lunes, 25 de febrero de 2013

Gotta Be You


Capitulo 57

No habían pasado ni siquiera dos horas desde que dejé el aeropuerto y lo único que había hecho era vaciar mi maleta. La verdad necesitaba despejarme un poco y me alegraba de que me hubiera llamado. En estos momentos lo que más necesitaba era a alguien como él, ya que no tenía a Niall a mi lado, que me apoyara. Por una parte me alegraba que no me conociera, pero por otra sabía que no se iba a acabar de acostumbrar a la continua atención de los paparazzis. Me asustaba que empezaran a acosarnos y me dejara plantada. 
- ¿Hola?
- ¿Carolina?
- ¿Jake? Que alegría que me llames. – y era verdad.
- Espero que no me hayas echado de menos porque tengo una sorpresa para ti.
- Te he echado de menos y mucho. ¿Cuál es la sorpresa? – pregunté poniendo voz de niña pequeña ansiosa por saber cual era la sorpresa.
- Si te lo digo no será una sorpresa. – rió al otro lado del teléfono. - ¿Qué te parece si nos vemos enfrente del Madison Square Garden a las seis?
- Claro.
- Nos vemos y espero que esta vez no te pongas a llorar, aunque sé que soy feo pero no es para tanto.
- Cállate, tonto. Si eres guapísimo, no como yo.
- Si, claro. Y Angelina Jolie es pariente de los orcos. Carolina, eres la cosa más preciosa que he visto en toda mi vida y como digas lo contrario te enteras, ¿lo has entendido, famosilla?
- Supongo que sí, desconocido.

Colgué el teléfono y me fui a duchar, necesitaba una relajante ducha. Salí pasados unos cuarenta minutos muy relajada y miré que ponerme. Estaba frente al armario indecisa. ¿Qué debía ponerme? No sabía que ropa elegir para la ocasión. ¿Era una cita? No, no lo era, sino me lo habría dicho. Era una salida de amigos. ¿Cómo se sentirá Harry ahora? ¿Se sentirá culpable? Deja de pensar en ese idiota que jugó contigo como con sus antiguas novias. Ya lo tenía decidido, ya sabía que ropa ponerme. Una camiseta básica con una chaqueta negra encima y unos pantalones blancos vaqueros con unas converse del mismo color que la chaqueta. Salí de casa para poner rumbo al lugar de encuentro. Cogí un taxi y en unos veinte minutos llegué. Allí estaba él, más guapo que en el avión.
Iba a cruzar la calle para ir con Jake cuando, sin querer, me choqué con alguien. Siempre igual.
- Lo siento. – dije ayudando a levantar a la persona con la que había tenido el accidente.
- No pasa nada. – dijo levantándose. - ¿Carol?
- ¿Harry? ¿Qué haces aquí? – intenté aparentar que nada pasaba pero mi voz parecía demasiado dura.
- Recuperarte. – dijo mirando al suelo, estaba realmente arrepentido.
- ¿Y crees que yo quiero que me recuperes? Sabes, no soy el segundo plato de nadie y menos de alguien como tú. – dije con desprecio, en estos momentos lo que menos quería era hablar con él porque sabía que un minuto más y me pondría a llorar.
- Carol, he sido un idiota por ignorarte estos días pero, por favor, quiero que volvamos a estar como antes.
- Lo siento, tengo que irme. – dije mirando el reloj, llegaba tarde.
- Esto es importante. – se empezó a enfadar.
- Harry, tengo que irme. Si quieres, y si no estas con la guarra esa, hablamos. Adiós. – dije mientras me daba la vuelta y lo dejaba allí plantado.

La vi cruzar la calle y dirigirse al mismo lugar donde había un chico. Se detuvo y comenzó a hablar con aquel tipo. ¿Quién era ese? ¿Ya se había olvidado de mí? Al parecer, las apariencias engañan. Yo pensaba que no era ese tipo de chicas, se había estado aprovechando de mí. Me sentía insultado y humillado. Carolina era como todas. ¿Por qué me tenía que salir todo mal con respecto al amor? Que mierda de vida. Pero que digo!! Carolina es perfecta y la quiero a mi lado. Lucharé por ella y me llevaré por delante a todo hombre, animal o cosa que se me ponga por delante. Carolina, volverás a estar en mis brazos y esta vez para siempre.

Después de mi pequeña discusión con Harry, por fin, pude cruzar la calle y encontrarme con Jake. Estaba guapísimo. Llevaba una camiseta blanca con el cuello de pico y unos vaqueros, encima tenía una chaqueta como las que le encantan a Harry. ¿Otra vez pensando en él? Ahora estas con Jake, disfruta de la sorpresa que te tiene preparada.
- Si que eres lenta. – me recibió con una enorme sonrisa.
- Lo siento, he tenido un problemilla. – dije intentando aparentar normalidad, el encuentro con Harry me estaba afectando y no quería que lo notara. - ¿No tenías una sorpresa para mí?
- Claro, ven. – me arrastró hacia dentro del enorme estadio. - ¿Te gusta el baloncesto?
- Sí, me encanta el baloncesto y todos los deportes. – dije emocionada. – Espera, hoy juegan los New York Knicks contra Oklahoma City Thunder. ¿Tienes entradas?
- Claro, entradas a pie de pista. – sacó las entradas del bolsillo de su chaqueta.
- Te habrán costado una fortuna. – en ese mismo momento me sentía fatal, ni siquiera nos conocíamos, solo desde esta mañana.
- Que va, si me las ha regalado mi tío. Carol, disfruta del partido. – dijo mientras entrábamos en el estadio y me pasaba su brazo por mis hombros.


Hoy me siento generosa y voy a hacer un maratón de dos capítulos (es que no he podido escribir más ya que estoy de exámenes, sorry :( ) por ser mi cumpleaños. :3
                                                               Carol

Gotta Be You


Capitulo 56

Fui a mi casa y cogí la ropa de mi armario para meterla en la maleta, después cogí la correa de Bobby y me dirigí al aeropuerto. Allí compré un billete para New York y esperé a que el vuelo saliera. No le había avisado a nadie de que me iba ni a mi madre, solo había dejado una nota explicando la desaparición de Bobby. El vuelo fue muy largo, lo único que hice fue llorar, dormir y volver a llorar. A mi lado había una niña pequeña y a su lado un asiento vacío que enseguida fue ocupado por un chico, más o menos, de mi edad. Este me vio llorar, cosa que yo intenté evitar, y le pidió a su compañera de vuelo que le cambiara el sitio.
- Claro. – accedió esta amablemente.
- Gracias, Susie. – dijo después de darle un beso en la mejilla y más tarde me miró. - ¿Te ocurre algo? – tenía unos impresionantes ojos verdes que me recordaban demasiado a Harry, cosa que hizo que volviera a llorar. – Oye, tranquila. No llores, por favor, me mata ver mujeres sufriendo.
- Tranquilo. – pude decir entre sollozo y sollozo.
- Si quieres, cuando te calmes me puedes contar que te pasa.
- ¿A ti nunca te han roto el corazón? – le pregunté sin andarme con rodeos.
- De momento… - dijo poniendo una cara pensativa que hizo que me riera un poco. – No, nunca he tenido el privilegio de enamorarme.
- Pues no lo hagas, es una mierda.
- La persona que te ha hecho esto debe de ser muy idiota, no entiendo como puede dejar escapar una chica como tú.
- ¿Puedes firmarme un autógrafo? – oí la voz de un chico a mis espaldas. – Es para mi novia.
- Claro, pero a cambio de una cosa. – dije muy seria.
- ¿Qué? – preguntó confuso.
- Nunca le rompas el corazón.
- De… de acuerdo.
- ¿Un autógrafo? – preguntó mi compañero de vuelo, del que aún no sabía nada.
- Sí, ¿no sabes quién soy?
- No.
- Pues yo tampoco sé quien eres, así que estamos en igual de condiciones.
- Jake.
- Carolina.
- Un placer, señorita famosa.
- El placer es mío, desconocido. – respondí a lo que los dos reímos.

Estuvimos hablando durante casi todo el vuelo. Él me explico que iba a New York por motivos familiares, tenía la misma edad que yo. Yo le expliqué mi situación, mi mundo, por así decirlo. Habíamos conectado mucho estas horas que nos habíamos conocido, era un chico muy agradable. Estábamos hablando tan tranquilamente hasta que mi inoportuno móvil sonó, no tenía ganas de hablar con él. Dejé que sonara hasta que me llegó un mensaje, también suyo. “No voy a dejar de llamarte hasta que me lo cojas.” Jake me miró desconcertado, no entendía por qué mi móvil sonaba tanto y por qué yo no lo cogía. Lo puse en modo vibración para no molestar a la gente, pero era peor. Este chico nunca se iba a rendir.
- Jake, ¿puedo pedirte un favor? – le pregunté suplicante.
- Claro, lo harás de todos modos. – vi una vez más su perfecta sonrisa.
- ¿Puedes contestar tú al teléfono?
- Claro. – dijo cogiéndome el móvil y contestando. - ¿Hola? No, soy un amigo. Sí, adiós.
- No quiero saber nada de lo que ha dicho.  – dije antes de que él hablara.
- De acuerdo. – me ofreció un auricular y escuchamos música el resto del vuelo.

¿Quién era ese tío? ¿Por qué había contestado al teléfono de mi novia? Y la última y más importante de las preguntas que me venían a la cabeza, todas a la vez. ¿Por qué se había ido sin avisar? Esto me pasaba por no estar pendiente de ella, al fin y al cabo, solo es una niña, pero es mi niña. Estos días me había centrado más en la pegajosa de mi ex novia, que accidentalmente me la había encontrado por la calle, que en mi fantástica novia. ¿Será por eso? ¿Por qué no le he hecho caso? Es lo más probable, yo también habría hecho lo mismo. ¿Pero, a que venía que contestara un chico a su móvil? Miré el registro de llamadas de mi teléfono y vi una suya. Esta mañana yo no había hablado con ella, es más, había estado con Melanie. Fui corriendo a la casa del hermano de Melanie para hablar con ella, estaba muy enfadado. Solo esperaba que no estuviera su hermano, me intimidaba bastante.
- Hola Harry, que alegría volver a verte. – me saludó y me miró de forma coqueta mientras se mordía el labio inferior. La verdad era una chica preciosa y en otros tiempos no habría rechazado sus continuas indirectas, pero ahora estaba muy enfadado con ella.
- Eres despreciable. Está mañana contestaste a mi móvil mientras no estaba y por tu culpa ahora todo se ha ido a la mierda.
- No ha sido por mi culpa, ella me ha dicho que la olvidaras de por vida. ¿No lo ves? No te quiere. En cambio, yo si. – dijo poniendo sus brazos alrededor de mi cuello.
- Me da igual, yo la quiero a ella. – dije apartándola de mí de un empujón. – Melanie, olvídate de mí, de por vida. – dije remarcando las últimas palabras.

Me dirigí al coche dejándola allí plantada en la puerta. ¿Cómo me podía haber hecho eso? Al parecer era demasiado rencorosa, como todas las demás. Por su culpa había perdido lo que más amaba en este mundo. Conduje por las calles a toda velocidad rumbo a la casa de Carolina, incumpliendo un montón de señales de tráfico. Estaba bastante lejos de mi objetivo y estaba muy nervioso, no sabía a donde había ido. Estaba tan centrado en llegar a la casa que no me di cuenta de que un coche de policía me seguía con la sirena encendida. Paré el coche a un lado de la carretera y bajé la ventanilla. Unos breves minutos después, un policía apareció en la ventanilla.
- ¿A dónde cree que iba tan rápido? – me preguntó el agente con una grave voz. Era bastante alto pero se notaba que era aún muy joven. Parecía que quería intimidarme.
- Lo siento mucho agente pero tengo mucha prisa. – contesté rápidamente.
- Si ya, como todos. – rió sarcástico. – La multa no se la quita nadie.
- Tango mucha prisa. – no sabía si contarle el verdadero motivo de mi infracción. – Agente, la chica de la que estoy enamorada se ha ido y quiero ir a buscarla. Por favor, déjeme marchar.
- ¿Su novia?
- No lo sé, solo sé que es la chica a la que amo.
- Le abriré camino con el coche.
- Gracias. – se lo agradeceré eternamente.
- No me las dé, he pasado por algo parecido hace poco. – me dijo antes de subir al coche patrulla y arrancar.

Una vez en el aeropuerto, Jake y yo intercambiamos los números de teléfono, prometiendo quedar algún día. Caminé lentamente por el abarrotado aeropuerto con la única compañía de mi pequeño cachorro. Pedí un taxi y fui a mi casa. Al fin en casa, cuanto la había añorado. Subí a mi habitación y empecé a colocar toda la ropa en el armario, ¿qué le había hecho yo para que volviera con su ex? ¿De verdad me había cambiado por esa? Todas esas preguntas estaban en mi cabeza haciendo que esta me doliera. Estaba entrando en el típico estado de depresión, pero no quería. Yo no era como las otras chicas, no me deprimiría solamente porque mi novio me haya puesto los cuernos. Sí, así dicho suena fatal por mi parte pero es la verdad. Me costaría mucho olvidarle, aunque por su culpa no iba a privar posibilidad alguna de conocer a otras personas.
- ¡¿Nadie va a coger el teléfono?! – grité antes de darme cuenta de que estaba sola. Bajé corriendo las escaleras y contesté. - ¿Hola?
- ¿Carolina?

sábado, 23 de febrero de 2013

Gotta Be You

Capitulo 55

Se había despertado, llevaba demasiado tiempo esperando a que pasara. Cuando oí su dulce voz y, después, verlo abrir los ojos fue muy reconfortante. Otra vez iba a poder ver esos preciosos ojos azules. Pero, lo mejor de todo es que me había dicho que me amaba. Un hospital no había sido la mejor opción para declararme pero, había valido la pena.
- Por fin. – dije con lágrimas amenazando con caer por mis mejillas.
- Me alegro de despertar y lo primero que he visto hayas sido tú.
- Voy a llamar al médico. – dije poniéndome de pie.
- No, no te vayas.
- Pero…
- Por favor. – no me podía negar a nada si me miraba con esos ojos.
- Vale. – accedí finalmente. – Pero del médico no te libras.
- De acuerdo. – me mostró una pequeña sonrisa. – Cris, sé que este no es el mejor lugar para preguntártelo pero sí que es, o al menos para mí, el mejor momento.
- ¿Qué pasa? – me imaginaba lo que iba a ser.
- Bueno, verás… es que… - bajó la cabeza y luego la volvió a levantar. – Después de todo lo ocurrido, me preguntaba si… podías traerme algo de comer.
- Claro. - ¿algo de comer? ¿Enserio? – Ahora vuelvo.

En serio había dicho eso, tan idiota soy. Tendría que haberle preguntado si quería ser mi novia, pero ¿por qué no lo he hecho? Solamente me había asustado pero no quería echarme para atrás, no con esta chica. Cuando vuelva se lo preguntaré, está decidido. Me puse de pie como pude y esperé a que llegara. La puerta comenzó a abrirse diez minutos después. Ahora o nunca. Entró Cris, pero estaba acompañada del resto de mis amigos. Mierda. Mi plan se había ido a la mierda.
- ¡¿Qué haces de pie?! – me gritó Liam.
- Esto… quería ir al baño. – dije rápidamente.
- Podías haber llamado a alguien, ¿no crees? – rió Louis. – Vamos, te ayudo.
- Gracias.

Dejé el paquete de galletas que me había pedido Niall en la mesita que estaba al lado de la camilla y salí al pasillo. No había nadie, ya que todos estaban dentro con Niall. Me alegraba un montón de que hubiese despertado pero después de haberme declarado pensé que iba a pedirme ser su novia, no un estúpido paquete de galletas. Me había hecho muchísimas ilusiones, por favor Cris en que estabas pensando, es Niall Horan, miembro de One Direction. Piensa, como va a fijarse un chico tan maravilloso, perfecto, tierno y guapo en ti. Tendrá a millones de chicas detrás de él, tiene muchas chicas mejores donde elegir. En cambio, yo que tengo. Nada. Esta charla la tuve con Carol semanas atrás. Ella es más joven que yo pero, respecto al amor, tiene las cosas más claras que yo. Ella tiene a un chico maravilloso por novio. Un momento, Harry se fijo en Carolina cuando ella todavía era una desconocida, entonces… ¿Por qué Niall no iba a fijarse en mí? También soy una desconocida y…
- Cris, Niall quiere verte.
- Gracias, chicos. – dije mientras ellos salían y yo podía entrar en la habitación donde estaba el chico de mis sueños. Estaba de pie, esperándome – Te he dejado las galletas en la mesita.
- Al diablo con las galletas. – dijo acercándose a mí rápidamente y con dificultad para hacer lo que yo siempre había soñado. Fue un beso dulce y con mucho sentimiento. Una vez separados, por fin se atrevió a preguntármelo. – Cris, ¿quieres ser mi novia?
- Siempre he soñado con este momento. – dije antes de acercarme y besarle. – Te quiero, Niall.
- Y yo a ti, Cris. – dijo para más tarde besarme dulcemente en los labios.

viernes, 15 de febrero de 2013

Gotta Be You


Capitulo 54

La cara de Carolina era todo un cuadro, estaba aterrada. Su preocupación era tan elevada que no parecía ella. Lo único que podía hacer por ella era mantenerme a su lado. Le cogí de la mano y ella se echó a llorar. No sabía como podía seguir llorando después de todas las lágrimas que había derramado a lo largo de la semana. La estuve abrazando hasta que se calmó, la cogí de la mano y fuimos a su habitación. Allí saqué un bolso de viaje mientras ella me miraba. Saqué su ropa del armario y la metí en el bolso, después fui a mi habitación e hice lo mismo. Cogí las dos bolsas y la mano de Carolina y salimos de casa rumbo al aeropuerto. Compramos los billetes y esperamos todas las horas de vuelo hasta que llegamos a Londres. Pedimos un taxi y nos dirigimos al hospital, Carolina no quería pasar por casa a dejar el bolso. El viaje se me hizo eterno, saber que uno de mis hermanos estaba en el hospital me ponía cada minuto peor. Llegamos y Carolina salió corriendo del coche, yo tenía que pagarle aún al taxista. Llegué al lugar donde estaban todos y me destrozó ver a mis amigos así, pero me reconfortó ver a Andrea sana y salva con nosotros.
- ¿Qué tal está Niall? – me atreví a preguntar.
- Fatal, está en coma.
- ¿Cuánto tiempo lleva en ese estado?
- Dos días.
- ¡¿Y no me habéis llamado?! – estallé.
- No queríamos preocuparte. – me intentó tranquilizar Liam.
- ¡¿Preocuparme?! ¡¡¿¿Uno de mis mejores amigos está en coma y ni siquiera os molestáis en llamarme??!! ¡¿Qué clase de amigos sois vosotros?!
- Harry, tranquilízate. -  me suplicaron todos.
- Sois despreciables, os odio!!! – grité antes de largarme de aquel lugar.

No lo aguantaba más, primero Andrea, pero estaba bien, y ahora Niall. Me sentía fatal. Estuve callada durante toda la discusión de Harry con los chicos, al final optó por irse. Me quedé callada mientras los demás se iban a la cafetería a comer, llevaban allí desde muy temprano. Me quedé sola durante unos veinte largos minutos. Estaba sentada en una de las sillas de la sala de espera hasta que salió el doctor. Me levanté de inmediato y el hombre me miró.
- ¿Es usted algún familiar de Niall Horan? – me preguntó mientras ojeaba unas hojas.
- Soy una amiga suya. ¿Por favor, dígame que está bien?
- Hemos conseguido que su vida no peligre pero no está del todo bien.
- ¿Puedo pasar a verle? – supliqué.
- No debería pero haré una excepción con usted. – dijo con un brillo de comprensión en la mirada.
- Gracias. – dije de corazón.

El médico recorrió el largo pasillo de mi izquierda para luego desaparecer y yo así tener vía libre para poder visitar a Niall. Entré en la blanca estancia y me quedé a unos pasos de la cama donde estaba el cuerpo de, hasta el momento, una de las personas que más me ha ayudado en todo lo que ha estado en su mano para que yo estuviese bien. Ahora solo podía ver a un chico con una gran venda blanca sobre el pecho y un montón de cables conectados a su cuerpo y a una enorme máquina. Niall me había ayudado y ahora yo no podía hacer nada por él. Me senté en una silla que había justo al lado de la cama y lo miré con ternura. Niall era un chico guapísimo, dulce, sensible, encantador, sabía tratar a las mujeres. Todo lo que yo anteriormente había buscado en un hombre, entonces ¿por qué me había fijado primero en Harry? ¿Y por qué me estoy haciendo esta pregunta? Yo amo a Harry pero Niall es todo lo que yo quería. Tú misma lo has dicho “querías”. Pero Niall se ve tan tierno inconsciente y a la vez tan vulnerable. Pero que digo, si puede ser el futuro novio de una de mis amigas. Quiero a Niall. Sí, pero solo como amigo. No, yo le quiero. Tú quieres a Harry. Sí, pero Niall… Niall nada, Harry es tu novio y no se merece esto. Basta!!! Ahora no es momento para pensar en eso, estoy aquí para cuidar de un amigo y punto.
- Niall, por favor, despierta. – dije en un susurro antes de ponerme a llorar.

Pasaron los días y Niall seguía igual. Andrea, Amy y yo quedábamos para poder ir juntas al hospital, los chicos y las chicas venían por turnos para no llamar la atención y de Harry ninguno sabía nada. Últimamente me preocupaba más por mi amigo que por mi novio, tenía la intuición de que todo esto nos estaba distanciando. Le preguntaba a Andrea que era lo que le había pasado pero ella cambiaba de tema inmediatamente, como si me fuera a doler más a mí que a ella recordarlo. Nadie quería explicarme lo ocurrido. Quedaban dos días para la gira y Niall estaba en unas penosas condiciones, parecía que no se recuperaba. Hoy era martes y decidí ir sola al hospital, ya que ni Andrea ni Amy podían ir por culpa de las clases. Entré en el deprimente edificio y puse rumbo a la habitación de mi amigo. Estaba entreabierta, lo que significaba que podía ver el interior con total claridad, y divisé a una chica rubia sentada junto a la cama de Niall. Esa chica no podía ser otra que Cris. No quise entrar para no molestarla, pero eso no significa que no pudiera escuchar.
- Niall… - estaba llorando. – todo esto es culpa mía. Yo debí impedirte que fueras, era una locura. Ahora que estás así, inconsciente, me doy cuenta de que te necesito más que a nada en el mundo. Yo solo quiero verte con esa bonita sonrisa y estar mirando como tocas la guitarra a la vez que me cantas esas preciosas canciones de amor. Yo… yo te amo. – no me lo podía creer, bueno sí porque era obvio, pero que se lo dijera ahora que no podía oírla.
- Y… y… yo… a ti. – oí una débil voz, por fin.

Decidí irme de allí y volver en otra ocasión, esto no tenía que escucharlo porque era el momento de ellos dos, solo ellos. Ver esta escena me hizo recordar a la extraña situación que vivíamos Harry y yo ahora. Desde que empezamos a salir no habíamos discutido ni una vez, no estábamos menos de dos horas sin hablarnos y cada vez que nos veíamos intentábamos escaparnos de los demás para estar solos. Ahora hacía días que no le veía, la última vez fue cuando discutieron los chicos en el hospital. Yo tampoco es que hiciera mucho por verle, pero eso era culpa de… sí, de mis sentimientos. Los sentimientos que me están volviendo loca, pero ver a Cris declararse a Niall me abrió los ojos. Yo solo quiero a Niall como amigo y a Harry lo amo más que a mi vida. Todo estaba claro, así que decidí dar el primer paso. Cogí mi móvil y me dispuse a llamarlo.
- ¿Hola? – dijo una femenina voz.
- ¿Harry?
- Está ocupado. ¿Qué quieres?
- Nada, solo dile que ha llamado una persona de la que ya puede ir olvidándose, y si es posible de por vida, mejor.

domingo, 10 de febrero de 2013

Gotta Be You


Capitulo 53

La casa parecía vacía y eso nos hacía el trabajo más fácil. Suponíamos que Andrea estaba en este mismo lugar, en una de las habitaciones de está pequeña y antigua casa. Todo estaba en silencio, solo se oían nuestras pisadas. Decidimos que lo mejor era separarnos y rastrear a fondo la casa. Louis fue a la planta de abajo, Liam salió a ver si veía a alguien en el exterior, Zayn fue a mirar al sótano y yo me dirigí a la planta de arriba. Estaba muy nervioso y asustado a la vez, eran sensaciones que solo había experimentado en mi primer concierto y en las audiciones para X Factor, pero no de la misma manera. Cuando llegué al final de las escaleras pude ver el largo pasillo que había y todas las puertas abiertas de par en par menos una. Tuve el presentimiento de que tenía que estar en aquella así que puse rumbo a aquella habitación. Me acerqué silenciosamente y puse la oreja en la puerta para comprobar si tenía vía libre.
- ¿Sabes? Pensé que Carolina vendría a por ti, pero ya veo lo que le importas. – dijo una voz ronca de hombre.
- Carolina vendrá y tú acabarás en la cárcel, como debe ser. – era la voz de Andrea.
- No sabes lo que dices, niña. – continuó hablando aquel hombre. – Conozco a Carolina y es una chica despreciable. Solo le importa ella y su felicidad. ¿Por qué crees que está saliendo con ese chico famoso? Para conseguir la fama que quería en un principio.
- ¡¿Qué clase de padre eres tú?! Odias a tu hija por ser feliz y ahora solo intentas dañarla. Tú si que eres despreciable.
- Cállate!! – gritó el padre de Carolina después de oír un fuerte golpe. No aguanté más y cogí un palo que había por allí y entré al oír los sollozos de Andrea.
- Déjala en paz!!! – grité con todas mis fuerzas y golpeándole en la cabeza con el palo. El hombre cayó al suelo y al instante metió la mano en el bolsillo de su chaqueta y sacó un revólver.
- No deberías haber hecho eso, chico. – dijo apuntándome con el arma.
- Haré lo que sea con tal de ayudar a Andrea y a Carolina.
- Oh, que conmovedor. ¿Así que tú eres el chico del que se aprovecha mi hija? – rió.
- Niall, vete!! – oí los llantos de Andrea.
- No. – me mantuve firme.
- Bueno, tú lo has querido. – dijo encogiéndose de hombros y lo único que recuerdo de esa espantosa tarde fue un fuerte ruido para luego volverse todo negro.

Estábamos todas en casa de Carolina sin saber que hacer. Hacía tres cuartos de hora que se habían marchado y no teníamos ninguna noticia de ellos. Me estaba empezando a impacientar, no podía estarme quieta ni un segundo más. Todas estábamos igual, nerviosas, asustadas, desesperadas, impotentes. No sabía lo que estaba pasando y quería estar junto a él lo antes posible, saber que está bien. Louis lo era todo para mí y pensar que algo le podía haber pasado no me ayudaba. Me senté por decimosexta vez y justo sonó el móvil de Danielle. Al ver que era Liam quien la llamaba puso el altavoz rápidamente.
- ¿Liam, estáis todos bien? – preguntó bastante preocupada.
- Bueno…
- Liam, contesta por favor. – le ordené nerviosa.
- Casi todos estamos bien pero Niall…
- ¿Qué le ha pasado? – preguntó de repente Cris al borde de las lágrimas.
- Venid al hospital lo antes posible.
- De acuerdo. – dije con un sollozo y me acordé del motivo por el cual habían ido a aquella casa. – Liam ¿Andrea está bien?
- Si, está con nosotros sana y salva, pero ya hablaremos cuando estéis aquí.

Estábamos tirados en el sofá sin saber que hacer después de nuestra pequeña discusión sobre quien era más adorable. No queríamos ver una película ni nada por el estilo, solo disfrutar de una buena conversación. Esa era una de las cosas que me encantaban de ella, que podíamos hablar de cualquier cosa sin problemas. Cada vez que la miraba se me hacía muy difícil controlarme, quería quitarle ese pijama tan sexy que llevaba y hacerla mía en el sofá mismo. Pero tenía que controlarme, tenía dieciséis años y era virgen. Quería que su primera vez fuera especial.
- ¿Sabes que te amo? – le solté así porque sí.
- Pues yo no. – dijo para hacerme rabiar.
- ¿Cómo que no?
- Pues que solo eres un chico más en mi vida. – se fue apartando poco a poco.
- Eso no te lo crees ni tú. – me puse encima de ella.
- Tienes razón. – acercó sus labios a lo míos.
- Lo sabía. – acorté aún más las distancias.
- No lo creo, lo sé.
- Seguro que esto te hace cambiar de opinión. – dije antes de besarla apasionadamente.
- Te amo. – pudo decir antes de volver a besarme.

Seguimos un buen rato igual, besándonos en el sofá como si la vida nos fuera en ello. Era la mejor chica que la que me podía haber enamorado, era perfecta. Mis ex-novias  comparadas con esta chica no eran nada, solo unos polvos y se acabó. Quería de verdad a Carolina y, puede que parezca un poco precipitado pensar en ello ahora pero, quería pasar el resto de mi vida a su lado, que fuera la madre de mis futuros hijos, envejecer junto a ella en una casa en la playa solo para nosotros dos. Puede parecer raro que yo, Harry Styles, esté pensando en el compromiso pero por ella lo haría encantado. Lo mejor es que esté callado con este tema, de momento, si no quiero asustarla porque, al fin y al cabo, solo tiene dieciséis años. Seguíamos en el sofá, ella encima y yo debajo. Carolina me estaba besando en cuello con suavidad mientras yo le acariciaba con ternura la espalda por debajo de esa corta camiseta, bueno no tan corta. De repente, un ruido nos sobresaltó a los dos. Era un móvil. Carolina se levantó para cogerlo y fue hasta la mesa del comedor, donde lo había dejado, con ese andar tan sexy que tenía. Volvió al sofá y puso el altavoz para que pudiera oír la conversación ya que era Louis.
- Hola Lou. – dijimos los dos.
- Tengo una buena y una mala noticia.
- ¿Qué ha pasado? – se alarmó al instante.
- ¿Por cuál empiezo?
- Por la buena. – dije para que le diera una alegría a mi novia.
- Andrea está perfectamente.
- ¿En serio? ¿La habéis encontrado? Si está en Londres como es que… - empezó a hablar muy rápido.
- Estamos en Londres. – la interrumpió Louis.
- ¿Estamos? ¿Quiénes? – pregunté.
- Todos, las chicas y nosotros.
- ¿Y la mala noticia? – se acordó entonces Carolina.
- Es Niall… - hizo una pausa. – Está en el hospital.

viernes, 1 de febrero de 2013

Happy Birthday Harry!!!!


1 de Febrero, sí para la gente normal comienza el mes pero para las directioners es fiesta. Hoy es el cumpleaños de Harry Styles y cumple unos maravillosos 19 (que no le sientan tan mal =P ). Aún recuerdo cuando tenía 16 y lo veía concursar en X Factor, cuando trabajaba en una pastelería... Dios que recuerdos!!!
Sigue siendo el chico loco del que nos enamoramos todas las directioners y es que no va a cambiar nunca (eso espero). Al parecer, nuestro Hazza ya se siente viejo, según lo que ha tuiteado esta mañana. ¿No se puede ser más mono?
Bueno, desde aquí le deseamos un feliz cumpleaños y un beso enorme a nuestro pequeño, o no tan pequeño.
FELICIDADES HARRY!!!!