ya pasó un día y me tocaba grabar un asqueroso video para la canción. Por mi culpa habían tenido que cambiar todo el tema de la grabación y eso había hecho que todos los que estaban implicados en el guión tuvieron que trabajar toda la noche. Ya por la mañana me levanté y acompañada de los chicos y Eleanor, que ya se había ganado el afecto de todos, me acompañaron a una enorme casa que era el lugar donde se iba a grabar el video.
- ¿Preparada? – me preguntó un hombre, creo que era el director.
- Claro. – asentí con energía. Quería acabar con esto cuanto antes.

Me llevaron a una habitación llena de personas que supongo que eran los bailarines y allí me enseñaron la coreografía que tenía que bailar. Era fácil y no me costó mucho aprendérmela. Más tarde, me llevaron a un enorme salón donde me maquillaron y peinaron para después darme la ropa que me pondría. Era un disfraz de asistenta pero yo quería conservar algo mío y elegí mis converse. Comenzó el rodaje y, aunque nos llevara todo el día, quedó genial. Me sorprendí hasta yo de lo bien que había quedado y es que mi nuevo single Tell Me (Something I Don’t Know) iba a ser una de las mejores canciones que había hecho.