viernes, 19 de julio de 2013

Capitulo 12 - ¿Me perdonas?


Hoy continuaba nuestro viaje, la gira tenía que seguir y nos íbamos a nuestro siguiente destino. Mi estancia en Irlanda había sido genial y no me hubiera esperado menos de los chicos. Eran increíbles y eso no se podía negar. Estaba haciendo las maletas para poner rumbo a Escocia, donde sería su siguiente actuación, al ritmo de “The City Is Ours” de Big Time Rush. A la vez que metía mi ropa en mi bolsa de viaje negra y mi otra maleta hacía movimientos un poco raros pero a la vez graciosos, para mí eso se llamaba bailar. Yo nunca he sido una gran bailarina pero al menos lo intentaba. Pasados unos treinta minutos, la puerta se abrió aunque no me di cuenta hasta que un cuerpo estuvo a medio metro de mí.
- ¡Qué susto! – grité en cuanto le vi.
- Lo siento. – dijo un poco triste.
- Bueno, estás aquí por…
- Venía a hablar contigo. – continuó con la cabeza gacha.
- ¿No puedes esperar? Termino esto en cinco minutos.
- Es importante. – siguió insistiendo.
- Pues, entonces no perdamos el tiempo. – me senté en la cama y di unos cuantos golpecitos en la cama para que se sentara.
- Carol, solo venía a disculparme. – siguió mirando hacia abajo. Iba a hablar pero él fue más rápido. – Por favor, no me interrumpas. Mira, esto es muy difícil de explicar y si no lo digo de un tirón, no creo que pueda decirlo. – levantó la cabeza para mirarme con esos impresionantes ojos verdes. – Sé que todo esto ha empezado por mi culpa pero tenía un buen motivo. No quería que hicieras daño a Louis. Es mi amigo y no pensaba dejar que le pasara nada. No quería que sufriera por una chica y mucho menos por ti. – vio la mirada asesina que le lancé y rectificó al instante. – No es por ti, eres genial, Carol. Es por todo en realidad. ¿Quieres saber por qué intenté ligar contigo? – asentí levemente. – Fue porque prefería que me hicieras daño a mí antes que a él. Louis no paraba de hablar de ti y se notaba que estaba muy enamorado, así que decidí intentar enamorarte para que te alejaras de él. A mí las mujeres ya me han hecho el daño suficiente y una vez más no me iba a importar. Solo quería alejarte de Louis para protegerle a él, a mí, pero sobre todo a ti. – volvió a bajar la cabeza. – Pero todo se estropeó, todo por ti. Carol, no me voy a andar con rodeos. Me he enamorado de ti. Se me hacia muy difícil verte al lado de Louis. Por eso me comportaba como un completo imbécil contigo. Lo siento. – levantó la cabeza y en sus ojos vi que se arrepentía. - ¿Me perdonas?
- Mira, Harry. – estaba muy nerviosa por todo lo que me había dicho antes. – No sé que decirte. Todo esto es nuevo para mí. Nunca un chico se había enamorado de mí, todos iban a lo que iban, y mucho menos dos. Harry, yo nunca le haría daño a Louis. Es una de las pocas personas con las que puedo ser yo misma.
- ¿Quiénes son las demás? – preguntó bastante inseguro. Seguramente estaba pensando en que no debía haber hecho esa pregunta.
- Jade, Rose, los chicos… – “y tú” pensé, pero no se lo dije claramente.
- Bueno, no te molesto más. – se levantó y caminó hacia la puerta pero se detuvo antes. – Carol, ¿podemos ser amigos? Me refiero a volver a empezar.
- Claro. – dije con una pequeña sonrisa mientras me levantaba y me colocaba a su lado. – Hola, soy Carolina Senderson.
- Encantado. – rió ante mi pequeña actuación. –Soy Harry Styles.
- ¡Madre mía, tú eres Harry Styles de One Direction! – chillé como una fan histérica para luego callarme y, después de escuchar las carcajadas de Harry, girarme en dirección a mi maleta. – Bueno, mejor acabo esto.
- Si quieres te puedo ayudar. – me miraba con unos ojos inseguros y no a los que yo estaba acostumbrada. Desde que se disculpó ya no había arrogancia ni superioridad en su mirada. – Si quieres. – añadió rápidamente.
- Claro que quiero. Los amigos ayudan a los amigos, ¿no? – intenté tranquilizarlo con una pequeña sonrisa.

Continuamos haciendo mi maleta, al principio en silencio pero después surgieron las risas. No me lo pasaba así de bien con Harry desde que me encerró en el baño de aquel restaurante de Doncaster. Claramente él era una de las personas con las que podía ser yo misma pero eso jamás lo sabría. No podía decirle eso ni nada de lo que me pasaba cada vez que estaba a su lado, no podía hacerlo. No quería hacerle ilusiones a Harry, pero tampoco quería que sufriera por mi culpa. Todo esto es demasiado complicado. ¿Por qué amar a Louis hacia que me sintiera tan mal? Un momento, tengo un plan. ¿Y si busco a la chica perfecta para Harry? Alguien capaz de enamorarle y hacer que se olvide de mí. Eso sería tarea difícil, muy difícil. Estábamos haciendo la maleta, esta vez de Harry, cuando de repente sonó mi móvil.
- Hola, cielo. – dije esto último en un susurro para evitar que lo oyera Harry.
- Princesa, ¿has terminado con las maletas?
- Sí, ya he terminado. – dije alegremente. - ¿Te falta mucho?
- No, ya he terminado. Quiero verte. – dijo como un niño pequeño.
- Nos vemos en cinco minutos en el vestíbulo. – pude notar que Louis estaba sonriendo.
- Nos vemos, preciosa. – colgó antes de que pudiera despedirme, cosa que me hizo gracias. Este chico estaba loco y yo también, pero por él.
- Harry, lo siento pero me tengo que ir.
- Claro, Louis te espera. – vi la tristeza reflejada en sus ojos antes de que se girara. – Tranquila, yo acabo esto.
- Gracias, Harry.

¿Por qué me sentía así? ¿Por qué tenía esta sensación tan dolorosa por dentro? ¿Por qué no quería abandonar esa habitación donde estaba Harry? Tenía demasiadas preguntas y muy pocas respuestas. Nada estaba bien. Sabía que este viaje iba a cambiarme la vida, pero no pensaba que iba a llegar a afectarme de esta manera. Era una sensación extraña, como si necesitara esa cosa que solo ellos dos podían ofrecerme. No sabía lo que era pero para mí era fundamental para mi existencia. En cuanto salí del ascensor vi a Louis de pie en mitad del vestíbulo. Estaba tan guapo, aunque eso era obvio. En cuanto di un paso, levanto la mirada y me sonrió mostrando una perfecta hilera de blancos dientes. Me acerqué corriendo a él y me lancé a sus brazos. Una actitud un tanto desesperada pero me sentía bien a su lado.
- Princesa, su carroza la espera. – me tendió un brazo que rápidamente acepté y me guió hasta un taxi amarillo.
- ¿Carroza? – señalé el coche y le miré con una cara divertida. – Esto parece más una carreta.
- ¿O lo tomas o lo dejas? –me miró burlonamente.
- ¿Vamos? – le mostré mi mejor sonrisa.

Subimos al taxi y me senté al lado de Louis en la parte trasera. No sabía a donde íbamos y tampoco iba a preguntar, porque era obvio que no me lo iba a decir. Apoyé mi cabeza en su hombro y cerré los ojos, lo malo fue que a los pocos minutos me dormí. Un rato después, noté como alguien me sacudía suavemente. Abrí los ojos y vi el impresionante rostro de Louis. Nada más verle, sonreí y pude comprobar que él hizo lo mismo. Abrió la puerta para poder salir del coche y, en cuanto lo hizo, me ayudó a hacerlo a mí. Después de bajar, caminamos un rato por un tranquilo camino al borde de una solitaria playa. Era todo increíblemente precioso. Continuamos caminando cogidos de la mano unos minutos más hasta llegar a una pequeña cala. La arena de allí era blanca y el agua cristalina, tanto que se podía ver el fondo sin necesidad de meter la cabeza. También se podía observar que ningún ser humano había pasado por allí, estaba todo demasiado limpio y natural. Pero lo más sorprendente era que había una mesa en medio de aquel lugar. Esa mesa estaba preparada perfectamente para cenar. Estaba preparada para nosotros dos.
- ¿Cuándo has hecho todo esto? – yo y mi intriga éramos muy curiosas.
- Digamos que, tengo contactos. – una vez más me mostró su preciosa sonrisa.
- Louis, eres genial. – puse mis brazos alrededor de su cuello y me acerqué a él. – Te quiero.
- Y yo a ti, princesa. – dijo antes de besarme.



viernes, 12 de julio de 2013

Capitulo 11 – Solamente tú.

Nunca creí que pudiera llegar a ver esto, pensé que era inalcanzable, como el hombre que hoy en día me hace feliz. Hace unas semanas, me intentaba meter en la cabeza que yo no era una chica adecuada para él pero, cada día estoy más segura de que algo va a salir mal. Mi vida no puede ser tan perfecta, seguramente algo la estropeará. En su vida aparecerán chicas mucho mejores que yo y, lo más probable es que me deje por alguna. No quería hacerme muchas ilusiones pero, tengo que aprovechar al máximo el amor que me da.
- ¿Estás lista? – me sacó de mis pensamientos su dulce voz.
- Sí. – afirmé antes de besar levemente sus labios.

Salimos del hotel para poder subirnos a su lujosa limusina que nos llevaría directamente al lugar elegido para su concierto. Los chicos ya nos esperaban dentro y, en cuanto subimos, el coche arrancó a toda velocidad por las transitadas calles irlandesas. Íbamos riendo y bromeando hasta que, media hora después, llegamos a un enorme espacio abierto. Era un gran escenario montado en un campo gigante. Había vallas rodeando el lugar donde horas después estarían las fans de la banda gritando, bailando y cantando, pero sobre todo, disfrutando de uno de los mejores días de sus vidas. Caminamos unos al lado de los otros hasta llegar al enorme camerino que estaba reservado para ellos cinco. Era una gran habitación con muchos percheros llenos de la ropa que los chicos iban a usar en su concierto y unos cuantos espejos. También había un enorme sofá morado justo debajo de una pequeña ventana que dejaba ver los verdes prados que rodeaban el recinto. Los chicos comenzaron a prepararse para estar listos lo antes posible. Fueron al lugar donde estaban los percheros y cada uno eligió su ropa bajo mi atenta mirada. Louis fue el único que comenzó a desvestirse, el resto estaba quieto mirándome. Yo no me daba cuenta de nada porque miraba a Louis mientras me mordía levemente el labio inferior.
- Louis, date la vuelta. – dijo Liam intentando que parara de desvestirse.
- ¿Qué pasa? – dijo dándose la vuelta y me miró. – Ah, eso. No pasa nada, si ya me ha visto desnudo. – dijo como si nada.
- ¡¿Qué?! – dijeron todos a la vez mientras yo me intentaba esconder para que no vieran mi cara completamente roja.
- Bueno… esto… yo mejor me voy… Adiós. – dijo rápida y torpemente antes de salir corriendo.

Un segundo después de haber cerrado la puerta pude oír los gritos y las risas en el interior. La próxima vez que vea a Louis lo voy a matar. ¿Cómo se le pudo escapar eso? Que poco tacto que podía llegar a tener ese hombre. Caminé por los solitarios pasillos y fui hasta el enorme escenario que había allí montado. Aún no había nadie dentro, se podían escuchar los gritos de las miles de fans que había fuera, estaba sola sobre el escenario. Me estaban entrando unas enormes ganas de cantar, y eso que no lo tenía como hobby, y nadie podría escucharme. Empecé a tararear suavemente una pequeña melodía hasta terminar cantando en voz alta una de mis canciones favoritas de Taylor Swift, Ours. Estaba completamente concentrada en la letra que no escuché a la persona que se había acercado.
- ¡Damas y caballeros, está ha sido la fantástica Carolina Senderson! -  dijo la inconfundible voz de Niall intentando imitar a un presentador para después empezar a aplaudir como un loco.
- Ya vale, Nialler. – dije mientras le cogía las manos para que parara.
- Eres muy buena.
- Y tú estás muy guapo. – cambié de tema rápidamente.
- Gracias, pensaba que no me quedaba bien pero si tu lo dices. – dijo Niall alegremente. Me cogió de la mano y me arrastró por los pasillos de vuelta al camerino. – Vamos.
- ¿A saber lo que estabais haciendo vosotros dos solos tanto tiempo? – dijo burlonamente Harry cuando llegamos a la gran sala.
- Yo no soy como tú. – se defendió el irlandés.
- Bueno, esto va a empezar. – avisó Liam. – Vamos.

Los chicos se fueron acompañados por un enorme hombre de seguridad mientras yo iba a uno de los lados del escenario para ver el concierto. Me entraba curiosidad y me asomé un poco para ver la cantidad de gente que había. ¡Madre mía, cuántas personas! Miles de chicas estaban gritando a la espera de sus ídolos. Miré con más atención las caras de las chicas y pude darme cuenta de que había algunas llorando, otras con una enorme sonrisa en la cara y a las pocas que quedaban se le notaba un poco de impaciencia. A los pocos minutos, me di cuenta de que había alguien a mi lado. Giré un poco la cabeza y pude ver a una mujer con una pequeña niña en brazos. Gire completamente la cabeza y sí, era una mujer muy guapa con una figura envidiable. La niña también tenía el enorme atractivo de su madre. El pequeño bebé tenía una larga cabellera rubia y unos preciosos ojos azules que me sorprendieron por la expresividad de ellos. La mujer se giró y me regaló una preciosa sonrisa mientras que su hija, supongo que lo era, estiraba sus pequeños brazos hacia mí.
- Parece que le gustas. – me dijo aún conservando la sonrisa. – Me llamo Lou, la peluquera de los chicos, y está es mi hija Lux.
- Encantada, yo soy…
- Carolina. – no me dejó acabar la frase. ¿De qué me conocía esta mujer? Al ver mi cara de desconcierto, que debió de ser graciosa porque comenzó a reír levemente, se dispuso a explicármelo. – Louis y Harry no para de hablar de ti, en concreto el último.
- ¿Harry habla de mí? – pregunté no muy segura de querer saber la respuesta.
- Sí, pero lo hace cuando no está Louis delante. Al parecer lo tienes loco. – Escuchamos unos gritos y miramos al escenario. – Bueno, esto va a empezar.

Miramos el concierto las tres juntas sin parar de bailar y cantar, o tararear en mi caso ya que no me sabía la letra de ninguna canción. Me lo pasé genial con Lou y la pequeña Lux. El tiempo pasó volando y el concierto terminó con una gran interpretación de “What Makes You Beautiful” por parte de los chicos. Bueno, ahora toca dar mi veredicto. La verdad, nunca los había escuchado ni en la radio ni en la televisión ni en algún otro sitio. ¿Por qué? La respuesta es simple, porque no quería sufrir. Recordad que antes de volver a ver a Louis, yo evitaba toda información con respecto a él, incluido sus canciones. Parecerá una tontería pero para mí, era eficaz. Ahora sí, toca mi veredicto. Ellos son geniales y se nota que se lo pasan genial en el escenario pero… ¿Por qué siempre tiene que haber un pero? Bueno, mejor sigo. El pero es que a mí no me gusta mucho su música. No es nada personal, los chicos me caen geniales, solos que no son de mi estilo. Yo soy más de bandas como AC/DC o Green Day, el rock es mi perdición. Nunca me ha gustado el pop y eso incluye a las típicas boy-bands que los programas de televisión crean solamente para sacar beneficios durante algunos años y después olvidarlos.
Los chicos llegaron al lugar donde estábamos nosotras y, en cuanto vieron a Lou, corrieron a saludarla menos Louis que primero vino hacia mí. Después me cogió de la mano y fue a saludar a la mujer. En cuanto llegamos junto a nuestros amigos, pude comprobar que faltaban dos personas, Lux y Harry. Me alejé del grupo y fui por uno de los pasillos. Después de andar unos pocos pasos me encontré con una sorpresa inesperada, a Harry y el bebé jugando en el suelo. Era la imagen más tierna que me podía haber encontrado.
- Lux, saluda a la chica guapa que nos está mirando. – le susurró Harry a la pequeña mientras me señalaba.
- Hola, preciosa. – saludé al bebé mientras le daba un pequeño toquecito en la nariz.

Continuamos jugando, esta vez los tres juntos. No parábamos de reír por culpa de las gracias de Harry. Al parecer, Lux conseguía sacar al verdadero Harry Styles a la luz. La escena de los tres era demasiado adorable. Nunca pensé que Harry pudiera demostrar su cariño a alguien que no fuera su propia imagen. Me gustaba el Harry cariñoso y tierno pero sabía que pronto volvería su otra cara, la de arrogante y mujeriego. No entendía porque fingía detrás de una máscara de arrogancia y superioridad si está era su verdadera forma de ser. Estuvimos tan absortos con la pequeña, que no nos dimos cuenta de que los chicos habían llegado hasta que escuchamos un sonido y vimos una potente luz procedente del móvil de Zayn, nos estaba haciendo una foto.
- Dios, que adorables estáis los dos junto con Lux. – dijo Liam alegremente.
- Sois muy monos. – rió Zayn.
- Carol, tengo que presentarte a alguien. – dijo Louis bastante animado mientras cambiaba de tema.
- Sí, te van a caer genial. – se alegró Niall.
- Bueno, tampoco es para tanto. – le restó importancia Harry.

Caminamos hasta el camerino, lugar donde estaban las personas restantes de la banda. En cuanto llegamos, pude ver a tres chicos jóvenes sentados en el sofá charlando animadamente mientras bebían de unas latas de refresco. En cuanto entramos, se callaron y dirigieron su vista hacia nosotros, en concreto a mi mano entrelazada a la de Louis. Los tres chicos eran muy atractivos como el resto de sus compañeros. ¿Acaso Louis solo tenía amigos guapos? Sí que sabía elegir.
- Hola chicos. – saludó Louis. – Os presento a Carolina, mi novia. – me presentó a la vez que alzaba nuestras manos unidas.
- Un placer, preciosa. – se levantó uno de los chicos y se acercó a nosotros. – Soy Josh, el batería.
- Encantado. Yo soy Dan, guitarrista. – se levantó el que estaba a su lado.
- Y por último y no menos importante. – se acercó el que faltaba. – Soy el bajista, Sandy.
- Encantada de conoceros. – sonreí tímidamente

Unos minutos después, abandonamos el recinto donde se había celebrado el concierto y nos dirigimos al hotel. Caminamos por las tranquilas calles conversando con el que tuviéramos al lado. Yo estaba entre Josh y Zayn charlando tranquilamente hasta que giré la cabeza y vi a Louis cabizbajo. Me disculpé con los dos chicos y esperé a que mi novio llegara a mi lado. Parecía preocupado por algo y eso me inquietaba un poco. Llevaba todo el camino de vuelta de esa forma pero yo le había restado importancia. Caminé unos metros a su lado pensando en la forma en que lo abordaría para que me contara lo que le pasaba. ¿Y si era por la escenita con Harry y la pequeña Lux? A lo mejor estaba celoso. No, no podía ser eso.
- ¿Ya estás empezando a contarme lo que te pasa? – dije a la vez que le cogía suavemente del brazo para que se detuviera.
- Es que, estoy preocupado por lo de ayer. – al final no era lo que pensaba.
- Louis, no estoy embarazada. – lo intenté tranquilizar.
- Pero solo quiero asegurarme. – me miró con esos expresivos ojos azules grisáceos que me enamoraron hace años. – Por favor, hazlo por mí.
- Está bien. – accedí y nos dirigimos a una farmacia que había por la zona. Louis se encargó de pedir el test de maternidad, a mí me daba un poco de vergüenza. En cuanto lo tuvimos, nos dirigimos a la habitación del hotel rápidamente. – Bien, ahora solo queda esperar. – dije después de salir del baño.
- ¿Cuánto falta? – estaba impaciente.
- Un poco. – miré el aparatito. – Louis.
- ¿Qué pone? – estaba muy nervioso y se le notaba.
- ¡No estoy embarazada! – no pude evitar alegrarme.
- Genial.
- ¿Y si hubiera estado embarazada? – era una pregunta que no se había ido de mi cabeza desde hace unas horas.
- Te habría apoyado y me hubiera quedado a tú lado hasta el final. Me hubiera dado igual la decisión que hubieras tomado, no me habría apartado de ti ni un solo segundo. Porque, eres la única chica para mí. Solo tú me haces sentir de esta forma. Solo tú haces que cada día no me quiera separar de ti en ningún momento. Solo tú haces que no se me borre esa estúpida sonrisa de enamorado. Porque eres la única para mí. – se detuvo un momento para mirarme a los ojos y darme un beso en los labios. – Solamente tú.



Solo quería avisaros de que este no es el que tenía escrito sino el que me ha tocado volver a escribir. Al final no he encontrado el dichoso PEN, me ha abandonado. :( 
Para seros sincera, este me parece un poco chufa. 
Bueno, no molesto más.
One Kiss 

lunes, 8 de julio de 2013

De Nuevo Problemas

Bueno, esta vez no se me ha roto el ordenador ni nada de eso (aunque creo q esto es peor). El problema es que no encuentro el PEN donde guardaba la fic. Es que me di cuenta el otro dia cuando iba a subir el siguiente capitulo que no lo encontraba. He mirado por todas partes y que no quiere aparecer. Jo, ahora me va a tocar escribirlo otra vez, aun que si lo encuentro me monto una fiesta. Eso es todo :(                                          

miércoles, 3 de julio de 2013

Capitulo 10 – Como hermanas.

Llegamos a una cafetería con un letrero donde ponía el nombre del local, “Shamrocks”. El nombre le venía muy bien, ya que al lado de las letras había un gracioso duende con un trébol en la mano. Entramos y todo era, prácticamente, de lo mismo. Por dentro era como un pequeño Starbucks pero con una gran decoración irlandesa. No era igual al pub en el que estuve el otro día pero conservaba parte de su encanto. Subimos a la siguiente planta y nos sentamos en una mesa al lado de un gran ventanal que dejaba ver todas las maravillas de Irlanda, o al menos en parte. Cogí la pequeña carta que había sobre la mesa y comencé a ojearla. Todo lo que había allí parecía delicioso. Al final, Rose y yo pedimos exactamente lo mismo, un enorme batido de chocolate para cada una. Primera coincidencia. Para comer junto con el batido elegimos unas galletitas de mantequilla que tenían muy buena pinta en la foto, las dos adorábamos esas galletas. Segunda coincidencia. Comimos y bebimos nuestro pedido mientras charlábamos animadamente de un poco de todo. Descubrí que Rose no era Irlandesa sino que nació también en un pueblecito de Boston. Tercera coincidencia. Me contó que se había tenido que mudar a Reino Unido por el trabajo de sus padres. Cuarta coincidencia. Esto me estaba empezando a asustar. Yo le conté prácticamente todo sobre mí. Como había conocido a Louis, le hablé de Jade, se rió cuando le conté mi historia con Harry y se enterneció cuando le dije que Zayn había estado buscándome por toda la ciudad en un día de lluvia.
Estuvimos hablando por horas y no nos cansábamos. Nos habíamos hecho amigas y sentíamos que podíamos confiar la una en la otra. Miré mi reloj y ya eran las seis de la tarde. Pagamos cada una su parte y decidimos ir de compras, aunque no lo parezca adoro la moda. Entramos en un gran centro comercial y recorrimos todas y cada una de las tiendas. Mirábamos los escaparates y llegué a la conclusión de que me encantaba la moda irlandesa. Se nos pasaban las horas rápidamente y ya eran las nueve cuando recibí una llamada de Louis.
- Hola, cielo. – le saludé
- Hola, princesa. – respondió a mi saludo.
- ¿Habéis acabado de ensayar? – le pregunté mientras veía a Rose mirándome con esos grandes ojos verdes, me recordaban a los de Harry.
- Sí, acabamos de terminar. ¿Te apetece venir a cenar conmigo y los chicos? – me propuso.
- Espera. – tapé el micrófono del móvil para que no me oyera. – Rose, ¿te vienes a cenar con los chicos y conmigo?
- ¡¿Qué?! – se sorprendió ante mi propuesta. – No quiero molestar.
- No molestas, además eres mi amiga y quiero que vengas. – dije poniendo cara de cachorrito.
- Vale. – acabó accediendo, al fin y al cabo no se iba a negar ya que iba a conocer a sus ídolos.
- Louis, dime donde y cuando. – retomé la conversación telefónica.
- Dentro de quince minutos voy al hotel, te recojo allí.
- Es que no estoy en el hotel. Estoy con la chica de la que te hablé esta mañana.
- ¿Viene también? De acuerdo, pues en la puerta del restaurante en media hora. – me dijo la dirección y se dispuso a despedirse. – Poneos guapas.
- Adiós. – colgué el móvil y miré a Rose que no podía borrar esa sonrisa en ningún momento. –Vamos, tenemos que arreglarnos.
- Gracias, te quiero. Eres la mejor. – me abrazó mientras yo me reía.
- No hay de qué. Para eso están las amigas.

Salimos del centro comercial cargadas de bolsas y nos dirigimos al hotel, ya que estaba más cerca. Entramos sin problemas y dejé que entrara primero Rose a la ducha. Mientras tanto, yo me había tomado la molestia de elegir uno de los vestidos nuevos que se había comprado. Le iba a quedar genial. Cuando salió envuelta en una toalla blanca entré yo rápidamente. Me di una ducha en tiempo record y salí para vestirme. Vi sobre la cama el vestido azul que me había comprado. Vi a Rose maquillándose frente al espejo que había por allí. Le sentaba muy bien ese vestido, nadie lo podía negar. Resaltaba perfectamente sus curvas, iba a ser la envidia de Irlanda. Rápidamente me puse el vestido que me había elegido mi amiga y me miré al espejo.
- Te queda mejor de lo que me imaginaba. – vi a Rose a mi lado ya maquillada.
- Puedo decirte lo mismo. Estás increíble. – y era verdad. Comencé a maquillarme rápidamente ya que no quería hacer esperar a los chicos. – Ya está, vamos.

Cada una cogió sus respectivos bolsos y nos dirigimos al ascensor. Nos subimos junto con dos chicos que no nos quitaban los ojos de encima. Rose notó mi incomodidad y me cogió de la mano. Los chicos debieron pensar lo que no es y, para nuestra suerte, nos dejaron en paz. Salimos del hotel y pedimos un taxi. Le indiqué la dirección que me había dicho Louis minutos antes y, en menos tiempo de lo que me imaginé, llegamos. Allí estaban, en la puerta, esperándonos. Todos estaban muy arreglados cada uno con su traje. Cuando nos vieron bajar del taxi, se acercaron a nosotras y nos saludaron cada uno con dos besos en la mejilla a excepción de Louis. Entré al restaurante de la mano de mi novio y nos sentamos en una elegante mesa para siete.
- ¿A qué viene todo esto? – le pregunté a Liam que estaba a mi derecha.
- Idea de Harry. – me contestó mientras se encogía de hombros.
- Es la primera buena idea que tiene desde que lo conozco. – le miré mientras se lo susurraba a Liam.

La cena pasó rápida entre risas y bromas. Rose estaba muy ilusionada ya que había cumplido su sueño, yo había hecho realidad lo que más quería. No pude evitar sonreír al verla así de feliz. Estábamos casi todos llenos por culpa de toda la comida que habíamos comido pero me apetecía comerme algo de postre. Al parecer nadie iba a continuar comiendo y me daba vergüenza llamar al camarero así que le di una patada a Harry que estaba justo en frente para llamar su atención. No quería molestar a Louis que hablaba animadamente con Rose y Zayn y Liam no estaba, ya que le habían llamado por teléfono.
- ¿Qué pasa? – me preguntó un poco sorprendido de que hubiera reclamado su atención.
- ¿No tienes hambre? – dije intentando parecer amable.
- A ver, ¿qué quieres? – él ya sabía por donde iban los tiros.
- Me da vergüenza llamar al camarero y pedirle un helado de postre.
- Tranquila, para solucionar tus problemas estoy yo. – dijo sacando su arrogancia a la luz. Llamó al camarero y me pidió mi helado de stracciatella. Al poco rato llegó una enorme copa de helado a mi disposición. - ¿Te lo vas a comer entero tú sola?
- ¿A no ser que alguien más quiera? – dije mirando a los demás que negaron todos con la cabeza, incluido Niall.
 - Bueno, yo tengo un hueco para el postre. – cogió una de las pequeñas cucharas que había.
- Coge lo que quieras. – dije mirando a Harry y después a Louis para ver su reacción. Este le lanzó una mirada asesina al chico de los rizos y siguió a lo suyo.

Compartimos el dichoso helado entre bromas por parte de Harry y silencio por la mía. Louis de vez en cuando miraba todas y cada una de las acciones que realizaba su amigo y yo hacía como que no me daba cuenta. Acabé el helado y, de repente, me entraron unas enormes ganas de vomitar. Me disculpé y a paso rápido me dirigí al baño. Una vez dentro de uno de los aseos, eché todo lo que había comido por el váter. No me encontraba muy bien y no era por comer mucho, o sí. Era la primera vez que comía de tal manera, yo soy de las típicas chicas que no comen casi nada y no es por cuidar mi cuerpo, sino porque en mi estómago no entra mucho. La puerta del baño se abrió y entró una chica rápidamente. Rose.
- Carol, ¿estás bien? – se acercó a mí preocupada.
- Sí, no te preocupes. – respondí intentando sonar sincera.
- Nos tienes a todos preocupados. – dijo rápidamente. – Por cierto, Louis está fuera muy preocupado.
- No hay nadie, dile que pase, por favor. – le pedí. Mi amiga salió y, por la misma puerta, entró mi novio.
- ¿Qué tal estás? – se notaba que estaba preocupado.
- Bien.
- A mí no me engañas, dime la verdad. – a este chico no se podía mentirle, me conocía demasiado.
- Me encuentro fatal. – admití y al ver su cara supe lo que estaba pensando. - ¿No creerás que estoy…?
- Es una posibilidad, ¿no? – se encogió de hombros.
- Solo ha pasado un día, ni que estuviéramos en la película de Amanecer y de un día para otro tenga una barriga enorme. – intenté reírme, cosa que fue inútil.
- ¿Segura que te encuentras bien? ¿No quieres irte a casa?
- Tranquilo, seguro que ha sido por toda la comida de antes. – intenté calmarlo.
- De acuerdo.

Me cogió de la mano y salimos del baño. Justo cuando Louis abrió la puerta, una mujer algo mayor iba a entrar al baño. Se quedó mirándonos y claramente se notaba que había pensado mal. Era normal, no voy a culpar a la mujer, ya que yo estaba una poco despeinada y con la cara un poco roja por culpa de haber vomitado. Oímos a la mujer murmurar algo así como “Estos jóvenes, ya no saben controlarse. En un baño de un restaurante”. Louis y yo salimos riendo y nos dirigimos a la mesa donde nos esperaban todos. Una vez la cuenta pagada y todos fuera del restaurante, me empezaron a preguntar si estaba bien. Obviamente les contesté que sí y nos dispusimos a dar una vuelta. Era ya casi media noche y nosotros siete estábamos sentados en unos bancos enfrente de nuestro hotel. Estábamos cansados y estábamos disfrutando de la tranquila compañía de todos y cada uno de las personas presentes. Ninguno tenía ganas de fiesta así que, media hora después nos levantamos y nos dirigimos al hotel. Liam y Niall fueron a acompañar a Rose mientras que el resto me acompañó a mí hasta la habitación. Entré seguida de Louis y me tumbé en la cama nada más llegar. Nada más apoyar la cabeza sobre las mullidas almohadas y tocar las suaves sábanas, me quedé durmiendo enseguida.

A la mañana siguiente, me desperté por culpa de las suaves sacudidas que alguien me estaba dando. Abrí solamente un ojo y pude ver la imborrable sonrisa de Louis. En cuanto supe que me había visto despertar, cerré el ojo y me di la vuelta para poder cubrirme la cabeza con las sábanas. Al saber mis intenciones, Louis me destapó completamente y me dio la vuelta para comenzar a hacerme cosquillas como un loco. Supliqué que parara pero se estaba tomando su venganza muy enserio y no se daba cuenta de que teníamos público.
- Bueno, ¿vas a dejarla respirar o vamos a por un ataúd por si muere de la risa? – dijo Liam con una sonrisa divertida en la cara.
- Creo que va a ser mejor que vayamos a por el ataúd. – continuó la broma Zayn junto con Niall, que fingieron salir de la habitación.
- Te has salvado pero de la siguiente no te libras. – me advirtió Louis antes de darme mi beso de buenos días.

Me levanté de la cama y me dirigí al baño para tomar una ducha fría para despejarme un poco, lo necesitaba para despertarme completamente. Atravesé la habitación bajo la atenta mirada de los cinco chicos que había hasta entrar por la puerta del baño y cerrarla tras de mí. Me sentía un poco rara, nunca me habían mirado ninguno de los cinco con cara de embobados. Fue entonces cuando me di cuenta del porque, solamente llevaba una camiseta de Louis que me tapaba menos de lo que me hubiera gustado. La camiseta me llegaba unos cuantos centímetros por debajo de la cintura y dejaba ver gran parte de mis muslos. Al darme cuenta de esto, me sonrojé y me dispuse a tardar horas en salir del baño. Ahora no podría ni mirar a ninguno a la cara. Yo no era el tipo de chica exhibicionista, solo había sido un despiste por mi parte y una obscenidad por la suya. Salí del baño después de cuarenta y cinco minutos vestida y arreglada. Fuera me esperaban cinco chicos también vestidos y no con sus respectivos pijamas. Bajamos a desayunar y yo no sabía donde meterme. Me daba vergüenza estar con ellos después de lo ocurrido y ellos no parecían notarlo. Nos aproximamos al buffet del enorme salón y cogimos cada uno lo que iba a desayunar para después sentarnos en una mesa a charlar. Hablábamos de un poco de todo pero la conversación se centró en lo ocurrido ayer. Aún no sabía el motivo de dicha salida pero tampoco es que me importara mucho. Me preguntaron mucho por Rose y yo les intentaba contestar lo mejor posible, ya que apenas la conocía pero podía sentir que teníamos un enorme lazo que nos unía. Como hermanas.