jueves, 29 de agosto de 2013

Capitulo 17 – Eleanor Calder.

Alemania. El país donde la verdad saldrá a la luz. Donde por fin sabré todo sobre esa chica. Eleanor. No me puedo creer que por fin vaya a saber la verdad. Ese concierto era el lugar donde por fin conocería a esa chica. Estaba deshaciendo las maletas en la habitación del nuevo hotel. Estaba demasiado cansada de tanto viaje y tanto sentimiento confuso. Oí la puerta abrirse y, al instante, un olor a pollo frito inundó la habitación. Sonreí al notar ese olor y mi pequeño rubito irlandés se sentó en la cama. Me giré y, ahí estaba, sentado con una sonrisa en la cara y una alita de pollo en las manos.
- ¿Qué pasa? – dije con una sonrisa.
- Tenía hambre, así que salí del hotel y me metí en un restaurante de pollo frito. Después volví y, cuando estaba frente a la puerta de mi habitación, pensé que tendrías hambre. – explicó con una preciosa sonrisa mostrando su aparato.
- Bueno, pues gracias. – acerqué mi mano a la bolsa.
- ¡Quita las manos de mi comida! – gritó a la vez que se alejaba de mí.
- Pero si tú me has dicho que compartirías la comida conmigo. – reí ante la actitud de mi amigo.
- No, yo he dicho que pensé que tendrías hambre no que compartiría mi comida contigo. ¿Vamos a comer por ahí? – me explicó.
- Serás… - Niall se ponía muy gracioso cuando hablaba sobre compartir su comida. – Vale

Recogí lo último que me quedaba y lo metí rápidamente en el armario. Cogí mi bolso, en el cual metí el móvil, y salimos rumbo a un restaurante para comer solamente él y yo. Bajamos al vestíbulo y salimos del hotel. Caminamos por las transitadas calles de la capital alemana entre risas, bromas y conversaciones sin sentido. Niall era un chico realmente divertido y con el que podías pasar un muy buen rato. Buscábamos algún restaurante que fuera típico pero no teníamos ni idea por donde ir y los carteles no nos ayudaban mucho, ya que estaban en alemán. Continuamos andando hasta que un pequeño local llamó nuestra atención. Entramos al restaurante y era muy bonito. Unos manteles blancos cubrían cada una de las mesas y encima de estas, había unos preciosos jarrones con unas perfectas rosas rojas. Nada más entrar, una mujer de mediana edad se acercó a nosotros y nos llevó a una mesa. Esta estaba algo apartada del resto, estaba en un pequeño jardín con muchas flores alrededor. Era todo precioso. Niall y yo nos sentamos cada uno en un lado de la mesa y miramos atentamente las cartas que nos había entregado la mujer.
- Este restaurante es precioso. – dije mirando a mi alrededor y admirando la belleza que desprendía el lugar.
- Te doy la razón, enana. – dijo riendo y llenando sus pulmones de aire. – Además, las flores huelen genial.
- Tienes toda la razón. – le regalé una enorme sonrisa pero cambió por un rostro enfadado en menos de lo que canta un gallo. - ¿Enana? Que conste que solo tienes tres años más que yo.
- Madre mía, pero si eso no es nada. – dijo con sarcasmo. – Y que sepas que son casi cuatro años. En Septiembre cumplo 20.
- Viejo. – le saqué la lengua. – A mí aún me queda. Hasta Febrero nada.
- ¿Ya sabe lo que va a pedir, la joven pareja? – la mujer de antes se acercó silenciosamente a nosotros con una pequeña libreta y un bolígrafo en las manos.
- Tráiganos el plato típico de Alemania. – dijo Niall con una sonrisa en la cara.
- Enseguida. – le devolvió la sonrisa. – Disfruten de la velada.
- Gracias. – dijimos Niall y yo a la vez, cosa que hizo que riéramos.
- Creo que ha pensado que somos novios. – dije en voz baja por si me oía la mujer.
- Tampoco hacemos tan mala pareja, ¿o sí? – dijo Niall con voz seductora para después estallar en carcajadas.

El día se estaba centrando en nosotros dos. Después de comer y despedirnos de la amable camarera, fuimos a pasear por los lugares más importantes de la ciudad. Con mi rosa en la mano y el brazo de Niall sobre mis hombros, caminamos por las tranquilas calles. Y os preguntaréis por qué tengo una flor, y es muy simple. La anciana mujer, al pensar que éramos pareja, le ofreció a mi amigo irlandés una rosa roja preciosa que no dudó en regalarme. Los dos sabíamos perfectamente que estábamos rodeados de gente que nos sacaba fotos y, que más tarde, sacarían de contexto. Ya era por la tarde y estábamos en un centro comercial. Entramos en una tienda y me puse a mirar la ropa que había colgada en las perchas. Miré hacia atrás y vi a Niall sentado en un pequeño banco justo al lado de los probadores, estaba exhausto. Me reí al verlo allí sentado mientras dejaba todas las bolsas llenas de ropa que me había comprado. Continué mirando y me encontré con unos zapatos preciosos. No dudé en acercarme a ellos y cogerlos pero, al parecer, otra persona había tenido esa misma idea.
- Disculpa, los había cogido yo primero. – dije lo más educadamente posible.
- ¿Eh? – una chica morena levantó la cabeza del zapato y me miró. – Lo siento.
- Tranquila, cógelo. Hay muchas tallas, miró unos de alguna caja y ya está.
- No, tú los cogiste primero. Yo buscó mi talla, no te molestes. – dijo la chica rápidamente.
- Si no me molesta. – las dos nos agachamos a la vez y cogimos la misma caja. La talla 38 que era la única que había de ese número.
- Eleanor, date prisa. – dijo una mujer morena con el pelo rizado acercándose a nosotras.
- Ya voy. – le contestó ¿Eleanor? Habrá millones de chicas con ese nombre, no podía ser.
- Carol, tenemos que irnos. – habló Niall desde el banco.

Dejé los zapatos y me fui con Niall. No podía ser esa chica, no me podía haber encontrado con la persona que me había arruinado mi relación con Louis. Niall, al parecer, notó que ya no tenía la cara alegre que le había regalado durante todo el día. No me forzó a hablar ni a contarle nada, solo se limitó a abrazarme para volvernos al hotel. Me acompañó hasta mi habitación y entramos para ver un rato una película o seguir hablando de cualquier cosa. Dejó las bolsas al lado de la cama y, de un salto, se tumbó en ella. Dio dos golpecitos a su lado y yo le imité pero en vez de saltar en la cama, lo hice encima del chico. Pasó un brazo por mis hombros y, con el mando de la televisión en la mano, empezó a cambiar canales. Una película de miedo. Genial, me encantan pero esa no la había visto. Iba pasando el tiempo, y con ello la película. En algunos momentos, me asustaba un poco pero lo intentaba disimular hasta que el típico asesino salió de repente de un armario. Me asusté tanto que sin darme cuenta estaba encima de Niall, abrazándole, y este no paraba de reírse.
- ¡Damas y caballeros, la amante de las películas de miedo Carolina Senderson se acaba de asustar! – dijo con voz de presentador mientras se reía.
- ¡Niall James Horan, cierra la boca! – grité mientras me reía.
- Carol, no hay que ocultar la verdad. – rió y cogió un cojín.
- No te atrevas. – le apunté con un dedo.
- O sí. – me empezó a golpear con el cojín mientras reía y así se desató una épica pelea de cojines.

Dos días después, mejor dicho dos noches después, llegó el concierto. Estuve junto con Lou y la pequeña Lux a uno de los lados del escenario bailando cada canción con la que los chicos nos sorprendían con movimientos raros. Nos lo pasamos genial hasta que, una vez llegado el final, una chica intento pasar hacia donde estábamos nosotras esperando a los chicos. Al parecer, no la dejaban pasar. Llegaron los chicos y corrí a abrazarles. El último fue Louis. No sabía si abrazarle o no pero, ante todo, él era mi amigo y necesitaba mi apoyo. Le di un abrazo que, al principio, le descolocó pero me lo devolvió con ganas. Estuvimos mucho rato abrazados, rememorando viejos tiempos, recuperando el tiempo perdido. Pero siempre hay algo que lo fastidia, bueno siempre es alguien.
- ¡Louis! – era una voz femenina. Nos separamos y se giró hacia donde procedía la voz.
- ¿Eleanor? – se refirió a la chica. Fue hacia donde estaba y habló con el guardia. Al poco rato, ya habían pasado los dos pero se fueron a un lugar más apartado aunque se podía escuchar perfectamente. - ¿Qué haces aquí?
- Te dije que vendría. – Louis puso una cara de no entender nada. – Te envié un mensaje.
- Pues yo no he recibido ningún… - sacó el móvil y supongo que vio que estaba leído. – mensaje
- Chicos, ¿podemos irnos? – dije al ver lo que se me venía encima.
- ¡Carolina Alexandra Senderson, no des un paso más! – estaba enfadado, y mucho.
- Y ahora es cuando nos vamos. – empecé a andar y al ver que nadie me seguía, me detuve.
- ¡¿Por qué lo has hecho?!
- ¿Eh? – ahora era el momento en el que tenía que demostrar mi amor por el teatro. Carolina, relájate y respira. Es el momento de actuar. – No sé de que me hablas.
- ¿Louis, estás bien? – esa chica, Eleanor.
- No, no estoy bien. ¡¿Por qué cotilleaste en mi móvil?!
- Yo no he cotilleado en ninguna parte.
- ¿Entonces me vas a decir que alguien me ha robado y ha mirado mis mensajes? – preguntó sarcásticamente. – El otro día, cuando salí del baño estabas delante de mi móvil y después saliste corriendo.
- ¡¿Y qué querías que hiciera?! – acabé explotando. - ¡¿Qué hubieras hecho tú si te hubieras enterado de que tu novio te ha engañado mientras yo estaba perdida en un país desconocido?!
- Yo… - se veía en su cara el arrepentimiento.
- Eso pensaba. – dije antes de irme.
- ¡Eso no te daba el derecho a invadir mi intimidad! – gritó antes de que cruzara la puerta.
- ¡Y a ti no te da derecho a romperme el corazón! – me giré y le escupí las palabras. Continué andando por los tristes pasillos hasta que me harté de andar y me senté en el suelo a llorar en paz.
- ¡Carolina! – oí una voz llamándome. De repente, una figura apareció por una esquina. - ¿Carolina?
- ¡¿Qué quieres?! – le grité a aquella chica.
- Yo, venía a disculparme. – parecía que estaba a punto de llorar.
- Tú no tienes la culpa. – dije tranquilizándome y secándome las lágrimas con la manga de la camiseta.
- Sí, sí que la tengo. Yo he estropeado tú relación con Louis. Me siento… fatal. – tenía los ojos llorosos e iba a ponerse a llorar en cualquier momento.
- Oye, no es tu culpa. – intenté tranquilizarla. No me gustaba ver a nadie llorar y, si las veía, las ayudaba en todo lo que podía. – A lo mejor, es que Louis y yo no estábamos destinados a estar juntos.
- Te juro que yo no sabía que tenía novia, no me lo dijo. Antes de llegar al concierto, vi en una revista en la que salíais juntos y me enteré. Lo siento mucho, hacíais muy buena pareja. – dijo rápidamente cosa que hizo preguntarme si esta chica respiraba. – Es que me gusta mucho y no quiero entrometerme en…
- Eleanor, ya te lo he dicho. No pasa nada. Ahora pasará lo que siempre ocurre cuando nos enfadamos. – dije como si no me pasara nada. Enserio, quiero mi Óscar, me lo merezco. – Ahora vendrá Louis con una caja de bombones o un peluche a pedirme perdón.
- ¿Siempre que os enfadáis pasa eso? – se secó las lágrimas y esbozó una pequeña sonrisa.
- Sí. – asentí energéticamente. – Ahora, si me disculpas. Tengo que ir a comprar una caja de Oreos.
- ¿Para qué? – preguntó extrañada.
- A Louis le encantan. – sonreí y me fui al supermercado más cercano.

Salí del estadio y caminé por las oscuras calles de Alemania. Justo en frente, para mi suerte, había una pequeña tienda de estas que vendían de todo. Entré y busqué entre los pasillos la cajita de galletas. Una vez con las galletas en la mano y haciendo cola en la caja para pagar, pensé en esa chica. Eleanor. ¿Cómo podía odiar a alguien como ella? Era un encanto de chica y había sido la única que se preocupó por mí. Joder, es que no puedo ni odiar a nadie. La verdad, es que los dos hacían muy buena pareja y no podía negar que la chica estaba enamorada. Bueno, yo no soy nadie para entrometerme en el amor de ninguna persona. Al parecer, que te engañen sirve para que te abran los ojos pero ante todo descubrí algo. Eleanor Calder no es mala persona, solo que no conocía toda la historia.




20 Añitos

29 de Agosto. Hoy es un día muy importante y algunas personas pensarán: ¿por qué? Es obvio. ES EL CUMPLEAÑOS DE LIAM JAMES PAYNE. Hoy claramente es fiesta nacional. Bueno, a lo que iba que si no me rallo y no acabo nunca. ¿Verdad que parecía ayer cuando estaba participando aún en X Factor? ¿O cuando formó el grupo con nuestros otros cuatro ídolos? ¿O cuando nos sorprendió a todos con una perfecta actuación de Cry Me A River? Que recuerdos. Estoy muy orgullosa de todo lo que ha logrado en estos tres años que lleva en One Direction, pero aún más orgullosa en lo que se ha convertido en sus veinte años de vida. Un ídolo y un modelo a seguir por millones de personas. Aún no me puedo creer que ese chico, con el que todos se metían, haya llegado hasta donde está y haya logrado tantas cosas. Una película, un perfume, giras mundiales, conciertos en muchos de los estadios más importantes del mundo, premios... ¿Y sabéis que es lo mejor de todo? Que sigue siendo el mismo chico que nos enamoró con sus tonterías en esas escaleras, que llenó nuestros corazones con esa preciosa voz y que nos ha enseñado a ser nosotros mismos. FELICIDADES LEEYUM.


lunes, 26 de agosto de 2013

Capitulo 16 – Confesiones.

Genial, en eso se resume el concierto que los chicos ofrecieron a sus fans escocesas. Mis cinco amigos lo daban todo cuando estaban sobre el escenario, por eso sus conciertos eran absolutamente asombrosos pero su música seguía sin gustarme del todo. Todos cantaban e intentaban bailar alegremente, todos menos uno. Desde ayer no era la persona que había conocido hace años. Ese chico alegre de hipnóticos ojos azules no era el mismo. La misma persona que desde hace menos de veinticuatro horas había jugado, destrozado y pisoteado mi corazón. Ese no era el chico que se había ganado mi amistad años antes y, tiempo después, mi amor. ¿Por qué me utilizó de esa manera? Si tan amigos éramos, ¿por qué no me había dejado? Si se había cansado de mí, ¿por qué no había dado por terminada nuestra relación? Llegamos al hotel después de ese magnífico concierto y cada uno se fue a su habitación a preparar la maleta para dirigirnos a nuestro siguiente destino. Mañana cogeríamos un avión rumbo a Alemania para que dieran otro concierto.
- Voy un momento al baño. – dijo Louis. Solo estábamos él y yo en la habitación ya que Harry se había quedado fuera con el resto de chicos firmando autógrafos.
- De acuerdo. – dije con un tono neutro. De repente, se oyó una leve música procedente de un móvil. Era el de Louis. Tenía un mensaje. ¿Qué hago? ¿Lo abro o sigo ignorando todo lo que tenga que ver con él? – Lo siento, la curiosidad puede conmigo. – cogí su móvil y leí el mensaje.
- Ya estoy. – salió del baño y el triste rostro de Louis asomó por la puerta. Por suerte el móvil ya estaba en la mesa y nadie me había visto.
- Genial. – dije como si me importara. Lo único que podía hacer era pensar en el mensaje que había leído segundos atrás. Eleanor. Así era como se llamaba la chica con la que me había engañado. – Me voy a dar una vuelta.
- ¿Quieres que te acompañé? Es muy tarde y no quiero que te pase nada. – lo decía con un tono dulce y protector.
- ¡No finjas que te importo ahora, cuando nunca lo he hecho! – le reproché. Necesitaba desahogarme. – ¡Me has utilizado todo este tiempo! ¡Pensé que, ante todo, éramos amigos! ¡Pensé que te importaba aunque sea un poco! ¡Pero ya veo que no!
- Siempre me has importado. – continuó con la dulce voz con la que me había hablado al principio. – Yo no quería hacerte daño.
- ¡Louis, déjame en paz! – grité lo más alto que pude para después salir corriendo de la habitación.
- ¡Carol! – me llamó a gritos pero yo ya no los escuchaba porque me había subido al ascensor para huir de allí.

En cuanto se abrió la puerta del ascensor en el vestíbulo, salí corriendo hacia fuera. No quería estar con nadie, no quería pensar en nadie pero no se me iba de la cabeza aquel mensaje. ¿Por qué me engañaba a mi misma? Sabía perfectamente que tarde o temprano esto pasaría. Se buscaría a alguien mejor cuando se aburriera de mí. Yo me esperaba que fuera más bien tarde pero, al parecer, no fue así. Al menos que se digne a romper conmigo antes de estar con otra chica. Eleanor. ¿Quién diantres era Eleanor? Bueno, algo sabía de ella. Que se enviaba mensajitos románticos con mi novio, bueno ahora exnovio. “Lou, te hecho de menos pero tengo una buena noticia. Tengo una entrada para veros en Alemania. Te quiero.” ¿Te quiero? ¿Hace una semana que se conocen y ya le ha dicho te quiero? ¡Joder, que asco de vida! Por suerte tenía a mis amigos apoyándome. Pero seguía habiendo una cosa que me confundía. Mi cerebro pensaba que ya sabía lo que quería pero mi corazón seguía igual que yo. ¿Por qué no podía estar tranquilamente con Harry? ¿Por qué tenía que seguir amando a Louis?
- Hola. – dijo una voz. Como siempre, había alguien que me tenía que despertar de mis trances.
- Hola. – ni siquiera sé si oyó lo que dije.
- ¿Estás bien? – continuó preguntando.
- ¿Te parece que estoy bien?
- Carol, solo intento ayudarte pero si no pones de tu parte es un poco difícil.
- Lo siento, Zayn. – dije intentando tranquilizarme. Él no tenía la culpa de mis problemas.
- ¿Te puedo ayudar en algo? Sabes que me tienes para todo. – intentó animarme.
- Sí. No. No lo sé. ¿Por qué me odia todo el mundo? – le pregunté con una cara un tanto cómica porque Zayn me mostró una divertida sonrisa.
- Nadie te odia, Carol. El único problema es que la suerte no está de tu parte.
- Nunca está de mi parte. – dije cruzándome de brazos y poniendo morritos.
- Oye, a veces la persona de la que menos te lo esperas te sorprende. – dijo filosóficamente.
- Zayn, yo también estoy enamorada de ti. – dije como si de una película se tratase. – No, ahora en serio. ¿Por qué me ha engañado?
- ¿Engañado? ¿Quién te ha engañado? – al parecer no tenía ni idea de nada.
- ¿De verdad pensaste que Louis estaba enfermo ayer? – Zayn asintió. – Ingenuo.
- Es imposible que Lou te haya hecho eso, él no es así. – le defendió.
- ¿Te recuerdo que estás hablando de la persona que conozco desde que tenía seis años o no hace falta? – pasó su brazo por mis hombros y le conté todo lo que había escuchado, lo que había en el mensaje y lo que había vivido ayer con Harry.
- Nunca creí que fuera capaz de hacer algo así. – se rascó la barbilla pensativo. – Por lo que me has dicho que oíste decir a Louis mientras discutía con Harry es que estaba borracho. Seguramente no sabía lo que hacía.
- Y el mensaje que vi. ¿Acaso está borracho todos los días?
- Para eso no tengo explicación alguna. Tranquila, seguro que lo solucionaréis. – intentó animarme pero con pésimos resultados. – Volvamos al hotel.
- Zayn, siento molestarte con mis tonterías.
- No son tonterías. Carol, te he cogido mucho cariño y sabes que te protegeré siempre que pueda. – le miré y le dediqué una pequeña y tímida sonrisa. – Para eso están los amigos. – me pellizcó uno de los mofletes mientras yo reía y le abrazaba.

Volvimos a la habitación de Zayn pero no encontramos a nadie. Le pedí que viera si tenía suerte con mi cuarto pero obtuvo los mismos resultados. A los pocos segundos después, recibí un mensaje de parte de Niall que decía que estaban todos en el comedor del hotel. Bajamos por las escaleras, pasaba de esperar a ese infernal ascensor y llegamos a la puerta del restaurante. Antes de entrar, me miré en el espejo y tenía los ojos rojos de haber llorado. Zayn lo notó y me dejó su gorra. No era gran cosa pero al menos me taparía los ojos hasta que alguien se diera cuenta o se me pasase. Los encontramos en una enorme mesa llena de comida justo al lado de un gran ventanal que dejaba ver los hermosos jardines que rodeaban la piscina. Me senté en una de las dos sillas que quedaban libres, es decir, entre Niall y Liam. Pasaba de sentarme junto a Louis, que fue el sitio que ocupó Zayn.
- Como tardabas tanto he pedido yo por ti. – me dijo Louis. Levanté la cabeza y vi que sus preciosos ojos azules tenían un leve tono rojizo. Había estado llorando. – Es tu plato favorito: filete de ternera con patatas fritas.
- No es un lujo. – dije intentando no sonreír.
- Pero sí está de lujo. – terminó Louis. Recordaba lo que decía siempre que comía esto en algún lugar que tuviera clase y no un plato exótico. Una pequeña sonrisa se colocó en mi rostro pero la sustituí por un gesto serio rápidamente, temiendo que alguien lo hubiese visto.
- Estoy deseando ir a Alemania. – dijo Niall intentando calmar el ambiente. – Adoro a las fans de allí.
- ¿Solo a las fans? – preguntó Liam divertido.
- He leído en Internet que la comida de allí es estupenda. – dije cambiando mi rostro serio por uno más alegre.
- Vale, me habéis pillado. – dijo en un tono cansado pero alegre. – En cuanto llegue allí quiero ir al primer restaurante típico que encuentre.
- Y yo te acompañaré. – continué alegre. – Quiero engordar con toda la grasa que Alemania me ofrezca.
- Pues no te sentaría muy bien pero seguirías siendo preciosa igualmente. – me piropeó Harry.
- Gracias, Styles. – le dediqué mi mejor sonrisa. – Tú siempre estás guapo así que es muy difícil estar a tu altura.
- Me halagas, preciosa. – me devolvió una pícara sonrisa.

La cena continuó tranquila aunque se notaba la tensión que había entre Louis y yo. El resto intentaba animar el ambiente pero su trabajo era en vano. Nunca pensé que estaría así con el que antes fue mi mejor amigo, después mi novio y ahora un idiota infiel. Todo me salía mal pero en realidad yo también había engañado a Louis. Hace un tiempo había besado a Harry. Pero yo no me había estado enviando mensajitos cursis con él. Quizá con el tiempo pueda acostumbrarme a estar sin él, sin ninguno. Pero no me imaginaba estar sin Harry y, mucho menos, sin Louis. Después de cenar, tendría que volver a mi habitación con esos dos chicos y no quería.
- Zayn, ¿puedo dormir esta noche contigo? – susurré para que nadie más me oyera.
- Claro. – me rodeó con sus brazos y fuimos junto a Niall y Liam.

Entramos en su habitación sin dar ninguna explicación a sus dos compañeros, aparte de que no hacía falta. No había ni rastro de Harry o Louis, seguramente estaban en su habitación y se imaginaban el resto de la historia. No quería estar sola y Zayn era mi mejor amigo. Él era el único con el que me podía desahogar. No es que con los demás no tuviera confianza, solo que Zayn me entendía mejor que yo misma. Nada más pisar el interior de la habitación, me tumbé en el mullido sofá. Los tres chicos me miraron y, entre los tres, me cogieron en brazos para meterme en una de las camas. No hicieron caso a mis continuas protestas y, al final, me tiraron en la cama más cercana. Acto seguido, Niall me tendió una camiseta de color azul con el logo de Superman. Al verla, me eché a llorar. Me recordaba a Louis. A él le encantaba ese superhéroe. Liam y Zayn le dieron una colleja en la cabeza a Niall y este reaccionó rápidamente. Me quitó la camiseta de las manos y cogió otra. Era de color azul con las palabras “Jack Wills” decorando la parte delantera. Esta camiseta me recordaba a Harry, bueno, o a las fotos que busqué de él cuando comenzó a tirarme los tejos. Al menos, tendré algo que me recuerde a cosas buenas esa noche.

Luz. Eso es lo único que hizo falta para que me despertara. Odio que me despierten y más cuando el día anterior fue un desastre. Abrí un ojo y vi los rostros sonrientes de mis tres amigos. Genial, seguramente me han hecho algo. Me senté en la cama y busqué mis zapatillas. Las acerqué y metí un pie en una de las deportivas. Tenía razón, me habían gastado una broma. Cuando saqué el pie del zapato, pude ver que estaba lleno de algo blanco, nata. Miré a los chicos que ya estaban en la puerta y me levanté corriendo.
- ¡ESTA ME LA PAGÁIS! ¡NO SABÉIS LA QUE OS ESPERA POR ESTO! – grité desde la puerta de la habitación a mis tres amigos que estaban corriendo por el pasillo.
- ¿Qué pasa aquí? – preguntaron las voces de Louis y Harry a la vez.
- ¡Qué vuestra amiguita no tiene un muy buen despertar! – gritó Niall desde la otra punta del pasillo.
- Chicos, pensad que algún día tendréis que volver a vuestra habitación. – dije con la cara más inocente que pude poner.
- Mierda, es verdad. – dijo Zayn, que estaba escondido detrás de Liam.
- Buenos días. – me saludó Louis, a lo que le correspondí con un leve gesto de cabeza.
- Buenos días, preciosa. – esta vez me saludó Harry. En cuanto le vi, casi me da un paro cardíaco. Bueno, en cuanto vi a Harry y a Louis. Estaban solamente con un pantalón deportivo y, ambos, dejaban ver sus perfectos y trabajados cuerpos. Pero, solo me molesté en mirar descaradamente al chico de pelo rizado, ya que estamos vamos a hacer sufrir un poco a Louis, ¿no?
- Buenos días. – dije mientras me acercaba seductoramente a Harry. Lo arrinconé contra la pared y, ante la confusa mirada de todos, le besé en los labios. Al principio, el chico se sorprendió, al igual que todos los presentes, pero después me correspondió al beso con pasión.
- Cortaos un poco, ¿no? – dijo Louis bastante cabreado.
- Chicos, parad. – Liam se acercó a Louis y le puso una mano en el hombro.
- Ha sido… - dije mientras le daba pequeños besos en el cuello cosa que hizo que Harry soltase un pequeño gemido. – Genial. – esta vez, lo miré a los ojos y, de reojo, pude ver a Louis muy molesto. De momento, todo va estupendamente. – Me voy a vestir, adiós chicos. – entré en mi habitación como si nada hubiera pasado y dejé a todos completamente estupefactos fuera.

Cogí una camisa a cuadros y me la puse mientras me miraba al espejo. Fui abrochando cada uno de los botones hasta que paré en unos de los que estaban en la parte de arriba. Dejé un pequeño escote y me la remangué hasta la mitad del brazo. Al acabar, pasé a elegir la siguiente prenda. Miré en la maleta todas las opciones para la parte de abajo y me decanté por unos shorts vaqueros bastante rasgados. Eran unos pantalones muy cortos. No sé porque me estaba vistiendo de esta manera cuando yo era más de sudaderas y deportivos pero hoy me sentía realmente sexy. Después de eso, cogí unas botas marrones con algunos flecos y un pequeño tacón y un sombrero también marrón con una cintita negra alrededor. Una vez vestida, fui al espejo que estaba en la entrada de la habitación y me maquillé lo suficiente como para cubrir todas mis imperfecciones. Cogí un bolso beige con algunos flecos que estaba encima de la mesita de noche y salí de la habitación. Allí estaban Louis y Harry esperando para entrar. El primero entró rápidamente a la habitación y el segundo vaciló un poco, pero después se acercó para besarme. Al ver sus intenciones, con una sonrisa giré la cara y me dio un beso en la mejilla para después entrar en la habitación más confundido de lo que ya estaba. Bajé al comedor del hotel y solo cogí un pequeño bollo. No me apetecía desayunar mucho, además de que quería aprovechar mis últimas horas en la ciudad. Llamé a Niall, Liam y Zayn para que me acompañaran por mi pequeño Tour y estos aceptaron encantados. A pesar de que no les había pedido explicaciones, me dijeron que Louis y Harry aún tenían que hacer la maleta. El sensato del grupo, Liam, estuvo hablando con Louis mientras yo me cambiaba y me dijo que había estado, prácticamente, toda la noche discutiendo con su mejor amigo. Me dijo también que se sentía fatal por lo que había hecho pero yo no me iba a ablandar. Si tuviera que nombrar uno de mis miles de defectos elegiría que soy muy rencorosa.
- Bueno, deberíamos volver ya. Nuestro vuelo sale en tres horas y aún tenemos que pasar a recoger las maletas. – nos avisó Liam.
- Chicos, adelantaros vosotros. Carol y yo enseguida os alcanzamos. – dijo Zayn mientras me cogía del brazo para que no siguiera a mis amigos.
- De acuerdo chicos pero no os retraséis. – se despidió Niall.
- ¿Qué quieres, Zayn? – pregunté inocentemente.
- ¿Qué ha sido lo de esta mañana?
- ¿Esta mañana? No sé a que te refieres. – si se lo cree exijo mi Óscar.
- No te hagas la tonta. – mierda, esperaba que no sacara este tema tan pronto. – ¿Se puede saber a que ha venido ese “besito” con Harry?
- Pues, digamos que me apetecía dárselo. – me mordí el labio inferior recordando ese “besito” como había llamado Zayn a lo de esta mañana.
- ¿Te apetecía? – preguntó confuso.
- Sí. – dije con una sonrisa angelical. – Además, ¿tú te has fijado como está el chaval? Lo raro es que no lo hubiera hecho antes. – maldito orgullo. Zayn es mi amigo, no tengo porque actuar delante de él.
- No lo has hecho por eso, aunque sé que eres una adolescente con las hormonas por las nubes. – dijo con una pequeña sonrisa que borró enseguida para parecer más serio de lo que era. – Estaba Louis delante, ¿lo sabías?
- ¿Enserio? No me había fijado. – mentira cochina.
- Carol, eres mi mejor amiga y te quiero pero no puedes jugar con dos de mis mejores amigos. – me miró a los ojos cosa que me hizo estremecer. Tenía unos preciosos ojos marrones dispuestos a sacarme toda la verdad. - ¿Estás enamorada de alguno de los dos?
- Yo, la verdad es que, no lo sé. – mentira, sí que lo sabía.
- Sabes que puedes confiar en mí, Carol. Dímelo.
- Zayn. – levanté la cabeza y le miré a los ojos. – Estoy enamorada de los dos.
- Bueno, se veía venir. – dijo mientras se encogía de hombros. Abrí la boca formando una O y él se rió. Le pegué una colleja y pasó un brazo por mis hombros. – Te ayudaré.
- Gracias Zayn. – mis brazos rodearon la cintura del chico. - ¿Te he dicho alguna vez lo genial que eres?
- La verdad es que no lo habías mencionado aún. – me dio un beso en la cabeza y, aún abrazados, fuimos al hotel a recoger las maletas.


sábado, 17 de agosto de 2013

Capitulo 15 – Secretos y mentiras.

Maybe it’s the way she walked. Straight into my heart and stole it. Through the doors and past the guards. Just like she already own it. Canciones, estrofas, versos o palabras que tienen un significado especial, dependiendo de las personas que las escuchen o de las personas que las digan, en este caso que las canten. I said “Can you give it back to me”. She said “Never in your wildest dreams”. Solo palabras. Palabras que pueden cambiar a una persona, en este caso yo. And we danced all night to the best song ever. We knew every line now I can’t remember. How it goes but I know that I won’t forget her. Recuerdo esa noche, por más que quiera olvidarla.  Cause we danced all night to the best song ever.

FLASHBACK

El día después de la cena, decidimos que tendría que ser especial. No un simple día más, algo que recordáramos por siempre. Que pensemos en ese día y digamos “Recuerdo perfectamente ese viaje. Fue el mejor de mi vida” Sé que aún es pronto y que pueden pasar cosas mucho más emocionantes a lo largo de la gira pero, teníamos que planear algo inolvidable.

Nada más levantarme, pude ver la angelical cara de Louis justo a mi lado y el perfecto rostro de Harry en el sofá que habíamos colocado, después de un gran esfuerzo, justo a los pies de la cama. ¿Cómo podían dos chicos tan perfectos haberse fijado en mí? ¿Cómo una estrella del pop había rechazado a una chica que podía ser perfectamente candidata a modelo por mí? Todo esto no tiene mucho sentido. Unos golpes en la puerta me sacaron de mi estúpido trance y, después de ponerme la camiseta de Louis por encima, no preguntéis que hacía en ropa interior sola con dos chicos, fui a abrir.
- Buenos días, aunque creo que has pasado mejor la noche. – la profunda voz de un Zayn recién levantado me despertó completamente.
- Muy gracioso. – respondí sarcásticamente a su comentario.
 - Bien, plan para hoy. Apunta. – se dio la vuelta bruscamente y me miró. Me puse erguida e hice como que lo apuntaba en un papel. – Pasar el mejor día de nuestras vidas.
- Pues tendremos que empezar despertando a todo el mundo. – los planes de Zayn eran muy buenos y este prometía mucho.
- Vamos a despertarlos a la manera Malik. – le miré con cara rara. – Esto si que lo tienes que apuntar, no mejor grábalo. Así para la próxima ya lo sabes. – asentí con la cabeza y fui corriendo a buscar mi móvil. Le hice un gesto a Zayn para decirle que ya estaba lista y comenzó la grabación. - ¡VAMOS, TODO EL MUNDO ARRIBA! ¡ES HORA DE LEVANTARSE, VENGA DORMILONES! ¡MOVED EL CULO, PEDAZO DE VAGOS! – así fue mientras saltaba en la cama de Louis y el sofá de Harry. Después de unos intensos minutos de sufrimiento para los dos chicos, que acabó con uno en el suelo y otro con Zayn encima, decidieron que ya era hora de levantarse.
- Me encanta tu estilo, Malik. – dije mientras iba a por la ropa para cambiarme.
- La próxima vez, lo haces conmigo. – fueron sus palabras de despedida.

Me cambié y esperé a que lo hicieran ellos para poder bajar a desayunar. Harry y Louis estaban un poquito cabreados con Zayn por su manera de despertarles pero el moreno se lo tomó como una pequeña venganza. Todos hicieron memoria y recordaron ese gracioso momento cuando Liam, Niall y Louis despertaron a sus dos compañeros con gritos, saltos y música. Harry continuó quejándose de que él no tenía nada que ver pero Zayn no le hacía ni caso.
- Bueno, DJ Malik. ¿Cuáles son esos planes tan espectaculares para hoy? – pregunté esperando la respuesta que ansiaba saber.
- Había pensado en… - hizo una pausa dramática que hizo que me tirara de los pelos, cosa que le hizo gracia. – Antes de que Carol se quede calva. Había pensado en ir a un lago que hay por aquí cerca y hacer un picnic, después ir a una feria que hay por allí y cenar los mejores perritos calientes de la zona. Y para rematar uno de los mejores días de vuestras vidas, nos iremos  a una discoteca para volver y continuar nuestra propia fiesta en una cabaña que he alquilado para pasar la noche. – concluyó la lectura de su agenda con una sonrisa.
- ¡Me parece genial! – gritó Niall.
- Me da la sensación que este va a ser el mejor día de todos los que nos quedan. – dijo Liam después de hacer callar a Niall.
- ¿Y a qué esperamos? – sonrió Louis.

Nos levantamos de la mesa y subimos de nuevo a preparar nuestras cosas para el espectacular día que nos había preparado Zayn. En cuanto se abrieron las puertas del ascensor en nuestra planta, corrí hacia nuestra habitación, como si de una niña pequeña se tratase, apresuré a los dos chicos a que llegaran a la puerta. Estos reían ante mi actitud infantil mientras uno de los dos abría la puerta. En cuanto estuvo abierta, corrí hacia dentro y abrí el armario para sacar una pequeña mochila. La abrí y rápidamente estuvo llena de cosas como crema solar, ropa por si acaso o mis inseparables gafas de sol. Me cambié en el baño y me puse mi mejor bikini. Salí corriendo de allí para coger la ropa del armario y vestirme.
- ¿Qué preferís, esta camiseta o esta otra? – dije cogiendo dos camisetas y dándome la vuelta para encontrarme con dos chicos con la boca abierta. - ¿Chicos?
- ¿Eh? Digo, la de la derecha, ¿no, Harry? – dijo mientras le pegaba un codazo al chico del pelo rizado.
- ¿Eh? Sí, claro. – asintió con la misma cara de tonto que mi novio.
- ¿Se puede saber que os pasa? – pregunté entre confusa y divertida.
- Bueno, tú… - intentó empezar Harry pero parecía que se le había trabado la lengua. El chico miró a Louis en busca de ayuda y este lo único que hizo, fue señalar un espejo.
- ¿Qué? – me giré y me miré en el espejo que me había señalado Louis. Estaba en bikini. - ¿O sea que es eso? – dije riendo para después mirar a los chicos y comprender lo que les pasaba. – Será mejor que vayáis al baño.  – dije divertida mientras salía de la habitación ya con la ropa puesta.

Toqué la puerta de al lado y enseguida se abrió. Pude ver el interior y me reí nada más entrar. Allí estaban Zayn y Niall persiguiéndose y Liam con un calzoncillo en la cabeza. En cuanto me vieron, pararon enseguida. No podía dejar de reírme ante tal escena. De repente, apreció una malvada sonrisa en cada una de las caras de mis tres amigos y la mía se borró instantáneamente. En un abrir y cerrar de ojos, tenía a los tres encima haciéndome cosquillas a la vez. No podía hablar y me costaba respirar entre carcajada y carcajada pero, aún así, era divertido. Quince minutos después, pararon. Sí, sé que es mucho pero mis amigos son así de especiales. Harry y Louis tardaban mucho, así que echamos a suertes quien iba a avisarles de que nos íbamos. Sabéis, creo que la mala suerte y yo somos muy buenas amigas porque siempre me acompaña. Salí rápidamente de la habitación, antes cogiendo una de las tantas gorras de Niall y poniéndomela, para ir a la mía. En cuanto me acerqué un poco, escuché unos gritos procedentes de dentro.
- ¡Harry, ya te he dicho que no quiero broncas contigo! – nunca había escuchado a Louis gritar. - ¡Quiero que te alejes de Carolina!
- ¡Cuántas veces te lo voy a decir! ¡No quiero nada con ella! – mentía, era obvio.
- ¡No lo pareció la otra noche, cuando la desnudabas con la mirada! – volvió a gritar Louis.
- ¡Puede que quiera desnudarla con lo que sea pero al menos yo no le miento! - ¿mentirme? ¿Es posible que Louis me haya utilizado? No, es imposible. Era, digo es, mi mejor amigo.
- ¡Yo no le he mentido! – se defendió.
- ¿Ah, no? – dijo Harry acusando a su amigo. - ¿Y qué hiciste el día que llegamos a Irlanda? ¿Cuándo se fue de aquel pub? ¿Qué hacías mientras estaban todos buscándola?
- Yo… yo… - Louis estaba dudando. – Estaba borracho.
- Claro, por eso llamaste a aquella chica al día siguiente. Louis, eres mi mejor amigo pero la estas cagando, no mejor, ya la has cagado. – le recriminó Harry. – Llámame mujeriego, idiota o lo que quieras, pero yo no juego con la gente que me importa. – Oí pasos hacía la puerta y antes de que pudiera moverme, se abrió. - ¿Carolina? – dijo muy sorprendido. Segundos después, apareció Louis en la puerta. - ¿Lo has oído? – lo único que pude hacer fue asentir. – Vamos.

Fuimos a la habitación a llamar al resto y bajamos al vestíbulo para poder irnos de una maldita vez. Los chicos preguntaron por Louis, ya que no estaba con nosotros, y Harry les contestó que no se encontraba bien. Puede que hayan discutido pero seguían siendo amigos y Louis necesitaba que lo cubrieran. No quería saber el motivo por el que discutían Harry y Louis, quería olvidarme de todo, quería pasar el mejor día de mi vida junto a mis amigos y mi novio, aunque veo que no es lo suficientemente hombre como para venir. Subimos en la limusina que nos llevaría hasta el lago donde haríamos el picnic. Salimos de la ciudad y fuimos por una carretera rodeada de árboles y lejanas montañas. Todo era precioso pero no podía quitármelo de la cabeza. Esos impresionantes ojos azules grisáceos, esa perfecta sonrisa y sus continuas bromas que me hacían reír. Esto no estaba pasando, todo era una maldita pesadilla de la que no podía despertar. Menos mal que tenía a Harry a mi lado para darme ánimos y decirme que no me preocupara de nada. Llegamos al lago y, todo hay que decirlo, era hermoso. Las vistas eran inimaginables. Me acerqué al agua y pude comprobar lo cristalinas que eran. Me giré y pude ver a los chicos colocando las cosas. El mantel de cuadros rojos y blancos y la cesta de mimbre, cargada con toda la comida, ya estaban preparados. Ya era mediodía así que lo primero que hicimos fue sentarnos a comer. La comida que habían traído para Louis estaba intacta, ya que tenían la esperanza de que se nos uniera en el último segundo, cosa que no sucedió pero Niall solucionó el problema. Nos bañamos en el lago, reímos, charlamos, cantamos, vamos todo lo que se puede hacer en un sitio tan espectacular como este. Cuando ya comenzaba a atardecer, fuimos a la feria de la que nos había hablado Zayn y nos lo pasamos igual de bien que en el lago. Montamos en todas las atracciones incluido el túnel del amor ya que los chicos se encontraron con unas fans y les dieron un pequeño regalito. Yo me monté con Harry por propia voluntad, en realidad él no quería montar pero nada más salir esas palabras de mis labios su actitud cambió radicalmente. Los perritos calientes que comimos estaban deliciosos como nos había afirmado Zayn horas antes. Comenzó a anochecer y decidimos que ya era hora de irnos de fiesta. Nos cambiamos uno por uno en la limusina con la ropa que habían traído los chicos. A mí me dieron un vestido negro que, según ellos me quedaba genial. Niall me había dicho que ese vestido lo había elegido Louis para regalármelo en una ocasión especial. Genial, Niall ya la has cagado. Retuve las lágrimas y, para mi suerte, lo conseguí. Íbamos en camino a la discoteca mientras yo me maquillaba gracias a uno de los tantos espejos de Zayn.
- ¡Qué empiece la fiesta! – dijo Liam nada más entrar en el local. Cada uno fue hacia una dirección a divertirse.
- Por favor, algo que me ayude a olvidarme de todo. – pedí en la barra a uno de los muchos camareros.
- ¿Desahogando tus penas en el alcohol? Toma. – me tendió un vaso con un contenido transparente. Miré el vaso con desconfianza. – Tú me lo has pedido. Por cierto, me llamó Tom.
- Carolina. – dije antes de tragarme todo el contenido de un trago.
- ¿Puedo preguntarte que te ocurre?
- Puedes, otra cosa es que te conteste. – dije intentando sonar divertida pero fue más bien todo lo contrario.
- Entonces no te lo pregunto. – me mostró una dulce sonrisa. – Pero el alcohol no te va a ayudar.
- Pero me hará olvidar.
- Puede pero solo lo hará por un tiempo, después te sentirás como la mayor mierda del mundo. Créeme, lo sé por propia experiencia. – dijo mirándome con sus grandes ojos negros.
- Lo necesito. –dije dejando el vaso en la barra.
- Lo que necesitas es a alguien para bailar. – dijo una voz que reconocí enseguida detrás de mí.
- ¿Estarías dispuesto a bailar con un intento de borracha fallido? – dije sin darme la vuelta.
- Siempre lo he estado.

Me cogió de la mano haciendo que girara bruscamente y me chocara contra su duro pecho. Después puso una mano sobre me cintura y me guió hasta la abarrotada pista de baile para intentar que pasara una de las mejores noches de mi vida. Bailamos, bailamos y seguimos bailando hasta que no pudimos más pero de repente sonó una canción que hizo que se me helara la sangre. Esa canción nos describía perfectamente a los dos. Hablaba sobre una chica confusa por culpa de los millones de sentimientos que un chico despertaba en ella y sobre un chico que cambiaba por amor. Esa canción era perfecta. Tímidamente, Harry puso una mano sobre mi cintura para después hacer lo mismo con la otra. Lentamente, coloqué mis manos alrededor de su cuello para bailar la dulce y suave melodía. Todo era perfecto. Bailábamos los dos juntos como si no hubiera nadie más, como si nuestros problemas se hubieran desvanecido y solo estuviéramos nosotros dos en la faz de la Tierra.
- Cause we danced all night to the best song ever. – canto en mi oído.

Ya eran las dos de la mañana y decidimos irnos a la cabaña que habían alquilado. Estaba bastante lejos de la discoteca pero cerca del lago donde antes habíamos pasado unas grandiosas horas. Nada más llegar, preparamos cada uno nuestra habitación para después bajar a hacer una fogata en el jardín delantero de la casa. Cerré los ojos e intenté relajarme pero fui interrumpida por una voz que no había escuchado en todo en día.
- ¿Aún queda sitio para uno más? – miró a cada uno de los presentes y se detuvo en mí.
- Siempre lo ha habido, Lou. – dijo Liam.

Continuamos charlando, bueno eran ellos los que charlaban ahora. Se notaba a kilómetros la tensión que existía entre Harry, Louis y yo, a pesar de que el resto no la notara. Yo estaba cansada así que decidí irme a dormir antes de hacerlo allí delante de todos y con un enorme porcentaje de que me hicieran alguna broma. Subí las escaleras y fui primero al baño para lavarme los dientes y hacer mis necesidades. Después, me miré al espejo y dos pequeñas lágrimas se precipitaron por mi cara. Al salir me encontré con la inconfundible figura de Harry.
- Algún día tendrás que hablar de esto.
- No sé de que me hablas. – dije indiferente y pasé por su lado para irme a mi cuarto.
- De lo que has oído esta mañana. – me siguió hasta mi habitación.
- No quiero hablar de eso ahora.
- Pero lo tendrás que hacer algún día. – continuó insistiendo.
- Ahora no, por favor.
- Pero… - no pudo seguir porque mis labios habían atrapado los suyos. Al principio no reaccionó pero después, me correspondió el beso. Rodeó mi cadera con sus brazos para acercarme a su cuerpo y yo puse mis manos detrás de su cuello. El beso se fue haciendo cada vez más intenso y ahora una lucha se desataba entre nuestras lenguas.
- Ahora no, por favor. – dije después de separarme lentamente de él. Me di la vuelta dispuesta a entrar a mi habitación pero me cogió de la cintura y me dio la vuelta para besarme
- Ahora sí puedes irte. – dijo con una sonrisa en la cara cosa que hizo que yo también sonriera.

Fui a la cama y me tumbé después de ponerme el pijama. Me costaba dormir y era por culpa de dos personas. Dos malditas personas que me estaban cambiando la vida. Después de muchos intentos, cerré los ojos, aún sin dormir, y no pude ver a la persona que había abierto la puerta.
 - Lo siento. - fue la voz de Louis la que inundó la habitación.

FIN DEL FLASHBACK

Recordaba esa noche perfectamente. Esa noche había descubierto que me había sido infiel y sabía quien me quería de verdad. Había sido uno de los mejores días de mi vida pero a la vez unos de los peores. Zayn había estado en lo cierto. Este día era para recordarlo ya que no me lo podía quitar de la cabeza.


miércoles, 14 de agosto de 2013

Capitulo 14 – Celos e intentos fallidos.

Tarde, como siempre. A cualquier parte que vaya, siempre llegaré tarde. Al final va a ser grave esto. ¿Por qué no puedo llegar un día, al menos solo uno, puntual? Llamé al ascensor y como la última vez, tardaba en venir. Estaba impaciente y el maldito aparato no me lo ponía fácil. Joder, y yo que pensaba que en los hoteles de ricos tenían todas las comodidades. Todas menos una, un ascensor decente. Al fin, subimos rápidamente y apreté el botón que nos llevaría al vestíbulo. Nada más abrirse las puertas, salimos disparados y casi me mato por culpa de los tacones que llevaba. Maldito el día en que los inventaron. Pude ver a nuestros amigos, de pie, junto a la puerta impacientes ya que de vez en cuando miraban el reloj de la pared.
- El día que llegues en hora a algún sitio será cuando llegué el fin del mundo. – fue el saludo con el que Louis me recibió seguido de un pequeño beso en los labios y una de sus encantadoras sonrisas.
- Hola, Carol. ¿Cómo estás? Genial, gracias por preguntar. – dije con mi habitual tono sarcástico.
- Sois adorables. – dijo Brianna. Estaba preciosa, llevaba un vestido azul marino que hacía resaltar sus preciosos ojos.
- ¿Nos vamos? – nos metió prisa Niall. – Tengo hambre.

Salimos del hotel y allí fuera nos esperaba una enorme limusina negra. Yo me esperaba ir en un taxi o andando pero, supongo que los chicos están acostumbrados a este tipo de cosas. Miré a Louis y este me correspondió con una sonrisa y un pequeño gesto con la mano para indicarme que subiera. Era la segunda vez que subía en una limusina y tenía la misma sensación que la primera. El viaje pasó entre risas, bromas e intentos de charlas maduras que se quedaron en frases sin sentido. Yo no había dejado de observar a Brianna y a Harry. La chica no paraba de mirarlo discretamente, se notaba que le gustaba, pero él no había, ni siquiera, girado la cabeza en dirección a Brianna. No entiendo el porque si es su prototipo de chica, al menos físicamente. Llegamos a la puerta del restaurante, que tenía pinta de ser de los más caros de por allí y pude ver la enorme cantidad de personas que estaban haciendo cola. No iba a esperar tanto tiempo para poder cenar, era demasiado impaciente y los demás lo notaron. Zayn avanzó por la cola hasta llegar a uno de los empleados que trabajaba allí. Le vi hablar con el hombre y, minutos después, Zayn nos llamó para que nos acercáramos. El empleado nos hizo pasar al restaurante y nos ofreció la única mesa libre. Nos sentamos y pocos minutos después apareció una mujer para darnos el menú.
- ¡Madre mía! – se me escapó sin querer para que después todos rieran por mi comentario. – Dejad de reíros de mí. – me indigné.
- Tranquila, pide lo que quieras. – me cogió de la mano Louis. – Corre a cuenta nuestra.
- ¿Saben ya lo que van a pedir? – la misma chica de antes pero esta vez con algo que no me gustaba. Una mirada coqueta hacia mi novio.
- Sí. – dije para que desviara los ojos de Louis. Pedimos nuestra comida y la camarera se fue.
- Bueno, Brianna. Hace mucho tiempo que no nos vemos. – comenzó Liam.
- Sí, cuéntanos que ha sido de ti. – siguió Niall.
- La verdad es que, en todo este tiempo no he hecho mucho. – pasó su mirada por cada uno de los presentes para acabar en Harry. – ¿Y vosotros, cómo habéis estado? – continuó pendiente de este último.
- Hemos estado genial. – dijo Zayn al ver que Harry no iba a contestar.
- Sí, hemos sacado nuestro segundo álbum. – contó Liam.
- Acabamos de empezar una gira mundial. – siguió Louis.
- Y vamos a tener nuestra propia película. – concluyó Niall.
- Genial. – dijo con una perfecta sonrisa. - ¿Y que hay de ti Harry? – seguía en su mundo.
- Harry. – le llamé y como por arte de magia despertó de su trance después de mi llamada.
- Dime, pequeña.

La cena continuó igual de rara que al principio. Ya no sabía que hacer y Liam, Zayn y Niall intentaban ayudarme a conseguir mi propósito. Harry no prestaba atención a casi nada de lo que hacíamos ni decíamos. De vez en cuando, le sorprendía mirándome y me regalaba una de sus preciosas sonrisas. Brianna intentaba conseguir una mínima atención del chico pero él no le hacía ni caso. Louis estaba celoso y se le notaba a kilómetros a la redonda. Estaba celoso de la actitud de Harry. Se mostraba bastante cariñoso conmigo y eso me confundía a mí. A veces, se mostraba como el chico que era realmente y, otras veces, como la persona arrogante que era al principio.
- ¿Van a querer algo de postre? – otra vez la camarera.
- A mi me apetece un trozo de esa tarta de chocolate. – dijo Brianna señalando un trozo bastante grande que estaba en un carrito. – Aunque es muy grande. ¿Alguien quiere compartirla conmigo? – dijo esto último mirando a Harry.
- Nosotros no queremos. – dijeron Niall, Louis, Liam y Zayn a la vez.
- Yo prefiero un helado. – le dije a la camarera.
- Yo estoy bien así. – Harry no dijo nada más.
- Entonces, eso es todo. – dijo Liam, haciendo que la camarera se fuera no sin antes mirar descaradamente a Louis.
- Louis, ¿te apetece compartir el helado conmigo? – dije de manera coqueta. Louis me miró y después desvió la mirada. – Vamos, Lou. Sabes que no me lo voy a poder comer todo yo sola. – le rogué mientras por debajo de la mesa iba subiendo mi mano por su pierna pero él continuaba negándose. – Por favor, Tommo. – Mi mano estaba casi en su entrepierna y yo estaba más nerviosa que él. – Venga, sabes que quieres. – mi mano había llegado a su destino y se reunió con la de Louis.
- Vale. – por fin aceptó con la respiración bastante acelerada.
- Aquí tienen. – volvió la camarera de siempre pero esta vez no miró a Louis.

Cada uno cogió su cucharilla y nos pusimos a comer el delicioso helado. Era una de las primeras veces que veía a Louis reír en toda la cena. Me preocupaba la situación. Todo me estaba saliendo mal. Harry no se fijaba en Brianna, Louis estaba celoso de la rara actitud de Harry y el resto ya no sabía que hacer. Era imposible que Brianna llamara la atención de Harry pero menos mal que teníamos dos ases más. La cena acabó con una persona cansada de intentar lo imposible, cuatro intentando ayudarla y dos caras manchadas de helado. Volvimos en silencio al hotel y cada uno fue a su habitación. Antes de eso, los chicos insinuaron, o mejor dicho obligaron, a Harry a disculparse con Brianna por su actitud borde y pasiva. Estábamos solos Louis y yo en la habitación y se notaba la tensión el ambiente.
- ¿Louis, estás bien? – pregunté preocupada.
- Claro, todo va estupendamente. – dijo de forma seca.
- Mira, sé que no estás bien aunque intentes negarlo y no voy a parar hasta que me lo cuentes. – dije esta vez con un tono más firme.
- ¿Qué tienes con Harry? – dijo con el mismo tono de voz que yo.
- Nada, solo somos amigos. – protesté. – Bueno, ni eso. Estamos en proceso.
- Pues no lo parecías en el restaurante.
- Louis, no tengo nada con Harry y no quiero nada con él. – expliqué mientras me tranquilizaba un poco. No estaba muy segura de mis palabras aunque eso no se notaba en mi voz. No quería problemas con él y a este paso eso era lo más probable. – Te quiero a ti. No tienes por que estar celoso.
- Carol, ese no es el problema. Te perdí una vez aunque haya sido como amigos y no pienso perderte otra vez. – dijo antes de fusionar sus labios con los míos. El beso era lento y sentía mariposas en el estómago como cada vez que lo besaba pero no de la misma intensidad. Amaba a Louis pero no sentía lo mismo.
- Lou, los celos son muestra de amor aunque no tienes porque tenerlos. – puse mis manos alrededor de su cuello. – Siempre vas a ser mi hombre. – le dije para tranquilizarlo pero no sabía si lo había dicho para él o para intentar convencerme a mí de ello.


martes, 6 de agosto de 2013

Capitulo 13 – Misión “Emparejar a Hazza”

Otra vez en el avión pero esta vez con un destino diferente. Escocia. Los chicos iban a dar un gran concierto en la capital y parecían ansiosos. Estábamos tranquilamente jugando una interesante partida de póker. Era uno de mis juegos favoritos y, no cabe negar que, era muy buena jugadora. Esta vez no estaba en una muy buena situación, mis cartas no eran muy buenas pero siempre hay que tener un as en la manga. Siempre que jugaba a este juego ganaba y, algunas veces, no muy legalmente. El mismo truco, una y otra vez, siempre funcionaba. Solo necesitaba una carta y la tenía en mi poder, solo que ninguno de mis contrincantes los sabía.
- Pareja de reyes. – sonrió triunfante Zayn.
- No cantes victoria, Malik. – le miré antes de descubrir mis cartas. – Escalera real.
- Es imposible. – reclamó Zayn indignado por que le haya ganado una chica. – No puedes tener esas cartas.
- Asúmelo Zayn, te ha ganado una chica. – se burló Liam.
- Bueno, enhorabuena. – me tendió una mano el derrotado.
- Gracias. – reí mientras estrechaba mi mano con la suya.

Después de la pequeña partida, que en realidad duró demasiado, aterrizamos. Una vez en el aeropuerto, fuimos a por nuestras maletas y cuando iba a coger la mía, Louis me la arrebató. Tenía la patética escusa de que al ser su novia él tenía unas “obligaciones”. A mí eso me parecía una completa estupidez pero, el chico era muy cabezota. Íbamos caminando hacia la parte exterior donde, yo ya me había encargado de que nos esperaran dos taxis. Esta vez nos quedábamos en otro hotel igual de lujoso que el anterior y tanto lujo me estaba dando dolor de cabeza. La habitación esta vez, por culpa de un fallo en recepción, la compartiríamos Louis, Harry y yo. Pura casualidad, ¿no creéis? Esto no podía ir mejor. Dejé que los dos chicos vaciaran sus maletas mientras yo hacia unas cuantas llamadas. La primera y principal, claro está, tenía que ser a mi mejor amiga. Un pitido, dos, tres… No me lo cogía pero ¿por qué no me lo cogía? Lo volví a intentar y el mismo resultado. Vale, ya la llamaré en otro momento. Ahora tocaba la siguiente y última persona, Rose.
- ¿Carol? – genial, me lo había cogido. - ¿Qué tal por Escocia?
- Genial, acabamos de llegar al hotel y ya empiezan los problemas. – necesitaba ayuda.
- A ver, ¿qué ha pasado?
- Fallos en recepción. – solté sarcásticamente.
- No me lo quiero ni imaginar. – se oyó su angelical risa por el altavoz del teléfono.
- Pues imagínate esto: Louis y Harry compartiendo habitación conmigo. – expliqué sin dar muchos detalles.

Estuvimos hablando por horas, en concreto tres, y verdaderamente lo necesitaba. Necesitaba a alguien para contárselo y que me aconsejara, alguien como Rose. Ella era muy sensata y pensaba antes de actuar, cosa que yo hacía escasas veces. Recuerdo sus últimas palabras antes de despedirse. “Piensa en lo que de verdad quieres. Alguien que te dé la explosividad que necesitas para dejar atrás la timidez o alguien que te ofrezca una relación de película. Tienes que elegir.” Esas palabras estaban grabadas en mi cerebro con fuego y no me las podía quitar. Rose tiene razón, tengo que elegir. Romanticismo o sensualidad. Eran como dos polos opuestos. La peor parte era que tenía algo que los unía en una enorme amistad, su trabajo. Los dos eran componentes del mismo grupo y casi como hermanos. Mi cabeza estaba absorta en la tan difícil decisión que no me di cuenta de que el móvil que tenía en la mano estaba sonando.
- ¿Diga?
- Carol, hace horas que te llamo. – Jade y sus exageraciones. - ¿Qué pasa?
- Nada, y se supone que eso te lo tengo que preguntar yo a ti. ¿Por qué no me has cogido el teléfono?
- Digamos, que estaba un tanto ocupada. – pude notar que tenía una sonrisilla en la cara.
- Vamos, habla.
- El otro día, salí a cenar con mi hermano y su novia. Fuimos a un restaurante de esos medio pijos y yo no quería ser ninguna sujetavelas. – me imaginaba a Jade entre tanto arrumaco por parte de la pareja y me entró una pequeña risa. – No te rías. – se quejó. – Bueno, mejor sigo. Cuando salimos del restaurante, Mark se encontró con un amigo y tenías que ver al amigo. Estaba buenísimo. Bueno, que me presentó a Logan y nos caímos muy bien. Llevamos quedando desde hace una semana y te debo una muy grande.
- Lo tendré en cuenta pero, esta vez ¿por qué? – reí ante el comentario de mi amiga.
- Gracias a tu llamada no nos pilló mi madre.
- Entonces, de nada. Un momento, ¿lo habéis hecho? – pregunté incrédula.
- Sí, ya me he hecho una mujer. Logan es el mejor, en serio. Fue un completo caballero. – me empezó a contar pero paró. – Ahora solo quedas tú, aunque quiero que me cuentes los detalles cuando esté allí. Sweetie, tengo que colgar. Logan me espera, adiós.
- Adiós, Poopey.

Después de colgar el teléfono, fui con los chicos que ya habían acabado de ordenar la habitación. Me estaban esperando los dos sentados en la cama de matrimonio que el hotel nos ofrecía a nosotros tres. Genial, más problemas. Había sido buena toda mi vida y ahora me castigaban poniendo cada vez más obstáculos en ella. Nada podía ir mejor. Cogí mi maleta y empecé a vaciarla bajo la atenta mirada de los dos chicos. Bien, tenía que poner en marcha mi plan. Antes lo había estado hablando con Rose, ya que ella era directioner o como quiera que se llamaran sus fans, y sabía todo lo que Harry buscaba en una chica. Pero la pregunta era ¿por qué se había fijado en mí? Yo era todo lo contrario a lo que él quería. Bueno, ahora solo tocaba buscar a una chica que cumpliera esos requisitos. Acabé de poner toda mi ropa en el hueco del armario que me habían dejado y salí corriendo de mi habitación para tocar la puerta de al lado. Justo antes de que saliera alguno de los dos, la puerta se abrió y pude entrar rápidamente con la mala suerte de tropezar y caer sobre la persona que había abierto.
- Cierra, rápido. – dije y Niall cerró la puerta con el pie como pudo.
- Ya me estás explicando lo que ocurre. – dijo mientras me guiaba al sofá donde estaban sentados sus dos amigos.
- Tengo un plan y necesito vuestra ayuda. – dije sin andarme con rodeos.
- Desembucha, canija. – me apremió Zayn.
- Bueno, vosotros sabéis lo ocurrido entre Harry, Louis y yo. ¿No?
- El triángulo amoroso, algo hemos oído. – afirmó Niall.
- Espera, lo que estás pensando no hará daño a nadie, ¿verdad? – se preocupó Liam nada más ver mis intenciones.
- No, tranquilo. Nadie sufrirá. – “si todo sale bien” continué esa frase en mi mente. Necesitaba la ayuda de los chicos y si lo hubiera dicho, se habrían negado al instante.

Les conté todo mi plan. Lo de encontrar a una chica que cumpliera todos sus requisitos, intentar que Harry se concentré solo en ella y, finalmente, que comiencen una bonita historia de amor. Parecía sencillo, pero las exigencias del chico eran grandes y estar viajando cada cinco días no ayudaba mucho. Estuvimos hablando de las posibles chicas que ellos conocían pero ninguna era la adecuada para el chico, o al menos yo había descartado a todas. Y preguntaréis por qué descarté a todas esas chicas y la respuesta es muy simple. Por celos. Y otra vez con la preguntita de por qué los celos. Pues, no tengo ni idea. No lo sé, será porque no quiero que ninguna otra chica tenga a Harry. Raro. Pero quiero que todo el mundo sepa que estoy locamente enamorada de Louis. Continuamos con nuestra investigación mientras los otros dos chicos estaban por ahí haciendo cada uno sus cosas. Después de mucho tiempo, las finalistas fueron tres chicas aunque yo seguía negándome. Los chicos conocían a las tres, ya sea por contacto directo o amigos en común. Liam llamó a la primera chica y dio la casualidad de que estaba de vacaciones aquí, en Escocia, con su familia. Hoy mismo, tendrían una pequeña cita para que se conozcan o revivan viejos tiempos.
- Bien, creo que por hoy ya está. – dijo Zayn mientras se levantaba de la cama y entraba en el baño.
- ¿Carol, crees que esto es buena idea? – Liam y sus preocupaciones me estaban poniendo nerviosa.
- Sí, ya te he dicho un millón de veces que sí.
- No nos preocupamos por Harry, sino por ti. – interrumpió Niall. – Es obvio que te gusta Harry.
- No me gusta Harry, solo somos un intento de amigos. – y eso es lo que creía y era.
- No parecía eso cuando descartabas a todas las chicas de las fotos. – dijo Zayn en voz alta desde el baño.
- ¡¿Pero tú no estabas en el baño?! – que cotilla que es la gente, por dios.
- Sabes que es verdad, no lo niegues. – continuó Zayn.
- No es verdad. – dije antes de marcharme sin antes dar un portazo para que notaran mi enfado.

Caminé por el pasillo hasta llegar al ascensor. Pulsé el botón y espere a que llegara. Un minuto, dos, tres. ¿Por qué no llegaba? Maldito trasto. Continué esperando pero seguía sin venir. Noté que había alguien a mi lado y giré un poco la cabeza para poder ver a esa persona. Era una chica alta, delgada y muy guapa. Tenía el pelo castaño claro con unas mechas más oscuras por toda la cabeza. La chica giró la cabeza hacia mí y pude ver unos impresionantes ojos azules, muy oscuros. La chica era realmente preciosa y muy parecida a la de la foto de la primera candidata para Harry. Al fin llegó el ascensor y ambas subimos a él. Pulsamos el mismo botón a la vez mientras sonaba una irritante pero pegadiza música en el ascensor. Continuamos en silencio hasta llegar a la planta de la chica. Ella bajó pero justo antes de que se cerrara la puerta, me habló.
- Oye, me suenas de algo.
- Puede que nos hayamos encontrado por el hotel. - ¿de qué me conocía?
- Ya sé quien eres. Carolina Senderson, la novia de Louis Tomlinson. – claro, era una antigua amiga de los chicos.
- Encantada. – dije educadamente.
- Soy Brianna Gibson, una antigua amiga de los chicos. – se presentó. – Estaba deseando conocerte.
- Bueno, pues ya me conoces. – mostré una pequeña sonrisa y me acordé de mi plan. – Oye, ¿qué te parece si te vienes a cenar con los chicos y conmigo? Para conocernos mejor.
- Que casualidad que Liam me llamara anoche para preguntarme lo mismo. – soltó una pequeña carcajada. – Claro, ahí estaré.

Las puertas se cerraron tras Brianna y el ascensor siguió su rumbo. Llegué al vestíbulo y me dirigí hacia la puerta para dar un tranquilo paseo. Caminé por las calles sin compañía alguna. Iba mirando los escaparates de las tiendas hasta quedarme completamente fascinada por un conjunto que llevaba un maniquí. Ese era el estilo que había abandonado hace mucho tiempo. Esa ropa había hecho que me metiera en muchos problemas pero quería volver a tenerlo. Entré en la tienda y fui directa al probador.
- Seguro que estás preciosa. – oí una voz al otro lado de la cortina. – Vamos, sal para que te vea.
- ¿Me estabas siguiendo? – pregunté divertida.
- Puede ser. – abrí la corina y allí estaba con su preciosa sonrisa. – Rebelde pero preciosa.

Volvimos al hotel para poder arreglarnos para la cena. Cuando llegamos a la habitación, nos recibió Harry solamente con una pequeña toalla blanca enrollada en la cintura. Tenía sus perfectos rizos mojados haciendo que pequeñas gotas cayeran por su cuerpo, desde su pelo bajaba por su cuello y llegaban a sus perfectos y trabajados abdominales. Era una imagen muy sensual y eso me provocaba. Aparté la mirada rápidamente y me metí en el baño. El agua fría me ayudaba a relajarme sea verano o invierno. No tardé mucho en coger una toalla y secarme un poco. Mierda, se me había olvidado la ropa. Abrí un poco la puerta y asomé la cabeza.
- ¡Louis! – le llamé. - ¡Louis!
- Louis está en la habitación de los chicos duchándose. – me dijo Harry ya vestido. - ¿Necesitabas algo?
- Se me había olvidado la ropa. ¿Me la puedes traer, por favor? – le pedí. – Está encima de la cama.
- Sabes, creo que te quedaría mejor este vestido. – dijo después de mirar el que había encima de la cama y los que había en el armario. Tenía un vestido amarillo precioso que no me acordaba que tenía.
- Es precioso, buena elección. – aprobé su decisión con una sonrisa.

Terminé de vestirme y maquillarme para poner fin a mi vestuario. Ya había terminado y salí del baño tranquilamente. Allí estaba sentado Harry, pero no con vaqueros y camiseta sino con una preciosa camisa blanca y unos pantalones negros ajustados. Para rematar su look arreglado pero a la vez informal, sus clásicas converse. Estaba guapísimo aunque, ¿cuándo no lo estaba? En cuanto me vio, sonrió e hizo que diera unas cuantas vueltas sobre mí misma para después decirme lo guapa que estaba. Era un encanto ahora que lo estaba conociendo de verdad. Miré a ambos lados y no había ni rastro de Louis. Me puse delante del espejo para poder corregir alguna imperfección que pidiera haber.
- Estás preciosa. – dijo Harry a la vez que se ponía a mi lado.
- Gracias. – una pequeña sonrisa apareció en mi cara nada más escuchar sus palabras. – Tú también estás muy guapo.
- Gracias. – dijo con una sonrisa también. - ¿Sabes que parecemos la típica pareja que va al baile del instituto?
- Pero en realidad vamos a una cena y no somos pareja. – su sonrisa se borró al escuchar mis últimas palabras.
- Bueno, es hora de irse. – me ofreció su brazo pero yo tenía mis dudas. – Tranquila, además Louis ya nos espera abajo.
- Pues vamos. – le cogí del brazo y pusimos rumbo al restaurante donde nos esperaban los chicos y Brianna. Misión “Emparejar a Hazza” en marcha.