lunes, 31 de diciembre de 2012

Gotta Be You


Capitulo 43

Estaba en mi habitación, llorando por su culpa. Esto me hacía recordar el viaje a España. También lloré por su culpa. ¿Por qué me tiene que hacer llorar? Solo es un chico, nada más. ¿Quién era esa chica? Un momento, me sonaba mucho. Me levanté de la cama y miré la foto que tenía en un marco, esa foto la hicieron cuando acabamos el colegio. Si, ya sabía quien era esa chica. Amy iba conmigo al colegio. Recuerdo que nos separamos al entrar al instituto, ella se fue por un lado y yo por el otro. Amy se convirtió en la chica más popular del instituto y yo, intentaba pasar desapercibida. Oí a alguien llamar a la puerta y no contesté, pero siguió insistiendo.
- Déjame en paz!! – grité para que se marchara.
- Carolina, por favor, déjame explicártelo.
- No quiero que me expliques nada, solo vete.

No oí más la puerta, se había rendido y era lo mejor o eso pensaba yo. Fueron pasando los minutos y, por fin, decidí salir de mi escondite. Antes de salir me miré al espejo. Tenía los ojos rojos e hinchados, estaba horrible pero me daba igual. Bajé las escaleras y me encontré con una nota en la mesa de la cocina. ‘Lo siento, de verdad. No quería que esto pasara. Amy es solo una amiga, ni siquiera eso, solo una conocida. Te lo explico con esta nota porque se que no querrás verme durante un tiempo. Carolina, por favor, nunca dudes de lo que siento por ti. Te amo, princesa. Harry.’ Se había ido. ¿Por qué había reaccionado yo de esa manera? Solo había hablado con una chica que tenía fama de ligona, pero solo estaban hablando, nada más. ¿Era yo tan celosa? Tenía que hablar con Harry, disculparme por mi actitud infantil. Me puse una chaqueta y salí en busca de Harry. Fui a su casa y nada, parecía que no había nadie. Comencé a caminar sin rumbo, necesitaba tranquilizarme.
- ¿Carolina? ¿Qué haces aquí sola? – me sorprendió una voz.
- ¿Niall? – dije dándome la vuelta, y en efecto, allí estaba mi irlandés favorito. Fui corriendo a refugiarme en sus brazos, lo necesitaba.
- ¿Estás bien? – preguntó preocupado.
- Si, bueno, no mucho.
- ¿Qué pasa?
- Necesito encontrar a Harry, tengo que pedirle perdón.
- Te ayudaré a encontrarlo.

Niall me acompañó por toda la ciudad, que era enorme, para buscar a Harry. Se estaba haciendo tarde y no lo había encontrado. Seguro que pensará que soy una cría. Niall quería llevarme a casa, pero yo insistía en seguir buscando. Decidí llamarle por teléfono, pero no encontraba mi móvil por ningún lado. Me empecé a poner nerviosa, no estaba en ninguno de mis bolsillos y recordaba perfectamente haberlo cogido antes de salir de casa. Esto ya era el colmo, seguramente lo había perdido o me lo habían robado. Esto no podía ir mejor. Era ya de noche y Niall había logrado convencerme para  descansar un rato y poder cenar. Fuimos a Nando’s porque estaba muy cerca. Entramos al restaurante y si, al fin. Corrí hacia él y le abracé. Él puso sus manos en mi cintura y me levantó la cabeza, para después darme un tierno beso en los labios.
- Lo siento mucho. Soy una idiota por haberme comportado así… - empecé a hablar.
- Carolina. No quiero volverte a oír llamarte idiota. – dijo muy serio.
- Pero si…
- Carolina, no lo hagas más.
- De acuerdo. – dije dándole un dulce beso en la mejilla.
- Hazza!! – dijo Niall mientras se acercaba.
- Niall, ¿qué haces aquí? Pensé que estabas con tu familia.
- Bueno, cambié de planes y me quedé aquí.
- Cris también pasó las Navidades aquí. – dije sonriendo pícaramente.
- Bueno, yo… - dijo Niall sonrojado.

Dejamos a Niall tranquilo y cenamos los tres juntos. Niall aprovechó que Harry se había ido al baño para contarme sus sentimientos hacia Cris. Me contó que había ido a visitarla hace unos días y que estaba muy a gusto con ella, cada día más. Eso solo podía significar una cosa, mi Nialler se estaba enamorando. Cuando llegó Harry, nos fuimos a casa. Entramos y todas ya habían llegado.
- ¿Dónde estabais? – preguntó Gemma, mi madre las había invitado a pasar unos días. – Hola, Niall.
- Hola, estábamos cenando.
- ¿Te quedas a ver una película o algo? – le pregunté.
- Claro.

Fuimos al salón y allí estaba la familia de Harry y Carolina. Harry lo había hecho, pensé que no tenía valor, pero me equivoqué. Le había presentado a su familia a Carolina como su novia. Me senté al lado de Carolina en el sofá y vimos una película tranquilamente. La madre de Harry y la de Carolina se fueron y nos dejaron a los cinco solos. Cindy acabó por irse a dormir y nos quedamos los cuatro en el salón. Harry y Carolina estaban abrazados y, de vez en cuando, se besaban. Para ser sincero, me daban un poco de envidia. Ya me gustaría poder hacer eso con Cris, ella era tan dulce, tan tierna… La película terminó y nos quedamos charlando un rato, en realidad solo hablábamos Gemma y yo. Harry y Carolina se fueron arriba y yo me levanté para marcharme. Me despedí de la hermana de mi mejor amigo y me fui. Carolina y Harry me daban mucha envidia, pero de la sana. Necesitaba a una chica a mi lado, por más que yo intente convencerme de lo contrario. Necesito el cariño de una chica, de Cris. Llegué a casa y allí estaban todos con sus novias, parece ser que Liam había vuelto con Danielle. ¿Por qué todos tenían novia menos yo? Tampoco era tan exigente, solo quería una chica amable, cariñosa e inteligente. Me daba igual si era guapa o no, yo no era tan superficial. ¿Y si ninguna chica se fijaba en mí? Ya lo decían algunas, que soy feo, que no sé cantar, que odian mis dientes, que estoy gordo… ¿Y si todo eso era verdad? Estaba haciendo ejercicio y me había puesto aparato, pero al parecer eso no sirve. ¿Qué más podía hacer para me quisieran como a los demás? Todo esto era una locura. Subí a mi habitación y me tumbé en la cama, ahora no estaba para pensar. Me dolía demasiado la cabeza. De repente, sonó mi móvil.
- ¿Hola?
- Niall, soy Cris.
- ¿Qué tal, Cris? – me puse de buen humos al instante.
- Bien, ¿y tú?
- Genial ahora que estoy hablando contigo. – no me puedo creer que dijera eso.
- Me alegro. – oí su perfecta risa. – Es que me aburría y me apetecía hablar contigo. No habré interrumpido nada que estés haciendo, ¿no?
- No, tranquila, no estaba haciendo nada.

Estuvimos hablando de un poco de todo. Sin querer le había dicho que la echaba de manos, como puedo ser tan idiota, pero ella me echaba de manos también. Cada vez que hablaba con ella metía la pata, me ponía nervioso. Estuvimos hablando hasta muy entrada la madrugada, ninguno de los dos quería colgar. Al final, ella se despidió y colgó. Cris me había animado la tarde. Espera, si Carolina iba a venirse de gira con nosotros eso quiere decir que Cris también vendrá. Cris apareció en mi mente y, al fin, pude dormir tranquilo. Pensando en ella.

Louis Nos Revela Más Información Sobre Kiss You



Louis Tomlinson ha dado un poquito más de info sobre el esperadísimo nuevo vídeo de One Direction.

Buff y anda que no hay ganas de que llegue, en principio “Kiss You” se iba a publicar antes de Navidad, pero finalmente se retrasó hasta el 7 de enero.

Desde luego la espera va a merecer la pena, por lo menos después de ver las primeras imágenes de “Kiss You” y escuchar lo que dijo Louis hace unos días sobre el vídeo:
“Es pura estupidez. Hay un montón de diversión. Bailes tontos en un montón de sitios diferentes y un montón de diversión”.

¿Más diversión que en “Live While We´Re Young”? Buff, parece imposible...


LOUIS REVELA MÁS INFO SOBRE EL VÍDEO DE "KISS YOU"

Zayn Acaba El Año Con Un Nuevo Tatuaje

Ya hemos perdido la cuenta de los tatuajes que tiene Zayn, solo podemos decir que tiene MUCHOS 

Y ahora ha añadido uno más a su enorme colección de dibujos corporales. De momento no sabemos qué es, pero sí que podemos ver dónde se ha hecho este nuevo dibujo: en la ingle.
Se acaba el año, así que este será el último tatuaje del 2012 para Zayn, pero desde luego que no será el último que se haga Zayn porque este chico añade un nuevo tatuaje casi cada mes.


ZAYN MALIK ACABA EL AÑO CON UN NUEVO TATUAJE

sábado, 29 de diciembre de 2012

Gotta Be You



Capitulo 42

Me desperté y no recordaba muy bien lo que había ocurrido el día anterior. Noté un cuerpo a mi lado y pude ver a Harry durmiendo. ¿Qué hacía durmiendo en mi cama? No es que me queje, pero si mi madre se llegaba a enterar… Me levanté con cuidado de no despertarle y bajé las escaleras en busca de alguien. Miré por toda la casa y no había nadie, ni siquiera la familia de Harry. No había ni una nota. ¿Dónde estaba todo el mundo? De repente, sonó el teléfono y fui corriendo a contestar para que el ruido no despertara a Harry.
- ¿Hola?
- ¿Carolina? ¿Estás despierta? – reconocí la voz de mi madre.
- No, soy un ladrón que está robando tu casa. ¿A ti que te parece? – contesté sarcástica. - ¿Dónde estás?
- Cindy, Anne, Gemma y yo hemos ido a dar una vuelta por ahí. Os hemos dejado a Harry y a ti descansar porque ayer se os veía muy cansados. Volveremos tarde, divertiros. Adiós cariño.
- Adiós.

Colgué el teléfono y encendí la radio. El día no podía haber empezado mejor. Empecé a preparar el desayuno para los dos, mientras bailaba al ritmo de la música. Cuando terminé lo puse todo en una bandeja y me dispuse a subir a mi habitación, pero al darme la vuelta choqué con Harry y se me cayó todo encima. Se me había caído toda la comida encima manchándome entera.
- Lo siento. – dijo Harry intentando limpiarme.
- No pasa nada, pero ¿por qué siempre que preparo yo el desayuno tiene que pasar algo? – dije con una sonrisa.
- Es una maldición.
- Espérame aquí mientras me cambio.
- Vale.

Lo había estropeado. Soy demasiado torpe cuando estoy con ella. Tenía que haberme dado cuenta de que se iba a girar. Había subido a cambiarse así que tenía unos cinco o diez minutos. Tenía que darme prisa para arreglarlo. Empecé a rebuscar en los armarios para hacerle el mejor desayuno de su vida. Llevé todas las cosas a la mesa y cogí un jarrón que, afortunadamente, estaba por allí y lo puse en la mesa, después salí al jardín y corté unas cuantas flores para ponerlas en el jarrón. Entré rápidamente y justo ella bajaba por las escaleras con unos pantalones ajustados y una blusa blanca preciosa, también llevaba unas botas. Estaba preciosa, parecía una niña.
- ¿Has hecho tú todo esto?
- Si, pero unos duendes me han ayudado. – dije en broma.
- ¿Ha venido Niall a ayudarte?
- Puede ser, vamos a desayunar.

Desayunamos el delicioso desayuno que había preparado él solo. De verdad, no me lo esperaba. Estas Navidades estaban siendo perfectas, no podía pedir más. Harry era muy romántico y eso era una de las muchas cosas que me encantaban de él. Mientras desayunábamos escuché un ruido en la habitación de mi hermana. Los dos nos miramos y subimos las escaleras corriendo para ver que ocurría. No me lo podía creer, Bobby estaba mordiendo el cojín que tenía mi hermana sobre la cama. Era su cojín favorito, era el de One Direction. Harry cogió a Bobby para que dejara de morderlo y yo seguía sin creérmelo. ¿Cómo se lo explicaba yo ahora a mi hermana?
- ¿Qué le digo yo a Cindy?
- Tranquila, lo solucionaremos.
- Pues ya me dirás cómo.
- Fácil, se compra otro y esta vez mejor.
- Harry, no sé cuando volverán.
- ¿No te dijeron que llegarían tarde? Tenemos tiempo.
- Vamos ahora.
- De acuerdo.

Salimos de casa y nos dirigimos al centro comercial. Estaba muy lleno para esas fechas. Entramos en una tienda de One Direction y buscamos un cojín igual a el que estaba roto. Había tantas cosas que, la verdad, estábamos un poco perdidos. Me dijo que siguiera buscando mientras ella iba a preguntar a la dependienta. La vi alejarse, realmente era una chica preciosa y era muy afortunado por tenerla a mi lado. Seguí buscando entre todas las cosas que había y no encontré ni rastro de ese cojín, ¿tan difícil era conseguir ese dichoso cojín? Me giré y sin querer choqué con una chica.
- Lo siento. – dije automáticamente.
- Tranquilo. – dijo con una sonrisa en el rostro.
- ¿Amy?
- ¿Harry? Que alegría encontrarte. – dijo sonriéndome. - ¿Qué haces en tu propia tienda?
- Buscar un cojín.
- ¿Para que quieres un cojín con tu cara?
- No es para mí, es para la hermana de…
- Hola. – dijo una chica a nuestro lado, era Carolina.
- Hola, soy Amy.
- Encantada. – dijo forzando una sonrisa.
- Me estaba ayudando a buscar el cojín. – intenté explicarle.
- No te molestes, ya lo he encontrado. – dijo mirando a Amy de arriba abajo. -  ¿Nos vamos?
- Claro, ya nos veremos Amy.
- Adiós. – dijo Amy dándome dos besos. – Un placer haberte conocido, Carolina.
- Si, lo mismo digo. – dijo dándose la vuelta rápidamente.

Salimos de la tienda en silencio y el camino de regreso fue igual. Tardamos bastante en llegar a su casa porque la llevé por un camino más largo para intentar hablar con ella tranquilamente. No podía verla así, estaba muy seria y miraba al suelo todo el rato. Echaba de menos esa sonrisa característica suya. Cuando llegamos, subió a su habitación y dio un portazo. Creo que la había cagado, y mucho. Sé que no es culpa de Amy, pero ¿por qué tenía que aparecer en los peores momentos? Tenía que arreglarlo. Subí las escaleras y toqué la puerta. Nadie me contestaba, así que volvía a intentarlo.
- Déjame en paz!!
- Carolina, por favor, déjame explicártelo.
- No quiero que me expliques nada, solo vete.

viernes, 28 de diciembre de 2012

Gotta Be You


Capitulo 41

Los días pasaron rápidamente y llegó la Navidad. Eran nuestras primeras Navidades juntos, como pareja. Cada uno lo iba a celebrar con sus respectivas novias y familias. Louis con Eleanor, Zayn con Perrie, Niall, Liam, Jade, Jessy y Leigh con sus familias y Harry conmigo. Estaba muy nerviosa porque al “genio” se le había ocurrido la magnífica idea de que su familia viniera a celebrar las fiestas con nosotros. Su madre y su hermana estaban al llegar y yo aún no me había arreglado. Mi madre estaba preparando la cena y mi hermana estaba ya vestida viendo la televisión. Estaba muy nerviosa. ¿Y si no les caía bien? ¿Y si su madre no aceptaba nuestra relación? Aún no la habíamos hecho pública, primero tendrían que saberlo nuestras familias y mi madre ya lo sabía, pero ¿y la suya? ¿Qué pensará de todo esto? Estaba enfrente de mi armario indecisa, no sabía que ponerme hasta que lo vi. No me lo había puesto desde que me lo regaló, y este era el momento perfecto. Me cambié lo más rápido que pude y cuando me estaba poniendo los zapatos, que también habían sido un regalo suyo y que no los había utilizado hasta ahora, oí el timbre. Desde mi habitación pude oír a mi madre abrir la puerta, ya habían llegado y yo no estaba preparada. Comencé a maquillarme, un poco, lo más rápido que podía. No se me daba muy bien porque casi nunca lo hacía, solo cuando iba a alguna fiesta o algo importante y este momento lo era. Iba a conocer a la familia de mi novio. Cuando terminé, bajé las escaleras y fui al salón. Allí estaba Harry de espaldas, llevaba una camisa blanca, ajustada al cuerpo, una corbata y unos pantalones negros. Estaba realmente guapo, pero ¿cuándo no lo estaba? Me acerqué silenciosamente y le tapé los ojos.
- ¿Quién soy?
- ¿La chica de la que estoy locamente enamorado? – dijo quitándose mis manos de los ojos y girándose, para luego juntar sus labios con los míos.
- Puede ser. – dije sonriendo.
- Al fin bajas. – oí la voz de Cindy a mis espaldas. – Ven a ayudar a la cocina.
- Ahora vamos. – dijo Harry mientras cogía mi mano y me llevaba a rastras a la cocina. – Por cierto, estas preciosa con ese vestido.
- Gra… gracias.

Fuimos a la cocina y allí estaba mi madre acabando de preparar la cena. Cindy ponía la mesa y yo comencé a ayudarla mientras Harry fue a buscar a su madre y su hermana. Fui a colocar las últimas cosas a la mesa y me encontré con una chica bastante guapa, era igualita a Harry. La chica se acercó y me ayudó a colocar las cosas sobre la mesa.
- Muchas gracias.
- De nada, por cierto soy Gemma.
- Encantada, soy Carolina.
- Lo sé, cuando hablo con Harry no para de hablar de ti.
- ¿En serio?
- Si, nunca lo había visto tan enamorado.
- Bueno… yo…
- Ya esta la cena lista. – dijo mi madre que venía acompañada de Cindy, Harry y su madre. Nos sentamos en la mesa y comenzaron las presentaciones.
- Mamá, yo... - se le veía muy nervioso. - Quiero presentarte a mi novia, Carolina.
- Un placer conocerla. - dije educadamente.
- No me trates de usted, me haces sentir vieja. – dijo riendo.
- Y Gemma…
- Ya nos conocemos. – se anticipó a Harry.
- Bueno, parece que ya nos conocemos todos. – dijo Anne, la madre de Harry.
- Hacen una pareja preciosa. – opinó mi madre.
- Tienes razón. Son adorables. - dijo la suya.

La cena transcurrió tranquila y cuando terminamos, que fue temprano y aún quedaba para media noche, fuimos al sofá y mi madre sacó el álbum de fotos de cuando era pequeña, y ya os imagináis lo que pasó a continuación. Mi madre empezó a contar anécdotas mías de cuando era pequeña a la madre y la hermana de mi novio. Harry me miraba de vez en cuando y me cogía de la mano para darme apoyo, pero yo no sabía donde meterme. Cuando mi madre acabó, le tocó el turno a Harry, y Gemma preguntó si teníamos el libro de One Direction. Cindy salió corriendo y trajo el libro entre sus pequeñas manos. Anne empezó a ojear la parte del libro que hablaba de Harry y nos enseñó las fotos. Harry estaba rojo de vergüenza y yo le di un abrazo y un beso en la mejilla para tranquilizarlo. Nuestras madres no se daban cuenta de que nos estaban avergonzando a ambos, pero nuestras hermanas sí y no paraban de reírse.
Las horas fueron pasando entre anécdotas, risas y mi historia. Harry le contó a su familia que me iba a hacer famosa, pero no les contó toda la historia. Él aún no sabía que me tenía que mudar, solo lo sabían Andrea, las chicas, Niall y Cris. No había tenido la oportunidad de hablar con Harry y los demás, pero supongo que no habría problema y que se podría venir conmigo.
- No has contado toda la historia.
- ¿Me he dejado algo? – preguntó Harry confuso.
- Si, que me tengo que mudar a USA.
- ¿Qué? No me lo habías dicho.
- No he tenido oportunidad de decírtelo.
- ¿Quién lo sabe?
- Andrea, las chicas, Niall y, ahora tú.
- ¿Se lo has dicho ha Niall antes que a mí?
- Estaba conmigo cuando me lo dijeron.
- ¿USA? ¿Por qué USA?
- No lo sé.
- Bueno, tendré que comprarme una nueva casa.
- ¿Te vienes?
- Claro, no voy a dejar a mi novia sola en una ciudad que no conoce.
- Gracias, eres el mejor.
- Lo sé. – dijo mientras me besaba y los demás aplaudían.

La noche siguió pasando tranquilamente hasta que llegó medianoche, las 24:00. Cindy fue corriendo hasta el árbol de Navidad y se paró de golpe. Pude ver la cara ilusionada que tenía mi hermana pequeña y pude recordar que hace unos años yo era igual. Había bastantes regalos. Cindy abrió los suyos rápidamente y casi se pone a llorar. Los chicos de One Direction se habían acordado de ella, le habían regalado su CD, firmado por todos, un póster también firmado y dos entradas con una nota para ella.
- ¿Qué pone? – pregunté curiosa.
- “Espero que te gusten los regalos y esperamos verte en nuestro concierto con alguna de tus amigas. Un beso. Liam, Louis, Niall, Zayn y Harry.” – leyó la nota. – Tienes que venir conmigo.
- No sé lo que estaré haciendo ese día.
- Estarás con nosotros. Es un concierto de la gira. – me explicó Harry.
- ¿Vosotros no abrís vuestros regalos? – nos preguntó Anne.
- ¿Tenemos regalos? – preguntamos al unísono, y en efecto, habían algunos paquetes con nuestros nombres escritos. Cogí el más grande y lo abrí. Dentro había un precioso pijama rosa con mis iniciales, era de parte de mi madre y mi hermana, después abrí el siguiente, un IPhone, regalo de las chicas. Solo me quedaban dos. Cogí el más grande y era precioso, un marco con una foto de los chicos y mía en España, le di la vuelta y había una dedicatoria. “Para que nunca olvides que nos tienes para lo que sea. Siempre estarás presente en nuestros corazones, en unos más que en otros. Queremos verte sonreír siempre, que así estás más guapa. Te queremos, tus chicos.” Era precioso, comparado con lo que les había regalado yo. Me quedaba el último. – Me imagino de quien puede ser.
- Espero que te guste. – me dijo Harry mirándome a los ojos. Desenvolví el regalo lentamente y me encontré con una caja. La abrí y pude encontrarme con la cosa más bonita que había visto en mi vida. Un collar con un corazón de diamantes y con la bandera británica de fondo.
- Esto es demasiado. – dije al borde de las lágrimas.
- Nada es demasiado para ti. – dijo mientras cogía el collar y me lo ponía. – Te quiero.
- Y yo a ti, ¿pero no vas a abir tus regalos? – dije después de besarle dulcemente en los labios. Cogió uno de los regalos y lo abrió, era una sudadera. Comparado con su regalo esto no era gran cosa.
- Gracias, me encanta.

jueves, 27 de diciembre de 2012

Gotta Be You


Capitulo 40

Salimos del edificio y nos dirigimos a una cafetería. Cris me había caído bastante bien y, al parecer a Niall también, no sé si me entendéis. Estábamos charlando animadamente hasta que sonó mi móvil. Me disculpé y fui a contestar. Era Harry.
- Hola.
- ¿Carolina, dónde estás? – preguntó preocupado.
- En una cafetería.
- ¿Y qué haces allí?
- Conocer a Cris.
- ¿Quién?
- Mi manager.
- ¿Por qué has ido sin mí?
- Niall se ofreció.
- Pero íbamos a ir juntos, yo te acompañaría.
- Demasiado tarde. Bueno, tengo que irme.
- Ya hablaremos, te quiero.
- Y yo a ti, cariño.

Estábamos hablando tranquilamente hasta que sonó el teléfono de Carolina y se fue a contestar. Nos quedamos Cris y yo solos. No sabía que hacer ni que decir y los nervios me estaban matando, pero no era al único, a Cris parecía que le pasaba lo mismo. Me quedé un rato mirándola y, la verdad, es que era preciosa. Tenía una larga melena ondulada cayéndole hasta poco más abajo de los hombros, unos ojos azules como los míos y una sonrisa perfecta. Cada vez que la miraba era como si estuviéramos ella y yo solos en el mundo, sin nadie a nuestro alrededor. Ella me miró y sonrió.
- ¿Qué pasa?
- Na… nada. – dije con un hilo de voz.
- Se supone que soy yo la que tiene que estar nerviosa y no tú. Estoy en una cafetería con Niall Horan. – dijo emocionada.
- No me gusta que me traten como a una estrella, solo soy un chico más. Por favor, trátame como a un chico normal.
- Claro lo que quieras. – dijo con esa preciosa sonrisa aún en el rostro. Seguimos hablando y riendo, conociéndonos más. Esta chica estaba empezando a lograr lo que ninguna había conseguido, olvidarme de la novia de mi mejor amigo y entrar en mi corazón. Solo esperaba que nadie se enterara y menos Carolina, que seguramente intentaría ayudarme y yo no quería.

Comencé a andar hacia la mesa donde estaban sentados Niall y Cris, se les veía muy bien juntos y es que habían congeniado bastante. Me senté en la mesa y sentía que sobraba allí, que ellos dos necesitaban estar solos. ¿Podría ser ella la chica que llevaba Niall esperando tanto tiempo? Por lo que se veía, Cris era una chica inteligente, madura, joven e independiente.
- Carolina, ¿lista para saltar al mundo de la fama? – me sonrió Cris.
- ¿Crees que estaré preparada?
- Si, al menos no eres la típica niña pija y tonta.
- No me imagino a Carol así. – rió Niall.
- Sería raro. – le seguí el rollo. – Cris, ¿no eres muy joven para trabajar de manager?
- Todos me lo dicen. Mi abuelo, desde pequeña, me instruyó y bueno, a mis 19 años ser manager de una futura joven estrella…
- Bueno, a ver si tengo suerte.
- Carol, ¿no sé por qué no te tienes confianza en ti misma? Lo harás genial y llegarás muy lejos. – me animó Niall.
- Gracias Nialler.

Seguimos allí charlando hasta que se hizo muy tarde y tuvimos que marcharnos. Cris me dijo que me llamaría más tarde para arreglar todo lo de la mudanza y Niall me llevó a casa. Mi madre no estaba y mi hermana estaba durmiendo. Que raro, mi madre solo dejaba a Cindy cuando había una urgencia. Cogí mi móvil, preocupada y llamé a mi madre lo más rápido que pude.
- ¿Diga?
- ¿Mamá, por qué está sola Cindy en casa?
- He tenido que salir.
- ¿Ha pasado algo?
- No, tranquila, es solo por trabajo.
- Me habías asustado.
- Cuida de tu hermana hasta que llegue, adiós.
- Adiós.

No era muy tarde, pero tenía mucho sueño y me fui a la cama. Mañana volvía a clase y tenía que contarle todo a Andrea. Me marchaba a USA en unos meses y no la vería en mucho tiempo. Todo era muy difícil, pero iba a cumplir mi sueño y además contaba con la ayuda de los chicos y mis chicas. Todo esto me hacía muy feliz y, mi estado de cansancio fue aumentando hasta que caía dormida en mi cama. A la mañana siguiente todo volvió a empezar como lo había dejado. Tenía que levantarme para ir al instituto, pero pronto lo dejaría, solo un trimestre más y se acabó mi pesadilla. Me vestí rápidamente y bajé a desayunar, allí estaba mi madre que se tenía que ir a trabajar otra vez. Salí de casa y Andrea ya me esperaba en el lugar de siempre para ir al instituto. Por el camino le fui contando todo lo que me había pasado ayer pero no me dio tiempo a contarle lo de mi cambio de residencia. Entramos a clase y allí me esperaba mi pesadilla, por poco tiempo, con un examen sorpresa. Estaba todo en silencio y no sabía contestar ninguna pregunta, raro en mí. Estos últimos días no había estudiado, lo que se dice mucho, pero de ahí a no saber nada había un largo camino. La hora acabo y yo solo había conseguido contestar a siete de las diez preguntas. Salí al patio enfadada conmigo misma por descuidar tanto mis estudios. Andrea y yo nos sentamos en un banco del patio a comernos tranquilamente nuestro bocadillo y charlar de nuestras cosas.
- Andrea, se me había olvidado contarte una cosa.
- Habla, que no tenemos todo el día.
- Bueno, el contrato discográfico incluía que me tengo que mudar a USA.
- ¿Qué? ¿Cuándo?
- En Enero.
- ¿No te puedes quedar aquí?
- No, yo quería quedarme pero, no he podido convencerle.
- No pasa nada, lo importante es que vas a triunfar.
- Intentaré venir a visitarte todo lo que pueda.
- Me conformo con que no te olvides de mí.
- Eso nunca. – dije mientras le daba un abrazo.

El patio había acabado y tuvimos que volver a clase, estábamos bastante tristes, las dos por el mismo motivo. Nos teníamos que separar y no nos íbamos a ver en mucho tiempo, pero nuestra amistad puede con la distancia por muy grande que sea ¿verdad? El resto de las clases fueron rápidas y cuando menos nos lo esperábamos, ya estábamos fuera. Nos fuimos a un Starbucks porque teníamos que aprovechar todas las tardes juntas que podamos. Andrea fue a guardar una mesa libre mientras yo iba a hacer cola para pedir. Estaba esperando en la fila cuando entraron un grupo bastante numeroso de chicos y chicas de mi edad. No me lo podía creer, como la primera vez.
- Princesa!!
- ¿Harry? – pude decir antes de que me besara. - ¿Qué haces aquí?
- Tomar algo, ¿a ti que te parece?
- ¿Qué tal, Carol?
- Genial chicas.
- Nos alegramos, renacuaja.
- Que gracioso, Louis. – dije sarcástica. – He venido con Andrea, ¿os venís?
- Claro.

Pedimos y fuimos con Andrea, ella se sorprendió bastante al encontrarse con Little Mix, al completo, pero se cayeron bien casi al instante. En el fondo, Perrie y Andrea eran muy parecidas. Estuvimos hablando de chorradas hasta que tocó la hora del tema estrella. Les conté todo lo que me habían dicho en la “reunión” con el director de la discográfica, menos lo de USA, hasta que no pude más y lo dije.
- A Niall le gusta Cris!!!
- ¿Qué? Eso no es verdad. – protestó bastante sonrojado.
- ¡¿Qué no es verdad?! Ayer estabas muy a gusto con ella y… se veía el amor a kilómetros.
- Carolina, cállate!!! – empezó a enfadarse.
- Vale, pero sabes que tengo razón. – dije lo suficientemente alto como para que lo oyera, ya que la risa de los demás llamaba bastante la atención.
- Vale ya chicos. – puso paz Liam.

Niall y Cris hacían muy buena pareja, pero Niall era muy cabezota y a Cris se la veía un poco tímida. Tenía que hacer algo, mover los hilos para que esos dos… Pero solo había un problema y es que Niall no quería que me metiera. Bueno, yo hago lo que tenga que hacer y si luego sale bien, ya me darán las gracias. Harry me acompañó a casa y me fui directa a dormir. 

miércoles, 26 de diciembre de 2012

El Video De Kiss You Con Letra


Todavía faltan unas semanas para que llegue el esperadísimo 7 de enero, día elegido para el estreno del videoclip de “Kiss You”.
Recordad que el videoclip de “Kiss You” está previsto que se estrene el 7 de enero, marcadlo en el calendario.



Gotta Be You


Capitulo 39

La conversación era un poco incómoda y lo único que quería hacer en este momento era irme de allí, desaparecer. Miré el reloj del móvil, ya eran las 17:00 de la tarde. Que rápido pasaba el tiempo. Me levanté y subí las escaleras sin decir ni una palabra, pude sentir la mirada de los cinco clavada en mí, viendo como me marchaba. Entré en la habitación de Harry y cogí mi ropa para vestirme, ya estaba seca así que no había problema. Por la ventana se podía ver todo el jardín, incluida a mi hermana pequeña que estaba jugando con una pelota. Mientras me vestía, oí sonar un móvil. Me acerqué al escritorio y allí estaba, con la pequeña pantalla brillando. Tenía un mensaje. No quería cotillear sus mensajes, pero al ver el nombre de la persona que se lo enviaba, mi cuerpo se lleno de ira. ¿Quién se creía ella para enviarle mensajes a mi novio? ¿Por qué no desaparecía de una vez de la vida de Harry? ¿Por qué Melanie no dejaba a mi chico en paz? Intentaba tranquilizarme, pero esto ya era el colmo. ¿Por qué tenía que volver a aparecer? Dejé el móvil sobre la mesa justo antes de que abrieran la puerta.
- ¿Estás bien?
- Si.
- Como te habías ido sin decir nada.
- No, tranquilo. Nunca había estado mejor. – dije con una sonrisa forzada.
- ¿Seguro? A veces Louis puede ser muy…
- Harry, estoy bien. No me ha molestado la pregunta de Louis.
- De acuerdo.

Salí de la habitación y fui a la cocina, donde me encontré con Niall. Levantó la vista hacia mí y me sonrió. No era la sonrisa más bonita del mundo, pero a mí me gustaba. Muchas chicas dicen que Niall no tendría que estar en la banda y cosas así, pero sabéis que, para mí es perfecto tal y como es. One Direction sin Niall no sería lo mismo. Su risa, sus ojos azules como el cielo, sus ansias por la comida… ¿Qué sería de One Direction sin Niall?
- Carolina, despierta!!
- Déjame soñar. – protesté.
- ¿Estas bien?
- Otro más. ¿Tengo cara de estar muriéndome o algo parecido? Si, estoy bien.
- Es que Louis se ha pasado.
- No pasa nada. Por cierto ¿qué hora es?
- Las 17:15.
- Tengo que irme a una “entrevista de trabajo”.
- Si quieres te acompaño.
- Claro, vámonos.

Salimos de casa y subimos en su coche. Ya había oscurecido, eso era lo malo de estar casi en invierno. La mayor parte del camino estuvimos cantando, riendo y hablando “seriamente”. Niall era un chico realmente divertido y me lo pasaba estupendamente con él. Se había convertido en uno de mis mejores amigos. Llegamos a un alto edificio y entramos. Niall le preguntó a la secretaria que había allí y nos hizo esperar unos minutos porque el director de la discográfica estaba reunido. Estaba muy nerviosa y no paraba de darle vueltas al móvil. De repente me llegaron un montón de mensajes. Eran de las chicas, que me querían desear suerte, y de Harry, que me preguntaba donde estaba. Respondí a los mensajes de las chicas e intenté olvidarme de Harry por un momento. En ese momento, Niall cogió mi mano y me dijo que ya tenía que entrar. Me levanté lentamente y me dirigí al enorme despacho donde podría esperarme mi futuro jefe. Entré y me quedé allí de pie, mirando todo lo que me rodeaba. El despacho era muy grande y estaba llenos de cuadros con, los que supongo que serán lo artistas que trabajaban para esa discográfica.
- Pero no te quedes ahí de pie. Siéntate, por favor. – dijo el hombre riendo. – Bueno, sabes a que has venido ¿no?
- Creo que si. – dije con un hilo de voz.
- Carolina, tranquilízate que no muerdo. Lo he hablado con tu madre y estás contratada, pero…
- ¿Hay un pero?
- Primero, tendrás que acabar este trimestre de clases con todo aprobado.
- Eso esta hecho.
- Segundo, tendrás que prometerme que trabajaras muy duro.
- Claro, prometido.
- Tercero, harás caso a lo que te diga tu nueva manager.
- ¿Tengo manager?
- Claro, ¿que esperabas? ¿Qué clase de estrella serías si no tuvieras manager? Luego te la presentaré. ¿Le harás caso en todo lo que te diga?
- Por supuesto.
- Y por último, tendrás que mudarte a USA.
- ¿Tengo que irme de aquí?
- Si.
- ¿Pero y mis amigos y mi familia?
- He hablado de esto con tu madre y, aunque es muy difícil para ella dejarte ir, quiere lo mejor para ti. Ella no puede acompañarte por motivos de trabajo y tampoco puede dejar a tu hermana. No sería justo que Cindy lo dejara todo para mudarse a USA.
- Usted tiene razón. Sería demasiado egoísta por mi parte. Solo hay un problema, aún soy menor de edad. No puedo vivir sola.
- En eso no te preocupes, Cristina te acompañará.
- Entonces, ¿Cuándo me voy?
- En Enero.
- Pero en Febrero me voy de gira con los chicos de One Direction.
- Ya esta todo arreglado, serás su telonera. Pero de eso se encargará Cristina.
- ¿Eso es todo?
- No, falta el último detalle. Tu contrato, tienes que firmarlo.
- ¿Puedo leerlo? – pregunté y el hombre me asintió. Leí el contrato y cuando acabé, esbocé una gran sonrisa y lo firmé.
- Carolina Senderson, es un placer que trabaje con nosotros.
– dijo mientras me estrechaba la mano. – Ahora tienes que conocer a Cristina.
- De acuerdo. – dije mientras salíamos del despacho. Nos encontramos con una preciosa chica rubia. Era muy joven, unos pocos años mayor que yo, unos 19.
- Hola, soy Cristina, tu manager. – se presentó mientras me daba dos besos, en forma de saludo.
- Encantada Cristina, soy Carolina.
- Bueno, os dejo para que os conozcáis un poco.
- ¿Te apetece ir a tomar algo, Cristina?
- Claro, pero llámame Cris.
- Claro, Cris. – sonreí, me había caído bastante bien.
- Carolina!! – oí una voz a lo lejos.
- Niall. -  dije mientras se acercaba.
- ¿Qué tal?
- Bien, me han contratado. Niall, te presento a Cris.
- Un placer. – dijo un poco rojo.
- El placer es mío. No me puedo creer que esté delante del mismísimo Niall Horan y no me haya desmayado. – dijo Cris bastante emocionada.
- ¿Te vienes con nosotras a tomar algo?
- Claro.

Gotta Be You


Capitulo 38

Bajó las escaleras corriendo, por poco se mata pero en ningún momento perdió su preciosa sonrisa. Estaba realmente preciosa, y eso que no se había arreglado mucho. La cogí de la mano y nos fuimos. Cuando llegamos a un parque les dije que esperaran sentadas en un banco. Cuando fueron a donde les había dicho, fui hasta una panadería a comprar el desayuno. No sabía muy bien lo que les gustaba, a ninguna de las dos, así que compré un poco de todo. Después, fui hasta una cafetería a comprar unos cafés para nosotros dos y un batido de chocolate para Cindy. No podía con todo, la bolsa con la comida se me estaba cayendo.
- ¿Necesitas ayuda? – me sorprendió una voz a mis espaldas.
- Un poco, gracias. – dije girándome. Allí había una chica preciosa, muy parecida a Carolina, que me ayudó con la bolsa.
- Si no llega a ser por mí, lo tiras todo por el suelo. – dijo riendo, tenía una risa preciosa. Al parecer me quedé embobado mirándola. - ¿Hola? ¿Te pasa algo?
- ¿Eh? No, nada. Gracias por la ayuda.
- De nada, por cierto soy Amy.
- Encantado, soy Harry.
- Parece que tienes hambre.
- Si, digo no… Es para mi novia y su hermana.
- Ah, bueno, no te molesto más. Encantada Harry. – dijo mientras se daba la vuelta. ¿Qué me había pasado? Estaba enamorado de Carolina, pero esa chica…

Harry estaba tardando demasiado y Cindy estaba hambrienta. ¿Dónde se habrá metido? Cindy se estaba poniendo muy pesada, tenía ocho años lo sé, pero ¿no podía esperarse un poco hasta que llegara Harry? Entonces lo vi. Se acercaba a nosotras con unas bolsas en las manos, parecía que se le iban a caer así que fui corriendo a ayudarle.
- Al fin!! – gritó mi insoportable hermana. Harry le dio la bolsa para que cogiera lo que quisiera y me dio uno de los dos cafés que tenía en la mano.
- Si que has tardado, ¿a saber lo que estabas haciendo? – bromee.
- ¿Yo? Nada, solo comprar el desayuno. – respondió nervioso.
- ¿Estás bien?
- Si, creo que si.
- ¿Me acompañas esta tarde a mi “entrevista” de trabajo?
- Claro.

Desayunamos tranquilamente hasta que empezó a llover y nos fuimos a la casa de Harry, idea suya. Fuimos corriendo y llegamos, cansados, pero llegamos. Nos metimos rápidamente y nos empezamos a reír. Estábamos completamente empapados, menos Cindy, que llevaba una chaqueta impermeable y no le pasó nada. Le dije a mi hermana que estuviera quieta y que no tocara nada y subí con Harry para que me dejara ropa. Entramos en su habitación y cerré la puerta lentamente, al parecer no había nadie en la casa. Fui hasta su armario y busqué algo que ponerme. Me sobresalté al sentir unas manos en mi cintura. Yo seguí como si nada y, no sé como no pude ponerme nerviosa al tenerlo tan cerca, me empezó a besar el cuello con delicadeza. No sé como podía estar aguantando, todas las chicas de este mundo querrían estar en mi lugar. Me di la vuelta lentamente y nos fundimos en un cálido beso.

Subimos a mi habitación y me senté en la cama. Abrió el armario y se puso a buscar algo para ponerse, mientras yo la miraba. Estaba realmente sexy empapada. Se había quitado la chaqueta y la camiseta se le pegaba al cuerpo. Estaba admirando su esbelta figura, no tenía nada que envidiar a las demás chicas, hasta a mi mente le hicieron una inesperada visita. Amy otra vez. Se parecía bastante a mi novia, pero… yo solo tengo ojos para Carolina. Me levante sin hacer ruido de la cama y me acerqué a ella sigiloso, no se dio cuenta porque estaba pensando en la ropa y no en que pudiera estar observándola.        Se sobresaltó cuando cogí su cintura y la acerqué a mí, me encantaba tenerla cerca. Le besé el cuello y, cuando ella se giró, la besé. Fue el mejor beso que había dado en mi vida, y eso que había dado muchos. No me peguntéis como, pero acabamos en la cama. 

Nos estábamos besando y ¿cómo hemos acabado en la cama? Yo estaba en ropa interior y el en calzoncillos. Estaba encima de él y por su cara no era consciente de la situación, o sí y lo disimulaba muy bien.
- Harry.
- ¿Qué?
- ¿Cómo hemos acabado aquí?
- La verdad, no tengo ni idea.
- Vamos abajo que no quiero dejar a Cindy sola.
- Vale, pero antes ponte algo ¿no? – dijo riendo y dándome su camisa.

Me puse su camisa y él se puso los pantalones de un pijama y bajamos con mi hermana. Antes de llegar al salón oímos unas risas y unas voces. Me asomé por la puerta y vi a mis cuatro amigos sentados en el sofá, hablando animadamente.
- Mirad quienes han llegado. – dijo Louis en voz alta.
- A saber lo que estaban haciendo. – bromeó Zayn.
- Callaros ya. – dijo Harry un poco molesto.
- ¿Puedo coger algo de comer? – les pregunté.
- ¿Quieres un poco? – me ofreció Niall. Todos le miraron atónitos, ninguno se podía creer que compartiera su comida.
- Gracias. – dije cogiendo un trozo de la pizza que se estaba comiendo. – Por cierto, ¿dónde está mi hermana?
- En el jardín. – contestó Liam. – ¿Os han dicho alguna vez que sois igualitas?
- Si, demasiadas veces.
- Vale, ahora contadnos. ¿Qué estabais haciendo ahí arriba? – preguntó Louis pícaramente.
- Nada pesado. – dijo Harry.
- Carolina, ¿te podemos hacer una pregunta?
- Claro. – dije mientras comía mi pizza tranquilamente.
- ¿Tú eres virgen?
- ¿Qué? – dije mientras me atragantaba con el trozo de pizza que me había metido en la boca y después de que Niall me diera unas palmaditas en la espalda. - ¿Por qué lo preguntas?
- Para que lo sepa Harry.
- Pues… - bajé la cabeza y noté como mis mejillas se encendían y teñían de rojo. – Si, soy virgen.

Gotta Be You

Capitulo 37

Nos estábamos besando en la orilla del río Támesis hasta que a Harry se le ocurrió la brillante idea de cogerme en brazos y correr hacia el agua. Yo estaba gritando y suplicándole que parara pero él, al parecer, no me oía. Me tiró al agua y después vino corriendo detrás. El agua estaba congelada, pero me lo estaba pasando realmente bien. Después de haber estado metidos en el agua bromeando, salimos y nos tumbamos en la hierba. Harry pasó su brazo por mis hombros y miramos las estrellas. Todo esto era muy romántico. Estuvimos un largo rato, pegados el uno al lado del otro hasta que empezó a levantarse un fuerte viento, y es que Londres era así de imprevisible. Harry me cogió de la mano y salimos de allí corriendo para dirigirnos a mi casa. Estaba un poco lejos pero no dejamos de correr en ningún momento. Llegamos y abrí la puerta. Harry me abrazó por detrás y me levantó. No podíamos parar de reír mientras me llevaba al salón. Sin querer, Harry tropezó y caímos en el sofá, él encima de mí y como ninguno se pudo resistir, nos besamos.
- Mama!!! Carolina y Harry están haciendo cosas raras en el sofá. – oí la voz de mi hermana. No nos dio tiempo a movernos porque ya había llegado mi madre.
- ¿Se puede saber que estáis haciendo? – preguntó mi madre un poco cabreada. Al fin pude darme cuenta de que estábamos en una posición un poco inapropiada, según mi madre, y que llevaba la camiseta un poco levantada, dejando ver mi barriga.
- Nada, mamá. – dije incorporándome.
- Más os vale.
- Tranquila, señora Senderson. Yo no haré nada que no quiera su hija. – dijo Harry.
- Bueno, ya que estás aquí, ¿por qué no te quedas a cenar, Harry?
- No sé, no quiero molestar.
- No molestas. – le dijo Cindy.
- Entonces, me quedo.

Mi madre preparó la cena mientras nosotros tres veíamos una película, bueno en realidad solo Cindy estaba viendo la película porque Harry y yo lo único que hacíamos era besarnos. A veces Cindy nos miraba y ponía cara de asco, y nosotros nos reíamos.
Mi madre nos llamó para cenar y fuimos a la mesa. La cena pasó bastante rápido, entonces me acordé.
- Mamá, tienes que llamar a este número para ver si me contratan.
- ¿Qué?
- Es el director de una discográfica que quiere contratarla. – le explicó Harry.

Mi madre se levantó y cogió el teléfono para llamar. Se alejó y no pude oír la conversación. Estuvo unos cuántos minutos que se me hicieron eternos. Mientras esperaba, Harry me cogió de la mano para tranquilizarme y Cindy seguía comiendo.
No podía esperar más así que me levanté y me asomé a la habitación para escuchar la conversación telefónica. No escuchaba bien lo que decían pero algo si que entendí. ¿Tendría que irme a USA? ¿Tendría que abandonar mi adorada Londres? Estaba tan enfrascada en mis pensamientos que no me di cuenta de que mi madre me estaba mirando.
- ¿Qué se supone que hacías? – dijo riendo.
- Yo… esto…
- Ahora hablamos de tu nuevo trabajo.
- ¿Me han contratado? – pregunté sin poder creérmelo.
- Si, te han contratado.
- Ah!! – me puse a gritar y a bailar de la emoción. De repente, oí pasos en las escaleras y aparecieron Cindy y Harry.
- ¿Qué pasa? – preguntó mi hermana.
- Me han contratado!!!
- ¿En serio? – preguntó Harry incrédulo.
- Si. – le contesté y se puso a bailar conmigo. Mi madre apareció con una cámara de video y nos grabó a Harry y a mí bailando.
- Bueno, ¿qué os parece si acabamos de cenar? – propuso Cindy.
- Vamos.

Bajamos al comedor y acabamos de cenar tranquilamente. Yo estaba eufórica por la noticia y se me notaba demasiado. Mi madre estaba muy sonriente y Cindy me gastaba bromas continuamente. Acabamos de cenar y ayudamos a mi madre a recoger la mesa, después nos sentamos en el sofá y vimos una película abrazados. La película no era, lo que se dice, interesante y mi hermana se durmió a la mitad. Mi madre se había ido a acostar porque al día siguiente tenía trabajo. Miré a Harry y le señalé a Cindy, acto seguido se levantó y cogió a mi hermana pequeña en brazos. Se dirigió a su habitación y yo le seguí. Me quedé en la puerta viendo como Harry dejaba delicadamente a Cindy sobre su cama. Harry levantó la vista y me miró con esos ojos verdes que tanto me encantaban. ¿Cómo se podía amar tanto a una persona? Se fue acercando lentamente a mí y me cogió de la cintura.
- Solo quedamos tú y yo. – me dijo al oído.
- No quiero separarme de ti nunca.
- Nunca te abandonaré.

Volvimos al sofá y terminamos de ver esa aburrida película. No recuerdo muy bien de que iba ni como se llamaba, solo sé que me dormí en los brazos de Harry. Oí ruido a mi alrededor y abrí lentamente ambos ojos. ¿Quién podía hacer tanto ruido a esa hora de la mañana? Me senté lentamente y vi a un chico durmiendo en el sofá. Nos quedamos dormidos, era lo único que recordaba. Con cuidado de no despertarle, me levanté y fui a la cocina para preparar el desayuno. Mi madre se había ido a trabajar y Cindy seguía durmiendo. Estaba preparando el desayuno cuando sonó el teléfono. Fui corriendo a contestar y me sorprendió la voz de un hombre.
- Hola, ¿puedo hablar con la señorita Carolina Senderson?
- Si, soy yo.
- Solo queríamos decirle que esta tarde tiene que venir para hablar de las condiciones de su nuevo trabajo. Su madre está al corriente de todo. Pase por aquí a las 17:30.
- Claro, allí estaré.

Cuando colgué, continué haciendo le desayuno y me encontré con mi hermana comiéndose lo que había preparado.
- Cindy!! Eso no es para ti.
- ¿Y entonces para quién era?
- Para Harry.
- ¿Me estabas haciendo el desayuno? – me sorprendió una voz detrás de mí.
- Si, pero este bicho se lo ha comido todo.
- No pasa nada, vamos a desayunar fuera.
- Pero si no me molesta prepararlo todo otra vez.
- Enserio, quiero invitaros.
- Pues te saldré cara. – rió Cindy.

Me puse unos vaqueros y una camiseta de media manga, luego cogí una chaqueta y me puse un gorro de lana. Cogí mi bolso para meter mi móvil y las llaves y bajé las escaleras corriendo. Cindy ya estaba lista y Harry me esperaba sonriente.

Gotta Be You


Capitulo 36

Salí corriendo de allí, no podía más. Todo esto era demasiado. Fui hasta un centro comercial de por allí y me perdí entre la gente. Recorrí algunas tiendas hasta que vi algo que me sorprendió bastante. Era un cartel anunciando la gira de One Direction y a su telonera, que era yo. Salía bastante bien en la foto. Seguí caminando distraídamente, pensando en mis cosas, hasta que choqué con alguien. ¿Por qué tenía que ser tan torpe?
- Lo siento. – dije levantándome.
- No pasa nada, Carolina.
- Andrea, ¿dónde te habías metido?
- No me gustan las peleas y lo sabes.
- Es verdad. – dije riendo.
- Carolina, me portado como una cría y lo siento. – se disculpó.
- No pasa nada, todos cometemos errores. – dije con una sonrisa.
- Pero no como el mío. – me la devolvió.
- ¿Vamos a tomar algo?
- Claro, tendrás mucho que contarme.
- ¿Qué contarte?
- Si, de tu viaje a España.

Fuimos a una cafetería bastante acogedora. Echaba de menos estar con Andrea, la necesitaba conmigo y ahora más que nunca. Estuvimos hablando mucho tiempo, poniéndonos al día. Mi móvil no paraba de sonar hasta que me harté y lo apagué. No quería contestar. Todos los chicos son iguales, se creen que todo se resuelve con la violencia. Salimos de la cafetería y no fuimos de compras, cosa que también echaba de menos. Yo no compré mucho, pero Andrea se renovó, literalmente, el armario. Lo estábamos pasando realmente bien hasta que me encontré con los cinco chicos.
- Carolina, te he estado buscando por todas partes. – dijo Harry.
- Bueno, pues me has encontrado. ¿Qué quieres?
- Lo siento, solo quería protegerte.
- ¿Y crees que así lo ibas a solucionar? ¿Peleándote?
- Lo siento. – dijo con la cabeza gacha, no podía verle la cara pero sabía que estaba llorando.
- Harry, no pasa nada. - intenté tranquilizarlo.
- Si que pasa, te he hecho más daño a ti que a nadie.
- Yo no lo decía por mí, sino por ti, por lo que dirá la prensa si se entera.
- Ah…
- ¿Os venís con nosotras por ahí? – propuso Andrea que había estado todo el rato callada.
- ¿Volvéis a ser amigas? – preguntó Liam.
- Si, lo hemos arreglado. – contestamos las dos al unísono riendo.

Todo volvía a ser como antes, Andrea y yo nos habíamos reconciliado y Harry y yo lo habíamos solucionado todo. Fuimos a dar una vuelta por ahí cuando, de repente, nos encontramos con Eleanor. Estaba sola, sentada en un banco. Miré a Louis y este tenía la vista fija en su novia. ¿Qué hacia Eleanor sola allí? Louis comenzó a caminar hacia el banco y nosotros nos quedamos de pie, sin movernos, para dejarles intimidad. Vimos la escena bastantes metros alejados de ellos, pero se podía ver perfectamente que Eleanor estaba llorando. Pasados veinte minutos, nos acercarnos para saber que pasaba.
- Eleanor, ¿estás bien? – pregunté tímidamente.
- Si, Carol, estoy bien. – dijo con una sonrisa forzada.
- ¿Seguro? – insistí.
- No, la verdad es que no. – dijo llorando.
- Sabes que puedes contármelo.
- Mi abuelo es muy mayor y bueno, me ha llamado mi madre y me ha dicho que está muy enfermo y que su vida corre peligro.
- Lo siento. – dije abrazándola.
- Tranquila.
- ¿Te quieres venir con nosotros, para ver si te animas un poco? – le preguntó Andrea.
- Claro. – dijo secándose las lágrimas. – Espera, ¿yo a ti no te conozco?
- Andrea, soy una amiga de Carolina.
- Encantada.

Fuimos a un parque precioso, era el sitio donde solía jugar con Andrea y con Robert de pequeña. Me traía tantos recuerdos, y al parecer a Andrea también, se le notaba en la cara. Paseamos por aquel precioso lugar, yo con Harry cogidos de la mano, Eleanor con Louis abrazados, y el resto un poco retrasados. Eleanor estaba bastante afectada por su abuelo, lo que me hizo acordarme de la muerte de mi adorada abuela. Sin darme cuenta empecé a llorar. Salí fuera del camino y Harry me siguió. Los demás nos estaban mirando pero ninguno nos siguió, todos sabían que necesitábamos un tiempo para estar solos. Me senté en la orilla del río y sentí una presencia a mi lado.
- Tranquila, solo necesitas tiempo. – me dijo al oído.
- No puedo. – dije sollozando.
- Pues como no dejes de llorar te vas a convertir en una vieja y a mi no me gustan las viejas. – dijo intentando sacarme una sonrisa.
- Pensaba que te gustaban las mujeres mayores.
- También me gustan las de mi edad.
- Soy más pequeña que tú.
- Bueno, tener una novia joven tiene sus ventajas.
- ¿Cómo cuál?
- Puedo protegerte.
- ¿Protegerme? Sé defenderme sola. – dije fingiendo estar enfadada.
- Lo sé, pero me gustaría que me dejaras a mí. Me gusta cuidar de ti.
- ¿Esas son las ventajas de salir con alguien joven?
- Hay más. Que todo lo que diga se lo creen porque son muy ingenuas.
- Yo no soy ingenua. – dije empujándole. Harry cayó hacia atrás y me cogió de la cintura. Caí encima de él y me sonrojé al instante.
- Tienes que admitir que lo eres, aunque sea un poco. – rió.
- No. – dije acercándome más a él.
- Si que lo eres. – dicho esto me besó.

sábado, 22 de diciembre de 2012

Gotta Be You


Capitulo 35

Estuvimos sentados en el suelo un largo rato y no dejaba de llorar. Fueron pasando los minutos y se fue calmando hasta que cayó rendida en mis brazos. La levanté y la llevé adentro, fue fácil ya que no pesaba mucho. La dejé en mi habitación y fui a por su maleta, que seguía fuera. Cuando entré en la casa, fui al salón. Estaba preocupado por Carolina, al parecer quería mucho a su abuela y esa pérdida tan grande para ella le ha pasado factura.
- ¿Qué ha pasado? – preguntó Liam preocupado. – Te hemos visto con Carolina en brazos y bueno…
- Creo que no soy la persona indicada para contároslo. – dije con la cabeza gacha.
- ¿Pero, ella está bien?
- No mucho. – dije y me levanté para ver si Carolina estaba bien.

Subí las escaleras y abrí lentamente la puerta. Allí estaba, tumbada en mi cama, boca arriba. Caminé unos metros hacia ella hasta estar a escasos centímetros de donde se encontraba. Vi como se movía y se sentaba en la cama. Encendió la luz y pude ver unos ojos rojos debido a las muchas lágrimas que había derramado minutos antes. Carolina estiró su brazo y me cogió de la mano, y yo me acerqué más a ella. Estando a su lado sentía la necesidad de protegerla, porque se la veía tan frágil y delicada. Ella me abrazó y comenzó a llorar otra vez. Esto no podía seguir así, pero tampoco podía hacer gran cosa para llenar ese espacio tan grande en su corazón porque una vez me dijo que su abuela lo era todo para ella, como si fuera una segunda madre. ¿Qué podía hacer? Espera, tengo una idea. Si, era lo que necesitaba, una sesión de diversión total para olvidar esa pérdida y sabía como conseguirlo.

Me desperté y no reconocí el lugar donde estaba. Poco a poco fui recordando y ¿cómo diablos había llegado a la habitación de Harry? Me levanté y no lo encontré por ningún  lado. Fui hasta el baño y me miré al espejo. Me asusté tanto al ver mi horrible cara que pegué un gritó y cinco personas se precipitaron en la habitación.
- ¿Qué pasa? ¿Estás bien? – preguntó Niall, un poco alterado.
- Si, lo que pasa es que estoy horrible.
- Ah, si solo es eso, no te preocupes que yo te doy una bolsa para la cabeza. – bromeó Louis.
- Que gracioso.
- Tranquila, aún así estás preciosa. – me dijo Harry, cogiendo mi mano y llevándome hasta las escaleras para ir a desayunar.
- ¿Yo no tendría que estar en clase? – pregunté nerviosa.
- Se supone, pero como estabas tan mal ayer por la noche pensamos que sería mejor que te quedaras aquí con nosotros. – me explicó Liam. – He llamado a tu madre y se lo he explicado todo.
- Gracias por todo. – dije dándole un abrazo a todos, al que me correspondieron con una sonrisa en la cara. - ¿Y las chicas?
- Se fueron por la mañana. Dijeron que luego te llamarían. – me contó Zayn.

Desayunamos y nos fuimos a dar una vuelta por ahí. Seguía estando triste por la muerte de mi abuela, una persona muy importante para mí, pero estando con los chicos nada podía entristecerme. Sabía que intentaban animarme, así que no se lo puse muy difícil. Fueron pasando las horas hasta que me encontré con las únicas personas que en estos momentos no quería ver.
- ¿Ahora te has vuelto rebelde? – me preguntó Mike con sarcasmo. - ¿Desde cuándo tú haces novillos?
- No ves que ahora es una chica mala – dijo su acompañante mientras se quitaba las gafas de sol. No me lo podía creer, era Andrea.
- Iros a la mierda los dos.
- Vámonos, es imbécil el tío ese, no merece la apena perder el tiempo. – dijo Harry sin darle importancia.
- ¿Qué me has dicho? – gritó Mike.
- Qué eres imbécil por insultarla.
- No hables de lo que no sabes, ricitos.
- ¡¿Qué no sé?! ¡¿Que no paras de insultarla, de molestarla y, ahora, para joderla la separas de su mejor amiga?!
- Por tu bien, no te metas en esto.
- No te tengo miedo, imbécil.
- Pues deberías. – dijo Mike en tono amenazante, y después le dio un empujón, lo que ocasionó el comienzo de una pelea.

Los chicos intentaban separarlos, pero Harry y Mike estaba tan llenos de ira que ninguno podía pararlos. Puñetazos, patadas… de todo estaba ocurriendo delante de mis narices. Estaba inmóvil y había comenzado a llorar. No podía más, primero había perdido a Andrea, después a mi abuela, y ahora, Harry se estaba pelando.
- Basta!!!! – grité lo más alto que pude.

Los dos pararon de pegarse y me miraron. Harry tenía el labio roto y algunos arañazos, y a Mike le chorreaba la sangre por la ceja izquierda. No podía parar de llorar y los dos se fueron acercando a mí. Miré a ambos lados y Andrea había desaparecido, recordé que a ella no le gustaban las peleas. Estaban los dos a mi lado, pero me aparté y me fui a refugiar a los brazos de Niall.
- ¿Por qué tenéis que ser así? No todo se resuelve con la violencia. Mike, de ti me lo esperaba, pero Harry, tú… pensaba que eras de otra manera. – dicho esto, salí corriendo.

Gotta Be You


Capitulo 34

La tarde se me pasó rápida, yo diría que demasiado. Eran ya las 20:30 y todos teníamos hambre, pero no nos apetecía salir, así que la única opción era cocinar.
- Bueno, Harry ¿con qué manjar nos sorprendes hoy? – preguntó Louis haciéndole una pequeña reverencia.
- ¿Qué os parece si comemos… pizza? – propuso Harry.
- Genial. – gritaron todos.
- Pero necesitaré alguien que me ayude. – dijo mirándome.
- ¿Eh? – dije mirando hacia atrás. - ¿Yo?
- No si quieres llamó a mi abuela y que se venga desde la otra punta del país.
- Tampoco era para ponerse así. – dije riendo.

Fuimos a la cocina y allí empezó mi pesadilla. Yo no tenía ni idea de cocinar y parecía imposible enseñarme. Harry era muy paciente, pero yo era muy torpe y estando él a mi lado y tan cerca, era peor. Estábamos haciendo la masa de la pizza y, sin querer, tropecé y le tiré la bolsa de harina que llevaba en ese momento en las manos a Harry en la cara. Estaba completamente blanco. Me quedé mirándole unos segundos y después me empecé a reír. La escena había sido muy cómica.
- ¿Te parece gracioso? – me preguntó escupiendo harina.
- Un poco. – dije alejándome de él.
- Y entonces… ¿por qué te alejas de mí? – dijo cogiendo la bolsa de harina y acercándose a mí.
- Yo… bueno… porque…

Me persiguió por toda la cocina con la bolsa de harina en las manos y, al final, me atrapó. Acabé igual que él, totalmente blanca. Me caí al suelo, porque resbalaba mucho por la harina, y Harry al intentar levantarme, también resbaló. Estábamos los dos en el suelo peleando y riendo, hasta que yo me subí encima de él y él me acercó a su cuerpo. Nuestros rostros se fueron acercando hasta que nos fundimos en un cálido beso.
- Ejem… - oímos una voz a nuestro lado. Levanté la vista y pude ver unos pies. Miré hacia arriba y allí estaba Louis riendo. – Si no os importa, tenemos hambre.
- Claro. – dije levantándome y ayudando a Harry.
- Si quieres ve a darte una ducha y yo sigo.
- Gracias. – le di un beso en la mejilla y me fui al baño. De repente me acordé de algo y volví a la cocina. – Harry, pero mi ropa esta sucia.
- Coge lo que quieras de mi armario.
- Gracias de nuevo.

Fui a la habitación de Harry y cogí una sudadera lila. No cogí nada más porque me venía tan grande que no necesitaba pantalones. Fui al baño e intenté tardar lo menos posible para volver a ayudar a Harry. Tardé muy poco y baje corriendo al salón, donde supuestamente estaban todos. Los chicos me miraron de arriba abajo y Perrie y Eleanor les pegaron, flojo, a sus respectivos novios. Yo me sonrojé y me escondí detrás de mi larga melena castaña. Las chicas no pararon de reírse hasta que me senté en la mesa con ellos.
- ¿Qué le ha pasado a tu ropa? – me preguntó Zayn pícaramente.
- Bueno… es que…
- Ya está la pizza. – gritó Harry. Trajo consigo dos enormes bandejas llenas de interminables trozos de una pizza con aspecto suculento.
- ¿Te has cambiado de ropa? – le preguntó Louis.
- Si, es que estaba sucia y… - se sonrojó.
- No hace falta que nos expliquéis lo que ha pasado con vuestra ropa. – rió Jade.

La cena transcurrió tranquila. Nos lo pasábamos genial todos juntos y cada día nos llevábamos mejor. Éramos muy buenos amigos, nos queríamos, con defectos incluidos, y apoyábamos en lo bueno y en lo malo. Aún era temprano cuando terminamos de cenar y decidimos ver una película. Las chicas se quedaron conmigo y los chicos, la verdad, no sé a donde fueron.

Subimos a mi habitación porque me habían dicho que necesitaban hablar conmigo de no sé que cosa. Entramos y Louis cerró la puerta de golpe. Todos me miraron de repente.
- Bueno Harry…
- Si, ¿no tienes nada que contarnos?
- Algo que incluye a una chica.
- Si, tío. Cuéntanos.
- ¿De qué estáis hablando? – dije haciéndome el tonto.
- No sé…
- Dadme una pista.
- Bueno, tiene que ver con una chica castaña, más o menos alta, con los ojos marrones, que canta como los ángeles y, encima, es muy guapa.
- ¿De Carolina?
- Al fin!! Tenemos un ganador.
- Si, tío, cuéntanos. En la cocina estabais muy a gusto tirados en el suelo besándoos.
- Qué monos!!
- Pues la verdad, es que es la mejor novia que he tenido. No es como las demás que solo querían regalos, fiestas y liarse conmigo. Ella es diferente, con Carolina puedo ser yo mismo y sé que no me va a juzgar. Me quiere por como soy, no por estar en la banda. – dije de un tirón. - Creo que estoy enamorado.
- ¿Crees que será la última?
- Eso espero.
- Al fin!!!
- Nuestro Hazza se ha enamorado!!! – gritaron todos y vinieron a abrazarme, y la verdad, si me había enamorado.

Bajamos y las chicas ya habían puesto la película en el DVD. Era ‘Con Derecho A Roce’. No la había visto y el nombre de la película tentaba. Me senté en el sofá al lado de mi preciosa novia y vimos la película abrazados. Era una comedia romántica y no podíamos parar de reír ninguno. Me encantaba la risa de Carolina, pero la risa de Niall era muy contagiosa. Todo era perfecto hasta que el móvil de Carolina sonó. Se levantó y se fue a una habitación con menos ruido para hablar más tranquila. Cuando llegó recogió su maleta y se fue, aún con mi ropa puesta pero al parecer no se había dado cuenta. Me levanté y salí corriendo tras ella, no podía marcharse de esa forma. La alcancé en el jardín y la cogí del brazo para que se girara. Estaba llorando. Se sentó en el suelo y continuó llorando. No podía verla de esa manera, así que me senté a su lado y la abracé.
- Tranquila. – le susurraba al oído. Se fue calmando poco a poco hasta que dejó de llorar. - ¿Qué es lo que pasa?
- Me ha llamado mi madre. – empezó a decir con dificultad. – Y me ha dicho que mi abuela ha muerto.
- ¿Tu abuela?
- Si, tenía cáncer y ha fallecido.
- Tranquila, yo estaré a tu lado.