domingo, 31 de marzo de 2013

Gotta Be You


Capitulo 62

Un rayo de sol se coló por la persiana y fue a parar a mi rostro dormido. Lentamente fui abriendo los ojos y recordé la maravillosa noche que había pasado junto a él, el chico de mis sueños. Miré hacia mi derecha, donde estaba Harry, y aún dormía. Tenía el rostro tranquilo, parecía un dios. Lo vi abrir los ojos y dirigir sus preciosos ojos verdes a mis corrientes ojos marrones. Me sonrió y acercó su cara a la mía para besarme. Después de estar un largo tiempo en la cama abrazados, me levanté pero antes enrollándome la sábana al cuerpo para buscar mi ropa. La recogí y fui al baño. Solamente había encontrado mi ropa interior así que, como no había nadie en casa, salí del baño y la habitación de Harry, este no me quitó la vista de encima en ningún momento, para buscarla fuera. Encontré mi camiseta en la puerta de la habitación de al lado. Me agaché para cogerla y, en ese mismo instante, se abrió la puerta, eran Liam, Louis y Zayn. Pegué un grito y me tapé con la camiseta todo lo que esta me permitía, ellos apartaron la mirada de mí. Rápidamente vi aparecer a Harry solamente con el pantalón del pijama y una camiseta a medio poner.
- ¿Estás bien? – se preocupó por mí y no se dio cuenta de que estaban sus tres amigos detrás.
- Sí, pero ¿qué hacen ellos aquí?
- Nosotros… - intentó explicar Zayn.
- ¿Qué ha sido ese gritó? – dijeron unas voces a nuestras espaldas y vi aparecer a las respectivas novias de mis tres amigos.
- ¿Vosotras también? – pregunté.
- Espera, ¿Qué hacéis todos vosotros aquí? – preguntó Harry confuso. – Pensé que tenía la casa para mí solo.
- Algún día teníamos que volver. – rió Eleanor. – Pero la pregunta más importante es ¿por qué Carolina está en ropa interior?
- Dejaré que ella conteste a la pregunta. – dijo Harry mientras me ponía su camiseta delicadamente.
- ¿Qué? Bueno… yo… - no se me ocurría nada. – Acabo de salir de la ducha.
- Si, claro. Y tenías la ropa tirada por el pasillo, ¿no? Al parecer pasasteis un buen día ayer. – dijo Louis entre carcajadas.
- Ven, vamos a desayunar. – me dijo Harry al oído después de cogerme por la cintura y dirigirme a la cocina.
- Gracias por ayudarme, eres un cielo. – dije con sarcasmo.
- Pero me quieres.
- Demasiado. – me acerqué para su rostro y le robé un beso. Al ver su cara de asombro me empecé a reír, lo que provocó que él me cogiera en brazos y me llevara al sofá para hacerme cosquillas. – Para, por favor, Harry.
- Sabes que no me gusta eso.
- Pero si tú me lo hacías todo el rato. – dije entre risas.
- Ya, pero no me gusta la cara de tonto que ese me queda. – paró de repente. – En cambio, tú eres adorable.
- ¿Prefieres ver mi cara de tonta? – me hice la víctima.
- Tú nunca tienes cara de tonta. – se acercó a mí.
- Te amo, Harry Styles. – me acerqué un poco más.
- Te amo, Carolina Senderson. – colocó sus perfectos labios sobre los míos para, segundos más tarde, dar paso a nuestras juguetonas lenguas. Seguimos igual bastante rato, en la misma posición, él arriba y yo debajo.
- ¿Podéis dejar eso para más tarde? – oímos una voz por encima de unas risas, estaban todos riéndose de nosotros, incluidos Niall y Cris.
- Bueno… yo… - me sonrojé al instante.
- Tranquila, cielo. – me besó en la mejilla.

Al final, decidimos ir dar todos una vuelta para celebrar que al día siguiente comenzábamos, por fin, la gira. No queríamos llamar mucho la atención, pero fue imposible. Dio la casualidad de que pasamos por enfrente de un parque donde había un montón de adolescentes y pocos adultos, lo que supuse que era una excursión. Estos nos vieron y se acercaron rápidamente a nosotros. Las chicas fueron con los miembros de One Direction y los chicos nos rodearon a las chicas de Little Mix y a mí. Las chicas ya estaban acostumbradas y yo ya lo había conseguido, me había acostumbrado a la fama. Les firmamos autógrafos, nos hicimos fotos y charlamos con ellos. A lo lejos pude distinguir a un chico que me sonaba bastante. Me puse de puntillas y no me equivocaba, era Jake.  Me escabullí de la muchedumbre sin que se dieran cuenta y fui al lugar donde estaba sentado.
- Jake, hola. – le dije una vez que estuve sentada a su lado.
- Hola, ¿qué tal?
- Genial, no podría estar mejor. ¿Y tú?
- Podría estar mejor.
- ¿Te pasa algo? – me alarmé enseguida.
- Sí, que esta excursión es un coñazo.
- Eso tiene fácil solución, te vienes conmigo.
- Y me van a dejar irme así porque sí.
- No tienen porque saberlo. Ven. – dije mientras lo arrastraba hacía donde estaban los chicos.
- Cielo, ¿dónde estabas? – corrió Harry a abrazarme.
- Hablando con un amigo. Chicos, os presento a Jake.
- Hola. – Jade fue la primera en saludarle con una sonrisa radiante.
- Me suenas un montón, pero no se de qué. – dijo de repente Liam.
- Es verdad, ¿nos hemos visto alguna vez? – preguntó Zayn.
- No lo sé, supongo que no. – dijo Jake confuso.
- Vamos a dar una vuelta. – dijo Jessy en voz alta.

Nadie se dio cuenta de que Jake se había ido y eso nos facilitó las cosas, sino la bronca que nos habrían echado habría sido tremenda. Paseamos por las enormes y transitadas calles de New York con tranquilidad, hasta que se hizo la hora de comer. Comenzó una pelea sobre el lugar donde iríamos, los chicos, menos Jake, sugería ir a Nando’s y todas nosotras preferíamos ir a cualquier sitio menos a ese. Jake seguía callado hasta que, nuestra “discusión” pasó a ser vista por la gente que nos rodeaba, y sugirió ir a su casa. Yo, por mi parte, nunca había ido a su casa. Solo habíamos salido un par de veces antes de mi aislamiento del mundo, nada más, pero había venido a mi casa a apoyarme. Yo no le había contado mi problema, es más ni le había mencionado que tenía novio. Seguimos caminando hasta las afueras, a partir de allí caminamos un poco más y llegamos a una enorme mansión.
- Pedazo casa!! – se me escapó sin querer.
- Parecida a la tuya. – rió Jake ante mi comentario. Abrió la puerta y nos hizo un gesto con la mano para indicarnos que entráramos. – Vamos, pasad.
- Tu casa mola. – dijo Zayn a la vez que le chocaba la mano.
- Ya he llegado. – gritó y, en ese mismo instante, salió un hombre de lo que yo suponía que era el salón.
- Hola, chico. – nos saludó este.
- Ho… hola. ¿Por qué no nos lo dijiste? – dijeron los cinco a la vez, impresionados. 

viernes, 22 de marzo de 2013

Gotta Be You


Capitulo 61

La cena fue maravillosa, Harry se merecía más de lo que le daba. El me hacía montones de regalos y yo, todavía no le había regalado nada. Después de cenar, fui al baño y desde allí le preparé mi sorpresa. Eran las 23:30, aún tenía tiempo. Ya estaba todo listo, con unas cuantas llamadas había conseguido mi propósito. Salí del baño y allí estaba él, sentado en el sofá, solamente con el pantalón del pijama. Harry me cogió de la mano y subimos a su habitación, abrió su armario y me dio a elegir entre todas la camisetas que tenía para usar como pijama. Cogí una azul claro que me había gustado y, aprovechando que estaba de espaldas, me quité mi camiseta y me cambié. Después me quité el pantalón y miré mi reloj. Las 23:59. Cogí a Harry de la mano y salimos al balcón.
- ¿Preparado para ver tu sorpresa de San Valentin? – le pregunté nerviosa.
- No tenías porque prepararme nada, con que estés a mi lado me conformo. – dijo mientras me pasaba su brazo por los hombros para darme calor.
- Calla y mira. – dije señalando al oscuro cielo. Estaba todo oscuro y, de repente, se llenó de hermosos fuegos artificiales. Todos los años, este día, hacen un pequeño espectáculo de fuegos artificiales y este año, yo lo había modificado un poco. Después de unos cinco minutos viendo esas hermosas luces, en el cielo se formaron unas palabras. ‘Harry & Carol. Forever’
- Sabes, es lo más bonito que una chica ha hecho por mí. – dijo cogiéndome de la cintura y acercando su rostro al mío.
- Pues acostúmbrate porque, si hace falta, lo haré todos los días.
- Te quiero, princesa. – dijo antes de besarme. Continuamos besándonos y los besos pasaron de ser dulces y llenos de cariño a ser apasionados y llenos de deseo, deseo del uno por el otro.

Harry me acorraló contra el frío cristal que era la puerta y me empezó a besar el cuello. Yo disfrutaba de cada beso que me daba y, al final, no pude más y le cogí de la mano para llevarlo a la habitación. Una vez allí, continuamos con lo que habíamos interrumpido antes. Estábamos tirados en la cama, él encima de mí, sin dejar caer su cuerpo contra el mío, besándonos. Rápidamente se deshizo de mi camiseta, dejándome solamente en ropa interior. Pasó su mano por mi cuerpo desnudo, como si disfrutara de cada segundo que lo tocaba. Lentamente le quité el pantalón dejándolo en bóxers, pudiendo así disfrutar de su perfecto cuerpo. ¿Había adelgazado? Lo notaba mucho más delgado. Rápidamente, cada uno se deshizo de las prendas restantes del otro para hacer lo que los dos estábamos deseando, fundirnos en un solo ser.
- ¿Estas segura? – me preguntó una vez que había dejado de besarme.
- Sí, quiero que seas el primero. – le dije con una sonrisa.

Harry abrió el cajón de su mesilla y de allí sacó un pequeño paquete con un preservativo que hábilmente se puso. A partir de ese momento, fue una noche mágica para los dos. De todas las que he vivido, la mejor con diferencia.

Mañana comenzábamos, por fin, la gira. Me levanté y lo primero que vi fue a mi preciosa novia durmiendo a mi lado. Me encantaba mirarla mientras dormía, era realmente preciosa y dormida todavía más. Empecé a jugar con su larga melena rubia y ella, lentamente, abrió los ojos. Miré sus preciosos ojos azules y ella me sonrió.
- ¿Qué tal ha dormido mi pequeña bella durmiente? – pregunté con una sonrisa.
- Genial, sobre todo, por haber dormido con mi querido príncipe irlandés. – me devolvió la sonrisa.
- Pues vamos a desayunar. – la besé y la cogí de la mano para que se levantara.
- Nunca cambiarás. – rió.

Cogió su ropa y se metió en el baño para vestirse. Aprovechando que ella no estaba, me vestí rápidamente y cogí el teléfono. Justo cuando salió yo ya había terminado de hacer la llamada. Salimos de la habitación y cogidos de la mano bajamos en el ascensor. Espero que todo esté listo para cuando lleguemos. Dimos una vuelta por el vestíbulo y, pasados unos minutos, la llevé al buffet. Estaba vació, solo había una mesa. Genial, todo estaba saliendo perfecto.
- ¿Desayunamos? – pregunté.
- Para eso hemos venido. – pude apreciar una vez más su perfecta sonrisa.

Eran ya las 12:00 y, sin darnos cuenta, habíamos coincidido todos en casa de las chicas. Estábamos los seis preparándonos para ir a nuestra casa cuando sonó el móvil de Liam. Me dijo que era Paul y se fue a un lugar apartado para pode hablar tranquilo. Bajé al salón y allí estaban todas las chicas, bueno solo las novias de Louis y Zayn. Miré por la ventana y pude ver a los tres hablando por el móvil.
- ¿Qué tal pasasteis el día de San Valentin? – les pregunté mientras me sentaba con ellas en el sofá.
- Genial, hicimos lo típico. Cine y cena, después vinimos aquí y nos encontramos con vosotros. – explicó Perrie.
- A mí Louis me llevó a la Estatua de la Libertad y después fuimos a cenar por ahí.
- Qué bonito. – dijimos Perrie y yo a la vez. – Liam me llevó a cenar y luego paseamos por la ciudad un rato.
- Chicas, ya podemos irnos. – nos avisaron los tres a la vez desde la puerta.

Salimos de casa de las chicas y nos dirigimos a la nuestra. Estaban bastante lejos pero decidimos ir andando, para así poder pasar más tiempo juntos. Íbamos los seis riendo, bromeando y divirtiéndonos, me encantaba volver a estar con ellos. El tiempo que estuve separada de ellos fue muy duro para mí, pero ahora que volvía a estar con Liam las cosas estaban como antes. Llegamos después de un largo paseo y Louis sacó sus llaves para poder entrar en su casa. Estaba todo en silencio y a oscuras, encendimos las luces y fuimos al salón. No se oía ni una mosca. Los chicos subieron a sus habitaciones y nosotras nos quedamos en el sofá. Encendimos la televisión y esperamos a que llegaran.

miércoles, 20 de marzo de 2013

Gotta Be You


Capitulo 60

Después del día que llegó Niall, no volví a verle, ni a él ni a los demás. Al final no fui a la fiesta con Jake. Desde ese día no volví a salir de casa. Sabía que Cris había venido con los chicos pero no había vuelto a casa, Niall le habrá dicho que necesito tiempo. Paul había atrasado la gira unas semanas para que Niall se recuperara completamente y se arreglaran las cosas entre Harry y yo. Por cierto, no habíamos vuelto a hablar desde nuestro pequeño encuentro. Me quería, me había dicho; eres la única en mi vida, me repetía todos los días; no puedo vivir si ti, decía mientras me besaba. Mentiras, todo mentiras. Hoy, 14 de febrero, estoy sola. Sin mis amigos, sin mi supuesto novio, sin nadie. No aguantaba más metida aquí dentro así que me cambié y salí a la calle sin mirarme antes en el espejo. Comencé a caminar sin rumbo y acabé sentada en un banco viendo como todas las parejas vivían sus felices vidas juntas. Saqué mi móvil y empecé a ver las fotos que tenía, todas con él. No me lo podía quitar de la cabeza, no quería que se fuera de mi vida, él tenía que estar conmigo pero mi orgullo me impedía razonar. Continué mirando las fotos, las lágrimas no me impidieron continuar recordado viejos tiempos, la época que quería volver a vivir. Levanté la cabeza después de haber acabado de ver todas las fotos y haber llorado como un bebé. Vi a mi lado un sobre blanco con un corazoncito pegado y mi nombre escrito en él. Miré a ambos lados, pero estaba sola. Lo cogí con miedo y lo miré detenidamente. No parecía peligroso. Por fin, decidí abrirlo. “Feliz día de San Valentín, aunque en estos momentos puede que no te importe mucho. No quiero escribirte un testamento pero tengo que decírtelo de alguna manera. He sido un cabrón y un idiota por haberte dejado tirada en el peor momento, sé perfectamente que ahora estás pensando una larga lista de insultos contra mí, pero aún así te quiero. Todo fue un malentendido entre nosotros. Carolina, no puedo vivir sin ti. Desde que llegué no he salido de casa y me paso los días llorando con tu imagen grabada en mi mente, puede parecer de niña llorar pero eso es lo que provoca que estemos separados por tanto tiempo. Puede que sea un mujeriego y que me guste divertirme con las chicas, pero eso era antes. Tú me cambiaste, cambié por ti. Voy a ser sincero contigo de una vez…”
- No puedo vivir sin ti, te amo y quiero pasar el resto de mi vida a tu lado. Quiero que en el futuro tú y yo no nos separemos nunca. No quería hablarlo contigo porque sabía que te ibas a asustar porque eres muy joven todavía y aún tienes mucho tiempo para pensarlo. Ahora tengo que decírtelo porque después de esto o volveremos a estar como antes o no me querrás ni ver. Carolina, eres única. Eres perfecta para mí. Nunca había sentido algo tan fuerte por una chica como lo siento por ti. Si te pasara algo no me lo perdonaría nunca, no soporto verte con otro tío que no sea yo. Quiero estar a tu lado lo que nos queda de vida, quiero envejecer a tu lado, quiero que seas tú la madre de nuestros hijos. Pero lo que quiero que sapas por encima de todo es que te amo. – oí una voz a mis espaldas que decía exactamente las palabras que había en la carta, lo decía exactamente igual a como estaba escrito en el papel sin saltarse ni una coma. Reconocí esa voz, la hubiera reconocido en cualquier parte. Me levanté y lo vi allí de pie.
- Harry… - tenía los ojos llenos de lágrimas.
- Por favor, te necesito.
- Harry, yo…
- Carolina, por favor, por una vez deja de hacer lo que te diga tu cabeza y haz lo que te dicte el corazón.
- No sé si es lo correcto hacer lo que me dicte mi corazón.
- Por una vez, hazlo aunque sea malo para mí.
- Créeme, es… ya lo juzgarás tú. – dije antes de hacer lo que mi corazón me pedía a gritos. Uní mis labios con los suyos y segundos más tarde nuestras lenguas pasaron a ser las protagonistas del beso. Lentamente me separé de él, más bien por falta de aire que de ganas, y le miré a los ojos, esperando una respuesta.
- Me acabas de hacer el hombre más feliz del universo, princesa. Te quiero. – me dijo antes de pasar su brazo por mi cintura.
- Yo también te quiero y respecto a lo de antes, ¿cómo se te pueden ocurrir palabras tan bonitas?
- No lo sé, pero me alegra saber que no me habías olvidado.
- ¿Cómo lo sabes? – pregunté confusa, no había hablado con él respecto a lo nuestro desde la otra vez.
- Si quieres olvidar a alguien no es normal que lleves una camiseta suya que te regaló con su nombre detrás. – era verdad. Hace unos días, antes de “romper”, Harry me regaló su antigua camiseta del equipo de su instituto y ahora la llevaba puesta.
- El destino quiere mantenernos unidos.
- ¿El destino? – preguntó extrañado.
- Sí, antes de salir no me había fijado en lo que me había puesto. – me encogí de hombros y mostré una pequeña sonrisa.

Cogidos de la mano paseamos por la inmensa ciudad de New York, Harry me acababa de alegrar el día de San Valentin. Nunca pensé que me iba a gustar esa fecha, pero ahora era mi día favorito del año. Eran las seis de la tarde y como nos habíamos perdonado, decidimos celebrarlo. Ninguno tenía nada preparado, así que tocó improvisar y hacer lo típico: ir al cine y después a cenar. Fuimos hasta el centro comercial andando y allí vimos que películas había. De todas las que había, la que más nos llamó la atención fue  ‘Dando La Nota’, una comedia musical. Entramos a la sala, después de haber comprado el cartón más grande de palomitas que había para compartirlo y una pequeña bolsa de chucherías. Cuando salimos del cine no podíamos parar de reír, la película era graciosísima. Harry quería llevarme a un restaurante para acabar el día como dios manda pero yo quería irme a casa, estos días no había dormido mucho y estaba cansada. Al final, le convencí para volver así que, nos dirigimos hacía su casa. Entramos y estaba todo oscuro, claramente no había nadie, todos estarían con sus respectivas parejas. De repente, me tapó los ojos con sus manos y me hizo andar unos metros.
- ¿Qué pasa? – pregunté intentando quitar sus manos de mis ojos.
- Tranquila, es una sorpresa. – me susurró al oído. – Ya puedes abrirlos.
- Dios mío. – fue lo único que pude decir al ver lo que me había preparado. Estábamos en el salón y allí había una mesa con dos velas y la comida preparada, donde supuestamente iba yo había una preciosa rosa roja. – Es precioso pero ¿cuándo has hecho todo esto?
- Tengo mis contactos. – había dicho lo mismo cuando le pregunté como había conseguido mi número el día que nos conocimos, lo recordaba como si hubiera sido ayer. Él rió, parece que también lo había recordado.
- Gracias por todo. – dije cogiendo la rosa y oliéndola, segundos después me rugió el estómago.
- Bueno, vamos a llenar tu estómago. – me miró de arriba abajo. – Te noto más delgada que la última vez.
- Serán imaginaciones tuyas. – dije rápidamente, no iba a decirle que por su culpa prácticamente había dejado de comer, ¿o debería decírselo?

jueves, 14 de marzo de 2013

Gotta Be You


Capitulo 59

Ya era por casi la hora de comer y yo aún seguía en pijama. Estaba muy cansada por culpa del día anterior, me lo pasé genial con Jake. El partido fue muy emocionante y, encima, pude sacarme algunas fotos con algunos de mis ídolos. Incluso algunos jugadores me pedían autógrafos y me decían “¿Tú eres Carolina Senderson? ¿Me firmas un autógrafo para mis hijos? Te adoran.” Fue increíble. Lo que me preguntaba era ¿cómo había conseguido Jake entradas y en primera fila? Este chico me sorprendía muchísimo, aunque tampoco lo conocía mucho. Me había preparado un sándwich y me lo estaba comiendo tranquilamente en el jardín cuando sonó el timbre. Fue corriendo a abrir la puerta y…
- ¿Qué tal está la fan incondicional de Oklahoma? – me sonrió Jake con esa preciosa sonrisa.
- Genial. – le devolví la sonrisa. – Vamos, pasa. – le hice un gesto para que pasara y cerré la puerta tras él.
- Bonito pijama. – rió.
- ¿Qué? – pregunté dudosa. Me miré en el espejo que tenía en frente y aún lo llevaba. Si, tenía su camiseta puesta, eso hacía que lo sintiera más cerca de mí aunque ahora lo quisiera tener lejos. No podía vivir sin respirar su olor. - ¿Esto? Es de… mi hermano.
- ¿Vives con tu hermano?
- Sí… no.
- ¿En que quedamos?
- Antes vivía conmigo. – continué mintiendo. – Pero no hablemos de eso ahora. Estaba comiendo, ¿me acompañas?
- Claro.

Así pasó parte del día, entre risas y bromas por parte de dos desconocidos que disfrutan de la compañía de ambos. Estábamos tomando el sol en el jardín tranquilamente cuando sonó su móvil. Se levantó y fue a un rincón para hablar. Estuvo allí unos diez minutos y luego volvió con una sonrisa.
- ¿Te apetece ir mañana a una fiesta? – me preguntó aún con su perfecta sonrisa.
- ¿Una fiesta? ¿Dónde? – empecé a preguntar.
- En casa de mi tío. Es una fiesta benéfica. – me informó. – Cuando le he preguntado si podías venir me ha dicho que sería un honor. Empiezo a pensar que eres más importante de lo que pareces.
- ¿Acaso lo dudabas? – fanfarroneé.
- Creída.
- Tonto.
- ¿Así? – se lanzó sobre mí y empezó a hacerme cosquillas.

Estaba haciéndome cosquillas y no parar de reírme. Odiaba las cosquillas y me daba mucha rabia cuando me las hacían, pero esta vez era diferente. Me estaba divirtiendo tanto que me daba igual si las odiaba. No parábamos de reír pero nos vimos interrumpidos por el timbre. La primera vez no me levanté, ya la segunda vez fui corriendo. Tenía una estúpida sonrisa en la cara y cuando abrí la puerta y lo vi allí parado, se hizo más grande.
- ¡¿Niall?! – pude decir antes de saltar sobre él para abrazarle.
- ¿Me habías echado de menos, canija? – me enseñó su bonita sonrisa.
- Demasiado. – continué cogida a él.
- Al menos me invitarás a pasar ¿no?
- Claro, pasa.

Entramos en casa y Jake aún estaba en el jardín. Niall se sentó en el sofá y yo le dije que esperara un minuto. Salí al jardín y cogí a Jake de la mano para llevarlo adentro. Quería presentarle a mi mejor amigo, tenía la sensación de que se iban a caer bien. Cuando Jake entré al salón, Niall lo miró raro. Parecía como si lo odiara sin conocerlo.
- Jake, te presento a Niall, mi mejor amigo. Niall, este es Jake, el chico que me ha estado apoyando estos días. – hice las presentaciones.
- Encantado. – le sonrió Jake.
- Si, lo mismo digo. – le contestó Niall sin mirarlo, si quiera.
- ¿Habéis vuelto todos? – pregunté sin andarme con rodeos.
- Si, y todos estamos muy preocupados.
- ¿Por?
- Por ti y por… -  sabía a quien iba a nombrar en este momento.
- Supongo. – dije en un susurro que no logró oír ninguno.
- Podemos hablar a solas. – pidió.
- Carol, yo ya tengo que irme. Me espera mi tío en casa, nos vemos mañana. Te envió un mensaje con la hora y te vengo a buscar. Adiós. – se despidió de mí con un beso en la mejilla. – Adiós Niall y encantado de conocerte.
- Adiós. – me despedí de él.
- Por fin se ha ido.
- ¡¿Qué mosca te ha picado?! – le recriminé.
- Ninguna y déjame hablar que he venido por algo importante.
- Te presento a uno de mis amigos y lo tratas mal. – continué yo.
- Carol, cállate y escúchame!! – me gritó y me callé al instante. – ¿Se puede saber que os ha pasado a los dos?
- ¿Qué dos?
- A mi abuela y al perro de enfrente. ¿Tú que crees? A Harry y a ti.
- Nada, solo que se lo pasa mejor con cualquiera en vez de conmigo. – se me llenaron los ojos de lágrimas con solo recordarlo.
- ¿Qué? – se levantó y se sentó a mi lado para abrazarme. – Harry será un mujeriego y todo lo que quieras, pero él es fiel y está completamente enamorado de ti.
- Ya lo veo.
- Carol, esto es culpa nuestra. Si no hubiésemos discutido con él no te habría dejado sola.
- No, es culpa mía por ser tan estúpida y creerme que podía cambiar a un idiota como él.
- Deja de decir tonterías. Voy a hacer que volváis a estar como antes. – se levantó del sofá y me tendió la mano. – Ahora vamos con los demás, que también te han echado de menos.

Me cambié de ropa y salimos de casa. Niall había sacado el móvil para llamar a un taxi pero a mí me apetecía andar. Íbamos hablando de chorradas hasta que le pregunté por Cris. Se le iluminaron los ojos nada más nombrarla. Estaban tan enamorados. Me contó que ahora son novios y que él esperaba que fuera la princesa que llevaba buscando hace tiempo. La casa de los chicos estaba bastante lejos pero en una hora, más o menos, llegamos. Estábamos en la puerta y me di cuenta antes de que abrieran. Estaba en su casa, seguramente él este allí.
- Niall, no puedo entrar ahí.
- ¿Por qué?
- Él está ahí dentro, lo sé, y no quiero verle.
- Lo tienes que hacer algún día.
- Pero hoy no. – dije antes de darme la vuelta y marcharme de allí.

La verdad es que se me estan acabando las ideas para continuar la nove. Creo q voy a terminarla en un par de capitulos o mas, nose. Sorry, no se me ocurre como seguirla. =(  Estaba pensando en hacer otra y ya tengo mas o menos el argumento y esas cosas. La subiré en cuanto termine esta, espero que os guste.

miércoles, 6 de marzo de 2013

Gotta Be You


Capitulo 58

¿Vale, donde se habían metido estos dos? Ninguno cogía el móvil y eso que los habíamos llamado como 50 veces a cada uno y dejado más de 25 mensajes en el contestador. Ninguno había estado cuando había despertado Niall, menos mal que son amigos porque si llegan a llevarse mal no quiero ni imaginarme lo que harían.
- ¿Lo has vuelto a intentar Louis? – me preguntó por décimo sexta vez Liam.
- Sí, y sigue siendo el mismo resultado.
- Crees que les habrá pasado algo. – preguntó Cris preocupada.
- No lo sé. – le contestó Eleanor igual de preocupada.
- Ya tenemos suficientes problemas: primero Andrea desapareció, pero está resuelto; segundo Niall estuvo inconsciente, menos mal que ya está mejorando; y por último hace un día que tendríamos que haber empezado la gira. – dije enumerando con los dedos. – Y ahora Harry y Carolina han desaparecido. Genial, esto no podría ir mejor.
- Tranquilo, cariño, ya verás como los encontramos y están bien. Seguramente estarán juntos, ya sabes que les gusta hacer unas pequeñas escapadas para poder estar solos. – me besó mi novia en la mejilla. – Ya sabes como son.
- Tenemos que tranquilizarnos. – dijo Zayn. – Vamos a ver la tele.

Fuimos al sofá e intentamos tranquilizarnos viendo la televisión. No la pusimos muy alta porque Niall estaba descansando y Cris estaba cuidando de su nuevo novio, aunque ellos aún no nos lo han dicho nosotros ya lo sabemos. Danielle empezó a pasar los canales hasta que llegó a un programa donde salía una foto de Carolina y otra de Harry.
- Al parecer la pareja del momento está pasando por una etapa difícil. Parece ser que no quieren verse y disfrutan más en compañía de otras personas. – empezó a contar la presentadora. De fondo había una foto de Carol con un chico entrando al Madison Square Garden, el chico le pasaba el brazo por los hombros y ella sonreía. También había otra foto, esta era de Harry con una chica en Central Park, estaban en una actitud muy cariñosa y se veía claramente que tonteaban. – ¿Será el fin de esta relación? De momento ninguno ha declarado nada. ¿La joven cantante ha sido otro ligue más para el famoso integrante de la boy-band del momento? Os seguiremos informando.
- Yo lo mato. – pensé en voz alta.
- Y yo a Carolina le cortaré la cabeza. – dijo Perrie.
- Madre mía, la que se va a liar. – dijo inconscientemente Jade.
- Mirad el lado bueno. – dijo Leigh, cosa que hizo que todos la miremos. – Ya sabemos donde están.
- Sí, ya sabemos porque Carol no contesta al móvil. Está en un partido y no lo oirá pero Harry no tiene justificación. – llegó a la conclusión Liam.
- ¿Qué pasa, chicos? – preguntó Niall desde las escaleras, nadie lo había oído bajar.
- Nada, que Harry y Carolina se están poniendo los cuernos mutuamente. – resumió Jessy.
- Ah, por cierto ¿dónde están? – habló esta vez Cris, que estaba a su lado.
- En New York. – expliqué. – Carol con un chico viendo un partido y Harry con una chica en Central Park. Así que… no hay que preocuparse.
- ¿Qué les pasa a estos dos ahora? Hace unos días eran la pareja perfecta y ahora se ignoran y se van con otros. No hay quien les entienda. – rió Jade.
- ¿Volvemos a casa? – sugerí.
- Ya estamos en casa. – me dijo Liam confundido.
- No, digo de volver a New York.
- ¿Crees que Niall en su estado puede viajar tantas horas seguidas? – se preocupó Danielle.
- Tranquila, sí que puedo. Con los cuidados que he tenido estoy mucho mejor. – dijo sonriendo y besando a Cris, lo que hizo que se sonrojara. – Además, tengo que hablar seriamente con Carol.
- Pues está decidido. Volvemos a casa. – dije levantándome del sofá.

Recogimos nuestras cosas e hicimos la maleta para volver a nuestras casas de New York. No tardamos mucho en llegar al aeropuerto y embarcarnos en el avión que nos llevaría a nuestro destino.

No podía dejar de pensar en lo que había salido hace unas horas en la televisión. ¿En tan mala situación estaban esos dos? Pensé que Carolina era la chica indicada para nuestro pequeño Hazza. ¡¿Pero que digo?! Si son tal para cual, los dos se aman. Todo esto ha sido por mi culpa. Si no hubiéramos discutido con Harry en el hospital, este no hubiera pasado de ella y Carol no se habría ido cabreada. Me había enterado de todo gracias a Amy y Andrea, que habían estado con Carol, y también gracias a la televisión. ¿Por qué todo esto tiene que ser tan complicado? Cuando yo soy feliz mis amigos tienen que estar pasándolo mal, es muy injusto.
- Niall, ¿te encuentras bien, necesitas algo? – se preocupó mi dulce novia, me encanta como suena.
- No, tranquila cielo. Estoy perfectamente. – le sonreí.
- Sabes que Carol y Harry estarán bien. Ya son mayorcitos y, sabes perfectamente que Harry no dejará que le ocurra nada malo. Se aman demasiado aunque sean los dos muy cabezotas.
- Ya, pero Carolina es una cría.
- Tranquilízate, cuando lleguemos puedes ir a hablar con ella y, si quieres, puedo hablar con Harry. No nos conocemos mucho pero intentaré hacerle entrar en razón.
- Eres la mejor. – le dije antes de besarla, como adoraba hacerlo. Ella era la indicada, estaba totalmente seguro.

Llegamos después de un montón de horas encima de ese trasto. Intentamos pasar desapercibidos por el aeropuerto y, lo conseguimos. Visto desde fuera parecíamos un grupo de amigos con sus novias volviendo de vacaciones. Cogimos tres taxis, uno para las chicas que se iban a su casa junto a Cris que quería dejarme tiempo para poder hablar con Carolina a solas, otro con los chicos que iban a dejar las maletas en casa y otro para mí. No paraba de pensar en lo que iba a decirle, espero que no se enfade conmigo. No paraba de darle vueltas a mi cabeza hasta que el taxista me indicó que ya habíamos llegado. Le pagué y me dirigí a la puerta. Cuando llegué, cogí aire y todo el valor que pude y llamé el timbre. No oía ruido así que volví a llamar. Esta vez sí, oí unas risas y unos pasos acercándose a la puerta. Por favor, que esas risas sean de Harry y Carolina, lo suplico.
- ¡¿Niall?! – dijo Carol antes de saltar sobre mí.